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sábado, 17 de marzo de 2018

A mi maestro del tambor



Existen muchos profesores, pero muy pocos maestros. La sabiduría no es tanto tenerla en potencia o ínsita, como desprenderla en cualquier instante y circunstancia. Divulgar es el arte con el que expresar el dominio de la materia; la bondad la materia que hace a la persona grande. No hay tantos grandes amigos, quizá aún menos que maestros.

No recuerdo exactamente nuestro primer correo, sí el asunto y qué nos teníamos entre manos. Mi inseguridad me incitó a buscar el consejo entre los más sabios en los temas de nuestra patria chica. Si bien pude exponerme a piratas, cierto es que encontré a alguien con proverbial barba, pero también hallé a un entrañable amigo. Mi boceto de libro de Anguita me lo “requetemiraste” y mejoraste. Por veces me encabronaste, como buen maestro, me picaste e hiciste superarme, me sugeriste y me hiciste ver.

Escribía poco que no me revisaras, nada que no leyeras. Tu adicción a la lectura no la ha superado ningún pez al agua. Siempre tenías una cita que aportar, una anécdota, un libro y un escrito que compartir. Recuerdo que siempre que te visitaba salía cargado de ideas y materiales, tu generosidad era más grande que tu figura. Todos sabemos que así de cierto es, y nadie tiene duda alguna de esta obviedad sincera.

Cada verano tenía intención de comer contigo. Últimamente pocas veces lo conseguía. Oposiciones y desdichas nos separaban y ahora me pinchan en lamentos. Me cuesta no mortificarme por no haber aprovechado aún más contigo el tiempo. ¡Pero qué demonios Joserra! ¡Como buen sabio, sólo pasaron a otra vida carne y huesos!

Si tuviera que definirte en muy pocas palabras diría de ti que eres jovial en el trato y contundente en el contenido. Bondadoso y generoso, inteligente, y siempre, atento.

Aunar tantas cosas sólo lo hacen los singulares y, según dicen, los viejos roqueros, aunque me atrevo a decir que también se predica del “Maestro del Tambor”, y te lo dedica tu, siempre, “pequeño tomborilero”.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Mis colaboraciones para el programa de fiestas de Anguita 2014!



En esta última foto, sólo los versos son míos.
Mil y una gracias a Vicen por su montaje, producción e inspiración!

El RESTO DEL PROGRAMA AQUÍ: http://canton-anguita.blogspot.com.es/2014/09/programa-de-fiestas-2014.html

domingo, 27 de octubre de 2013

Anguita en televisión!!!

Para quienes queráis saber algo más de mi, algunas veces nombrado, pueblo... aquí tenéis un vídeo!

martes, 21 de mayo de 2013

Artículo en LaPlazuela

Os paso un artículo de mi autoría, para aquellos que no podáis conseguir el periódico LaPlazuela (nuevo periódico de Sigüenza y comarca).

                               Bicentenario de la Diputación


El jueves 25 de abril de 2013 se ha celebrado el Bicentenario de la Primera Diputación Provincial de Guadalajara, creada en Anguita. Como homenaje a este hito, les propongo un juego, imagínense la situación que les sugiero... Han pasado algunos millones de años. Una nave alienígena aterriza en lo que antaño fue la Plaza Mayor de Anguita. Varios extraterrestres dan un paseo por la zona en busca de indicios de vida inteligente. De entre toda la materia inerte les llama la atención un extraño vacío en piedra, con forma semejante a un boomerang. Han oído hablar de la especie humana y por ello han venido a la tierra. Inspeccionan el extraño monolito que contiene el vacío. No cabe duda, está hecho por el hombre.

El monolito consta de tres tipos de piedra; los alienígenas no saben que proceden de tres lugares diferentes: Alcarria, Señorío de Molina y Serranía. Uno de los sensores que llevan les indica que en el interior del monumento, sellado, se encuentran tres “cápsulas del tiempo”. Abren el corazón pétreo del monolito y de él extraen varios documentos que hablan de unos hechos acaecidos hace muchísimo tiempo.



El lugar donde se hallan, Anguita, fue el sitio escogido para fundar una de las primeras Diputaciones provinciales de España siguiendo la Constitución de Cádiz (no está claro si, por cuestión de días, fue anterior la de Valladolid y previamente a ambas, tal vez la de Cuenca). El lugar escogido no fue baladí. España se hallaba en guerra contra Napoleón, y las tropas de El Empecinado (principal héroe de la resistencia española) se hallaban por el lugar, teniendo por cuartel general y archivo el Buendesvío (en Santa María del Espino). Pisándole los talones iba el General Hugo (padre del autor de “Los Miserables”), quien saquearía la zona, según se narra en sus Memorias, prestando batalla a los españoles en el paraje anguiteño de Peña el Águila. Como centro económico del antiguo Común de Villa y Tierra de Medinaceli (y lugar donde se reunían sus Cortes), y dada su proximidad al Buendesvío, la resistencia española de aquella época escogió el lugar para dar cumplimiento de “la Pepa”, pues Guadalajara capital y Madrid aún estaban ocupadas por el enemigo francés.

La Anguita de aquella época aún estaba en su época de esplendor. El lugar contaba con una industria lanera puntera (sus lanas llegaron a ser célebres en Flandes) dotada de múltiples telares, tintes y batanes. De entre todas las bellas casas serranas que pueblan el centro histórico del lugar, para la realización de los hechos, ahora conmemorados, se escogió el edificio del actual ayuntamiento. Este pequeño palacete consta de una fachada de arco adovelado, alfiz y patio acorralado con columnas y artesonado. Antiguo pósito y dotado de cárcel, el lugar fue digno marco en el que poder acometer un hecho histórico de tanto calibre.

La Diputación, como el monolito que nos sirve para la narración (recién inaugurado en la Plaza Mayor del pueblo), para muchos es “pétrea”, inmune al paso del tiempo. La necesidad de pueblos como Anguita de tener un ente que se encargue de ellos con la proximidad de una Diputación es evidente. ¿Posibles duplicidades?, eso sería un largo debate. Se mire por donde se mire, la importancia de los personajes implicados en esta historia nos hace llegar a una conclusión: ¡cuánta importancia han tenido enclaves hoy tan desconocidos!

Imágenes:
- Fotografía de Jesús Serrano de Nicolás

miércoles, 27 de marzo de 2013

Anguita en INMEDIATIKA


http://www.inmediatika.es/anguita-corazon-de-celtiberia-un-hallazgo-digno-de-ser-descubierto/

miércoles, 6 de marzo de 2013

lunes, 4 de marzo de 2013

Conferencia: Anguita hace 200 años.

El próximo día 30 de Marzo (Sábado Santo), a las 13 h., tendrá lugar, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Anguita, la conferencia: 

Anguita hace 200 años: nace la primera Diputación Provincial. 


por Javier Serrano Copete (autor de "Una historia de Anguita: el pueblo y su entorno").




Más información en:


http://www.tuenti.com/#m=Event&func=view_event&event_key=66424598_1361435666

lunes, 24 de diciembre de 2012

Un regalo de Nochebuena!

sábado, 3 de septiembre de 2011

Popurrí de actualidad


Guerras evitadas y nuevas potencias haciendo ostentación.

En el mundo occidental, cuanto menos en la región mediterránea, un gran indicio de independencia soberana y geopolítica es el grado de descontento que un país, oficialmente, puede tener frente a las acciones del gobierno de Israel en Palestina. Es un tema delicado y espinoso, una auténtica patata caliente que ningún político racional puede atreverse a tocar sin riesgo a ser quemado.

Desde tiempos del esplendor otomano, Turquía jamás había mostrado un potencial tan evidente. Su “conflicto diplomático” con Israel así lo demuestra. Se trata de uno de los Estados con mayor potencial militar, e incluso, se plantea iniciar una carrera espacial en solitario. Más allá de los problemas “religiosos”, cada vez es más evidente que Turquía (ese país soberano que se atreve a contradecir a Israel) no entró en la Unión Europea, ni lo hará, porque de hacerlo Francia y Alemania deberían compartir la dirección del superente. Si a todo ello le sumamos los “millones” de turcos que habitan el gigante germano... la razón resulta algo evidente. Pese a no estar en la UE, es de esperar que el elevadísimo grado de integración de los turcos en la estructura político-económica occidental evite que existan problemas serios de conflicto de intereses, ¡qué decir con armas!.

El “neo-imperialismo” franco-alemán no sólo se manifiesta en su capacidad de cerrar las puertas a Turquía. El invento del euro, por lo demás beneficioso para España (todo sea dicho) es una muestra más, lo mismo que la capacidad para manipular cifras de déficit y paro, o de imponer medidas a los países sureños, tan mal vistos por la opinión pública de esos países.

En cuanto a Francia, y Reino Unido, la UE ha evitado un conflicto actualmente, entre muchos posibles, materializando su función de límite a los conflictos entre países europeos. El interés interesado, y nada comunicado, de Sarkozy y Cameron por los pozos petroleros de Líbia choca frontalmente con las prerrogativas que tuviera Italia sobre el territorio, como antigua metrópolis. La consideración de la UE como “enano político” permite que existan intereses contrapuestos dentro de la propia Unión, pudiendo decirse que la misma, tiene como gran éxito en su palmarés ser capaz de fagotizar eventuales conflictos entre Estados europeos.

La perversión de los medios: los goles de Raúl y el español en la escuela pública catalana.

La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira”. Así comienza la célebre obra de Jean-François Revel: “El conocimiento inútil”. La cantidad de información que tenemos a nuestra disposición es algo más que exorbitante y excesiva. Más allá de saturarnos de conocimientos, fomentando la creación de opiniones propias, los medios de información se han convertido en instrumentos de poder y sujeción más efectivos que las propias armas. La mentira, dice bien Revel, es la gran fuerza que mueve la opinión pública, y por ende, la conciencia ciudadana global. Les pondré un ejemplo.

Ayer mismo, mientras cenaba, tuve ocasión de leer el siguiente titular en las noticias de TV3 (canal autonómico catalán), algo así como: “el Tribunal Superior de Justicia impone el castellano en las escuelas”. Este titular nos remite al franquismo, al gran ogro interiorizado que siempre es efectivo entre la población. El titular, del todo incierto y manipulador, poco tiene que ver con el titular que pone el mismo canal en su web, mucho más conforme con la realidad de los hechos: “El TSJC da dos meses para que el castellano también sea lengua vehicular en las escuelas”. Que un ente de comunicación público utilice discursos tan diferentes (en uno habla de “imponer”, en otro de “compartir” la consideración de lengua vehicular, todo ello conforme con una sociedad bilingüe) nos da un buen ejemplo de la afirmación, por lo demás exacta, del gran Revel.

Los medios de comunicación tienen una gran potencialidad para dañar la convivencia y manipular la opinión pública, tanto activa como pasivamente. Desconozco si fue esa la finalidad de quienes lo propusieron, pero no deja de ser impertinente que Raúl (el célebre exjugador del Real Madrid) haya sido finalista del premio Príncipe de Asturias de los Deportes (uno de los premios más relevantes mundialmente, tras el Nobel, y a mucha distancia). En un paradigma donde impera el fútbol de la factoría blaugrana, donde los jugadores insignia, tanto del Barcelona como de la Selección Española, son Xavi e Iniesta, no deja de ser una provocación honrar al jugador que, precisamente, dejó la Selección Española (por no ser llamado, no por voluntad propia) justo antes de que ésta, con Luis Aragonés como Seleccionador, empezara a ganar títulos.

Lo digo y lo reitero, las contingencias partidistas en el mundo del fútbol son mucho más efectivas, para mal, entre la población, que los mitines de partidos secesionistas. Un partido Barcelona-Real Madrid con medidas arbitrales claramente a favor de los blancos en vísperas de una elecciones catalanas bien puede incrementar, más que notoriamente, el porcentaje de votos independentistas. Me pregunto si mi psique animal, su parte tribal e incontrolada, no hubiera sido capaz incluso de plantearse la independencia si le hubiera sido concedido el Premio Príncipe de Asturias a Raúl... Confio en que mi parte racional me hubiese frenado en un pensamiento tan calamitoso.

Un lugar cercano tras Laponia: la España despoblada.

Una pequeña vuelta por Francia rápidamente nos muestra cuál es una de las mayores diferencias entre los países galo y español. Desde Perpiñán, Francia es un país en “tela de araña”, la población se halla dispersa por todo el territorio, habiendo sólo una gran metrópolis, París, 2-3 ciudades grandes (Lyon-Marsella-Lille) y un gran tejido rural con una densidad de población aceptable. En Francia la agricultura “da de comer”. No es extraño ver a franceses que viven rodeados de vacas y hortalizas, conectados a intenet con la mayor velocidad y con un gran supermercado a una distancia más que razonable. La vertebración, que no integración, del territorio en Francia creo que es un éxito.
España, por contra, es un país de ciudades y páramos. Tenemos una gran metrópolis cada vez más cercana a París y Londres, Madrid, una gran urbe metropolitana con cuasi la misma población y mayor potencial industrial y turístico, como es Barcelona, y “muchas” ciudades-áreas metropolitanas que superan con creces el medio millón de habitantes: Sevilla, Zaragoza, Valencia, Bilbao, Gijón-Avilés-Oviedo, Elche-Alicante-Murcia, Málaga... Junto a estas grandes urbes no tenemos más que campos despoblados donde la gente apenas puede medrar con la agricultura y la ganadería y donde las comunicaciones, sea por internet o carretera, son precarias. España, país “potencia” en cuanto a extensión de territorio, sin embargo, es capaz de tener una región, la Celtiberia histórica, que se aproxima a Laponia en cuanto a densidad de población...

La zona que engloba, Soria, la mayor parte de Guadalajara y Zaragoza, Teruel, sur de Burgos y de la Rioja y Cuenca es una de las zonas menos densamente pobladas de Occidente. No hay ninguna gran urbe y las carreteras son precarias. La producción agrícola, además de ser difícil por lo extremo del clima (con oscilaciones térmicas propias de Siberia) es poco fomentada por la UE, que parece estar más pendiente de los agricultores franceses. Vivir en Molina de Aragón, Anguita, Ateca, Cervera del río Alhama, Coruña del Conde o Tarazona es, cuanto menos, arriesgado socialmente. Uno tiene que resignarse a tener a la “civilización urbana” a una cierta distancia, sin supermercados próximos, sin grandes centros de comercio, industrias, cines, parques de ocio o, por así decirlo, fuentes de progreso. España no puede entrar en una carrera espacial o de lucha por el Ártico o el Antártico... ¡bastante tiene con “repoblar” la Celtibera!

Imágenes:
1) Bandera turca gigante fotografiada desde el Bósforo (foto del autor).
2) Sculpture: Kommunikation (1986) by Heinrich Brockmeier in Herten/Germany (Commons).
3) Molina de Aragón (foto del autor).

domingo, 29 de mayo de 2011

Si me dejaran a mí...

Es todo un tópico escuchar en bares, reuniones familiares o cafés entre universitarios inquietos, la expresión “si me dejaran a mí”. Jugando con lo improbable de que ello suceda conmigo, aunque bien pudiera ofrecer estas ideas, siempre con rigor propio, y ninguna jocosa indirecta, me gustaría establecer el croquis de lo que sería, a mi ojos, un nuevo y próspero Estado. Sin buscar polémicas nacionalistas, lo primero que haría sería suprimir la actual división autonómica, paliando el centralismo exacerbado de Madrid.
- Estructura territorial y economía: creo en la autonomía financiera, si bien, no en los términos que se proponen desde el gobierno de CiU, por ejemplo. Mi idea sería la de un “Estado ibérico” en el que se ofreciera la entrada a Portugal. Un Estado donde todos los ciudadanos fueran iguales en derechos y obligaciones, y sobre todo, en oportunidades. Me imagino un gran Estado (mayor que Francia y próximo a Alemania en población) donde las administraciones fueran eficientes. ¡Adiós a Autonomías, adiós a provincias y diputaciones! La nueva “Ítaca” con la que yo sueño, es hasta cierto punto “independentista”.
Me imagino un Estado con “tres capitales” (de forma semejante a Holanda). Veo en mi sueño una gran Madrid, junto a una gran Barcelona (y Lisboa). Madrid continuaría siendo la capital oficial, cediendo organismos importantes a ambos ciudades (Ministerios de Economía y Industria, CNMV... por ejemplo, para Barcelona, Ministerios de Exteriores y Defensa para Lisboa). Una España (aunque quizá fuera mejor cambiarle el nombre por Iberia, de entrar Portugal), donde no hubieran transgresiones de la realidad, ni manipulaciones políticas territoriales interesadas (véase la actual Marina y museo anexo en Madrid...).
Me imagino un país donde las estructuras territoriales fueran:
- un Estado fuerte: con competencias exclusivas en la cuasi totalidad de temas generales.
- grandes, y hasta cierto punto independientes, corporaciones metropolitanas.
- programas de incentivo fiscal y fomento serio de las grandes extensiones rurales (que son más de las tres cuartas partes del territorio).
Un uso de la máxima que “el poder más cercano haga lo que hasta ahora hace el más lejano”, impondría un sistema de poderosas corporaciones metropolitanas, próximas al ciudadano. El sistema del concierto económico quedaría absoleto, pues estas ciudades tendrían autonomía financiera plena, vigilada, y siempre con la obligación de hacer cesiones para el fondo común estatal. ¿Por qué tienen que haber Autonomías y Diputaciones que entorpezcan u ocupen compentencias que mejor gestionarían los ayuntamientos? Fíjense en los casos alemanes de Bremen o Hamburgo.
Esas administraciones de nueva planta serían, las corporaciones metropolitanas de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Málaga, Tridente asturiano (Gijón-Oviedo-Avilés), Tridente de Levante (Murcia-Alicante-Elche), Bahía de Cádiz (Cádiz-Jérez-San Fernando-Puerto de Santa María) Valladolid, Palma de Mallorca, Tarragona-Reus y Vigo-Coruña (por ejemplo). Por poner el ejemplo más cercano, las necesidades de Barcelona, Hospitalet, Mataró o Sabadell, poco o nada tienen qué ver con las de Solsona o Balaguer. Estas grandes urbes podrían tener competencias normativas en exclusiva sobre los problemas cotidianos de la ciudadanía, el establecimiento de comunicaciones, urbanismo... etc.
Dentro de esta gran dispersión, quizá algo caótica, de soluciones que os propongo, estaría establecer un concierto económico, incluso una política de supresión de algunos impuestos, no para zonas prósperas como el País Vasco o Navarra, sino para zonas deprimidas por el tiempo y los cambios económicos. Me estoy refiriendo, por ejemplo, a la “Celtiberia histórica”: Guadalajara, Soria, Teruel, zonas de Calatayud, Tarazona y Daroca, Cuenca y Burgos. De fomentar una política fiscal sumamente atractiva, como se hace en el País Vasco, podría fomentarse la repoblación y el establecimiento de algunas empresas.
Por otra parte, España debiera acabar de dejarse de prejuicios y fomentar los tres grandes pilares en los que puede llegar a ser “potencia mundial”: sistema de salud e investigación en el campo, turismo y energía (explotación en masa, no tanto de los feos molinos de viento, como de las placas solares).
- Cultura: obviamente, un Estado que cambiaría a los “chorizos” por sabios velaría por los derechos culturales de las minorías catalana, vasca, gallega, valenciana o balear, incentivando el estudio de las diferentes culturas, mismamente españolas, en todo el Estado (aunque nunca obligatoriamente fuera de los lugares propios). La lengua debe ser alzada al lugar que le corresponde, el instrumento más importante jamás inventado por la humanidad, donde lo que importa es “el contenido” y no los signos vocales con los que se exprese. El catalán es una de las lenguas europeas, con varios millones de hablantes-conocedores, peor tratadas.... y todo por manipulación política.
- Derecho: abogaría por acabar con los vetustos y decimonónicos códigos legislativos actuales (también los forales) y abogaría por nuevos códigos, modernos y con mínimos, que trataran los temas genéricos, dejando las especialidades y aplicaciones más directas a los nuevos “entes” territoriales que yo propongo. Obviamente, las regiones históricas podrían tener comisiones que velaran por sus particularidades jurídicas, sin necesidad de haber “las mil y una leyes” para decir cosas semejantes (con diferente expresión).
- Reformas más importantes: el establecimiento de una Ley Electoral que velara por el derecho de que cada ciudadano contara como un voto. La racionalidad de las personas (a veces ausente) y la de los políticos (pocas veces presente) debieran ser suficientes como para garantizar los derechos de los territorios menos poblados. Ningún ciudadano de una gran capital va a negarle un ambulatorio o una mejor carretera a un pueblo...
Algunos cargos públicos debieran exigir requisitos, incluso una oposición. El Ministro de Economía, por ejemplo, debiera ser un empresario de éxito o un Catedrático de prestigio internacional.
Reflexión final: ante lo “heterogéneo” de estas propuestas, quisiera que pudiéramos debatir si algunas de ellas no tendrían sentido. Todo lo inventado antes fue soñado, todo lo mejorado, propuesto.

sábado, 17 de julio de 2010

Reformas para España: el problema territorial.

¿Qué son las diputaciones? ¿Qué son las naciones? ¿Qué son las Comunidades Autónomas? ¿Qué son las comarcas? Los límites establecidos en el ámbito político pretenden, en no pocas ocasiones, volverse pétreos cuales montañas. Si un linde separa dos provincias, allí nace un político “Himalaya”, si una ciudad es capital autonómica da igual que esté más o menos cerca del resto de su provincia, lo que importa es la norma jurídica.
Las fisonomías de los territorios se ven más desde la ventanilla del coche que a través de un mapa de provincias. De ello puede percatarse uno haciendo diferentes recorridos, de los cuales yo les recomendaré un par. Durante el pasado verano quise enseñar algunas de las mejores atracciones turísticas de la zona "celtíbera" a mi chica. Fuimos a Molina de Aragón y al Barranco de la Hoz (Guadalajara), pasando por los pueblos de Milmarcos y parte, minúscula, de la provincia de Zaragoza, para llegar a Santa María de Huerta y su monasterio (Soria). Me chocó mucho que ella no pudiera imaginarse que durante aquel corto trayecto habíamos pasado por tres provincias y tres autonomías. Un segundo trayecto lo hice recientemente con mis primos. Desde Madrid, saliendo de Alcalá de Henares fuimos hacia la estación de Guadalajara-Yebes, pasando por parte del corredor del Henares. En aquel momento no tenía a mi chica al lado, y fui yo mismo quien reflexionó sobre lo “gilipollesco” que es la existencia de dos comunidades, en lo terreno, y ¡tres diócesis en lo sagrado!
Las provincias son abstracciones políticas, lo mismo que las autonomías o los propios Estados. Dejan de tener sentido cuando se configuran más como “límites” que como “marcos”. Obviamente los independentismos nacionalistas se nutren de esa gran verdad, queriendo dibujar epopeyas en el mapa, que no tienen sentido en lo social o económico. El tema “provinciano”, sin ningún tipo de matiz peyorativo, no defiende tanto historias o lenguas comunes como una mejor representación de la realidad social, económica, y hasta cierto punto, geo-biológica.
Recientemente, cual ave fénix, a vuelto a oírse el término “Celtiberia”. De entre las cenizas de esta “región histórica” (no me acabo de sentir a gusto con la expresión) surge el proyecto “Paisajes de la Celtiberia” (TERRITORIO IBERKELTIA), proyecto de Cooperación Interterritorial financiado a través de la iniciativa europea LEADER+. La inclusión de las comarcas de Molina de Aragón (y su Señorío), algunos pueblos del área de Sigüenza (Anguita), tierras de Medinaceli, Daroca, Calatayud... no deja de ser de lo más ilustrativo y pertinente. Esta iniciativa cultural, a mi ver, deja en evidencia lo conveniente que sería crear una “autonomía” que, como mínimo, incluyera a estas tierras. El motivo es obvio: todos estos territorios han sufrido la despoblación y la represión económica (con pocas excepciones). Una “división territorial” podría facilitar la gestión de estas comarcas, evitando, por ejemplo, que los vecinos del Alto Jalón “soriano” no puedan ir al hospital de Calatayud o los de Molina de Aragón al de Teruel.
Y es que, ciertamente, si por algo se ha caracterizado el reciente debate sobre el “Estatut” de autonomía catalán es por haber dejado en evidencia que España requiere cambios substanciales y contundentes. Debe dejarse a un lado la eventual comparación que pudiera hacerse entre regiones, a primera vista con igual rango jurídico, y centrarse, con algo de neutralidad, en las necesidades de las personas que viven en los territorios, obviando, a poder ser, los criterios de historia remota y metafísicas nacionales. Así, es difícil sostener la viabilidad de una Comunidad Autónoma de La Rioja, o de una Murcia uniprovincial, por poner dos claros ejemplos. Sin ánimo de ser De Burgos, quien no hizo una división precisamente infalible, quisiera exponer mi idea de división territorial, y compartir con todos ustedes eventuales argumentos para el debate.
En circunstancias como las actuales, con una Crisis económica de la que aún no sabemos cuándo, ni cómo, podremos salir, es evidente la necesidad de “racionalizar el gasto”. El modelo de diecisiete autonomías actual está caduco. Es evidente que Cataluña tiene motivos, y razones de peso, para opinar que su identidad económico-social (que no nacional, o "nacionalista") no es equiparable a otras autonomías. Los próximos años serán vitales para la reestructuración del país, no porque desde aquí se quiera emular a Nostradamus, sino porque la necesidad está bien vigente, y es del todo inexcusable.
Así, por ejemplo, junto a la región de “Celtiberia”, yo sería partidario de unir a Galicia, León y Asturias en una sola autonomía, lo mismo que Cantabria, Burgos, Rioja y Soria (capital). Un caso curioso es el aragonés. Si hacemos caso de criterios históricos, está claro que Aragón está “bien representada” en su actual organización, pero las necesidades de la población, y los desequilibrios territoriales, nos afirman todo lo contrario. Particularmente, creo que la Aragón de Calatayud y Daroca dista, y mucho, de la Aragón pirenáica. Algo así ocurre con algunas provincias de esa gran comunidad hecha a partir de retales: Castilla-la Mancha (Albacete bien pudiera ir con Murcia, y Ciudad Real con Extremadura, yendo Guadalajara capital con Madrid, lo mismo que Toledo).
Obviamente, los entes debieran reducirse, quedando menos Autonomías, más descentralizadas, y con una representación mayor de sus necesidades. Las grandes ciudades debieran ser “cuasi-autónomas” con su propia entidad de gestión metropolitana con capacidad normativa en los ámbitos cotidianos, pudiendo darse esta solución para Madrid, Barcelona, Zaragoza, Valencia, Elche-Alicante-Murcia, Gijón-Avilés-Oviedo, bahía de Cádiz, Málaga, Bilbao o Valladolid.
Se mire por donde se mire, la gente cambia, y su organización territorial también. Podremos ponernos de acuerdo en varias cosas, en otras no (yo suprimiría el concierto vasco-navarro), pero es evidente que España requiere cambios, y que la duplicidad de administraciones es un cáncer para la situación actual (lo mismo que los excesos nacionalistas (ataque al bilingüismo) y los intentos centrípetos, véase la desmesurada deuda de la ciudad de Madrid, o las obras olímpicas injustificadas...).
¿No es el momento de opinar sin influencias externas? ¿No es el momento de reflexionar y de "romper" con los corruptos políticos que medran en lo metafísico y sin sentido? Aquí están algunas de "mis tesis", ¿qué opinan?
* Imágenes:
1) Vista de Molina de Aragón
2) Ermita de Nuestra Señora de la Lastra (Anguita).
Ambas fotos son del autor.

lunes, 3 de mayo de 2010

Anguita en LA VOZ LIBRE

Hay un error común en todos los nacionalismos: hacer preponderar a los territorios sobre las personas. Patrias ‘grandes’, y en este caso, ‘pequeñas’, las tienen prácticamente todo el mundo por el mero hecho de ser persona y, ante todo, tener vivencias y memoria. Son sentimientos individuales que hacen tener mayor cariño por unas calles que por otras, por la espadaña de una iglesia en especial o por las poesías ambientadas en una tierra. Vivir en un lugar no incluye tener unas creencias, la verdadera libertad consiste en ser ciudadano y poder pensar, a su vez, lo que uno realmente quiera. Lo dicho es totalmente comprensible para aquellos que, como yo, tenemos pueblo, ‘patria pequeña’ a la que siempre volvemos a emigrar en cuanto tenemos periodos de descanso, de forma análoga, pero inversa, a como lo hicieron nuestros progenitores, abuelos o, en general, antepasados.

Saben mucho de esto los que tienen nexo con Anguita. Esta hermosa aldea, sita en el núcleo de la ‘región histórica’ de Celtiberia, pertenece a la provincia de Guadalajara, si bien, el siguiente pueblo -Layna o Benamira, según el camino- ya es de Soria, sin estar tampoco lejos de las provincias de Teruel y Zaragoza. Anguita es un municipio que apenas supera el centenar de almas en invierno, multiplicándose su población hasta por diez durante el verano. Su historia y patrimonio son proporcionales a su belleza, superlativo recuerdo de todos los tiempos que nos precedieron.

En Anguita, aspecto poco conocido en el común de nuestra geografía, se firmó, en el edificio que hoy es su casa consistorial el acta de Constitución de la primera Diputación Provincial de España, secundando la Constitución de Cádiz, en abril de 1813. Anguita fue el centro neurálgico del antiguo Común de Villa y Tierra de Medinaceli, posterior Condado-Ducado. Allí se reunían las juntas que representaban al Común, en el que el actual edificio del ayuntamiento hacía las veces de pósito, cárcel y sede del recaudador de impuestos. Por este pueblo pasó Felipe II, el General Hugo -padre del escritor de ‘Los Miserables’, una obra en la que aparecen algunos de los pueblos cercanos al lugar-, quien saqueó la zona con sus tropas, el Cid Campeador -las ‘cuevas de Anguita’ y el Campo Taranz, paraje también del lugar, aparecen en el Cantar, este último en dos ocasiones- y Ramón y Cajal, quien veraneó en el pueblo, dada la pureza de los aires para su mujer, que estaba enferma, y por recomendación de su ama de llaves, a la sazón originaria de esta localidad.

Anguita es un lugar clave en lo que al estudio de la cultura celtíbera se refiere. En su término municipal se encuentra la necrópolis más extensa de esta civilización –‘el Altillo’, en la pedanía de Aguilar de Anguita- y varios castros –cabe destacar el del Hocincavero, ‘Castillejos’-. Sin embargo, la mayor joya arqueológica del lugar es el campamento romano de La Cerca, un yacimiento que fue, más que probablemente, una ciudad celtíbera. De época posterior son las dos torres defensivas árabes -‘hisn’- que se conservan: la ‘Torre de la Cigüeña’ (símbolo del lugar) y la ‘Torremocha’, de la cual sólo se conserva su base.

El pueblo consta de tres templos y un antiguo hospital de beneficencia, del cual se conserva su bella entrada. La iglesia de San Pedro -románica de transición al gótico- destaca por su hermosa bóveda de crucería, siendo ésta una de las razones, se cuenta, por las que estuvo a punto de hacer las Américas, cuyas piedras habína sido incluso numeradas para el traslado. La ermita de Nuestra Señora de la Lastra, pese a su rango, es de mayor tamaño y hace las veces de parroquia del pueblo. Sus dimensiones no hacen más que recordar el peso del lugar en tiempos pretéritos, cuando Anguita era lugar obligado en lo que al comercio de la lana se refería -los célebres mercaderes Ruíz la hicieron conocida y distinguida en la propia Francia. El último templo, la ermita-humilladero de La Soledad, es quizá la menos chocante en cuanto a tamaño, pero destaca por su bella entrada -doble, al igual que la de Medinaceli-, así como por custodiar un Cristo de bella factura que desfila en procesión cada año, dentro de su sepulcro.

Aun sumida en la despoblación de lo rural, que en lo que a ambas Mesetas y respectivos sistemas -Ibérico y Central- se refiere, Anguita es un lugar clave para todo aquél que desee saber algo más de la Castilla del Medievo, la Hispania romana y prerromana, o la España del Imperio. Bañada por el río Tajuña, en un valle fértil, rodeado de bosques de carrascas, robles, melojos y alguna sabina, Anguita es un pequeño vergel en lo rudo del paisaje celtíbero, siempre frío y despoblado. En tiempos de crisis y de auge del turismo rural, este lugar es de sumo interés para poder reponer fuerzas y, a la vez, hacer senderismo o, simplemente, escribir, pintar... o reflexionar.

> En las imágenes superiores, vistas del pueblo Anguita. Más información en 'Una historia de Anguita: el pueblo y su entorno' (Guadalajara, Aache, 2008), de Javier Serrano Copete.

sábado, 6 de febrero de 2010

Por las calles de Sigüenza.

No es extraño sentir las más curiosas ensoñaciones al pasar por las calles de la anciana urbe episcopal. Sigüenza, la antiguamente esplendorosa ciudad de la Edad Media, se alza cual hombrecillo perdido tras haber usado una máquina del tiempo.
Sus empedradas vías, señoriales casas y demás monumentos (a destacar una catedral y un castillo) no nos dejan duda de que nos hallamos ante un digno testimonio de la historia, sí, ese cúmulo de acontecimientos pasados, en una inmensidad de los casos no vividos, que narramos cada cuál cuan creemos, o en su defecto, sabemos. La calle Medina es un ring intertemporal. A un lado las tiendas del hoy, y seguro que también del mañana (no hace falta recordar a la librería Rayuela), al otro el esqueleto de un sobervio monumento, cual es la catedral de Sigüenza, hito eclesiástico de una ciudad que recién ha perdido a su obispo. “Jamás España tuvo un periodo tan largo de paz y prosperidad”, esta sentencia la he escuchado en diferentes ocasiones y medios, fuere en boca de filósofos, historiadores, o Presidentes del Gobierno. Como punto clave por el que sostener tal postulado siempre se alega la “igualdad”, el hecho de que, hoy, menos que nunca, existan grandes diferencias (pese a seguir habiéndolas) entre aristócratas y pueblo llano. Me pregunto si este es un punto siempre válido, si es el argumento esencial por el que decir que la España de nuestro tiempo es la mejor que jamás haya existido. Tengo mis dudas, o cuanto menos, opiniones dependiendo del “registro”.

Si las urbes tuvieran voz, a la vez que nombre, estoy seguro de que Sigüenza no estaría conforme con la afirmación ahora dicha. Cierto es que hoy en día todo el mundo comparte carnicería, pescadería o ambulatorio médico, que los Arce no maravillan al Mundo con sus sepulturas y que, sobre todo, los Mendoza no gobiernan el lugar a su antojo. En las iglesias se puede uno ausentar los domingos, y los tañidos de la Catedral, en la mayoría de las ocasiones, parecen tener más de pitido de bus turístico, que de llamada a una oración a la que, cada día, menos gente acude.

El bienestar social jamás estuvo ligado a la relevancia patria. España en un país que ha alcanzado las mayores cuotas gracias a la existencia de grandes nobles concentradores del poder (sean los de Alba, o los de Medinaceli). Ahora, Amancios y Botines parecen cogerles el testigo, pero la población, pese a todo, vive mucho mejor que en los tiempos de Cervantes o Murillo. España da la sensación de que es un país predestinado para la catástrofe, que su potencial, en buena parte fundado en el ladrillo, amenaza con conducirle al Hades de los entes históricos.

Caminar por Sigüenza, pese a lo hermoso que sigue siendo como experiencia, cada vez me recuerda más a un viaje imaginario. Recuerden, a través de la lectura, cuáles debieron ser las sensaciones que experimentaron aquellos que recorrieron Numancia en tiempos romanos, o alto-medievales, cuáles debieron ser las pulsaciones de aquellos beduinos árabes que corretearon por las pretéritamente esplendorosas vías de Antioquía, a mí me pasa algo “parecido” al andar por Segontia.

La Catedral, las diferentes iglesias, el propio palacio episcopal, o la antigua universidad, tan cierto toque barroco a una situación, por días, más ominosa. ¿Estamos transitando por un ejemplo de esqueleto? ¿Qué diferencia a Sigüenza de Trujillo, Plasencia, Solsona o las propias Toledo o Tarragona? Cada día menos, hasta que el día del “olvido” nos lleve a la “nada”. Es difícil defender que los mejores años de España han llegado, cuando existen mil y un testimonios de una situación precaria, no sólo en el campo, ¿acaso no han visto barrios “desiertos”, donde sólo hay grúas y edificios en venta? ¿no abundan éstos en Zaragoza, Madrid o Barcelona?

El encanto de Sigüenza sigue residiendo en sus incentivos para la reflexión. Las esencias fantasmagóricas de sus monumentales paredes me llenan de motivos por los que decir que “algo está cambiando”. ¿Nos llevará el destino a un puerto glorioso? ¿Dejaremos mi generación de ser la primera, en siglos, que vivió peor que la de sus padres? Quizá sea tiempo de oración en la Catedral, o cuanto menos, de reflexionar recorriendo las seguntinas calles.

Hermoso cuadro de Xisco Fuentes: http://xiscofuentes.com/siguenza/183.jpg Artículo publicado en "El Afilador": http://elafilador.net/2010/03/las_calles_siguenza

martes, 10 de noviembre de 2009

Un homenaje a un Maestro nunca conocido... Evaristo Campo Pereiras.

Este otoño, tras largo tiempo de espera, ha visto la luz un libro de imprescindible lectura para todos aquellos que deseen conocer algo sobre la Galicia más auténtica e indómita. El libro del que os hablo, "Pentágona de un Lucense", es un material muy interesante para los interesados en la Post-Guerra Española, así como una fuente, extraordinaria, de reflexiones e ideas, con las que recrearnos, y pensar sabiamente, nuestras elecciones de futuro. Tal vez tenga tanto de Marco Aurelio como de la escuela Regeneracionista. Sin lugar a dudas, la forma más efectiva de tener un "abuelo libro", un libro sabio, con experiencia, que está predispuesto a narrarnos las más aleccionadoras batallas.

A continuación les pongo una reseña sobre el autor hecha por mí. Por cierto... yo mismo he prologado el libro ;-).

Evaristo Campo Pereiras
Nacimiento: 11 de junio de 1911. Bustofrío, Samos, Lugo, España
Defunción: 1977, Barcelona
Seudónimo: Pablo
Ocupación: Ingeniero, Escritor
Nacionalidad: Española
Período: Postguerra Española
Lengua de producción literaria: Español
Lengua materna: Gallego y español
Género: Narrativa

El autor: nacido en la pequeña aldea de Bustofrío (Samos, Lugo), a los 18 años abandona su aldea natal para irse a Bilbao, en compañía de dos amigos. Durante varios años trabaja en la fábrica "Baskonia", volviendo en los años 30 a su Galicia natal. Tras su vuelta, se incorpora al Ejército, teniendo una prometedera carrera. Al estallar la Guerra Civil Española, siendo él un hombre de fuertes convicciones patrias, se postula en defensa de la legalidad, siendo partidario de la Segunda República Española. En 1937, cuando se encontraba en Ferrol, es acusado de un supuesto delito de infidelidad; siendo juzgado en consejo de guerra sumarísimo, pidiendo el fiscal la pena capital.

Después de deliberar, el Tribunal le conmutó la pena de muerte por pena de cadena perpetua. En un principio cumplió condena en la Escollera (mazmorra) de la dársena de Ferrol, hasta su posterior traslado a la Casería de Ossio, en San Fernando (Cádiz).

Finalmente su causa fue revisada, siendo degradado (hasta aquel entonces era Suboficial de Artillería). Tras cuatro años de reclusión, salió con libertad condicionada, volviendo a su aldea natal, de donde se marchó, al poco tiempo, hacia Barcelona. Pasados unos años en la "Ciudad Condal", Evaristo contrajo matrimonio y tuvo dos hijos. Durante aquellos años trabajaría en la "Maquinista Terretre y Marítima", oficio que no abandonaría hasta su posterior jubilación.

Obra: pese a no haber podido contar con estudios universitarios, Evaristo fue una persona docta en múltiples disciplinas, siendo capaz de dar clases particulares a sus hijos de las más variopintas materias: desde la física hasta la literatura, pasando por el Latín o la ingeniería industrial. En el verano de 2009, pasados 32 años de su muerte, su hijo, Ricard Campos Felimón, publica su libro, "Pentágona de un Lucense", con Ediciones Aache. La obra del autor es de especial utilidad si se quiere comprender cuál fue el ambiente, la atmósfera, intelectual, cultural y social de la España de Postguerra, y muy especialmente, de su Galicia natal. Las reflexiones del autor van desde el periodismo de época, pasando por la filosofía, el costumbrismo, la historia o la crítica social. El autor llegó a participar en el premio Nadal.

Pensamiento: Campo Pereiras siempre estuvo muy ligado al monasterio de San Julián de Samos, lugar donde encontró cultura y espiritualidad. A lo largo de su producción literaria destacan sus propuestas, sus proyectos de cambio para la sociedad actual. Sus ideas convergen con los postulados del pensamiento regeneracionista. Campo Pereiras hace especial hincapié en la necesidad de que nuestra sociedad incorpore, con mayor intensidad, tres valores: lealtad, veracidad y disciplina. Destacan sus descripciones bucólicas, y correlativas defensas del mundo rural, con los agricultores al frente.

Dada su experiencia personal y el contexto histórico (Guerra y posterior Post-Guerra Civil Española) en que le tocó vivir, no duda en proponer reformas y cambios de aires en una institución que, desde su punto de vista, es vital en toda nación: el ejército.

"Todos los nacidos en las aldeas aman a las ciudades, mientras no son ciudadanos; mas la ciudad, que se nutre de ellos, si lo hace, tarda en hacerlo. Sin la savia de los pueblerinos, se puede presumir que las grandes urbes llegarían a ser extensas y sombrías necrópolis, en las que se consumiría lo mejor y se conservaría lo peor". (Pentágona de un Lucense)

Campo Pereiras encuentra en la formación, tanto técnica como intelectual, la vértebra indispensable en toda sociedad que se precie, y así lo hace constar en diversas partes de su obra.

"Triste destino el de una nación que no pueda tener su Ejército. El Ejército es la expresión de la alegría de cada nación y todos sus componentes deben ser atendidos, respetados y admirados por todos, puesto que a todos nos representan, y ellos lo saben". (Pentágona de un Lucense)

"Lo mismo que la libertad, en la sociedad, la enseñanza debe estar garantizada; nadie puede ser libre si carece de enseñanza. Todo, dentro de los organismos correspondientes, ha de estar a cargo de la sociedad, y todos debemos pertenecer a ella; el bien común ha de asociarnos a todos".

"Si hemos de considerar como técnicos a todos los que tienen una carrera y a todos los que están especializados en determinadas ramas en el campo de la producción, para regular la productividad, en relación respectiva, se debe considerar como tales a todos los que forman el cuerpo social de la nación, y lo formamos todos, relacionándoles con todas y en cada rama, profesionalizándoles en todas; incluidas la agrícola, la religiosa y la política". (Pentágona de un Lucense)

Pentágona de un lucense: la obra contiene una serie de reflexiones en torno al tiempo en que le tocó vivir al autor (Guerra y posterior Post-guerra Española), siendo un documento de especial interés tanto como para quienes deseen conocer, de primera mano, la atmósfera de aquellos tiempos, como para los que prefieran saber algo más de los pueblos que conocieron al autor, allá en la comarca de Loúzara: Rugueira, Folgoso, Parada, Seoane, Gondriz, Lousadela, Incio, Mercurin, Paderne, Miraz, Meiraos, Villasibil, Piedrafita do Caurel (pueblo del padre del autor), Seceda....

"Pentágona de un Lucense", Ediciones Aache

Reseña del libro "Pentágona de un lucense" en el blog de Antonio Herrera Casado

Reseña en Mispueblos

Concello de Samos (al que pertenece Bustofrío)

1ª imagen: Mosteiro de San Xulián de Samos, Samos, Galicia - Spain, por FreeCat / José Antonio Gil Martínez from Vigo, Galicia. This file is licensed under the Creative Commons Attribution 2.0 License.

Obtenido de: http://es.wikipedia.org/wiki/Evaristo_Campo_Pereiras

jueves, 22 de octubre de 2009

Guadalajara, donde la tierra se hace monumento.

Link del vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=dJCmDpyyik0

Votad para que "Guadalajara, donde la tierra se hace monumento" sea el eslogan publicitario de la provincia. Campaña organizada por la Diputación de Guadalajara, a través de LAURADOM.

¿Dónde votar?:

http://www.tantrankilitos.com/DesktopDefault.aspx?tabid=12072

Poned en la casilla "alias": fujur.

Sólo se puede votar una vez al día.

Gracias a todos! ;-)

lunes, 19 de octubre de 2009

Anguita en el Afilador!!

El número 70 del periódico "El Afilador" publica un artículo sobre Anguita y su historia titulado: "Anguita: un reducto de paz". Artículo de mi autoría. Espero que os guste.

domingo, 13 de septiembre de 2009

La última cabra

Nota previa para Nubiru: este artículo es una sátira sobre un suceso, hoy en día, no demasiado extraño en los pueblos de la Meseta castellana y demás partes de la Celtiberia. La falta de expectativas futuras, la bajísima densidad de población que asocia Celtiberia a Laponia, tienen como una de sus más claras consecuencias, la pérdida de trabajos ancestrales. Anguita, mi pueblo, en la provincia de Guadalajara, se ha quedado recientemente sin cabras... éste es un tributo a tan triste suceso.
Artículo para la revista: "El Cantón de Anguita", ¡visita su versión digital!: http://www.canton-anguita.blogspot.com/.
Año 2009, quién sabe si desde su introducción (presumiblemente desde Oriente Medio), Anguita se halla falta de ganado ovinocaprino alguno. Desde tiempos de la Celtiberia, hasta hace a penas un año, el principal recurso de este pueblo ha sido la lana y demás productos derivados de este tipo de ganado, por lo general, atributo inexcusable para toda caracterización de la zona que se precie. Haciendo uso de los recursos de los que la prestigiosa tecnología fantástica nos dota, pasamos a entrevistar a un testimonio de excepción: la última cabra que ha pastado por Anguita.
Estimada señora, muchas gracias por acudir a esta cita con “El Cantón” de Anguita, es para nosotros todo un honor. Baaaaah!
La cabra y la oveja han sido, desde tiempo inmemorial, el principal recurso de este enclave de la Celtiberia. Sin lugar a dudas, es muy indicativo que nuestro campo se haya visto privado de la presencia de las de su especie. Una “tragedia”, cuanto menos, simbólica, teniéndose en cuenta las más de 10.000 cabezas que, no hace tanto, contara nuestro, antiguo Juez de Paz[i].
Beeeeee!
El cambio dentro del “mundo animal doméstico” es espectacular. A muchos anguiteños les llama la atención que los gatos ya no anden por los tejados, los perros vigilen al orinar por las esquinas y un largo etcétera de comportamientos que, no hace tanto, se asociaban a estas especies. ¿Le comentan algo estas especies?
Baaaaaah!
Mmmm… la firmeza de sus afirmaciones es notable. Muchas gracias por su gentileza. Prosigamos.
Beeee!
Se dice que en Anguita ya hay más perros que ovejas y cabras. Que por las noches se escuchan ruidos y aullidos, no de lobo, y que las parideras, o bien se hunden, o llegan a servir de crueles perreras. ¿Cree que los perros están ocupando el nicho de la cabra o la oveja? ¿Cuánto menos en el imaginario y estadísticas de este pueblo?
Beeeeeeeeee!
Me mantendré al tanto, pues, de que el queso que coma no sea de perra.
Beeeeee!
La sociedad actual, dicen algunos expertos, se caracteriza por haber perdido buena parte de sus perspectivas de futuro y valores. Los niños juegan a la Play Station o la Nintendo DS y dejan en paz las “tetas” de su marido. Las ovejas ya no “llaman la atención” y se considera que nos pueden pegan pulgas y moscas perreras. Los cabritos y corderitos no pueden verse por el ojo del humano actual, pues no volverán a comer sus carnes, al poder constatar la dulzura, un tanto infantil, de estos animalejos. ¿Este pasotismo moderno ha fomentado que desaparezcan cabras y ovejas del mapa, sin que se haya impuesto mayor medida que el silencio?.
"Ruidos"
(Nota de prensa: antes de finalizar la entrevista, suena, de lejos, una radio emitiendo canciones de Camarón. Nuestra invitada, sin motivo aparente alguno, se sube a la silla, defeca abundantemente, y sale por patas. ¡Qué escena tan propia y tradicional de la zona! ¡Cuán sabia es nuestra cabra!).
[i] D. Vicente Serrano Pascual (uno de los anguiteños más sabios que jamás alguien pueda llegar a conocer).
Ilustraciones:
2) "The Scapegoat" de William Holman Hunt (1854).

martes, 18 de agosto de 2009

El Señor de la Celtiberia

Aquel hombre siempre tenía ideas inteligentes de las que hablar. Fuere ante una carrasca, en su casa, en tiempos de guerra, o de paz, el sumo sacerdote siempre tenía alguna explicación convincente para todo aquél que supiera hacerle las preguntas pertinentes. Hace tiempo, cuando aún era un infante imberbe, recuerdo haberme sentado sobre el tocón de sabina sito en la puerta del sabio. Recuerdo que me encontró dibujando en el suelo la efigie de un buitre que sobrevolaba nuestro humilde castro del Hocincavero. Al viejo le llamó la atención el que estuviere dibujando tal y no otro animal; por ello, me invitó a entrar a su casa, diciendo que iba a contarme una historia sobre los orígenes de aquel ave, y de su sagrada función, en tanto que servidor de los dioses de la Celtiberia.
"Se dice que el dios de la luz, Lug, andaba un día preocupado. El hombre medraba por la tierra sin tener que rendir cuentas ante él, y eso le ponía en peor posición respecto al resto de los dioses. Lug, de ninguna de las maneras quería renunciar a ser la deidad principal, eligió al ave más poderosa de cuantas existieran y le abrió el estómago, de forma que siempre estuviera hambrienta. El buitre, pues ella era el ave elegida, se vio con la necesidad de comer cualquier cosa que se hallara en su camino. Se dice que un día, durante una de las muchas batallas que sacudían a la Celtiberia, un guerrero cayó muerto en mitad del campo de batalla. Su causa perdió, quedándose su cadáver a voluntad de los elementos. Un buitre que sobrevolaba el lugar, bajó a tierra. Lug aprovechó la ocasión para condicionar a los de su especie de por vida. En lo sucesivo, el buitre siempre estaría hambriento, y comería carroña siempre que se la encontrara.
Sin embargo, Lug no consiguió sus propósitos a la perfección. Cierto es que, al limpiar los cadáveres, el buitre subía el alma del difunto al Reino de los Cielos, ante Lug, pero también lo es que, al ser un ave condenada al hambre eterna, el buitre siempre comía, como si del último de sus días se tratara. Si, en un principio, con el ave, Lug había conseguido librar a la difunta carne mortal de la acción de los espíritus demoniácos (de las enfermedades y las pestes), cierto es que una parte del difunto quedaba siempre en tierra, pues el buitre debía vomitar parte de su alimento, con el afán de poder alzar el vuelo".
Al acabar este relato, el viejo sacerdote me miró fijamente. Me preguntó si había comprendido cuál era el papel del buitre en nuestro mundo. Lástima que, virtud de la fantasía, yo sea de tiempos antiguos, de tiempos de Celtiberia, cuando ante los indicios de realidad, la verdadera ciencia, siempre se acudía a la falsa, pero bonita, leyenda...
* Nota aclaratoria: la leyenda es un recurso lírico del autor, pese a que bien pudiera haber sido contada en tiempos de los celtíberos, cuando la "ciencia" era leyenda y mitología. Los comportamientos del buitre leonado, aquí mencionados, son ciertos. Lug era la deidad principal de los celtíberos, y a ella se brindaban los buitres, siendo comidos y "llevados" hacia la deida por estas aves. Testimonios de ello se tienen en la ciudad celtíbera de Tiermes.
En lo que a Anguita se refiere, los cadáveres de mulas, ovejas y demás bestias se dejaban en el "muladar" (en el Salidero, camino de los Altos). Se dice que el higado debía ponerse cara al sol, pues los buitres así lo olían y bajaban antes. Esta creencia es falsa, pues el buitre ve los cadáveres, dada su privilegiada vista.
Imagen: " Imagen de un Gyps fulvus (Gyps fulvus), un residente del Zoológico de Morelia, en el estado de Michoacán, México", obra de El Ágora, imagen sujeta a GNU Free Documentation License