sábado, 25 de febrero de 2012
Paranoia de política ficción.
sábado, 19 de febrero de 2011
Los cuernos del vikingo
berse encontrado cuernos (como vaso) en las tumbas de algunos guerreros. El vikingo “debe” llevar cuernos, pues es bárbaro, extranjero, y afín al Diablo.
mo es su persona. Las últimas imágenes, discursos y documentos nos muestran a una persona muy egocéntrica, prototipo de cacique de, como diría el bueno de Miguel Ángel Asturias, “república bananera”. Una vez más, el poder de los medios como instrumento de poder es más que notable. miércoles, 15 de diciembre de 2010
DENUNCIO
viernes, 10 de diciembre de 2010
El arco de Tito
en un sentido relativo), es el que algún dia espero hacer a la Provenza francesa.
Es curioso, ¿se han dado cuenta de que la desconfianza conduce, en no pocas ocasiones, a la supervivencia? Si la preponderancia del judaísmo como poder económico es tal, se debe, en no poca medida, al pragmatismo de su “clase dirigente” (muy distinta al pueblo llano ciudadano de Israel, y mayoritariamente residente en EEUU, Londres o Moscú). Aun tras el saqueo de Roma por Genserico, y anterioramente, por Alarico, los romanos pensaron que su Estado era “inmortal”, que el nombre de Roma perduraría hasta el infinito. Si algo de ello se cumplió, fíjense, fue porque la Iglesia católica, representada por el Santo Pontífice, desconfió de los tiempos, y aceptó a los nuevos jefes bárbaros como gobernantes.jueves, 18 de noviembre de 2010
El último grito del orangután
arbolado predominantemente compuesto por carrascas, encinas, robles y sabinas... por lo que algo difícil debió tenerlo la ardilla en cualquiera de las eras recientes.
temas más increíbles de todo el Globo. Rinocerontes, gibones, násicos (una curiosa, e incluso cómica, especie de mono narigudo)... el número de especies que pueblan este amenazado “Jardín del Edén” es fascinante. Sin embargo, el auge económico de la superpoblada Indonesia está poniendo en peligro este trozo de Cielo en la Tierra.
se ha visto históricamente favorecido por la destrucción del medio: explotación masiva de los recursos mineros, tala indiscriminada o extinción de múltiples especies (como los propios uros, o el oso y el lobo en la mayor parte de nuestra geografía).sábado, 16 de octubre de 2010
Un mundo de Césares invisibles
s haciendas, ni en qué paraderos se toman las decisiones que influirán en nuestro más corto plazo. Los parlamentos democráticos de Occidente se han convertido en una suerte de “reuniones de vecinos ampliadas”. Los temas que se tratan son de mayor alcance que las grietas por humedad en una pared medianera, pero no dejan de ser temas “inmediatos” que no “trascendentes para lo sucesivo”. Ningún ciudadano medio sabe con certeza el porqué de esta Crisis. Nostálgicos mayores hablarán de un exceso en el gasto familiar y una falta en el trabajo físico y convicciones, mientras que, por otro lado, existirán acólitos seguidores de partidos políticos que echaran la culpa al gobernante opuesto de turno. Nada más lejos de la realidad, nos hallamos en un mundo etéreo gobernado desde las tinieblas.lunes, 15 de marzo de 2010
Contra el nacionalismo (Segunda parte)
Muchos serán quienes se habrán dado cuenta de los problemas sociales que, poco a poco, va causando el nacionalismo catalán dentro de la sociedad catalana. Aún a riesgo de parecer querer tirar “piedras sobre mi tejado”, he traspasado las fronteras de lo “oficialista” para ejercer de blogger, es decir, expresarme libremente. Sin embargo, la primera parte de mi ensayo no acaba de tener “todo” su significado, si no se lee también esta segunda sección.
Se ha escrito antes sobre uno de los más genuinos “nacionalismos periféricos”, tratemos, ahora, el no menos criticable, a mi modo de ver, “nacionalismo centrípeto”. Junto a la “ley de convocatoria de referéndums con permiso del Estado”, a lo largo de la semana pasada destacaron las diferentes comparecencias en orden a discutir la prohibición, o no, de las corridas de toros en Cataluña. Coincidiendo con esta iniciativa, para nada centrada en el sufrimiento animal (o al menos no tanto como en el debate identitario), el gobierno de la Comunidad de Madrid ha propuesto declarar a la “fiesta nacional” como bien de interés cultural. Este juego de “vasos comunicantes” es un ejemplo de cómo funciona, en la mayoría de los casos, el fenómeno nacionalista.
Comúnmente se afirma que existen dos tipos de nacionalismos (así lo hace, por ejemplo, Walter Feinberg, de la Universidad de Illinois): el nacionalismo de exclusión y el nacionalismo de resistencia (pudiendo darse casos en el que ambos se predican en un mismo ámbito, por ejemplo, de resistencia frente al Estado, y de exclusión frente a los inmigrantes)1. El alza de uno es correlativamente proporcional al aumento del otro; el aumento del centralismo madrileño siempre provoca un auge del independentismo catalán. Cuando a “unos” se les ocurre prohibir los toros, a “otros” les falta tiempo para declarar las corridas como “bien de interés cultural”. Ello está claramente correlacionado, y encuentra su fundamento en una misma cosmovisión nacionalista, instrumentalizada, del mundo que les rodea.
Desde el gobierno de Madrid se cree en una nación española imaginaria. Se identifica a los toros como un “bien propio”, una “fiesta nacional”, obviando su hondo arraigo en Latinoamérica, Portugal o sur de Francia. Precisamente, con motivo de la discusión actualmente en curso en el Parlament de Cataluña, el Alcalde de Arlés (Francia) ha tenido ocasión de defender a los toros como un patrimonio del sur de Europa. No entraremos en temas de tauromaquia, pero es evidente que la manipulación del toreo es un hecho en el debate, no sólo catalán, sino también del resto de España. España equivale a Estado Español, y Cataluña a Comunidad Autónoma de Cataluña, en ambos casos contraponemos el nombre “oficial” a la administración que le representa. No podemos reconocer “culturas” o “identidades” propias de una u otra, cuando precisamente, el criticar los excesos de una, implica criticar los de la otra. Analicemos, visto esto, un e
jemplo un tanto “populista”.
Para todo buen aficionado catalán “culé”, los lunes son un día de honda indignación “nacionalista”. Los comentarios de la “totalidad” de emisoras con sede en Madrid (por nombre “nacionales”) critican al equipo de la periferia por excelencia, el F.C. Barcelona, hablando, en muchas ocasiones, con prepotencia, de cagómetros, “villaratos” y demás entelequias de poca monta, propias del periodismo malo, caduco, y en muchas ocasiones, ofensivo. En alguna ocasión habrán visto que afirmo que no hay mayor “fábrica de independentistas” que una mala actuación arbitral en contra del F.C. Barcelona, o la lectura de uno de los periódicos de “ámbito nacional”, con sede en Madrid: véanse diario As o Marca. El fútbol es un fruto, claro, del tribalismo que reside en los nacionalismos. Solo hace falta ver cómo se esgrime la bandera de “la nación común” por algunos aficionados del Real Madrid, siempre que va a jugar el F.C. Barcelona, Atlétic de Bilbao o Real Sociedad.
En su brillantísimo artículo, Glover2 hace mención de un estudio psicosocial practicado hace ya algunos años3. Se hicieron dos grupos de chavales (unos serían, durante bastante tiempo, “policías”, y los otros “ladrones”). La duración del juego hizo que el mismo se debiera suspender por el surgimiento de roces e inicios de “crueldad” en el trato de unos contra los otros. ¿Qué nos indica un común juego de “polis” y “cacos”? Que las rivalidades deportivas comparten con los juegos muestras de un tribalismo (una peligrosa relación entre “identifiación” y “hostilidad”), quién sabe si no inherente a nuestra especie.
Ello puede verse en relación con el nacionalismo. El nacionalismo de “imposición” (desde el centro) provoca siempre un nacionalismo de “frustración”, fuere en la periferia o, en otros casos (no en el español), en las minorías étnicas. Insistiré en lo dicho en la
primera parte (pasado post), las ideas, y citas, propuestas por los autores ya vistos pueden aplicarse a “cualquier” tipo de nacionalismo, fuere éste español, vasco, catalán, serbio, galés o canadiense. Tan nocivos son los informativos manipuladores del centro hispano como los discursos populistas de políticos secesionistas. La “razón” no es que sea necesariamente una, pero como dicen los neurocientíficos, no tiene por qué venir del mismo lugar que los sentimientos, que el tribalismo, que el nacionalismo. Separemos lo correcto de lo querido. Espero que, con esta segunda parte, queden más claros los “conceptos”. ¿Qué opinan?
Ejemplos de binominos naconalistas:
Ejemplo 1: Se construyen la mayoría de instalaciones olímpicas sin haber ganado su candidatura. En Madrid se dice que es un valor de la propia candidatura, y que, en todo caso, son equipamientos que requiere la urbe capitalina. En Barcelona se afirma que, con el pretexto olímpico, se han asignado fondos a Madrid, cuando no tenían que ser necesariamente, ni para esa región, ni para ese proyecto. Antes, no en modo marginal alguno, se dijo que Madrid y el resto de España estaban pagando los juegos olímpicos a Barcelona.
Ejemplo 2: Un actor conocido en su región aparece en un partido F.C. Barcelona - Valencia clamando por la independencia de los “Países catalanes”. Mientras, en la cadena pública de Madrid, TeleMadrid, existen ciertos periodistas que atacan, reiteradamente, a los que viven en Cataluña.
Ejemplo 3: En Madrid, dicen en Barcelona, son “catetos”; en Barcelona, dicen en Madrid, son “peseteros” y hablan “polaco” (la cadena pública de Cataluña, con esa broma, tiene un programa de humor titulado: “Polonia”).
…. los ejemplos son varios, seguramente muy similares a los que tengan Marsella y Lyon con París, o Milán con Roma. Son síntomas de “populismo”, “sentimientos comunes”, y como en el experimento entre “policías y ladrones”, de tribalismo. El propio Glover hace una excepcional referencia a un fragmento de la “Guerra del Peloponeso” de Tucídides: “Lo que hizo inevitable la guerra fue el crecimiento del poder de Atenas y el temor que esto causó en Esparta”. Obviamente, la antigua Grecia Clásica se caracterizó por no ser un sólo Estado, cuestión que no se solventaría hasta la conquista macedonia. Pero no deja de ser “indicativo” el correlato entre los sentimientos espartanos y atenienses.
¿Es capaz que exista un país sin nacionalismos? ¿Es el nacionalismo un factor con beneficios y lacras, o, simplemente, un “mal necesario”? ¿Qué opinan?
* Nota fina
l: vistos el nacionalismo “periférico” y el nacionalismo “centralista”, queda un tercer tipo, más que de nacionalismo, de “conflicto identitario”. Se intentará hacerle mención en otro post pero, a modo de avance, quisiera dejar claro que, en comparación con los “problemas” existentes en países como España, Bélgica o Italia, hay un problema europeo que sobrepasará, con creces, lo hasta aquí visto. ¿Qué sucederá cuando un partido islamista turco consiga representación parlamentaria en Alemania? Virtud del principio de libertad religiosa ¿es posible la construcción de la mezquita más grande de Europa en Sevilla, cuando el islamismo radical sigue reivindicando el sur de España como territorio musulmán?
Los problemas “nacionalistas-identitarios” tienen una magnitud “in crescendo”, y en cualquier caso, como ya recogiera Alexis de Tocqueville en su Democracia en América, no podemos comparar estos problemas, ante todo europeos, con ejemplos norteamericanos. Los modelos defendidos, por ejemplo, por Kymlicka (aplicables al Québec), no son de posible aplicación en España o cualquier otro país europeo. ¿Por qué? Por los restos de aristocracia, historia y privilegios sociales... Aunque, como afirmo, esto es motivo para otros posts.
sábado, 13 de marzo de 2010
Contra el nacionalismo
mismos diputados que no fueron capaces de reformar una ley electoral (existiendo propuestas donde se defendían límites temporales en los mandatos y listas abiertas) esgrimen derechos ciudadanos como panacea por la que solventar todos, o buena parte, de los problemas de los catalanes.
El pasado miércoles, día 10 de marzo de 2010, se aprobó por el Parlament de Cataluña la “Ley de consultas populares por vía de referéndum”, norma que “autoriza” la convocatoria de un referéndum (se piensa, claro está, en la “independencia de Cataluña”), siempre y cuando, se tenga “el permiso del Estado”. Ni aún soñando la sabiduría de Odiseo (Ulises), los nacionalistas, con “socialistas”, han construido un caballo de Troya (quizá “ruc” mejor, después de todo) en el que pretenden caber ellos solos, sin necesidad de otros partidos, ni de normas. El objetivo no es otro que entrar de lleno en la política española, su feroz enemiga, embaucando y consiguiendo discusiones que buen rédito electoral les reparará, con toda seguridad. Con disfraz y una constitucionalidad rígida (en cuanto a la “forma” se respeta plenamente la Constitución de 1978), la nueva ley nace en un clima de consultas populares por la independencia. Consultas, que por otro lado, han sido de minoritaria participación. ¿Fiesta de la democracia? El nacionalismo es un campo semántico en el que han cabido, especialmente en los últimos tiempos, buena parte de los peores sucesos que ha conocido la especie humana: la trágica desmembración de Yugoslavia o el conflicto árabe-israelí.
“Una alta cultura impregna toda la sociedad, la define y exige ser sostenida por esa forma de sociedad y de organización política. “Ese” es el secreto del nacionalismo”. Ernest Gellner1, teórico esencial del nacionalismo, escribió estas palabras en su obra clave: “Naciones y nacionalismo”, por razones temporales, sin haber sido capaz de poder ver la situación catalana de nuestros días. La “cultura superior” es aquélla que sale de las fuentes “autorizadas”: prensa nacionalista, o afín, canales públicos (controlados por el nacionalismo) y libros, personajes famosos y demás maquinaria que pretenden gobernar los fondos de un “corral” al que aspiran gobernar como “gallos” únicos.
"Para decirlo en pocas palabras, el nacionalismo es una teoría de legitimidad política que prescribe que los límites étnicos no deben contraponerse a los políticos, y especialmente —posibilidad ya formalmente excluida por el principio en su formulación general— que no deben distinguir a los detentadores del poder del resto dentro de un estado dado”. Es así como define Gellner al nacionalismo, considerando que, a diferencia de lo que
pretende, se caracteriza por confundir “discurso” y “efectos reales de la acción”2 . Generalmente, el nacionalismo “inventa” naciones, no las resucita, ni mucho menos, reconoce. Los mitos de una “lengua común” y de una “historia común” son falacias abocadas al absurdo.
Empezando por la “historia común”, el nacionalismo requiere, por definición, de una “nación”, búsqueda que tradicionalmente se hace, como ya sucediera con el Romanticismo, en el Medievo. Grave error. El problema nacionalista es, siempre, así opina la ciencia, un problema “moderno”, propio de los estados industrializados. Como bien expresa Jonathan Glover, “historiadores y los científicos sociales tienden a describir a las naciones como productos de los Estados-nación y no lo contrario. Y los Estados-nación, a su vez, se explican recurriendo a su utilidad, bien para los industriales y los capitalistas, bien para los gobernantes coloniales3”. Es decir, bien puede defenderse que el “nacionalismo” intenta un proceso de “construcción nacional” con el orden de perseguir un futuro estado. La “nación catalana” jamás ha existido, es una creación política, abstracta, por parte de un movimiento secundado por una pequeña parte, poderosa, de la burguesía catalana. El correlato económico ha sido obvio a lo largo de los últimos tiempos, fuere con los anteriores “proteccionismos” o las actuales demandas por agravio y déficit fiscal. Con todo, el nacionalismo catalán pudiera llegar a estar en auge. Un control, como el que se tiene, sobre la educación de los niños asegura un porcentaje, nada despreciable, de futuros partidarios. La permeabilidad de los niños para aprender una ideología y una lengua, cuasi como “selladas” en su subconsciente, es increíble. Poco a poco comienzan a verse sus frutos.
No es extraño ver cómo los nuevos jóvenes catalanes hablan un catalán más estándar, próximo a la lengua formal de Pompeu Fabra, que el de sus abuelos catalanoparlantes (en el caso, por nada mayoritario, de que se tengan). Ello no deja de recordarme a la célebre anécdota de que en Italia un porcentaje ínfimo de la población hablaba un italiano estándar antes de la creación del Estado Italiano... La lengua es un instrumento, en el caso de los nacionalistas, con clara finalidad de manipulación política.
Steven Pinker4, quizá el más conocido neurocientífico de nuestros tiempos, defiende que “lengua” y “pensamiento” tienen un origen diferente dentro de nuestro cerebro. Es decir, ambos nacen en lugares diferentes, no estando vinculados el uno al otro. De ser esto cierto, como bien deduce el profesor George Fletcher (poseedor de la cátedra Cardozo de Jurisprudencia en la Facultad de Derecho de Columbia), ello significaría que “el pensamiento opera de forma autónoma respecto de la lengua, lo que implica que la estructura de la lengua es irrelevante respecto de nuestra propensión a pensar de una u otra forma5”. Dicho por mí, el asunto carece de rigurosidad, corrobora
do por personalidades de la talla de Pinker o Fletcher, la afirmación “la lengua sólo es un conjunto de ruidos que sirve como instrumento”, empieza a coger fuerza. “Desde mi punto de vista, la única forma auténtica de multiculturalismo es el multiculturalismo lingüístico”, afirma Fletcher.
Se mire por donde se mire, el nacionalismo puede llegar a ser más perverso de lo que muchos creen. Mis ideas no importan, pues pudieran, a priori, llegar a ser fruto de la juventud y la inexperiencia, sin embargo, ¿existen argumentos fáciles por los que poder discutir con las referencias aquí esgrimidas? Incito al desafío, al diálogo, incito a la democracia discursiva. Hablemos, escribamos aquí, o en otro sitio, dejemos las patéticas leyes del nacionalismo a un lado, y tratemos temas empíricos como la electricidad o las carreteras. El nacionalismo es invención, y para ello, sigo prefiriendo muchas novelas.
1Gellner, Naciones y Nacionalismo, Madrid, Alianza Editorial, 2001
2Cruz Revueltas, “Estado y nacionalismo tras Gellner, evaluación de su teoría” en Historia Mexicana, octubre-diciembre año/volumen LIII, número 002, El Colegio de México, México D.F.
3Glover, “Naciones, identidad y conflicto” en La moral del nacionalismo, Barcelona, Gedisa editorial, 2003.
4Pinker, The Language Instinct, 1994
5Fletcher, George, “Razones para la autodefensa lingüística” en La moral del nacionalismo, Barcelona, Gedisa editorial, 2003.
jueves, 10 de diciembre de 2009
Apolitic now


sábado, 21 de noviembre de 2009
Tiempo de babuinos
Me siento y la mirada se nubla. No por culpa de estupefaciente alguno, ni tampoco por la bebida, sino por un rancio cartel publicitario de plástico (con las manos dels "petits gestos" de la GenCat), que dificulta la visión, aún siendo translúcido. Es curioso, pero después de tanto ruido, y menos nueces, ¡es en lo único de que me doy cuenta que Cercanías está gestionado ya por mi Comunidad Autónoma!
No es extraño que a alguien le pueda llegar a gustar, por encima de
cualquier otro, Bach o Velázquez, la situación actual es de lo más barroca, y aún más que eso, yo diría... "opaca". En "El Danubio", Claudio Magris nos habla sobre cómo los Imperios siempre tienen fecha de caducidad, siendo los pueblos limítrofes, por definición, inferiores respecto a éste (bárbaros), pese a acabar sustituyéndolo siempre. Se pregunta Magris si China hará lo mismo con Occidente, yo, creo que como muchos, más que preguntándomelo, lo estoy constatando....Más allá de raíles y trenes, de rascacielos y chabolas, el fin de una Era se contempla a todas luces. De 8ª economía a penurias presupuestarias, mi país es un víctima singular, ¡espero que no el nuevo limes por el que pase el próximo Atila!. Competencia entre trenes, entre países, entre civilizaciones... me pregunto si algo es inmune a este veneno, a esta dinamo que jamás nos hace estar satisfechos, que nos hace chocar, y odiarnos unos a otros en según qué, y por qué, motivos.
Uno coge el periódico en el tren (cualquiera de los que compiten por desinformarnos) y lee atrocidades varias, e incluso, gilipolleces disimuladas, escondidas entre tanta letra. "Los familiares de los tripulantes vascos del Alacrana se niegan a volar en avión español". Genial, por si en esta arista del difícil polígono hispano no hay suficientes problemas a otros les sube la fiebre: política frente a la posibilidad de ver a sus propios familiares... Competencia, política, decadencia, son tres términos que resumen lo caótico de este escrito, su intento de moraleja. Juguemos con los términos y escribamos algo más sobre lo restante, propongo tres términos: Millet, Pretoria y Kosovo. Sobre los dos primeros hay demasiado escrito, y pocos linchados, que se rían de nosotros en cualquier otra parte, hablemos del tercer tema.
Abro hoy el correo y me encuentro con una invitación a visitar la weblog "Kosovo no se vende". Ciertamente, no hay mejor cosa que conocer amigos por blogger, wordpress, aunque sea por incitación vía "emilio". Primero conoces las ideas de una persona, o personas, y luego sus nombres, e incluso, después, sus caras, minimizando las posibilidades de fraudes y sorpresas de última hora. Grandes personas las que he podido descubrir con este enlace, gentes que denuncian los malostratos que están sufriendo vecinos europeos (sí, europeos, pues con éstos no hay las que con Turquía). "Kosovo no se vende", ¿a quién se le ocurre defender esta idea cuando aquí se venden hasta los escrúpulos? ¿Qué vale más que el honor o la verdad, acaso una región, un puerto de droga? Lo dudo.
Pongo el telediario y las chicazas del norte, aún con sus maridos liberados, no se calman. Más violencia doméstica por Telecinco y culebrones por la Primera, la televisión está para desinformar, los blogs, menos mal, para tocar los huevos. Pensemos que hay noticias, como el presente y futuro de Kosovo, sobre las que no se habla. Sólo que en este caso no somos víctimas de nuestros gobernantes, sino el culo de un babuino. De una sociedad competitiva sin ideales ni educación, con cada vez menos sueños, y más obtusa que el propio Barroco. ¡Que nadie busque a un Bach o a un Velázquez, ahora estamos en el tiempo de los Barceló y demás manchadores oficiales! ¿Les suena Tàpies?.Imágenes:
1) Papio anubis (olive or anubis baboon), foto de Stolz, Gary M. (United States Fish and Wildlife Service: Digital Library System (WO-5697-031))
2) "Ticio" de José de Ribera
3) "San Jerónimo" de Antonio de Pereda y Salgado
sábado, 10 de octubre de 2009
Una corazonada predestinada al infarto...
embargo, ahora que "el toro ha pasado" y es tiempo de reflexión, cabe poder expresar algunas críticas, errores y demás factores, que a mi humilde entender, han perjudicado, y mucho, a la candidatura española. Todo es más fácil a "toro pasado", cierto, y tampoco voy a caer en el oportunismo.
Getafe, ¡qué pinta el Olímpico de Barcelona!. ¿Acaso Getafe o Valladolid podrán participar en otras Olimpiadas que no sean las de Madrid (con el permiso, hasta el momento improbable, quién sabe si en el futuro, de Zaragoza)?. sábado, 26 de septiembre de 2009
Sector 9
Marte…) les diere por aterrizar sobre Johannesburgo?. Districto 9 es la mejor respuesta a esta pregunta.
Sector 9 es una aventura genial. Las reminiscencias a videojuegos como Oddworld o Starcraft son claras, y efectivas, dado que permiten a las nuevas generaciones inmiscuirse en una trama que difícilmente hoy en día podría ser tratada con novela artúrica o amadíes de Gaula…. En términos post-modernos, con medios y moralejas contemporáneas, Neill Blomkamp (genial director de cine sudafricano) nos muestra una historia ficticia que no deja de manar jugos de realidad. Víctimas de una enfermedad, o accidente, un gran grupo de extraterrestres se quedan atrapados en su nave nodriza. Las autoridades del MNU (autoridad encargada de las investigaciones secretas llevadas a cabo), irrumpen en la nave llevándose a las víctimas del accidente hacia la superficie terrestre.
Los accidentados son llevados a un “campo de refugiados” cerca de la urbe de Johannesburgo, y allí son “concentrados” como otrora lo fuera la población negra. Pasado el tiempo (20 años aproximadamente), en el campo de refugiados prolifera la población, produciéndose una superpoblación de la zona que preocupa a las autoridades. Obviamente, los "bichos", pues así les llama la población blanca (y también la negra), tienen totalmente prohibido salir de su “reserva”, siendo perseguidos todos aquéllos que se internan en la ciudad. En la miseria, muertos de hambre y con problemas de salud graves, los “bichos” comercian con mafias (nigerianas, en la película), cambiando armas de su planeta… por comida de gato (único producto alimenticio que llega a su zona (junto a la carne de cabra y de vaca, siendo, en todo caso, deshechos de casquería).
La trama argumental es ciertamente impactante. Curiosamente, los alienígenas reciben nombres ingleses, llamándose el protagonista “extraterrestre” del film… Christopher Johnson. Junto a su hijo, Christopher pretende conseguir volver a su planeta, recogiendo materiales oriundos de su planeta de los que extrae un principio activo único que, supuestamente, les servirá como combustible con el que poder subir a su nave nodriza.
El MNU decide un buen día que los “bichos” deben trasladarse a otro lugar más lejano de la ciudad, a un “campo de concentración” mucho menos “acogedor” que sus paupérrimas barracas. Los pobladores se rebelan, los agentes del poder político les obligan a firmar órdenes de desahucio, y muchos de los “bichos” son asesinados como escarmiento para el resto. Wikus van der Merwe, el director de la operación (y yerno del “jefazo” delegado, ahí va nada) resulta salpicado, por accidente, por este compuesto que va recolectando nuestro alienígena protagonista. A causa de esto, Wikus experimenta
un proceso de metamorfosis que poco a poco le va convirtiendo en alien, experimentando cómo se pasa, paulatinamente, de perseguidor a víctima….
La moraleja última del film es comparar esta fantasiosa situación con el, no tan remoto, Apartheid sudafricano (en especial con el conocido Distrito 6 de Ciudad del Cabo). Las ideas y reflexiones que surgen de la cinta son de lo más profundas: ver cómo la población negra discrimina a los “bichos” (demostrando que el hombre no tiene “memoria histórica”), los sentimientos de humanidad que inspiran los “bichos”, los alimentos que se ven obligados a comer las víctimas…. Sin lugar a dudas, el mayor éxito de la película es conseguir hacer una crítica, brutal, de la industria farmacéutica mundial, y las prácticas que llevan a cabo en países pobres.
Los símiles con la población negra de este país y el sida, frente a los bichos y sus “enfermedades” son constantes. Wikus, el protagonista humano, es acusado por los medios de comunicación (manipulados) de haber tenido sexo con los bichos, de ahí su metamorfosis (¿a alguien no le recuerda el "cuento" del negro que tuvo sexo con un mono?). Los extraterrestres son asesinados, diseccionados y tratados como conejillos de indias, haciendo subir los ingresos de la industria biotecnológica. Debido a la “riqueza” genético-biológica del espécimen, Wikus tendrá que huir (y esconderse en el “campo de concentración” de los bichos) con el fin de no ser diseccionado vivo, como pretende la MNU, con el afán de comerciar con la industria farmacéutica con sus órganos….
1ª imagen: http://www.impawards.com/2009/district_nine_ver2.html
2ª Imagen: District Six Memory Plaque at the Moravian Church in District Six, Cape Town, South Africa. It commemorates the victims of apartheid-era forced removals through the racially divisive Group Areas Act. Picture by Henry Trotter, 2000. Henry M. Trotter grants anyone the right to use this work for any purpose, without any conditions, unless such conditions are required by law.
WEB DEL FILM: http://www.d-9.com/




