Mostrando entradas con la etiqueta Baloncesto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Baloncesto. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de mayo de 2010

¡Enhorabuena campeones!

Hoy me he resarcido de uno de mis peores recuerdos de infancia. Si los chicos de Guardiola fueron capaces de ganar la Copa de Europa, evitando que tuviera que aguantar comparaciones con el Nottinghan Forest, ahora lo han hecho los jugadores de la sección de baloncesto del F.C. Barcelona, no sin menos brillantez, y equivalente esfuerzo. ¡Adiós a aquel tapón ilegal contra Panathinaikos! Barcelona se está acostumbrando velozmente a recibir Copas de Europa... todas ellas con un sello muy curioso, muy especial y digno de alabanza.Xavi, Navarro, Puyol, Sada... la cantera tiene un peso clave dentro de un equipo ganador, ridiculizando a todos aquéllos que, como Olympiakos, sólo cultivan las inversiones multimillonarias, obviando el trabajo constante y el compromiso psicológico. “El Barça és més que un Club”, fuera de políticas (quizá la peor lacra de los últimos años en el Camp Nou), este equipo, en todas sus secciones, es una muestra de “estilo”, de gusto por lo excelsamente estético, lo puramente deportivo, lo similar a lo épico.
Me ha gustado que esta final se ganara así, y contra un equipo que representa lo más mezquino del deporte. Al igual que Chelsea, y Madrid, Olympiakos se une a aquellas escuadras que supieron demasiado de “Zidanes”, presumiendo de ineficientes “Pavones”. Un equipo es un grupo de trabajo, demasiado bien pagado, cierto, pero que, en todo caso, siempre juega mejor con el paso de los años. Aunque pueda parecer paradójico para algunos, los éxitos de las secciones del F.C. Barcelona son la garantía que ha servido a España para, al fin, conseguir títulos con sus Selecciones. En un panorama de crisis aguda, de pesimismo desenfrenado, se agradece, y mucho, que el deporte nos muestre que “algo” se está haciendo bien por estas tierras.
Quédense con Navarro y Xavi, ambos no son productos de esta junta directiva, ni tampoco sólo de la anterior, son producto de una “filosofía de club” que les ha permitido crecer como personas y, ante todo, como deportistas. El Barça se está convirtiendo en un rompe-mitos masivo, capaz de ridiculizar a aquellos griegos, italianos y serbios que tanto nos han hecho sufrir con su juego sucio, llamado en ocasiones, “saber competir”. Esta vez no le sobró a Papaloukas el presionar a los árbitros, ni a Teodosic el agredir a un rival, con total alevosía. El Campeón ha sido de los que hace historia, y no tanto por el título, sino por cómo lo han conseguido.
¿Se han fijado que tanto Ibrahimovic como Lakovic, por ejemplo, han sido los que menos han brillado en ambos equipos? ¿Se han fijado en sus salarios, en lo que ha costado traerlos al equipo? Sé que muchos dirán que Ricky se convirtió en el fichaje más caro de Europa, pero, después de todo, ¿acaso no ha sido invertido el dinero en un joven español, producto de esos valores que conducen a una entidad al éxito?
Este Barça es más que un Club, y de ello debieran aprender Florentinos y rusos. Se podrán ganar ligas esporádicamente, eliminar a equipos de buen juego (véase Inter)... pero, ni aún ganando, se conseguirá crear un equipo legendario, ejemplar para todos los jóvenes, si no es con la fórmula de “estos” Barças.
¡Enhorabuena campeones!

jueves, 22 de abril de 2010

Un estadio para Samaranch

La ambición está muy mal vista. Se entiende como algo negativo, carente de solidaridad, íntimamente ligada al egoísmo. Se tiene por equivalente a las “ansias de poder”, al querer ser superior y alcanzar prerrogativas y consideraciones superiores a las del común de los terrenos, véase “hombre estándar”. Se ignoran los sueños que llevan a la superación, y se incide en los aspectos que, de alguna forma, nos conducen a nuestra propia envidia.
Ayer falleció Juan Antonio Samaranch, Presidente honorífico del Comité Olímpico Internacional. Las reacciones no se han hecho esperar, y junto a las muestras de consuelo y solidaridad para con la familia, a las que me uno, han aparecido increpaciones y tergiversaciones de etapas conflictivas. Al Samaranch “dador” de los Juegos Olímpicos a Barcelona se le contrapone, por algunos, el de Samaranch esbirro del franquismo. Hay quienes no le perdonan haber trepado por el organigrama del régimen dictatorial, por más que en su subida hacia la “gloria olímpica” beneficiara a todos los barceloneses, y a todos los españoles en general.
Oía ayer en una emisora catalana, comúnmente posicionada con el socialismo, que gracias a Samaranch se “normalizó” (legitimó mejor dicho, no fuere que alguien lo llevara a falsas interpretaciones, basándose en fenómenos, funestos, de la actualidad) el uso del catalán entre la élite (en particular, durante su paso por la Diputación de Barcelona), abriendo el paso hacia la “normalidad democrática” de Cataluña (uniendo realidad social y política, justo lo contrario de lo que acontece ahora...). Sin embargo, y ante todo, si por algo se caracterizó Juan Antonio fue por conseguir abrir España al Mundo.
“Desde dentro” Samaranch hizo salir la rosa del capullo, eso sí, sin connotaciones de generación en cuanto al embrión vegetal (sino más bien todo lo contrario), pues España estaba atravesando el peor momento de su historia. Un país sumido en la decadencia, en una dictadura del Terror, aún herido por la peor catástrofe de su vida como Estado, pudo, gracias a él, acoger el máximo acontecimiento mundial, unos Juegos Olímpicos.
Barcelona no es lo que es hoy por la gestión de ninguno de sus alcaldes. Barcelona no es una metrópolis universal por ser capital de nación alguna, ni feudo de ningún glorioso equipo (del cual soy fan entusiasta). Barcelona es, valga la redundancia, la Barcelona de hoy en día, gracias a unos Juegos Olímpicos. Dice algún periódico de Inglaterra que Samaranch introdujo oscurantismo en el COI, quizá, simplemente, conservó un tanto las nieblas que siguen emanando del mundo anglosajón. Tal vez se le pueda echar en cara que no pudiera dar las olimpiadas a Atenas en su momento, que EEUU consiguiera un bodrio olímpico con Atlanta y que París y Londres, sin vergüenza alguna, hayan podido optar, con posibilidades una, con efectividad la otra, a unas olimpiadas que ya habían celebrado en más de una ocasión. Seguramente no fue culpa suya, y sí de una institución que tiene sombras, no atribuibles exclusivamente a la persona del difunto. Tal y como han hecho eco varios medios de información, y propuesto un partido político, ayer creé una iniciativa que promueve poner el nombre de Juan Antonio Samaranch al estadio olímpico. Sin lugar a dudas, y ante la carencia de méritos deportivos del actualmente homenajeado por el campo, esta iniciativa sea más cuestión de decencia que de necesidad. ¿Acaso se precia cualquier “entidad moral” que no sabe recordar a sus difuntos? Samaranch no fue perfecto, pues fue humano. No fue el hombre ejemplar para todo ciudadano, pues se puede no haber compartido ideas o prismas con él. Pero debemos ser empíricos y no metafísicos, reales y no soñadores. La ambición de un hombre nos hizo ser olímpicos, y por más que esté mal visto el querer alcanzar poder en medio alguno, a veces, como en este caso, de ser válido quien lo alcanza... se sacan ventajas. Quisiera que este fuera el principio de un pensamiento. Quisiera que pudiera llegar el día en que nuestros ilustres muertos no fueran meros políticos, por definición partidistas. ¿Dónde está el homenaje de Barcelona a Salvador Dalí, al Quijote (que pisó, aunque fuera literariamente, el barrio de la Barceloneta) o a Copito de Nieve (por ser un emblema simpático)? ¿Dónde están los ilustres científicos y filósofos que trabajaron o hicieron más grande, intelectualmente, la sombra de Barcelona (Ramón y Cajal)? Quizá sea el momento de construir imaginarios racionales, enaltecer el mérito, la razón y los éxitos colectivos, incluyentes. Dejemos a un lado el potiqueo tribalista y seamos bien nacidos, como diría el dicho. Os invito a esta reflexión, muy encarecidamente.

sábado, 17 de octubre de 2009

El triste adiós de un "jugón".

El post de hoy, de ninguna de las maneras, iba a tratar sobre este asunto; nadie podía llegarse a imaginar esta tragedia. Como tantos otros jóvenes de mi generación (centenares, millares), me aficioné al baloncesto con expresiones tipo: "ratatatatá", "jugón", "pincho de merluza". Sus "motes", por lo general cariñosos y faltos de malicia alguna, nos hicieron guardar en la retina nombres de jugadores que, quizás sin esa ayuda, no hubieran perdurado tanto en nosotros. ¿Quién no recordará a Felipe Reyes como "Espartaco", a Nowitzki como "Robin Hood", a "Oh la la Parker", o a "E.T. Gasol". "Hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana" es una frase, que jocosamente, a veces, he llegado a decir a mi pareja. Se la oí al "profe" (sea por maestro o profesional) Montes, cuando narraba los partidos de Utah Jazz, con su legendario dúo: Karl Malone y John Stockton (siendo ambos ya veteranos).
Montes era un periodista diferente, para algunos un "lingüista del deporte", por la facilidad con que sacaba expresiones de su genial chistera; para otros, tenía pinitos de humorista de élite, siendo único, al más puro estilo Chiquito de la Calzada, en el arte de conseguir que niños y jóvenes utilicen su "diccionario particular" para la narración de sus propios "acontecimientos deportivos": sean partidos de recreo escolar o visiones de partidos con papá sentados juntos en el sofá.
Posteriormente se pasó al fútbol. Algunos lo criticaron, lo quisieron devolver al "mundo de la canasta", pero muchos, entre los que me incluyo yo, llegamos a ver partidos "fofos", apáticos, por el mero hecho de ser retransmitidos por su memorable persona. Jamás el fútbol tuvo tanto arte desde los tiempos en que aún se le conocía por Balompié (y los jugadores lucían efigies de torero). Coincidiendo con un Barça (mi equipo) estelar, bautizó a muchos de sus jugadores con motes legendarios (tal y como ya lo hiciera con las estrellas del baloncesto estadounidense): "Sweet Iniesta", "Tiburón Puyol"..., o diciendo frases como "Tócala otra vez Sam...", cada vez que Xavi Hernández le deleitaba con uno de sus milimétricos pases.
No es la primera vez que lo hago, o lo haré, pero la profesión de periodista deportivo cada vez se acerca más a una dimensión política, por lo demás deleznable. Lo único que se le podía oponer a Andrés es el haber reconocido su "militancia colchonera", siendo uno de los pocos locutores merengues, o, menos frecuentes, culés, de la televisión española. Sus comentarios creaban adicción, generaban pasión, y sobre todo (el fútbol, como cualquier otro deporte, no es, o debería ser, otra cosa) ENTRETENIMIENTO.
Su muerte nos ha pillado a todos "con el carrito del helado". Andrés Montes será recordado por los de mi "quinta" y colindantes....
¡gracias por enseñarnos que "la vida puede ser maravillosa"!
Imagen sacada de:

Genial artículo sobre él en Marca, con Daimiel: http://www.marca.com/2009/10/19/baloncesto/nba/1255974037.html

domingo, 20 de septiembre de 2009

¡VIVA ESPAÑA! ¡VIVA EL BALONCESTO!

No me importa que la prensa se meta en las vidas de los deportistas de élite. No me importa que los ridiculicen, parloteen y critiquen, tanto en sus modos como en su vestimenta. Me gusta que todo el mundo pueda ver quiénes son dignos de alabanza, y quiénes malos ejemplos para los jóvenes. Es, precisamente, gracias a estos casos, a estos ejemplos de jugadores, por lo general de fútbol, que malviven en el vicio y dilapidan copiosos patrimonios, que destacan aquellos otros, por lo general escasos, que son dignos de ejemplo.
La Selección Española de baloncesto es un grupo ejemplar. TODOS, desde el Seleccionador, pasando por Ricky, Mumbrú, Navarro… hasta llegar a Gasol, son dignos ejemplos de superación y carisma, de esfuerzo y coraje. No creo que a nadie le pueda caer mal un ser de la talla de Rudy, o del liderazgo de Garbajosa (aún siendo reciente fichaje del Real Madrid ;-). TODOS son ejemplo de cuál es el futuro, cuál es el camino que debe seguir si uno quiere alcanzar el éxito.
En frente tuvieron a un gran equipo (no me gusta decir “tuvimos”, pues el mérito, aunque representándonos a todos los españoles, es sólo suyo, y no en poca medida). Serbia, o mejor dicho, por juego y referencias en el mismo, Yugoslavia, supo ser un digno rival. Lejos de las lecciones de “juego listo”, que no limpio, ha sido un rival deportivo. Supo reconocer la superioridad, sin rendirse nunca, sin lugar a dudas un equipo con futuro. Quisiera que todo el mundo recordara a nombres como Teodosic (el jugador que más me ha sorprendido en este campeonato, junto a Erazem Lorbek, flamante fichaje blaugrana, ambos en el quinteto ideal de la Eurocopa). Seguro que más de tres jugadores del quinteto de Serbia jugarán en la NBA, y si no, tiempo al tiempo….
Está claro que en Europa se van acabando los rivales capaces de lidiar a España…. ¿Serán capaces los EEUU?. Mientras tanto celebremos con el inmortal Andrés Montes (a mi ver un gurú en todas sus retransmisiones, que nos recuerda, siempre, que el deporte es un espectáculo, y no política o forofismo parciario) este gran triunfo. Y bien alto, desde Finisterre hasta Cadaqués, pasando por Sigüenza y Talavera…
¡VIVA ESPAÑA! (GRACIAS POR HACERNOS FELICES)
Imagen: Basket sky.JPG Basketball outside. Date 2004(2004) Source Own work Author Popperipopp Permission(I, the copyright holder of this work, hereby release it into the public domain. This applies worldwide).