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sábado, 17 de marzo de 2018

A mi maestro del tambor



Existen muchos profesores, pero muy pocos maestros. La sabiduría no es tanto tenerla en potencia o ínsita, como desprenderla en cualquier instante y circunstancia. Divulgar es el arte con el que expresar el dominio de la materia; la bondad la materia que hace a la persona grande. No hay tantos grandes amigos, quizá aún menos que maestros.

No recuerdo exactamente nuestro primer correo, sí el asunto y qué nos teníamos entre manos. Mi inseguridad me incitó a buscar el consejo entre los más sabios en los temas de nuestra patria chica. Si bien pude exponerme a piratas, cierto es que encontré a alguien con proverbial barba, pero también hallé a un entrañable amigo. Mi boceto de libro de Anguita me lo “requetemiraste” y mejoraste. Por veces me encabronaste, como buen maestro, me picaste e hiciste superarme, me sugeriste y me hiciste ver.

Escribía poco que no me revisaras, nada que no leyeras. Tu adicción a la lectura no la ha superado ningún pez al agua. Siempre tenías una cita que aportar, una anécdota, un libro y un escrito que compartir. Recuerdo que siempre que te visitaba salía cargado de ideas y materiales, tu generosidad era más grande que tu figura. Todos sabemos que así de cierto es, y nadie tiene duda alguna de esta obviedad sincera.

Cada verano tenía intención de comer contigo. Últimamente pocas veces lo conseguía. Oposiciones y desdichas nos separaban y ahora me pinchan en lamentos. Me cuesta no mortificarme por no haber aprovechado aún más contigo el tiempo. ¡Pero qué demonios Joserra! ¡Como buen sabio, sólo pasaron a otra vida carne y huesos!

Si tuviera que definirte en muy pocas palabras diría de ti que eres jovial en el trato y contundente en el contenido. Bondadoso y generoso, inteligente, y siempre, atento.

Aunar tantas cosas sólo lo hacen los singulares y, según dicen, los viejos roqueros, aunque me atrevo a decir que también se predica del “Maestro del Tambor”, y te lo dedica tu, siempre, “pequeño tomborilero”.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Mis colaboraciones para el programa de fiestas de Anguita 2014!



En esta última foto, sólo los versos son míos.
Mil y una gracias a Vicen por su montaje, producción e inspiración!

El RESTO DEL PROGRAMA AQUÍ: http://canton-anguita.blogspot.com.es/2014/09/programa-de-fiestas-2014.html

domingo, 27 de octubre de 2013

Anguita en televisión!!!

Para quienes queráis saber algo más de mi, algunas veces nombrado, pueblo... aquí tenéis un vídeo!

viernes, 23 de agosto de 2013

¿Fracking o no fracking?

El Boletín Oficial del Estado (BOE) de 14 de mayo de 2013 publicó el Real Decreto 317/2013, de 26 de abril, por el que se otorga a Frontera Energy Corporation, S.L., el permiso de investigación de hidrocarburos denominado «Cronos». El nombre escogido no podría haber sido mejor.

Cronos era un titán de la mitología griega (Saturno para los romanos). Cuenta la leyenda que Zeus (hijo suyo) consiguió vencerle y arrebatarle el dominio sobre el Mundo, evitando que se lo comiera, tal y como sí hizo con sus hermanos (escena que inmortalizara Goya en su célebre cuadro). Si bien para los griegos Cronos fue un malvado titán, padre de Zeus, para los romanos tuvo mejores connotaciones, al refundirse el mito griego con los de su deidad patria, Saturno. Será el propio lector quien tendrá que ver si “este Cronos” responde más a un símil griego o romano, o lo que es lo mismo, si interesa para Anguita y demás pueblos afectados por el permiso de investigación el conocido como “fracking”.

La primera pregunta a realizarse es obvia… ¿qué es el “fracking? El “fracking”, o fracturación hidráulica (perforación horizontal), se trata de una técnica utilizada para la extracción de gas y petróleo consistente en la perforación-fracturación, a gran profundidad (1-3 km bajo tierra), del sustrato rocoso (pizarras, esquistos, “shale rocks”) que contiene, entre sus poros, el preciado gas. La roca que contiene el gas es fracturada con un compuesto formado, mayoritariamente, por agua mezclada con arena y productos químicos (muchos derivados de la goma guar, planta cultivada en la India). Al romperse la roca, el gas se desprende hacia la superficie, donde es captado y almacenado para su utilización.

Esta técnica comenzó a utilizarse en EEUU, donde se está produciendo una auténtica nueva “fiebre del oro”. Con el “fracking”, EEUU está consiguiendo el viejo sueño del Presidente Nixon, la autonomía energética. Los grandes perjudicados son Rusia y los países de Oriente Medio, principales productores de gas, hoy en día.
Precisamente, la gran ventaja de este medio de extracción es obtener recursos que, “a priori”, de otra forma serían inaccesibles. España, particularmente la zona de la Celtiberia histórica, parece tener grandes reservas de hidrocarburos explotables mediante esta técnica. Los efectos beneficiosos de su implantación, siempre hablando desde una perspectiva de país, y no local, serían la bajada del precio de los hidrocarburos, la independencia española frente al gas argelino y la creación de puestos de trabajo por poner algunos ejemplos (en EEUU ha creado 76.000 millones de PIB y 600.000 puestos de trabajo).

El profesor Antón Uriarte Cantolla (autor de “Historia del clima en la Tierra”, entre otras obras de referencia) defiende este método. Uriarte es reconocido por defender una posición escéptica ante la influencia humana en lo referente al conocido como Cambio Climático, alegando que son muchos los intereses, económicos y políticos, que llevan a los gobiernos a defender posiciones “ecologistas”, manipulando los argumentos científicos existentes. En lo referente al “fracking”, Uriarte opina que las críticas medioambientales tienen mucho de ignorancia científica y responden a un evidente interés de quienes invierten en energías renovables o tienen intereses, como Rusia (que “avisa” a Polonia del peligro de los terremotos) o los países de Oriente Próximo (paradójicamente, grandes productores, ahora, de energías renovables), en que no baje el precio de los hidrocarburos. En lo referente al caso americano, Uriarte afirma que “en Estados Unidos son los estados del Middle West, además de Texas y Oklahoma, los que están sacando al país de la crisis, impulsando hacia arriba el empleo”.

En defensa del “fracking”, Daniel Lacalle (Cotizalia, elConfidencial) afirma: “desde que la revolución del fracking -fractura hidráulica- comenzó, el precio del gas en EEUU ha caído más de un 44%, mientras en Europa subía un 23% de media. Eso es un estímulo de verdad. No es una cuestión irrelevante. El coste de la energía supone casi el 30% de los costes totales de las industrias en Europa”.

Hasta aquí, el lector puede estar cuasi convencido, bien de que nos hallamos ante un filón de oro, o bien de que el autor de este artículo es un defensor del “fracking”, nada más lejos de la realidad.

Para Anguita el “fracking” constituye, opino, una gravísima amenaza. Las características geológicas, y sobre todo hidrográficas, del término desaconsejan la utilización de estos métodos. No es ningún secreto que Anguita es una “mina de agua” (bien que, a diferencia del petróleo, el oro o el gas, nos mantiene vivos). La zona del Campo Taranz, sobre todo, está plagada de acuíferos, descubiertos y por descubrir, siendo fuente tanto del río Tajuña como del Jalón. Las filtraciones de compuestos tóxicos procedentes de las inyecciones con las que quebrar la roca son preocupantes (se habla de altos niveles de cloroformo, xileno, tolueno, butano, metano, propano y benceno, especialmente cancerígeno el último). Es muy gráfica la imagen de ciudadanos de EEUU que acercan un mechero al grifo de casa… y el agua prende. Si bien es cierto que ello es consecuencia de accidentes poco probables, también lo es que científicos de la Universidad de Duke (EEUU) han probado la existencia de concentraciones de metano en el agua dulce de las zonas donde se utiliza el “fracking” diecisiete veces mayores a las zonas no activas. Igualmente, estudios realizados en Texas demuestran que hay mayores índices de asmáticos allá donde se practica esta técnica.

Además de una eventual contaminación de los acuíferos (y rotura de los mismos, al perforar), el problema fundamental es el elevadísimo coste hídrico de la práctica. Según GREENPACE, se necesitan entre 9.000 y 29.000 metros cúbicos de agua para las operaciones de un solo pozo. Teniendo en cuenta que el agua potable es un bien escasísimo, y Anguita un lugar plagado de importantes reservas, deberíamos priorizar la conservación y limpieza del agua potable.

En contra de esta afirmación, Jorge Alcalde (de Libertad Digital) alega que: “en Pennsylvania hay 2.916 licencias de explotación por fractura hidráulica. El estado consume unos 9.500 millones de galones diarios de líquido elemento (unos 35.000 millones de litros) De ellos, 1,9 millones se gastan en fracking, 62 millones en ganadería, 96 millones en minería convencional y 770 millones en la industria”. Curiosamente, es también en Pennsylvania (y Nueva York) donde se han detectado, detalle que se obvia por este periodista, una generalizada bajada del precio de la leche de su procedencia, así como varias muertes de ganado por envenenamiento.

Junto a estos contras, GREENPACE cita entre otros argumentos a considerar: el impacto ambiental, contaminación sonora, movimientos de tierras (aspecto sumamente interesante para los vecinos de La Hoz), tráfico de camiones… No pudiendo olvidar, en lo que al caso de Anguita se refiere, que la zona que se vería afectada está protegida al ser Zona Zepa y formar parte de la Red Natura 2000. Es decir, una vez más, como ya aconteciera con los molinos, nuestra “princesa aviar” y más que idónea mascota, la alondra de Dupont (o ricotí), se vería afectada.

La UE no ha regulado esta práctica aún, si bien, sí ha sido prohibida en su territorio por Francia, Holanda o la República Checa. España no cuenta con legislación actualizada para el caso, existiendo sendos debates en gran número de Autonomías (Cantabria, La Rioja o Navarra lo han prohibido). Otra vía es la de Austria, quien ha regulado el “fracking” con tales requisitos… que lo hacen inviable.

La clave para Anguita y el resto de pueblos tiene que ver mucho con el Cronos mitológico: el tiempo. La verdad acabará surgiendo, y sólo faltaría que surgiera cuando en nuestro pueblo ya se hubiera perforado su subsuelo. Anguita ya vio pasar otros “titanes” por su puerta sin que la cosa fuera a mayores (uranio, cantera…), cabrá ver si el peor de todos ellos, Cronos, pasa también sin dejar nada más que anécdotas para un futuro recuerdo.

Algunas fuentes de interés:

Imágenes:
Origen del esquema del fracking:

Origen del mapa sobre el fracking en Europa: http://frack-off.org.uk/europe-against-fracking-a-continent-says-no/

* Para la redacción de este artículo he contado con la ayuda de Antón Uriarte, experto en Medio Ambiente y buen amigo.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Anguita en INMEDIATIKA


http://www.inmediatika.es/anguita-corazon-de-celtiberia-un-hallazgo-digno-de-ser-descubierto/

miércoles, 6 de marzo de 2013

lunes, 4 de marzo de 2013

Conferencia: Anguita hace 200 años.

El próximo día 30 de Marzo (Sábado Santo), a las 13 h., tendrá lugar, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Anguita, la conferencia: 

Anguita hace 200 años: nace la primera Diputación Provincial. 


por Javier Serrano Copete (autor de "Una historia de Anguita: el pueblo y su entorno").




Más información en:


http://www.tuenti.com/#m=Event&func=view_event&event_key=66424598_1361435666

lunes, 24 de diciembre de 2012

Un regalo de Nochebuena!

lunes, 24 de septiembre de 2012

sábado, 3 de septiembre de 2011

Popurrí de actualidad


Guerras evitadas y nuevas potencias haciendo ostentación.

En el mundo occidental, cuanto menos en la región mediterránea, un gran indicio de independencia soberana y geopolítica es el grado de descontento que un país, oficialmente, puede tener frente a las acciones del gobierno de Israel en Palestina. Es un tema delicado y espinoso, una auténtica patata caliente que ningún político racional puede atreverse a tocar sin riesgo a ser quemado.

Desde tiempos del esplendor otomano, Turquía jamás había mostrado un potencial tan evidente. Su “conflicto diplomático” con Israel así lo demuestra. Se trata de uno de los Estados con mayor potencial militar, e incluso, se plantea iniciar una carrera espacial en solitario. Más allá de los problemas “religiosos”, cada vez es más evidente que Turquía (ese país soberano que se atreve a contradecir a Israel) no entró en la Unión Europea, ni lo hará, porque de hacerlo Francia y Alemania deberían compartir la dirección del superente. Si a todo ello le sumamos los “millones” de turcos que habitan el gigante germano... la razón resulta algo evidente. Pese a no estar en la UE, es de esperar que el elevadísimo grado de integración de los turcos en la estructura político-económica occidental evite que existan problemas serios de conflicto de intereses, ¡qué decir con armas!.

El “neo-imperialismo” franco-alemán no sólo se manifiesta en su capacidad de cerrar las puertas a Turquía. El invento del euro, por lo demás beneficioso para España (todo sea dicho) es una muestra más, lo mismo que la capacidad para manipular cifras de déficit y paro, o de imponer medidas a los países sureños, tan mal vistos por la opinión pública de esos países.

En cuanto a Francia, y Reino Unido, la UE ha evitado un conflicto actualmente, entre muchos posibles, materializando su función de límite a los conflictos entre países europeos. El interés interesado, y nada comunicado, de Sarkozy y Cameron por los pozos petroleros de Líbia choca frontalmente con las prerrogativas que tuviera Italia sobre el territorio, como antigua metrópolis. La consideración de la UE como “enano político” permite que existan intereses contrapuestos dentro de la propia Unión, pudiendo decirse que la misma, tiene como gran éxito en su palmarés ser capaz de fagotizar eventuales conflictos entre Estados europeos.

La perversión de los medios: los goles de Raúl y el español en la escuela pública catalana.

La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira”. Así comienza la célebre obra de Jean-François Revel: “El conocimiento inútil”. La cantidad de información que tenemos a nuestra disposición es algo más que exorbitante y excesiva. Más allá de saturarnos de conocimientos, fomentando la creación de opiniones propias, los medios de información se han convertido en instrumentos de poder y sujeción más efectivos que las propias armas. La mentira, dice bien Revel, es la gran fuerza que mueve la opinión pública, y por ende, la conciencia ciudadana global. Les pondré un ejemplo.

Ayer mismo, mientras cenaba, tuve ocasión de leer el siguiente titular en las noticias de TV3 (canal autonómico catalán), algo así como: “el Tribunal Superior de Justicia impone el castellano en las escuelas”. Este titular nos remite al franquismo, al gran ogro interiorizado que siempre es efectivo entre la población. El titular, del todo incierto y manipulador, poco tiene que ver con el titular que pone el mismo canal en su web, mucho más conforme con la realidad de los hechos: “El TSJC da dos meses para que el castellano también sea lengua vehicular en las escuelas”. Que un ente de comunicación público utilice discursos tan diferentes (en uno habla de “imponer”, en otro de “compartir” la consideración de lengua vehicular, todo ello conforme con una sociedad bilingüe) nos da un buen ejemplo de la afirmación, por lo demás exacta, del gran Revel.

Los medios de comunicación tienen una gran potencialidad para dañar la convivencia y manipular la opinión pública, tanto activa como pasivamente. Desconozco si fue esa la finalidad de quienes lo propusieron, pero no deja de ser impertinente que Raúl (el célebre exjugador del Real Madrid) haya sido finalista del premio Príncipe de Asturias de los Deportes (uno de los premios más relevantes mundialmente, tras el Nobel, y a mucha distancia). En un paradigma donde impera el fútbol de la factoría blaugrana, donde los jugadores insignia, tanto del Barcelona como de la Selección Española, son Xavi e Iniesta, no deja de ser una provocación honrar al jugador que, precisamente, dejó la Selección Española (por no ser llamado, no por voluntad propia) justo antes de que ésta, con Luis Aragonés como Seleccionador, empezara a ganar títulos.

Lo digo y lo reitero, las contingencias partidistas en el mundo del fútbol son mucho más efectivas, para mal, entre la población, que los mitines de partidos secesionistas. Un partido Barcelona-Real Madrid con medidas arbitrales claramente a favor de los blancos en vísperas de una elecciones catalanas bien puede incrementar, más que notoriamente, el porcentaje de votos independentistas. Me pregunto si mi psique animal, su parte tribal e incontrolada, no hubiera sido capaz incluso de plantearse la independencia si le hubiera sido concedido el Premio Príncipe de Asturias a Raúl... Confio en que mi parte racional me hubiese frenado en un pensamiento tan calamitoso.

Un lugar cercano tras Laponia: la España despoblada.

Una pequeña vuelta por Francia rápidamente nos muestra cuál es una de las mayores diferencias entre los países galo y español. Desde Perpiñán, Francia es un país en “tela de araña”, la población se halla dispersa por todo el territorio, habiendo sólo una gran metrópolis, París, 2-3 ciudades grandes (Lyon-Marsella-Lille) y un gran tejido rural con una densidad de población aceptable. En Francia la agricultura “da de comer”. No es extraño ver a franceses que viven rodeados de vacas y hortalizas, conectados a intenet con la mayor velocidad y con un gran supermercado a una distancia más que razonable. La vertebración, que no integración, del territorio en Francia creo que es un éxito.
España, por contra, es un país de ciudades y páramos. Tenemos una gran metrópolis cada vez más cercana a París y Londres, Madrid, una gran urbe metropolitana con cuasi la misma población y mayor potencial industrial y turístico, como es Barcelona, y “muchas” ciudades-áreas metropolitanas que superan con creces el medio millón de habitantes: Sevilla, Zaragoza, Valencia, Bilbao, Gijón-Avilés-Oviedo, Elche-Alicante-Murcia, Málaga... Junto a estas grandes urbes no tenemos más que campos despoblados donde la gente apenas puede medrar con la agricultura y la ganadería y donde las comunicaciones, sea por internet o carretera, son precarias. España, país “potencia” en cuanto a extensión de territorio, sin embargo, es capaz de tener una región, la Celtiberia histórica, que se aproxima a Laponia en cuanto a densidad de población...

La zona que engloba, Soria, la mayor parte de Guadalajara y Zaragoza, Teruel, sur de Burgos y de la Rioja y Cuenca es una de las zonas menos densamente pobladas de Occidente. No hay ninguna gran urbe y las carreteras son precarias. La producción agrícola, además de ser difícil por lo extremo del clima (con oscilaciones térmicas propias de Siberia) es poco fomentada por la UE, que parece estar más pendiente de los agricultores franceses. Vivir en Molina de Aragón, Anguita, Ateca, Cervera del río Alhama, Coruña del Conde o Tarazona es, cuanto menos, arriesgado socialmente. Uno tiene que resignarse a tener a la “civilización urbana” a una cierta distancia, sin supermercados próximos, sin grandes centros de comercio, industrias, cines, parques de ocio o, por así decirlo, fuentes de progreso. España no puede entrar en una carrera espacial o de lucha por el Ártico o el Antártico... ¡bastante tiene con “repoblar” la Celtibera!

Imágenes:
1) Bandera turca gigante fotografiada desde el Bósforo (foto del autor).
2) Sculpture: Kommunikation (1986) by Heinrich Brockmeier in Herten/Germany (Commons).
3) Molina de Aragón (foto del autor).

domingo, 29 de mayo de 2011

Si me dejaran a mí...

Es todo un tópico escuchar en bares, reuniones familiares o cafés entre universitarios inquietos, la expresión “si me dejaran a mí”. Jugando con lo improbable de que ello suceda conmigo, aunque bien pudiera ofrecer estas ideas, siempre con rigor propio, y ninguna jocosa indirecta, me gustaría establecer el croquis de lo que sería, a mi ojos, un nuevo y próspero Estado. Sin buscar polémicas nacionalistas, lo primero que haría sería suprimir la actual división autonómica, paliando el centralismo exacerbado de Madrid.
- Estructura territorial y economía: creo en la autonomía financiera, si bien, no en los términos que se proponen desde el gobierno de CiU, por ejemplo. Mi idea sería la de un “Estado ibérico” en el que se ofreciera la entrada a Portugal. Un Estado donde todos los ciudadanos fueran iguales en derechos y obligaciones, y sobre todo, en oportunidades. Me imagino un gran Estado (mayor que Francia y próximo a Alemania en población) donde las administraciones fueran eficientes. ¡Adiós a Autonomías, adiós a provincias y diputaciones! La nueva “Ítaca” con la que yo sueño, es hasta cierto punto “independentista”.
Me imagino un Estado con “tres capitales” (de forma semejante a Holanda). Veo en mi sueño una gran Madrid, junto a una gran Barcelona (y Lisboa). Madrid continuaría siendo la capital oficial, cediendo organismos importantes a ambos ciudades (Ministerios de Economía y Industria, CNMV... por ejemplo, para Barcelona, Ministerios de Exteriores y Defensa para Lisboa). Una España (aunque quizá fuera mejor cambiarle el nombre por Iberia, de entrar Portugal), donde no hubieran transgresiones de la realidad, ni manipulaciones políticas territoriales interesadas (véase la actual Marina y museo anexo en Madrid...).
Me imagino un país donde las estructuras territoriales fueran:
- un Estado fuerte: con competencias exclusivas en la cuasi totalidad de temas generales.
- grandes, y hasta cierto punto independientes, corporaciones metropolitanas.
- programas de incentivo fiscal y fomento serio de las grandes extensiones rurales (que son más de las tres cuartas partes del territorio).
Un uso de la máxima que “el poder más cercano haga lo que hasta ahora hace el más lejano”, impondría un sistema de poderosas corporaciones metropolitanas, próximas al ciudadano. El sistema del concierto económico quedaría absoleto, pues estas ciudades tendrían autonomía financiera plena, vigilada, y siempre con la obligación de hacer cesiones para el fondo común estatal. ¿Por qué tienen que haber Autonomías y Diputaciones que entorpezcan u ocupen compentencias que mejor gestionarían los ayuntamientos? Fíjense en los casos alemanes de Bremen o Hamburgo.
Esas administraciones de nueva planta serían, las corporaciones metropolitanas de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Málaga, Tridente asturiano (Gijón-Oviedo-Avilés), Tridente de Levante (Murcia-Alicante-Elche), Bahía de Cádiz (Cádiz-Jérez-San Fernando-Puerto de Santa María) Valladolid, Palma de Mallorca, Tarragona-Reus y Vigo-Coruña (por ejemplo). Por poner el ejemplo más cercano, las necesidades de Barcelona, Hospitalet, Mataró o Sabadell, poco o nada tienen qué ver con las de Solsona o Balaguer. Estas grandes urbes podrían tener competencias normativas en exclusiva sobre los problemas cotidianos de la ciudadanía, el establecimiento de comunicaciones, urbanismo... etc.
Dentro de esta gran dispersión, quizá algo caótica, de soluciones que os propongo, estaría establecer un concierto económico, incluso una política de supresión de algunos impuestos, no para zonas prósperas como el País Vasco o Navarra, sino para zonas deprimidas por el tiempo y los cambios económicos. Me estoy refiriendo, por ejemplo, a la “Celtiberia histórica”: Guadalajara, Soria, Teruel, zonas de Calatayud, Tarazona y Daroca, Cuenca y Burgos. De fomentar una política fiscal sumamente atractiva, como se hace en el País Vasco, podría fomentarse la repoblación y el establecimiento de algunas empresas.
Por otra parte, España debiera acabar de dejarse de prejuicios y fomentar los tres grandes pilares en los que puede llegar a ser “potencia mundial”: sistema de salud e investigación en el campo, turismo y energía (explotación en masa, no tanto de los feos molinos de viento, como de las placas solares).
- Cultura: obviamente, un Estado que cambiaría a los “chorizos” por sabios velaría por los derechos culturales de las minorías catalana, vasca, gallega, valenciana o balear, incentivando el estudio de las diferentes culturas, mismamente españolas, en todo el Estado (aunque nunca obligatoriamente fuera de los lugares propios). La lengua debe ser alzada al lugar que le corresponde, el instrumento más importante jamás inventado por la humanidad, donde lo que importa es “el contenido” y no los signos vocales con los que se exprese. El catalán es una de las lenguas europeas, con varios millones de hablantes-conocedores, peor tratadas.... y todo por manipulación política.
- Derecho: abogaría por acabar con los vetustos y decimonónicos códigos legislativos actuales (también los forales) y abogaría por nuevos códigos, modernos y con mínimos, que trataran los temas genéricos, dejando las especialidades y aplicaciones más directas a los nuevos “entes” territoriales que yo propongo. Obviamente, las regiones históricas podrían tener comisiones que velaran por sus particularidades jurídicas, sin necesidad de haber “las mil y una leyes” para decir cosas semejantes (con diferente expresión).
- Reformas más importantes: el establecimiento de una Ley Electoral que velara por el derecho de que cada ciudadano contara como un voto. La racionalidad de las personas (a veces ausente) y la de los políticos (pocas veces presente) debieran ser suficientes como para garantizar los derechos de los territorios menos poblados. Ningún ciudadano de una gran capital va a negarle un ambulatorio o una mejor carretera a un pueblo...
Algunos cargos públicos debieran exigir requisitos, incluso una oposición. El Ministro de Economía, por ejemplo, debiera ser un empresario de éxito o un Catedrático de prestigio internacional.
Reflexión final: ante lo “heterogéneo” de estas propuestas, quisiera que pudiéramos debatir si algunas de ellas no tendrían sentido. Todo lo inventado antes fue soñado, todo lo mejorado, propuesto.

viernes, 27 de agosto de 2010

Los confines de Celtiberia: Calatayud y su olvidada comarca.

“Si vas a Calatayud...”
Viniendo desde Barcelona, siempre he creído estar llegando a casa una vez se divisan Calatayud y sus tierras. Este marco, tan similar a los que puedan hallarse en el sur de Burgos, en el norte de Guadalajara, o en Teruel, es una puerta de entrada a las agrestes tierras mesetarias, obviamente, sirviendo, en no poca medida, de paisaje de transición. Los frutales aragoneses se mezclan con carrascas y formaciones kársticas, aunando lo típicamente aragonés con lo más propiamente celtíbero. Esta comarca, administrativamente aragonesa, está entre las menos conocidas de nuestro país.
Sus maravillas, tanto naturales como arquitectónicas, le sitúan entre las más ricas de España en lo que a historia y lugares emblemáticos se refiere. Aquí nacieron Baltasar Gracián y Marcial, el célebre escritor romano, razón por la que se puede decir que esta zona es “cuna de sabios”, a la vez que maravilla natural. Obviando lo caprichoso y primando lo ordenado, empezaremos por su capital, la urbe de Calatayud.
La “muy noble, leal, siempre augusta y fidelísima ciudad de Calatayud”, es la ciudad de mayor entidad que podemos encontrar desde Zaragoza hasta Guadalajara. Sus apenas treinta mil habitantes le hicieron ser merecedora de una estación de AVE, infraestructura que parece estar dándole un nuevo empujón hacia el desarrollo. Excelente lugar para ir de compras alimentarias, Calatayud tiene denominación de origen vinícola propia, a la vez que una extraordinaria oferta en productos de la zona (destacando, para mi gusto: las ricas frutas de la comarca, la longaniza y el chocolate, del que luego hablaremos).
Como sabrán buena parte de los escolares de toda España, el gentilicio de los de Calatayud es “bilbilitano”, ello debido a la antigua ciudad romana de Bílbilis, cuna de Marcial. Sita en un altozano próximo a la ciudad actual, en el municipio de Huérmeda, de Bílbilis nos han llegado ruinas de lo más atractivas y sugerentes (teatro, termas, ninfeo, foro...), todo ello en estricta correlación con la importancia del lugar. En el Calatayud actual, en su, más que recomendable, Museo, podremos contemplar algunos de los hallazgos realizados en el yacimiento (destacando los conjuntos pictóricos, la colección numinástica de la ceca del lugar, así como sendas esculturas, destacando la de Augusto “capite velato”).
Con la conquista musulmana, Calatayud experimentó un período de gran esplendor (llegando a tener su propia taifa, desde 1046 a 1055). Reconquistada por Alfonso I el Batallador, la ciudad mantendría una posición geoestratégica de primer orden, siendo la segunda ciudad, en población, de toda Aragón. De estos tiempos destaca su castillo (conocido como “Plaza de armas” por los lugareños), fortificación a la que la ciudad debe su nombre. Ésta es, aun estando en ruinas, la más emblemática de las fortificaciones bilbilitanas, si bien deben destacarse también otras, como la hermosa Puerta de Terrer (que data de la segunda mitad del siglo XVI).
Junto a sus estructuras defensivas, de entre sus monumentos destaca la hermosa Colegiata de Santa María (Monumento Nacional desde 1884 y Patrimonio de la Humanidad desde 2001), construida sobre la antigua mezquita de "Kalat Ayub". Nada más acercarnos a ella podremos contemplar uno de sus mayores encantos: su portada. De espléndido plateresco, con tejaroz, y concebida en forma de retablo, su construcción se debe a Juan de Talavera y Esteban de Obray. Junto a ello, o mejor dicho, por encima de ello, se alza el mayor encanto de la construcción, su torre mudéjar de 68 metros. Efectivamente, según los expertos nos encontramos ante la más perfecta construcción mudéjar protorrenacentista, siendo el principal argumento para que la iglesia recibiera el “galardón” de ser Patrimonio de la Humanidad.
Esta hermosa torre mudéjar sólo guarda parangón con la de San Andrés, también en la propia urbe. Junto a estos dos templos destacan la Colegiata del Santo Sepulcro (casa matriz de la Orden del Santo Sepulcro en España, y que es una réplica del Santo Sepulcro de Jerusalén), la iglesia de San Pedro de los Francos (de la que destaca su espléndida portada del gótico levantino), el santuario de la Virgen de la Peña y la iglesia de San Juan el Real (dentro de la cual se custodian frescos de Goya en la pechinas de la sala capitular, y que es muy gentilmente enseñada por el párroco del templo). De entre las edificaciones civiles, junto a una preciosa Plaza Mayor (con el edificio antiguo del Consistorio destacando por encima de cualquier otro), destaca el Mesón de la Dolores (hermoso edificio renacentista que ha hecho las veces de palacio y hospedería a lo largo de los siglos) y el Palacio del barón de Warsage (posterior casino).
Dejando Calatayud, de entre las localidades de su región cabría destacar a Ateca, capital histórica del chocolate español (allí se producen los famosos “Huesitos”), Cetina (dominada por su imponente palacio-castillo, en cuya hermosa capilla isabelina se casó Quevedo) y Alhama de Aragón (auténtica maravilla de la naturaleza, que cuenta con varios de los más célebres balnearios hispanos, destacando su lago termal). Sobre el embalse de la Tranquera, no muy lejos de estos lugares, se encuentra el pintoresco pueblo de Nuévalos. En él se encuentran restos de un castillo perteneciente a la Orden del Santo Sepulcro (que, como recordaremos, tenía su “sede española” en Calatayud), así como diferentes iglesias y demás enclaves de interés, si bien, el hecho de que sea la segunda localidad más visitada de Aragón se debe al hecho de encontrarse cerca del lugar el maravilloso Monasterio de Piedra.
Alfonso II, monarca aragonés, cedió a los catalanes monjes de Poblet este “trozo de Cielo” con el objetivo de que realizaran allí una fundación cisterciense. Trece monjes, presididos por Gaufrido de Rocabertí, salieron del templo tarraconense, iniciando las obras del nuevo monasterio en 1195, y finalizando en 1218 (fecha de su consagración). El lugar fue ocupado por los monjes hasta que en 1835, en tiempos de revolución, fueron expulsados del lugar. En la actualidad el recinto es de propiedad privada, manteniéndose el edificio del monasterio en un estado ruinoso. Si bien la edificación no tiene que ver nada con los hermosos monasterios de Santa María de Huerta o Veruela, bien es cierto que la extraordinaria belleza del lugar no se debe a lo estrictamente humano...
El vergel sobre el que se encuentra el monasterio es un hermoso valle confeccionado por la paulatina acción del río Piedra. Sus cascadas, cuevas, balsas y poblaciones, tanto animales como vegetales, le hacen ser un lugar más próximo a lo Divino que a lo terreno. En pleno contraste con la aridez de la comarca, allí se encuentra un lugar donde los árboles parecen querer tocar el cielo, y las aguas esculpen (en alguna ocasión con ayuda del hombre) accidentes que son dignos de contemplar, fondos idílicos, para la relajación y la reflexión. Históricamente, el monasterio es importante en dos aspectos: fue el primer lugar donde se construyó una piscifactoría en España (actualmente en funcionamiento), así como el primer lugar en el que se elaboró chocolate en Europa (inicio de una tradición chocolatera que sigue teniendo a esta región como espléndido baluarte). De entre sus joyas paisajísticas, por lo demás muy abundantes, destaca la cascada de la Cola de Caballo (con un salto de más de 50 metros) y el lago Espejo. Actualmente también se realizan exhibiciones de cetrería, destacando el amplio repertorio de especies que se muestran.
Junto al Monasterio de Piedra, son especialmente interesantes las diferentes opciones deportivas y de excursiones arqueológicas que brinda la zona. De entre éstas últimas cabe destacar el yacimiento de Segeda (entre Mara y Belmonte de Gracián), que bajo la dirección de la máxima autoridad en cultura y civilización celtíbera, el profesor Burillo Mozota, se está convirtiendo en un “centro de peregrinación” para todos aquellos que quieren saber algo más acerca de los pueblos prerromanos peninsulares.
Imágenes:
1) Imagen de la Colegiata de Santa María (Calatayud)
2) La Cola de Caballo, Monasterio de Piedra.

sábado, 17 de julio de 2010

Reformas para España: el problema territorial.

¿Qué son las diputaciones? ¿Qué son las naciones? ¿Qué son las Comunidades Autónomas? ¿Qué son las comarcas? Los límites establecidos en el ámbito político pretenden, en no pocas ocasiones, volverse pétreos cuales montañas. Si un linde separa dos provincias, allí nace un político “Himalaya”, si una ciudad es capital autonómica da igual que esté más o menos cerca del resto de su provincia, lo que importa es la norma jurídica.
Las fisonomías de los territorios se ven más desde la ventanilla del coche que a través de un mapa de provincias. De ello puede percatarse uno haciendo diferentes recorridos, de los cuales yo les recomendaré un par. Durante el pasado verano quise enseñar algunas de las mejores atracciones turísticas de la zona "celtíbera" a mi chica. Fuimos a Molina de Aragón y al Barranco de la Hoz (Guadalajara), pasando por los pueblos de Milmarcos y parte, minúscula, de la provincia de Zaragoza, para llegar a Santa María de Huerta y su monasterio (Soria). Me chocó mucho que ella no pudiera imaginarse que durante aquel corto trayecto habíamos pasado por tres provincias y tres autonomías. Un segundo trayecto lo hice recientemente con mis primos. Desde Madrid, saliendo de Alcalá de Henares fuimos hacia la estación de Guadalajara-Yebes, pasando por parte del corredor del Henares. En aquel momento no tenía a mi chica al lado, y fui yo mismo quien reflexionó sobre lo “gilipollesco” que es la existencia de dos comunidades, en lo terreno, y ¡tres diócesis en lo sagrado!
Las provincias son abstracciones políticas, lo mismo que las autonomías o los propios Estados. Dejan de tener sentido cuando se configuran más como “límites” que como “marcos”. Obviamente los independentismos nacionalistas se nutren de esa gran verdad, queriendo dibujar epopeyas en el mapa, que no tienen sentido en lo social o económico. El tema “provinciano”, sin ningún tipo de matiz peyorativo, no defiende tanto historias o lenguas comunes como una mejor representación de la realidad social, económica, y hasta cierto punto, geo-biológica.
Recientemente, cual ave fénix, a vuelto a oírse el término “Celtiberia”. De entre las cenizas de esta “región histórica” (no me acabo de sentir a gusto con la expresión) surge el proyecto “Paisajes de la Celtiberia” (TERRITORIO IBERKELTIA), proyecto de Cooperación Interterritorial financiado a través de la iniciativa europea LEADER+. La inclusión de las comarcas de Molina de Aragón (y su Señorío), algunos pueblos del área de Sigüenza (Anguita), tierras de Medinaceli, Daroca, Calatayud... no deja de ser de lo más ilustrativo y pertinente. Esta iniciativa cultural, a mi ver, deja en evidencia lo conveniente que sería crear una “autonomía” que, como mínimo, incluyera a estas tierras. El motivo es obvio: todos estos territorios han sufrido la despoblación y la represión económica (con pocas excepciones). Una “división territorial” podría facilitar la gestión de estas comarcas, evitando, por ejemplo, que los vecinos del Alto Jalón “soriano” no puedan ir al hospital de Calatayud o los de Molina de Aragón al de Teruel.
Y es que, ciertamente, si por algo se ha caracterizado el reciente debate sobre el “Estatut” de autonomía catalán es por haber dejado en evidencia que España requiere cambios substanciales y contundentes. Debe dejarse a un lado la eventual comparación que pudiera hacerse entre regiones, a primera vista con igual rango jurídico, y centrarse, con algo de neutralidad, en las necesidades de las personas que viven en los territorios, obviando, a poder ser, los criterios de historia remota y metafísicas nacionales. Así, es difícil sostener la viabilidad de una Comunidad Autónoma de La Rioja, o de una Murcia uniprovincial, por poner dos claros ejemplos. Sin ánimo de ser De Burgos, quien no hizo una división precisamente infalible, quisiera exponer mi idea de división territorial, y compartir con todos ustedes eventuales argumentos para el debate.
En circunstancias como las actuales, con una Crisis económica de la que aún no sabemos cuándo, ni cómo, podremos salir, es evidente la necesidad de “racionalizar el gasto”. El modelo de diecisiete autonomías actual está caduco. Es evidente que Cataluña tiene motivos, y razones de peso, para opinar que su identidad económico-social (que no nacional, o "nacionalista") no es equiparable a otras autonomías. Los próximos años serán vitales para la reestructuración del país, no porque desde aquí se quiera emular a Nostradamus, sino porque la necesidad está bien vigente, y es del todo inexcusable.
Así, por ejemplo, junto a la región de “Celtiberia”, yo sería partidario de unir a Galicia, León y Asturias en una sola autonomía, lo mismo que Cantabria, Burgos, Rioja y Soria (capital). Un caso curioso es el aragonés. Si hacemos caso de criterios históricos, está claro que Aragón está “bien representada” en su actual organización, pero las necesidades de la población, y los desequilibrios territoriales, nos afirman todo lo contrario. Particularmente, creo que la Aragón de Calatayud y Daroca dista, y mucho, de la Aragón pirenáica. Algo así ocurre con algunas provincias de esa gran comunidad hecha a partir de retales: Castilla-la Mancha (Albacete bien pudiera ir con Murcia, y Ciudad Real con Extremadura, yendo Guadalajara capital con Madrid, lo mismo que Toledo).
Obviamente, los entes debieran reducirse, quedando menos Autonomías, más descentralizadas, y con una representación mayor de sus necesidades. Las grandes ciudades debieran ser “cuasi-autónomas” con su propia entidad de gestión metropolitana con capacidad normativa en los ámbitos cotidianos, pudiendo darse esta solución para Madrid, Barcelona, Zaragoza, Valencia, Elche-Alicante-Murcia, Gijón-Avilés-Oviedo, bahía de Cádiz, Málaga, Bilbao o Valladolid.
Se mire por donde se mire, la gente cambia, y su organización territorial también. Podremos ponernos de acuerdo en varias cosas, en otras no (yo suprimiría el concierto vasco-navarro), pero es evidente que España requiere cambios, y que la duplicidad de administraciones es un cáncer para la situación actual (lo mismo que los excesos nacionalistas (ataque al bilingüismo) y los intentos centrípetos, véase la desmesurada deuda de la ciudad de Madrid, o las obras olímpicas injustificadas...).
¿No es el momento de opinar sin influencias externas? ¿No es el momento de reflexionar y de "romper" con los corruptos políticos que medran en lo metafísico y sin sentido? Aquí están algunas de "mis tesis", ¿qué opinan?
* Imágenes:
1) Vista de Molina de Aragón
2) Ermita de Nuestra Señora de la Lastra (Anguita).
Ambas fotos son del autor.

lunes, 3 de mayo de 2010

Anguita en LA VOZ LIBRE

Hay un error común en todos los nacionalismos: hacer preponderar a los territorios sobre las personas. Patrias ‘grandes’, y en este caso, ‘pequeñas’, las tienen prácticamente todo el mundo por el mero hecho de ser persona y, ante todo, tener vivencias y memoria. Son sentimientos individuales que hacen tener mayor cariño por unas calles que por otras, por la espadaña de una iglesia en especial o por las poesías ambientadas en una tierra. Vivir en un lugar no incluye tener unas creencias, la verdadera libertad consiste en ser ciudadano y poder pensar, a su vez, lo que uno realmente quiera. Lo dicho es totalmente comprensible para aquellos que, como yo, tenemos pueblo, ‘patria pequeña’ a la que siempre volvemos a emigrar en cuanto tenemos periodos de descanso, de forma análoga, pero inversa, a como lo hicieron nuestros progenitores, abuelos o, en general, antepasados.

Saben mucho de esto los que tienen nexo con Anguita. Esta hermosa aldea, sita en el núcleo de la ‘región histórica’ de Celtiberia, pertenece a la provincia de Guadalajara, si bien, el siguiente pueblo -Layna o Benamira, según el camino- ya es de Soria, sin estar tampoco lejos de las provincias de Teruel y Zaragoza. Anguita es un municipio que apenas supera el centenar de almas en invierno, multiplicándose su población hasta por diez durante el verano. Su historia y patrimonio son proporcionales a su belleza, superlativo recuerdo de todos los tiempos que nos precedieron.

En Anguita, aspecto poco conocido en el común de nuestra geografía, se firmó, en el edificio que hoy es su casa consistorial el acta de Constitución de la primera Diputación Provincial de España, secundando la Constitución de Cádiz, en abril de 1813. Anguita fue el centro neurálgico del antiguo Común de Villa y Tierra de Medinaceli, posterior Condado-Ducado. Allí se reunían las juntas que representaban al Común, en el que el actual edificio del ayuntamiento hacía las veces de pósito, cárcel y sede del recaudador de impuestos. Por este pueblo pasó Felipe II, el General Hugo -padre del escritor de ‘Los Miserables’, una obra en la que aparecen algunos de los pueblos cercanos al lugar-, quien saqueó la zona con sus tropas, el Cid Campeador -las ‘cuevas de Anguita’ y el Campo Taranz, paraje también del lugar, aparecen en el Cantar, este último en dos ocasiones- y Ramón y Cajal, quien veraneó en el pueblo, dada la pureza de los aires para su mujer, que estaba enferma, y por recomendación de su ama de llaves, a la sazón originaria de esta localidad.

Anguita es un lugar clave en lo que al estudio de la cultura celtíbera se refiere. En su término municipal se encuentra la necrópolis más extensa de esta civilización –‘el Altillo’, en la pedanía de Aguilar de Anguita- y varios castros –cabe destacar el del Hocincavero, ‘Castillejos’-. Sin embargo, la mayor joya arqueológica del lugar es el campamento romano de La Cerca, un yacimiento que fue, más que probablemente, una ciudad celtíbera. De época posterior son las dos torres defensivas árabes -‘hisn’- que se conservan: la ‘Torre de la Cigüeña’ (símbolo del lugar) y la ‘Torremocha’, de la cual sólo se conserva su base.

El pueblo consta de tres templos y un antiguo hospital de beneficencia, del cual se conserva su bella entrada. La iglesia de San Pedro -románica de transición al gótico- destaca por su hermosa bóveda de crucería, siendo ésta una de las razones, se cuenta, por las que estuvo a punto de hacer las Américas, cuyas piedras habína sido incluso numeradas para el traslado. La ermita de Nuestra Señora de la Lastra, pese a su rango, es de mayor tamaño y hace las veces de parroquia del pueblo. Sus dimensiones no hacen más que recordar el peso del lugar en tiempos pretéritos, cuando Anguita era lugar obligado en lo que al comercio de la lana se refería -los célebres mercaderes Ruíz la hicieron conocida y distinguida en la propia Francia. El último templo, la ermita-humilladero de La Soledad, es quizá la menos chocante en cuanto a tamaño, pero destaca por su bella entrada -doble, al igual que la de Medinaceli-, así como por custodiar un Cristo de bella factura que desfila en procesión cada año, dentro de su sepulcro.

Aun sumida en la despoblación de lo rural, que en lo que a ambas Mesetas y respectivos sistemas -Ibérico y Central- se refiere, Anguita es un lugar clave para todo aquél que desee saber algo más de la Castilla del Medievo, la Hispania romana y prerromana, o la España del Imperio. Bañada por el río Tajuña, en un valle fértil, rodeado de bosques de carrascas, robles, melojos y alguna sabina, Anguita es un pequeño vergel en lo rudo del paisaje celtíbero, siempre frío y despoblado. En tiempos de crisis y de auge del turismo rural, este lugar es de sumo interés para poder reponer fuerzas y, a la vez, hacer senderismo o, simplemente, escribir, pintar... o reflexionar.

> En las imágenes superiores, vistas del pueblo Anguita. Más información en 'Una historia de Anguita: el pueblo y su entorno' (Guadalajara, Aache, 2008), de Javier Serrano Copete.

lunes, 5 de abril de 2010

Aves migratorias

Ver correr el agua por los hocines, escuchar el intimista rugido de los arroyos del Prado y la Madre o contemplar cómo rezuma la tierra, tras algunos días de frágil lluvia, no son sucesos que se puedan contemplar cada día. Esta Semana Santa Anguita estaba húmeda, fértil doncella propensa a la reproducción; verdeaban los trigos y las aliagas amagaban con deslumbrar al paseante (pronto cambiarán pinchos por flores amarillentas), Anguita tiene algo de humedal, y en vacaciones, mismamente goza de aves migratorias.

Las alas de la grulla se transmutan en neumáticos y volantes, sus plumas en cabellos y faces. Cuales avefrías, ánsares o golondrinas, los que antaño habitaron, vivieron, o simplemente, gozaron con, o en, el pueblo vuelven a sus tierras inundando de vida a un rincón, algo desierto en invierno. La magia del lugar cidiano hace que cada año vuelvan padres y polluelos, vínculos que en un momento fueron de sangre, cada vez se van difuminando más en lo genético, sin que por ello dejen de venir, cada año, más y más gente.

Ese patriotismo que a la grulla le hace ir de Norte a Sur, de Escandinavia a Gallocanta, se repite entre los anguiteños que abandonan Barcelona, Zaragoza, Valencia o Madrid en busca de su pequeña tierra celtíbera. La regularidad de ambos cauces vivos es proverbial, sorprendiendo a propios y foráneos que, pudiendo quedarse quietos, estas aves y gentes recorran kilómetros por el premio de poder reposar, gozar, en las alturas de la serranía. ¿Serán los cantos del abejaruco, o los vuelos, ahora imaginarios, de la cigüeña?

En un tiempo de tecnología y servicios públicos, a Anguita ya no llegan parturientas apuradas. Los nacimientos brillan por su ausencia, en contraposición a las idas y venidas de los niños, desde muy temprana edad, por las calles del pueblo. Por la Ramón y Cajal, la Umbría o el Desengaño, siguen yendo pequeñas bicicletas de dos o cuatro ruedas. Los padres no tienen motivo para la preocupación, siendo los chiquillos capaces de acercarsea un río que, en sus respectivos lugares habituales, les estaría vedado. El contacto con la “realidad natural”, con las raíces y el pasado de cada cual es mucho más intenso que en cualquier granja-escuela.

Cierto es que los símiles entre aves y demás animales de dos patas no se reducen al moverse por motivos no siempre explicables. Si la mentira de la “aviar” pudo haberse propagado por acción de los flujos migratorios de los pájaros, no menos cierto es que los urbanitas automovilizados también traemos pestes, en este caso, bien reales: residuos y demás guarradas tras largas noches de orgía musical, ruidos similares a tractores (sólo que en este caso para el ocio y no la labranza), trampas y demás mecanismos contra “alimañas”, químicas y residuos que pervierten lo bucólico, latas mal tiradas durante paseos y excursiones, e incluso alguna ceniza de fuegos temerariamente invocados.

Pese a todo, la migración sigue siendo una necesidad, una fuente de vida, para el pueblo, y aún más, para quienes la practican. Es una lástima que grullas y caravanas no coincidan en el tiempo. Unos y otros quizá pudiéramos gritarnos y compartir vivencias nómadas, hablar sobre esa fuerza dinámica, e inexpugnable, que es el “beneficio de ser anguiteño”.

sábado, 6 de febrero de 2010

Por las calles de Sigüenza.

No es extraño sentir las más curiosas ensoñaciones al pasar por las calles de la anciana urbe episcopal. Sigüenza, la antiguamente esplendorosa ciudad de la Edad Media, se alza cual hombrecillo perdido tras haber usado una máquina del tiempo.
Sus empedradas vías, señoriales casas y demás monumentos (a destacar una catedral y un castillo) no nos dejan duda de que nos hallamos ante un digno testimonio de la historia, sí, ese cúmulo de acontecimientos pasados, en una inmensidad de los casos no vividos, que narramos cada cuál cuan creemos, o en su defecto, sabemos. La calle Medina es un ring intertemporal. A un lado las tiendas del hoy, y seguro que también del mañana (no hace falta recordar a la librería Rayuela), al otro el esqueleto de un sobervio monumento, cual es la catedral de Sigüenza, hito eclesiástico de una ciudad que recién ha perdido a su obispo. “Jamás España tuvo un periodo tan largo de paz y prosperidad”, esta sentencia la he escuchado en diferentes ocasiones y medios, fuere en boca de filósofos, historiadores, o Presidentes del Gobierno. Como punto clave por el que sostener tal postulado siempre se alega la “igualdad”, el hecho de que, hoy, menos que nunca, existan grandes diferencias (pese a seguir habiéndolas) entre aristócratas y pueblo llano. Me pregunto si este es un punto siempre válido, si es el argumento esencial por el que decir que la España de nuestro tiempo es la mejor que jamás haya existido. Tengo mis dudas, o cuanto menos, opiniones dependiendo del “registro”.

Si las urbes tuvieran voz, a la vez que nombre, estoy seguro de que Sigüenza no estaría conforme con la afirmación ahora dicha. Cierto es que hoy en día todo el mundo comparte carnicería, pescadería o ambulatorio médico, que los Arce no maravillan al Mundo con sus sepulturas y que, sobre todo, los Mendoza no gobiernan el lugar a su antojo. En las iglesias se puede uno ausentar los domingos, y los tañidos de la Catedral, en la mayoría de las ocasiones, parecen tener más de pitido de bus turístico, que de llamada a una oración a la que, cada día, menos gente acude.

El bienestar social jamás estuvo ligado a la relevancia patria. España en un país que ha alcanzado las mayores cuotas gracias a la existencia de grandes nobles concentradores del poder (sean los de Alba, o los de Medinaceli). Ahora, Amancios y Botines parecen cogerles el testigo, pero la población, pese a todo, vive mucho mejor que en los tiempos de Cervantes o Murillo. España da la sensación de que es un país predestinado para la catástrofe, que su potencial, en buena parte fundado en el ladrillo, amenaza con conducirle al Hades de los entes históricos.

Caminar por Sigüenza, pese a lo hermoso que sigue siendo como experiencia, cada vez me recuerda más a un viaje imaginario. Recuerden, a través de la lectura, cuáles debieron ser las sensaciones que experimentaron aquellos que recorrieron Numancia en tiempos romanos, o alto-medievales, cuáles debieron ser las pulsaciones de aquellos beduinos árabes que corretearon por las pretéritamente esplendorosas vías de Antioquía, a mí me pasa algo “parecido” al andar por Segontia.

La Catedral, las diferentes iglesias, el propio palacio episcopal, o la antigua universidad, tan cierto toque barroco a una situación, por días, más ominosa. ¿Estamos transitando por un ejemplo de esqueleto? ¿Qué diferencia a Sigüenza de Trujillo, Plasencia, Solsona o las propias Toledo o Tarragona? Cada día menos, hasta que el día del “olvido” nos lleve a la “nada”. Es difícil defender que los mejores años de España han llegado, cuando existen mil y un testimonios de una situación precaria, no sólo en el campo, ¿acaso no han visto barrios “desiertos”, donde sólo hay grúas y edificios en venta? ¿no abundan éstos en Zaragoza, Madrid o Barcelona?

El encanto de Sigüenza sigue residiendo en sus incentivos para la reflexión. Las esencias fantasmagóricas de sus monumentales paredes me llenan de motivos por los que decir que “algo está cambiando”. ¿Nos llevará el destino a un puerto glorioso? ¿Dejaremos mi generación de ser la primera, en siglos, que vivió peor que la de sus padres? Quizá sea tiempo de oración en la Catedral, o cuanto menos, de reflexionar recorriendo las seguntinas calles.

Hermoso cuadro de Xisco Fuentes: http://xiscofuentes.com/siguenza/183.jpg Artículo publicado en "El Afilador": http://elafilador.net/2010/03/las_calles_siguenza

jueves, 31 de diciembre de 2009

Cuando el año comenzó en enero

Las convenciones no son mera palabrería instaurada, existen ocasiones en que “los cambios”, aun siendo producto del acuerdo (actual o pretérito), tienen una dimensión superior, manifestándose en los más variopintos actos y efectos. Todo este cúmulo de potencial modificador hace que, en múltiples ocasiones, los cambios parezcan “producto de la naturaleza”, existiendo dudas acerca de lo artificial de su concepción, humana parentela. Algo así ocurre con el “año nuevo”.

Siempre centrándonos en la tradición cristiana-occidental, el año “empieza” el 1 de enero, tras la fiesta de Nochevieja. Curiosamente, al menos yo mismamente me lo pregunto, el propio 24 de diciembre es también una fecha de “inicio”, en este caso fecha del solsticio de invierno (tan en boga de los laicistas radicales). Dicho esto, ¿cuál es la razón de ser de que existan dos grandes festividades separadas por una semana: Nochebuena y Nochevieja?

Cuenta la tradición, concretamente el Nuevo Testamento (Lucas 2,21), que Jesús fue circunscrito 8 días después de su Nacimiento, es decir, el 1 de enero, razón por la cual se celebra esta festividad. Sin embargo, tan cierto como ello es que la versión cristiana no ha carecido de factores sincréticos que le ha llevado a asimilar tradiciones anteriores como propias. El propio día de Nochebuena, tal y como ya se ha escrito en alguna ocasión, no es otra cosa más que el solsticio de invierno, y además, en época romana, ese mismo día se rendía culto a la deidad solar por antonomasia: Mitra.

Se mire por donde se mire, existen muchas teorías, ideales, motivos por los que celebrar el día de año nuevo en un momento determinado. Incluso, podríamos, al igual que hacen todas las religiones, cuestionarnos la oportunidad de que el año “nazca” en diciembre. Así, buena parte de Europa ha celebrado a lo largo de los siglos el 1 de mayo como el inicio de la primavera, día de la fertilidad, y de alguna manera, “inicio del curso labriego”. Los Mayos, pues así se conoce a esta festividad, se siguen celebrando en múltiples lugares, también de España: véanse las rondas realizadas en pueblos como Anguita (Guadalajara) o los ritos seguidos en lugares como Vinuesa (Soria), donde se alza una conífera recién talada en mitad de la plaza del pueblo.

El “año académico” no hace falta decir que empieza en octubre, para las universidades, y en septiembre, para las escuelas. En cuanto al hábito, que no en referencia al “oficial”, es este el "año" por el que se rige nuestro actuar, calculándose nuestras actividades desde el inicio del otoño hasta la llegada de las vacaciones de julio o agosto. Esta concepción, divergencia, entre “año religioso” y “año oficioso” no es exclusiva de nuestra época. De hecho, existe un momento de la historia, ciertamente curioso, en que el “inicio del año” se cambió por circunstancias totalmente terrenas.

Según leemos en un interesantísimo estudio del profesor Pastor Eixarch, la olvidada región de Celtiberia tuvo un papel fundamental en lo que a la historia del calendario se refiere, siendo “culpable” de que el año, aún hoy en día, se inicie el 1 de enero. Según expone el arqueólogo, ante la actitud de la ciudad celtíbera de Segeda (Mara-Belmonte de Gracián, cerca de Calatayud, Zaragoza) de construir unas poderosas murallas a su alrededor, los romanos tomaron la decisión de realizar una campaña “sui generis” contra un enemigo, que como el tiempo se encargaría de demostrar, era de lo más temible.

Dos grandes decisiones tomó el Senado romano para la preparación de esta campaña. En primer lugar, el ejército estaría encabezado por el cónsul Nobílior (cargo político-militar de mayor rango), en vez de por un pretor. En segundo lugar, se acordó que éste tomara posesión de sus funciones en las calendas de enero del año 153 a.C., ello significaba que los comicios se celebrasen el 1 de enero, y que en virtud de ello, el año se iniciara en ese día. Ante las informaciones que llegaron a la ciudad, los habitantes de Segeda huyeron a la ciudad arévaca de Numancia, lugar donde daría comienzo una de las campañas militares más importantes de la historia, y que más ríos de tinta ha hecho correr (desde Apiano hasta los historiadores modernos de referencia, pasando por el propio Cervantes).

Cuando Nobílior llegó a Segeda se encontró la ciudad abandonada y las murallas en obras. Engañado por la actitud “cobarde” de los segedenses, partió hacia Numancia sin esperar a los refuerzos que estaban en camino. Nobílior fue derrotado ante las murallas de la actual Garray (Soria).

Una vez llegaron los refuerzos Nobílior realizó un segundo asalto, esta vez con caballería numida y... elefantes. Los romanos pensaron que numantinos y aliados se estremecerían ante la visión de los paquidermos, sin embargo, una roca fue arrojada por los defensores sobre la cabeza de uno de los elefantes. Éste barruntó de dolor, haciendo que el resto de los elefantes huyeran en estampida, acabando con las formaciones romanas.

Verdad o leyenda, lo cierto es que Celtiberia tuvo aquí, tal vez, su mayor contribución para la historia venidera. En lo sucesivo un consejo, una vez coman las uvas, deseen feliz año nuevo y...

¡AUPA NUMANCIA!
Fuente: Pastor Eixarch, José Manuel, "Cambió el calendario de la historia: Segeda, la ciudad celtibérica". Pinturas: 1) Detalle de la "Circuncisión de Jesús" de Andrea Mantegna. 2) "Numancia" de Alejo Vera y Estaca (Viñuelas, Guadalajara, 14 de julio de 1834 - Madrid, 4 de febrero de 1923).