sábado, 11 de octubre de 2008

El auge catalán y la fundación del Real Madrid

'1.- PRIMER REGLAMENTO DEL REAL MADRID F. C.
"Juan Padrós Rubio, primer presidente del club, fue el principal impulsor de este documento, considerado como las bases para la constitución de ' Una Sociedad de juegos de 'sport' que se denominará Madrid Foot Ball Club'. Estos estatutos servirían de ejemplo para la creación de otras entidades deportivas en la época.
El texto, escrito a mano, fue remitido al gobernador civil, quien le dio el visto bueno.
Reglamento de la Sociedad 'Madrid Football Club. Madrid, 1902'.
Título 1º. Constitución de la Sociedad:
Art. 1º. Se constituye en Madrid una Sociedad civil particular denominada 'Madrid Football Club'. Con objeto de fomentar sobre bases progresivas la afición al juego denominado 'football association'.
Art 2º. La duración de esta Sociedad será por tiempo indeterminado, rigiéndole ( en tanto exista, en el orden interior, por las leyes, reglamentos y disposiciones de carácter general o local, pero sometiéndose los señores que forman la Sociedad).
Art. 21º. Será el domicilio social en Madrid, en casa del señor presidente, Alcalá 48.
Art. 22º. La disolución de la Sociedad se verificará cuando así lo acuerden la mayoría de los socio. Y si del balance que se haga resulta un sobrante se distribuirá a prorrateo de los mismos.
Juan Padrós Madrid, 18 de abril de 1902".
Tal y como afirma el Dr. Ucelay-Da Cal, la España de finales del siglo XIX, principios del XX, es la España del 'Imperialismo catalán'. Mataró, Sabadell, Tarrasa y Barcelona, no exclusivamente pero si mayoritariamente, acogerían los primeros síntomas de industrialización en un país, histórica y empíricamente, un tanto arcaico. La apuesta del Gobierno por una industria potente (con medidas que tendían hacia el 'proteccionismo'), hizo que Cataluña, o mejor dicho, lo que hoy se conoce como Área Metropolitana y cercanías de Barcelona, se configurara como la región más próspera del país.
Sólo hace falta pasear por calles como el Paseo de Gracia, el Ensanche, Paseo San Juan o Rambla de Cataluña para darse cuenta de lo que aquí se dice. El Modernismo y la Reinaxença (uno en el ámbito del arte y la arquitectura, el otro en el ámbito de la literatura) serían muestra de la prosperidad, en auge, que experimentaría el Principado. La Sagrada Familia, la Casa Batlló, la Pedrera, el Palacio de la Música Catalana, el Parque Güell... son ejemplos de lo que aquí se está comentando. Dentro de este grupo de incipientes metrópolis, destacaría desde un primer momento Mataró.
Mataró ha sido una de las grandes 'capitales económicas' de España. Su industria rivalizó con la de la propia Ciudad Condal, y no es de extrañar que el primer tren español (así como la primera autopista del país) uniera a la antigua Iluro con Barcelona. Si Sabadell fue la capital de la lana, Mataró lo fue del punto. El algodón se manufacturaba en sus poderosas industrias, fabricando la ropa interior, camisas, camisetas y demás prendas de vestir, que en no poca cantidad, vestía la mayor parte de las gentes de España. Massana, Abanderado, PuntoRoma... son algunas de las marcas que han llegado hasta nuestro días como muestra de un glorioso pasado reciente. No es de extrañar que la burguesía ilurense fuere una de las más prósperas de la Península.
El incremento de la riqueza nacional se manifestaría en multitud de innovaciones. A la inserción del ferrocarril (arriba ya comentada), habría que sumársele la construcción de maravillosos edificios, como los modernistas. Si fue por aquel entonces cuando se popularizó el consumo de Wiscky y Congac en vez de aguardiente, o el uso del automovil, dejando absoletos los carros, también debe indicarse que fue en aquel entonces cuando penetró la moda del 'fútbol' dentro de nuestras fronteras. Eso sí, al igual que la propia industrialización, siempre pasando por Cataluña (si bien se considera al Recreativo de Huelva como el decano del fútbol español, no puede dejarse de constatar que el club deportivo de mayor antigüedad es el Gimnástico de Tarragona).
A imagen y semejanza de lo que anteriormente se hiciera con el F.C.Barcelona (en este caso por obra del suizo Gamper), dos miembros de la rica burguesía catalana de Mataró, los hermanos Padrós, fueron quienes dinamizaron la creación de un nuevo club de fútbol en la capital de España: el Real Madrid. Como deja constancia el primer reglamento del histórico club, que arriba recogemos, el 'enemigo moral' por antonomasia del común de los catalanes no dejó de ser 'astilla' (nunca mejor dicho) de un mismo palo, 'la industrialización del país', mayoritariamente, en Cataluña.
Todo ello no deja de motivar una importantísima reflexión. Cataluña ha sido, y en buena parte es, el motor económico de España. Su cultura y particularidades, en no pocas ocasiones, han reparado prosperidad al común del Estado, sea en forma de innovaciones tecnológicas o adopción de costumbres extranjeras. Sin embargo, cierto es que desde dentro del Principado debemos hacer una, no menos importante, reflexión.
Si la industria catalana prosperó, y no se abrió el mercado peninsular a los, más baratos, téxtiles británicos, fue porque el Gobierno Central adoptó medidas proteccionistas encaradas a salvaguardar la incipiente industria catalana y vasca. Que nadie llegue a equívocos. Nadie debe nada al otro, pues ambos son una misma unidad. Cataluña es España como el corazón forma parte del cuerpo. Sólo que la sangre debe ser repartida con equidad, y ser siempre conscientes de que el organismo no funciona óptimamente sino se respeta y cuida de forma adecuada a sus ventrículos...

martes, 7 de octubre de 2008

Quo Vadis Europa

"Los hombres sólo aceptan el cambio resignados por la necesidad y sólo ven la necesidad durante las crisis".
Jean Monnet
Existen pocos conceptos tan controvertidos como el término Europa. Geológicamente hablando, no nos encontramos ante un continente independiente como pudieran serlo América o la Antártida. Nada más lejos de la realidad, nos hallamos ante la parte, no más grande, sí más occidental, de la gran masa terrestre conocida como Eurasia. Si bien algunos como Karl Ernst Haushofer - principalmente, por más que su concepto de "espacio vital" (Lebensraum) antes de que el término fuera pervertido por la Alemania nazi – han hablado de la necesidad de integrar Eurasia con el afán de crear una potencia mundial que pudiera competir con Estados Unidos y Gran Bretaña, generalmente se ha contrapuesto Europa a Asia, Occidente frente a Oriente. De lo que no hay lugar a dudas es que el concepto de Europa transciende en todo a lo geográfico. De acuerdo con los elementos que lo integran, debiera hablarse más adecuadamente de unacivilización europea, concepto que, como el de su propia historia, no queda estancado en el tiempo, sino que se dilata y contrae con el paso de los siglos variando a la vez, y con especial frecuencia, sus fronteras como entidad física. Conforme a los elementos que lo integran, debiera hablarse propiamente de “civilización europea”, concepto que, como el de “historia” propiamente, no queda estancado en el tiempo, sino que se dilata y contrae con el paso de los siglos variándose, con especial frecuencia, sus fronteras. Haciendo un brevísimo apunte histórico con el que apoyar lo hasta aquí defendido, debe decirse que el célebre historiador belga, Henri Pirenne (1862-1935), defendía que el concepto de Europa en la Antigüedad, no varió con la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476 d.C. sino que lo hizo, y de modo irreversible, con la irrupción del Islam. Debe recordarse que la región norteafricana del Magreb fue antaño tan europea como en la actualidad pudiera serlo Dinamarca o Luxemburgo, de la misma forma que Constantinopla y Moscú dejaron de formar parte de la realidad europea - tal y como constatara Coudenhove-Kalergi, diplomático austríaco inspirador de las primeras organizaciones unitarias en Europa – la primera, a partir del cisma de Occidente y la segunda, a partir de la revolución rusa y la irrupción del régimen comunista en 1917.
Una idea consistente de la civilización europea bien pudiera surgir de la mezcla de tres puros ingredientes: la cultura griega, el derecho romano y la influencia judeo-cristiana. Sin embargo, lo que a primera vista parece obvio, no lo es tanto si se tiene en cuenta la contribución a la idea europea de la matemática indo-islámica, el aparato de poder persa y su influencia en Asia Menor, o las secuelas del sistema esclavista cartaginés, por poner algunos ejemplos que afectan a nuestra cultura occidental. En un mundo que está sujeto al imperio del relativismo – mal que a algunos les pese -, el propio concepto de Europa cede ante cualquier intento de definición. No se alcanza a comprender un motivo – aparte del geográfico - por el cual dejar fuera del cesto de la civilización europea a países como Argentina o Canadá. Tampoco resulta posible excluir a Turquía del concepto, a pesar de su población mayoritariamente islámica, si se consideran a Bosnia o a Albania países europeos. Sobrepasando lo eminentemente teórico, lo práctico se manifiesta en el actual estado del continente; y el hecho es que la Unión Europea no se ha mantenido inmune a la tan caprichosa y contradictoria anomalía.
Desde el primer momento, la UE ha carecido de un núcleo conceptual con el que fomentar el sentimiento de pertenencia a un ente europeo. La población europea no siente demasiado sueuropeidad, más allá del euro y de los resultados de un mercado interior único europeo. Pese a todo, la más mortal y trapera puñalada de cuantas ha recibido, hasta el momento, la UE (organismo tendente a identificarse con el concepto de "Europa", cuanto menos en el ámbito político, jurídico y económico), llega ahora de Alemania con sus medidas unilaterales con las que afrontar la crisis. Si hasta el momento los peores golpes a la organización procedían de las islas y demás Estados satélite (véase Irlanda y Dinamarca), mayor daño causa al movimiento europeo el comportamiento de países como Alemania, que hasta el momento ha sido, junto con Francia, el gran pulmón de la Unión. Riñendo con su compañera natural, la UE topa ahora con la señora Merkel como antes topó con la Thatcher. Decididamente, ambas no beben coñac o, cuanto menos, no siguen las ideas del inmortal Monnet: "'No habrá paz en Europa, si los Estados se reconstruyen sobre una base de soberanía nacional (...) Los países de Europa son demasiado pequeños para asegurar a sus pueblos la prosperidad y los avances sociales indispensables. Esto supone que los Estados de Europa se agrupen en una Federación o 'entidad europea' que los convierta en una unidad económica común". Como también dijera su compatriota y colaborador, el ex Ministro francés de Exteriores, Robert Schuman, en su celebérrima declaración de 9 de mayo de 1950: «Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho. La agrupación de las naciones europeas exige que la oposición secular entre Francia y Alemania quede superada, por lo que la acción emprendida debe afectar en primer lugar a Francia y Alemania».
Quizá ambos tuvieran el instinto profético de Nostradamus pero lo que no guarda lugar a dudas es que acertaron con sus postulados. Sin embargo, el proceso de integración, lejos de prolongarse a través de pequeños pasos, recibe con frecuencia envenenadas mordeduras de políticos viperinos políticos de uno y otro sexo. Si según Schuman, cada intento hacia la integración constituiría un paso firme hacia la paz, cabe esperar que la crisis no cause más rozaduras, y que estos pequeños retrocesos no lleven a Europa a su culminación como en los viejos tiempos en forma de guerras y conflictos.
Fotografías:
1) en primer lugar, vista de Frankfurt (Main), capital económica de la Eurozona. image taken by Suburbia
2) en segundo lugar, dramática fotografía de © 1942 Dmitri Baltermans, "Lamenting the dead. Searching for friends and relatives murdered by the Germans at Kerch, the Crimea"
* Lectura recomendada: "El dragón Mercado fuera de control" de Fabber (click aquí)
* Curioso videoclip de Manu Chao "Rainin' in paradise", hallado gracias a: http://mundodegarabato.blogspot.com/

jueves, 2 de octubre de 2008

El falso camino hacia la complejidad

“La vida es un arbusto que se ramifica copiosamente, y que es continuamente podado por el torvo segador que es la extinción, no una escala de progreso predecible. La mayoría de la gente puede saber esto como una frase que hay que pronunciar, pero no como un concepto arraigado en el profundo interior de la comprensión. De aquí que continuamente cometamos errores inspirados por la fidelidad inconsciente a la escala del progreso, aun cuando neguemos explícitamente una concepción de la vida tan inhabilitada”.
Stephen Jay Gould, “La Vida Maravillosa” (1989). Definitivamente, un buen libro es aquél del cual puede extraerse una idea interesante. Siguiendo la lógica de esta opinión, creo poder afirmar que “La vida maravillosa” del difunto Stephen Jay Gould, es uno de los libros que, últimamente, más ha cambiado mis opiniones, y, sin lugar a dudas, más intensamente me ha hecho reflexionar. Ya desde sus primeras líneas, Gould ayuda a derogar aquellas ideas preconcebidas que tanto han condicionado nuestra inmersión en el mundo científico, en general, y en lo que a teoría evolutiva se refiere, en particular. “La marcha del progreso es la representación canónica de la evolución: una sola imagen es inmediatamente captada y visceralmente comprendida por todos. (...) La camisa de fuerza del avance lineal va más allá de la iconografía, hasta la definición de evolución: la palabra en sí misma se convierte en un sinónimo de progreso. (...)”. Espectacular. Contundentemente, Gould nos hace entrar en razón, viendo cuán insensatas son todas aquellas recreaciones geográficas en las que se nos representa al hombre como la “creación de Dios” o, más en el ámbito de la ciencia estricta, como el eslabón más complejo y mayormente desarrollado de una larga deriva evolutiva. No hay lugar a dudas de cuál es la especie hegemónica sobre la faz de la Tierra. Desde luego. Sin embargo, no podemos pretender ser una especie única, en tanto que el resto de las existentes, habidas y por haber, acontecerían un grupo uniforme titulable como "el resto". La complejidad es una constante, no un proceso. El alto índice de variabilidad, en lo que a biodiversidad mundial se refiere, debe tanto a las grandes extinciones (como dijera Gould), como a las propias soluciones que buscan los organismos con el afán de superar las hostiles complicaciones del medio. Una biodiversidad más o menos elevada dependerá de lo variado de los ecosistemas existentes, pues ambos conceptos son directamente proporcionales. Históricamente, un frecuente error en el que incurre nuestra sociedad es el de considerar a los dinosaurios como seres arcaicos, animales de “modelo anticuado” que por el cambio de “moda ecológica”, quedaron desfasados. Obviamente, la supervivencia de las aves, en tanto que taxón evolutivo de los mismos, justifica el error; sin embargo, no podemos decir que ya en el Mesozoico no hubieran especies de lo más diversas, actas, y, por qué no decirlo, complejamente ligadas a su ecosistema. Hace unos días, el Royal Tyrrell Museum de Alberta (Canada) dio a conocer los fósiles de Albertonykus borealis, uno de los más pequeños dinosaurios que se conocen. Su tamaño se asemejaba al de un pollo, teniendo una figura esbelta, parecida a la de las aves. De hecho, los alvarezsáuridos (taxón al que pertenece el animal) antaño fueron considerados como una familia de aves prehistóricas. A pesar de los exiguos restos que se conservan, los científicos canadienses (tras tener durante 6 años escondidos los huesos) han constatado que, por el hallazgo de madera carcomida cerca de los fósiles, podemos llegar a afirmar que Albertonykus era una suerte de tamandúa, u oso hormiguero, del Mesozoico. Curioso descubrimiento por dos motivos. En primer lugar, por el tamaño se rompe la “lógica” preconcebida de que todo dinosaurios debe ser grande; en segundo lugar, se descubre un dinosaurio tan o más especializado que algunos de los hoy existentes. Definitivamente, el Alvarezsáurido (nada que ver con los actuales descendientes de Álvaro) da la razón a Gould. Los animales se extinguen por cambios en el medio, por extinciones, generalmente en masa, no por su arcaísmo, ni por ser víctimas de un eterna camino hacia el progreso.
Segunda imagen: "Juvenile Alioramus remotus" de Fabio Pastori
Mundo Troodon se une a nuestra lucha contra el creacionismo enseñándonos este genial vídeo:

domingo, 28 de septiembre de 2008

Asesinos silenciosos: el engaño de los molinos

ARTÍCULO PUBLICADO EN "El Cantón de Anguita". Visítalo y deja tus comentarios!
No hay cosa menos misteriosa que el descubrir dónde ha habido hace poco una fiesta. Las calles encharcadas de orines, los vasos, ya sin gota de calimocho, rotos por las esquinas, algún que otro vidrio hecho añicos y, cómo no, gomas, gomitas y botellines de cerveza, que en vez de suciedad, en un cercano otrora tuvieron líquido para la alegría. Esas son las calles de Madrid después de San Isidro, de la Barcelona post-Mercé, o la Pamplona sin San Fermines… desgraciadamente, también es una estampa común en Anguita, particularmente en dos fechas señaladas por el calendario. El hombre no repara en el sigilo. Toda estancia suya deja algún resto, sea sucio o inmaterial, excedente o putrefacto. Llegados a este punto, quisiera proponer una reflexión. Según sabemos, a nuestras mascotas no les debemos poner demasiado para comer, pues se empachan; no acaban de comprender los resultados de sus actos. El hombre, pudiendo ver las consecuencias de sus eventuales actuaciones, acostumbra a empacharse igualmente. Cambiando de registro, que no de lugar geográfico, podría decirse algo semejante en referencia a los controvertidos molinos de viento. El antiguo Común de Medinaceli está siendo depredado por las, por lo demás etéreas, empresas energéticas. Páramos de alta montaña, donde acaso a uno sólo se le ocurriera acudir a por hierbas y setas, acontecen lugares explotables, en los que poder sacar alguna rentabilidad económica. ¿Por qué no dar vida a pueblos muertos?, dirán algunos. Porque la milagrosa resurrección sólo la practicó Cristo, y aún así lo dudo. Pueblos necesitados de cariño se dejan prostituir por falsas promesas. Muchos ven en los molinos sucedáneos de pozos petrolíferos. La verdad es bien distinta. Dentro de un haz de políticas encaminadas al incremento español de la producción energética, destaca el apoyo dado a las conocidas como “energías renovables”. No haremos referencia a lo selectivo de las energías mareomotrices, hidráulicas y geotérmicas, tampoco a lo caro de la energía solar, y su sempiterna dependencia del, no tan abundante, silíceo. En lo que a nuestro tema se refiere, la energía eólica tiene un coste de 1.000 Euros por kW de potencia instalada, aproximadamente (variable desde 1250 €/kW para máquinas con una unos 147 kW de potencia, hasta 880 €/kW para máquinas de 600 kW), teniendo una vida útil de sólo 20 años. Buitres, águilas, murciélagos, avutardas y demás especies que mueren con el impacto de las aspas (van a cerca de 200 km/hora, en condiciones normales) no parecen tenerse en cuenta cuando de analizar esta, dudosamente milagrosa, alternativa se trata. ¡Qué las aves vigilen por dónde vuelan! Claro. ¿Nadie se dio cuenta de que donde hay viento hay molinos, y que las corrientes son el “autopista” por donde vuelan las grandes aves? Si bien existen proyectos interesantes como son la construcción de molinos en el mar, donde el viento es más constante, cierto es que se trata de una energía, que menos en España, no está cumpliendo con sus mejores perspectivas. De hecho, Holanda, Reino Unido o Alemania ya han puesto fin a su auge, dado que no acaban con la dependencia energética de otras fuentes como el carbón, el petróleo, y sobre todo, la energía nuclear. En California, una de las regiones piloto en lo que a su instalación se refiere, se están abandonando, y en Noruega se tienen indicios, más que evidentes, de que los molinos de viento son la causa primordial de la cuasi total extinción de una de las aves más majestuosas que pueda encontrarse en el mundo: el pigargo europeo (o águila marina). No es necesario ir tan lejos. Existen pueblos en Cantabria que tienen heridas sus montañas. Cadáveres de la minería que señalan dónde antes se generó riqueza, pueblos con algún porvenir y autoestima. Quisiera no ver lo mismo en Maranchón, Luzón o Mazarete, tampoco en Esteras o La Muela. Si pensamos bien bien cuál es la riqueza que reparan estas bestias metálicas, nos acordaremos de las fiestas de las primeras letras, único “regalo” que reciben los pueblos como contrapartida a la venta de su orgullo. Definitivamente, el hombre sigue equiparándose a su mascota, sólo que pudiendo mirar el reloj, analizar el porvenir de los tiempos, sigue gritando el “Carpe Diem” y haciendo estropicios, donde antes deben hacerse serias reflexiones.
* Sobre las medidas tomadas en los diferentes países:
Fotos:
1) Es Milà Wind farm, Menorca. de MontanNito, Permission is granted to copy, distribute and/or modify this document under the terms of the GNU Free Documentation License, Version 1.2 or any later version published by the Free Software Foundation; with no Invariant Sections, no Front-Cover Texts, and no Back-Cover Texts. A copy of the license is included in the section entitled "GNU Free Documentation License".
2) Buitres leonados matados por un molino en Navarra - cortesía de la asociación navarreña GURELUR - http://www.gurelur.org/.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Una fruta para un mapache

El mapache de la linda cola vivía entre los mangles de hojas sempiternas y melancólicas a los que la humedad en la hojarasca daba un toque de misterio naturalmente pomposo. Curiosamente, en aquel ecosistema, el mapache tenía alimento abundante: pececillos estrellados, salmones de los mil mares y alguna que otra anguila serpenteante formaban una dieta rica y suficiente. El agua de las copiosas torrenteras era lo único cambiante en la rutina del hábitat; al mapache sólo quedaba medrar y dormir como principales ocupaciones del cuasi triste opositor. Sauces, tekas o plataneras le parecían siempre semejantes, insensible como era a cualquier estímulo externo: el mapache se debía a su oficio, a su vocación forzada de monótona vida orlada de lamentos eventuales. Un buen día en el cual el tiempo no pasaba, descubrió entre la espesura algo que le llamó la atención, un motivo de ruptura en su rutina que le animó la curiosidad. Como un niño a la hora del recreo, se acercó y acarició la corteza de aquel árbol; era una especie que vulneraba la regla, atacando con alevosía lo monótono de la jornada. El mapache trepó, y aunque prefería la carne, en aquel momento le pareció apropiado buscar algo distinto. La belleza del árbol le llamaba a trepar por sus ramas para acariciar aquel infrecuente y gigantesco matorral conociendo así sus misterios y, sobre todo, para descubrir la razón del porqué no había reparado antes en él. De repente, allá en lo alto, divisó otra vez aquel extraño, solitario y excelso fruto que parecía acariciar los cielos: era curioso, pues al mapache no le había costado percatarse; vio aquella fruta a la primera y sin embargo, no se había decidido a seguir. El mapache de la linda cola imaginó entonces el sabor que tendría tan bendita fruta. Pensaba en lo que encerraba su fructífera coraza y como era posible que de aquel enorme árbol hubiera podido surgir tal diamante del propio seno de la madre Naturaleza. Prendado como estaba de su belleza, de lo original de sus formas y contornos o de su posible contenido, dulce y alegórico como un espejo de la vida, el mapache contempló la fruta hasta quedarse dormido. Así una, y otra vez. El mapache durmió y contempló. No se atrevió a secuestrar aquella fruta para sí, ni tampoco importunar la mole de hojas que le servían de sustento, ni seguir trepando por aquel árbol, autor de la joya singular como titánico obrero digno de cualquier alabanza. Su alma se la llevó el tiempo poco a poco: al buscar su propia felicidad fue víctima de la contingencia mediante un final trágico. De ese modo, el mapache murió de hambre para sacrificándose en el altar de la diosa Belleza: rendía así el mapache homenaje a la causa y al producto, sin poder determinar donde empezaba lo excelso de lo uno para poder determinar el beneficio de lo otro. El mapache de la linda cola decidió regalar su vida como ofrenda a ambas, a la madre Naturaleza y a la fruta como hija de ella. Pues todo buen final tiene valioso principio.
Felicidades Mercedes
Imagen: " The raccoon Molly searching for food at a lakeshore", Author=Gaby Müller, Permission is granted to copy, distribute and/or modify this document under the terms of the GNU Free Documentation License, Version 1.2 or any later version published by the Free Software Foundation; with no Invariant Sections, no Front-Cover Texts, and no Back-Cover Texts. A copy of the license is included in the section entitled "GNU Free Documentation License".

jueves, 18 de septiembre de 2008

El caso de Brasilia

Lo que Brasilia representa en mi concepto es el triunfo del hombre moderno sobre la naturaleza (un triunfo que puede deparar una sorpresa). En Río, las alturas y las aguas son de la naturaleza; en Brasilia son la obra del hombre. Las alturas son edificios, no montañas; las aguas son un lago artificial, no el mar. El hombre decidió construir en este lugar una nueva ciudad capital en un estilo nuevo. Antes aquí, no había habido nada humano, absolutamente nada sobre lo cual se pudiera construir algo. Todo debió ser comenzado desde cero. (…) Las primitivas ciudades del hombre surgieron gradual y naturalmente de una economía agrícola que puede haber sido varias veces milenarias antes de que diera origen a algo urbano. Brasilia no es así. (…) La creación de Brasilia es una acto de autoafirmación humana que es un acontecimiento en la historia de la humanidad (…)”.

Arnold Toynbee, “Entre el Maule y el Amazonas” (1967)

Las mejores clases son aquéllas que jamás son esperadas. Lecciones que da la vida sin previo aviso, gráciles y bienaventurados acontecimientos que nos alegran el devenir, reparando sapiencial beneficio y mejores ideas para lo venidero. El blog da pie a estos "eventos". En mi caso, bien pudiera decirse que la probabilidad de su acaecimiento es totalmente proporcional a los sabios comentarios dejados en los posts. Precisamente gracias a un magistral consejo bloggiano recaí en este gran autor. ¡Gracias Variopaint!, ¡aquí está mi tributo!

Algo que me gusta de Toynbee es lo "eterno" de sus textos. Fragmentos como el que arriba se transcribe (de los años 60), bien pudieran haber sido publicados en el diario de la mañana, con total actualidad y rastro de sangre nueva. De hecho, no hay muchas dudas de que, en lo que a la prensa actual se refiere, la perversión de lo efímero gobierna aquello donde debiera haber más verdades duraderas. Curiosamente, aupando la inteligencia de quienes me hacen de mentores, es precisamente el "diseño inteligente" aquello que debe descartarse, ser exiliado de nuestro pensamiento, borrado en nuestra escala de posibilidades, y más aún, de opciones.

Firmemente, creo que la Evolución comparte “fenómenos” con el Urbanismo. La tendencia hacia el Caos que se ve en lo natural tiene su contrareflejo en lo “racional” de lo definitivamente humano. Pensémos en Río. Pese a no haberlo visitado, alcanzo a ver muchas similitudes con otras megaurbes como Estambul, Londres, Madrid o Barcelona. Centros congestionados, desigualdades, barrios construidos sin orden, y en el caso de Río, trozos de selva entre el asfalto y ciudades eternas de favelas y demás monumentos a la miseria. Prima facie, la joven capital del país, Brasilia, bien pudiera parecernos otro cosa.

Como dijera Toynbee, se trata de un binomio ejemplar, un ejemplo clave del éxito del planeamiento urbanístico frente a la naturaleza. Donde antes no hubo nada (o al menos nada artificial), se levanta la capital, próspera, de un gran país emergente, potencia en expansión de poder e intereses. Brasilia comenzó a construirse en 1956 (por orden del Presidente Juscelino Kubitschek), hoy cuenta con más de dos millones de habitantes. Comparte con urbes como Canberra o Putrajaya (nueva capital administrativa de Malasia), el haber salido de la nada para ocupar el trono de la capitalidad estatal. En este caso de un gran país de inmensas perspectivas. Sin embargo, conforme se hace mayor la monumentalidad de Brasilia, también se va asemejando, cada día más, a la antigua capital de Río de Janeiro. La naturaleza no es producto de una creación divina, mucho menos de un diseño inteligente. Río de Janeiro nos lo demuestra, Brasilia nos lo está demostrando.

Por más que el hombre intenta organizar, clasificar, y “racionalizar” todo aquello que produce, la feroz bestia natural no admite doma. El Azar se idéntica con ella, vence los miedos e impera caóticamente. Río es “racionalizable”, sólo y exclusivamente en la medida en que el hombre pueda contener las fluctuaciones de la existencia no intervenida. Por más que Brasilia saliera del plano, se convertirá en una ciudad sujeta a una misma ley, la del Caos, única reina y soberana, en el Cielo, como también en la Tierra. ¿Caer de brazos cruzados? ¿Reconocer al Caos como el único futuro, el inevitable? ¡Nada de eso!, precisamente es el "orden" lo que identifica a nuestra especie. Sólo tiene cabida en nuestra mente, pero de nosotros depende su influencia en un medio hostil, y por definición, cambiante. Planificar el desorden, urbanizar sabiendo dónde...

Primera imagen: Juscelino Kubitschek Bridge (Ponte Juscelino Kubitschek), originally posted to Flickr as ponte JK. This file is licensed under Creative Commons Attribution 2.0 License.

Segunda imagen: Public domain, based on image from www.dominiopublico.gov.br U.S. Dept. of State and edited by Felipe Micaroni Lalli