viernes, 16 de noviembre de 2007

La conspiración del camello

Droga. f. Sustancia mineral, vegetal o animal que se usa en medicina, ind. química, etc. Sustancia o preparado medicamentoso de efecto estimulante, deprimente o narcótico, capaz de originar toxicomanía.║ Cosa desagradable o molesta. ▼ Drogar.
No hace mucho tiempo tuve la oportunidad de dar una vuelta por el barrio Gótico de Barcelona. Aparte de elementos dadores de significado al adjetivo godo, por las calles Petrixol y Potaferrisa existen otros posaderos en los que hacer descansar nuestro ojos. Llegó a la plaza del Pi y entro en una librería de amantes del cáñamo. Todo me parece curioso, apología de lo prohibido cara al público, mezclándose coles con verzas, libros de ciencia (y neurociencia) con historias sobre el consumo de estupefacientes y demás folletos emparentados con la rama madre del cáñamo. La verdad es que en los últimos días he podido constatar ciertas circunstancias que no han dejado de hacerme pensar en lo común, lo conveniente, lo peligroso y bondadoso que se recoge, dentro del pensamiento popular, en el concepto de droga.
Dentro del, ciertamente generoso e interesante, compendio de libros a la venta destaca uno que, mira por dónde, descansa cada noche sobre mi mesita de noche. Alamut, sí, el libro de hace dos artículos. La coincidencia no deja de servirme de motivo para escribir, fortunoso descubrimiento con el que escribir una opinión detallada de aquello que, queriéndoseme aparecer como de lo más fashion, me parece, huele, y acaso sabe, a puro estiércol... Existe un paraje dentro de la magna obra de Bartol en la que se narra cómo el Viejo de la Montaña da a su fedayines unos curiosos dulces hechos a base de azúcar y hachís. Inmediatamente, los comensales entran en otra dimensión, el trance que experimentan les hace soñar despiertos ausentándose de la realidad empírica, acercándose al mundo de las fantasías alocadas y demás sueños, y es que todos creen haber entrado en el Paraíso... Saliendo ya de lo estrictamente literario del libro, se sabe que los hassassin manipulaban la amígdala del cerebro de sus discípulos, moldeando sus convicciones a su libre conveniencia. La anécdota prosigue. Entro en mi despachito, cómodo y acogedor y descubro, justo antes de entrar, un DVD que tiene por título los psiquiatras y una presunta trama asesina. Me dicen que el documental ha sido enviado por la ONU. No deja de parecerme extraño que Naciones Unidas se preocupe por ellos y no por los dentistas (y sus cuantiosas facturas), los traumatólogos, endocrinos o médicos de cabecera. No pasa demasiado tiempo que abro el estuche del DVD y encuentro una nota explicativa.
Todo parece muy oficial, Comisión de Derechos Humanos y tal escribe una información dirigida a todos los juristas. Leo atentamente y no salgo de mi asombro. De repente, y no faltando a una de las reglas áureas de lo jurídico, leo la letra pequeña: Iglesia de la Cienciología. ¡Bravo! Aquello que parece venir de la sede de Nueva York del gran organismo, viene de la misma urbe ¡pero del grupo de Cruise y compañía! Todo bien camuflado, en otra dimensión como acaece al consumir “marijuana”. Los argumentos de la secta, sin llegar a perder el tiempo en la visión del vídeo, son la manipulación de la industria de fármacos y la trama, generalizada, de los médicos psiquiátricos. Curioso. Una de las más cómicas sectas cree estar mayormente autorizada que sus médicos de despacho. Nada importa que la sanidad, en España, ¡gracias a Dios! sea aún pública... Todo se me parece demasiado a las maniobras del Viejo, a sus pastillas de cáñamo hindú y azúcar, así como el posterior trance de quienes las consumen. Bartol pone en boca del hindú “inventor” que no consiente (tal y como nos narra el personaje del Viejo al hablar de su juventud) que los invitados las prueben más de una vez pues estarán dispuestos a morir por ellas.
La trama se consuma, el uso de drogas por una mente criminal, o cuanto menos maléfica o egoísta, es un arma total con la que manipular la conciencia de sus subordinados en la droga. Algo así como los estimulantes que toman los militares en las guerras, o los hassassin antes de atentar en acción, al igual que los actuales terroristas islamistas. ¿Cómo su uso iba a estar permitido? Muchos “modernos” se fijan en lo hindú (y exuberante actualidad...) sin saber nada de Hassan y de los asesinos. No es que sirva de argumento pero sí de paradoja, al igual que su uso militar y por terroristas. La droga manipula nuestra mente, nuestra amígdala, nuestra capacidad natural y de obrar. Aquél que “entra” a controlar nuestros pensamientos debe estar autorizado por su lex praxis, por un título académico. Los medicamentos, es decir, las drogas, sólo pueden utilizarse por quienes las han estudiado bajo la supervisión del poder soberano.
A opción de cada cual quedará hacer la valoración pertinente sobre el alcohol o el tabaco; valga decir que, ciertamente, ambos cambian en estado de ánimo.... ¿Cuándo se podrá decir en libertad que los médicos y farmacéuticos deben ser los necesarios y totalmente preparados? La mercantilización de lo farmacéutico debe acabar, sea a base de genéricos o de intervención administrativa. La investigación no puede descansar en otorgar estas prerrogativas. Por otra parte, la tolerancia con las drogas no puede seguir así, ¿cómo aguantar a cantantes que hacen volver a vuelos enteros por su modernidad al ser un repelente macaco que, queriendo ir contra el "régimen", vive parasitariamente de él? Menos partidos de fútbol contra la drogadicción, más acción contra los camellos y drogueros, no contra quienes venden lejía demás productos de química de la limpieza, sí contra quienes venden maná pasado por manipulación y veneno, bufones de una sociedad de contrastes, asesinos de cerebros...

jueves, 15 de noviembre de 2007

La paradoja del león: Mesopotamia y el Cambio Climático

Muchos han sido quienes han visto en el vergel mesopotámico los restos del bíblico Edén. Y es que no hace tanto tiempo que Mesopotamia fue un ecosistema rico en flora y fauna, sabanas y bosques poblados de elefantes, avestruces, guepardos, leopardos o leones. África pasaba el Sinaí para llegar, prácticamente, a la altiplanicie irania. Obviamente, la fauna que habitara la fértil región sita entre el Tigris y el Éufrates no eran más que especies, no siempre idénticas, a las que puedan verse por el Seregenti, destacando entre todas ellas, muy especialmente, el león asiático (Panthera leo persica). Nos encontramos ante una de los dos especies de leones que han sobrevivido hasta nuestros tiempos.
Más pequeño que su pariente africano, el león asiático sólo habita la reserva del bosque de Gir (India), habiendo sido exterminado de la práctica totalidad de su anterior ámbito de distribución. La importancia del felino no sería tal de no ser consciente de su, algo más que importante, representación en el arte de esta parte de Oriente Medio. Un paseo por uno de los grandes museos de Europa (Británico, Louvre, Pergamom, Estambul...) nos repara el hallazgo de impresionantes restos de palacios asirios. Genios alados, o querubines según la Biblia, que defienden las puertas del Paraíso, en este caso del Palacio, de seres malignos y demás peligros para el soberano. El león, a la vez que guardián, aparece en otras ocasiones como símbolo de poder asociado al monarca. Su caza se reserva al Rey, sólo él puede medirse en combate con su homólogo de la selva, el poder del Rey se manifiestan en la subyugación del felino. En otras ocasiones, el león simbolizara el poder real frente al enemigo, clavando sus dientes, en tanto que puñales, en la yugular del rebelde insumiso.
Los palacios asirios, al igual que los persas, difícilmente pudieron basarse en la sabana africana. Reminiscencias del león asiático, tal y como se ha visto, quedan en la actualidad, sirviéndonos, a la que de fuente de inspiración, e interpretación de la simbología del arte, como metáfora de cuán cambiantes son las circunstancias ambientales, espejo de cómo el propio Paraíso terrenal puede pasar a ser pasto del desierto. El tiempo cambia, los paisajes con él. Más allá de lo que digan los políticos, y sus primos, el cambio climático existe, como siempre lo ha sido. El hombre modula, incide en su fecha de perfección sin saber evitarlo. Con la impotencia de quien no sabe ni comprender ni dominar fuerzas que le han sido privadas definitivamente. Mesopotamia, al igual que el Magreb y buena parte de desiertos como el Sáhara, han sido parajes que se han desecado hasta caer en su actual aspecto. Valga de ejemplo, la provincia romana de Mauritania (actual Magreb) era el granero de Roma, Níger un oasis, hace millones de años, donde habitaban gigantescos cocodrilos y dinosaurios. La Naturaleza es indómita, como siempre lo ha sido. El hombre no alcanza a saber coger la azada, ni a prepararse para lo que viene. El cambio se mueve con los ecosistemas y las especies, la Selección Natural actúa. Sólo hace falta ver si el león está igual de inadaptado que el soberano humano, o simplemente nuestro cerebro nos brinda, en lo ecológico, un afortunado y operativo intelecto...

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Arabia Saudí: el oro del petróleo

“Dime de qué presumes y te diré de qué careces...”


La crítica de lo otro, la difamación de lo diferente, ha sido durante mucho tiempo un mecanismo ejemplar de describir lo propio, de autoidentificarse. Arabia Saudí es un claro ejemplo de esta circunstancia. “Culturalmente, los saudíes son percibidos como beduinos; religiosamente, como musulmanes integristas, y económica y socialmente como nuevos ricos (Pascal Ménoret)”. Poca duda cabe de que Arabia es una contradicción en sí misma, no sólo en cuanto a hogar de civilizaciones sedentarias y beduinos, ulemas frente a terroristas, saqueadores o carabanas, el oasis y el desierto...

El país saudí es visto por Occidente como la cuna del fanatismo islámico (el wahabbismo), mientras que por el resto de sus hermanos islámicos se tiene la percepción de que se trata de una, descomunalmente, potente mascota al servicio de los EEUU. Pocos son quienes recuerda a Lawrence de Arabia o la "autodeterminación" de los “pueblos árabes” contra el caduco Imperio Otomano... Un personaje de total actualidad, Benazir Butto (opositora principal al régimen, en Pakistán, del general Pervez Musharraf) afirmó que: “des talibans était anglaise, la gestion américaine, l'argent saoudien et la mise en place pakistanaise!”. Y es que como afirmó Abolhassan Bani Sadr (antiguo presidente de Irán, 1980-81): “¡La función del discurso integrista en cuanto parte integrante del poder es la de permitir a éste afirmar que la violencia es exportada desde el mundo no occidental hacia Occidente! Cuando en realidad Occidente está en el origen de esa violencia que se vuelve contra él”. El régimen saudí tiene una estructura medieval, mejor dicho, de tiempos romanos; se limita a ser un país títere de los Estados Unidos. ¿Cómo se entiende que los diablos del turbante se paseen por el Vaticano mientras otros líderes islámicos, electos, son tachados de terroristas?

Quizás hayamos sido demasiado severos con este juicio. En el Imperio de la Globalización (o lo que es lo mismo, de la elite económica dirigente, en su mayoría residente en los EEUU) se imponen sus designios a fuerza de guerras y dólares, la prosperidad de algunos países se ve, sin mayor remedio, a través del prisma del despilfarro y el anarquismo, el capricho y el despotismo de líderes esquizofrénicos. Según afirmara un periodista de reconocido prestigio (Stéphane Marchand): “el dinero fácil ha transformado a una tribu beduina en una multinacional del despilfarro (...) Nada es más difícil que economizar dinero que se tiene pero no se ha generado”. ¡Genial! Una vez más la genial obra de Pascal Ménorte: Arabia Saudí. El reino de las ficciones (edicions bellaterra), nos ilumina al criticar la anterior afirmación mostrándonos ¡cuán caprichosa e injusta es la madre Naturaleza al haber querido situar los pozos de petróleo bajo las arenas del desierto saudí!

El enriquecimiento, progresivo, de la elite de Arabia no encuentra fuente de legitimidad en nuestro paradigma. Petrodólares en manos de embajadores terroristas, jeques con palacios de varias millas y rascacielos que, usando mano de obra esclava, amagan con querer alcanzar el kilómetro de altura (en este caso en Dubai). Occidente aparece como un mal padre, el hijo nos ha salido rebelde, respondón, chuleta y megalómano. Tal vez la visión deba ser diferente, negar la falta de tutela del fenómeno por el Imperio Inglés, entender la soberanía legitima saudí, basada en un egoísmo que es innato a los de nuestra especie y que se manifiesta en la política de todos los países del orbe.

Todo el mundo ve al beduino vestido de seda, en tanto que bandido de los desiertos. Nadie piensa en Mahoma como rico comerciante, y en las ciudades antiguas del litoral arábigo. Todo es metáfora y lección acerca de nuestra ceguera, invidencia que no nos deja tomar juicio neutral en un conflicto (el terrorismo islamista internacional) del que somos causa a la vez que víctimas. A dónde se dirige nuestro futuro tal vez lo sepa Dios o Alá, yo me inclino a pensar que es inabordable, y que nuestro cerebro no alcanza a entender un porvenir sin enemigos ni una civilización que no se base en el éxito sobre la otra, en su superación y subyugación, su agravio y derrota. Y es que un juez jamás estuvo tan visiblemente difuminado entre las partes, como lo está ahora en Oriente...

lunes, 12 de noviembre de 2007

El poder de la amígdala

“La historia de Alí y del Mahdi sólo es un espejismo destinado al común de los creyentes que veneran el nombre del yerno del Profeta y odian Bagdad. Pero al que puede comprender nosotros le explicamos, tal como el califa Al-Hakim, que el Corán es fruto de cerebros perturbados. Tienes que saber que nadie debe saber la verdad. Por consiguiente no creemos en nada... y podemos hacer cualquier cosa”.

“Comencé a comprender cada vez mejor la sublime sabiduría de los deyes ismaelitas. La verdad es inaccesible, para nosotros no existe. Entonces, ¿qué conducta hay que seguir? Para el que ha comprendido que no puede comprender nada, para el que no cree en nada, todo está permitido, y puede seguir sin temor sus pasiones. ¿Es éste en verdad el último conocimiento posible?”

“Es exactamente lo mismo que afirman Demócrito y Pitágoras. Por eso la gente los condenó por impiedad, mientras ponían por las nubes a Platón que los llenaba de fábulas. Así han sido siempre las multitudes. Temen la incertidumbre, por eso prefieren una mentira bien servida que cualquier conocimiento, por elevado que sea, que no les ofrezca un punto de apoyo sólido. En esto no se puede hacer nada. El que quiera ser un profeta para las multitudes debe actuar con ellas como los padres con sus hijos: debe alimentarlas de leyendas y de cuentos. Ésta es la razón para que el sabio se mantenga lejos de ellas
”.

Vladimir Bartol, Alamut

Buena parte de las emociones y de los sentimientos proceden de la acción de una pequeña parte de nuestro encéfalo, con forma de almendra, conocida como amígdala. Situada en el lóbulo temporal del cerebro, la amígdala es un componente esencial dentro de nuestro sistema límbico, es decir, aquél encargado de gestar las emociones más intensas (aquellas a las que se refieren las psicosis, así como los efectos de la mayor parte de las drogas alucinógenas). Vladimir Bartol, escritor y psicólogo (entre otras ocupaciones), narró en Alamut, sin lugar a dudas su obra maestra y uno de los mejores libros escritos durante el pasado Siglo, lo acaecido (allá por el Siglo XI) en Oriente Próximo con el movimiento ismailí radical de los hashshashín o asesinos. Hasan al-Sabbah (personaje que pronuncia, dentro de la obra, las reflexiones que encabezan este artículo), más conocido como el “Viejo de la Montaña”, creó un cuerpo reducido de guerreros de elite (fedayines), dispuestos a ser mártires de la causa sin mayor recompensa que alcanzar el paraíso. El motivo de crear esta secta radical era derrocar al régimen imperante en el Mundo Musulmán de la época (turcos selyúcidas), imponiendo una política de terror basada en el asesinato de objetivos escogidos selectivamente (Saladino fue uno de los pocos que fueron capaces de sobrevivir a una de sus actuaciones).

Más allá del condicionamiento y adoctrinamiento religioso-espiritual, el arma secreta del Viejo era el hachís, sustancia de la que derivaría el término de “hashshashín”, literalmente, consumidores de hachís. Se sabe que la mayoría de las drogas, tal y como se ha dicho, afectan al sistema límbico del ser humano. Aun siendo una incorrección decir que nuestra faceta emotiva se reduce a la amígdala (pues también intervienen el tálamo, así como los diferentes sectores de asociación sensorial), podría llegarse a decir que el Viejo de la Montaña manipulaba tal elemento de nuestra anatomía con el objetivo de conseguir sus más siniestros objetivos. Sin pretender ser neurólogo o haber estudiado psiquiatría, valga decir que no sólo el uso de drogas afecta a nuestro cerebro. Sobre nuestro cerebro también influyen las imágenes, los actos, o incluso, tal y como ya dijera Aristóteles, la propia música contextuada en su momento (de aquí la utilidad de las marchas militares por ejemplo). Una ojeada por la sociedad que nos rodea nos repara una reflexión indubitable.

El uso de las emociones en el discurso político dista mucho, por desgracia, de ser algo extraño, limitado a casos tan escasos como concretos. Nada más lejos de la realidad, la manipulación de la amígdala bien pudiera sustentar el éxito, no sólo de los hashshashín en su momento, sino también de todo lo concerniente a los movimientos fascistas, nacionalistas, populistas, revolucionarios... Siendo a la vez la causa primordial del éxito de la prensa rosa, la pornografía y el erotismo. ¿A dónde quiero llegar? La verdad es que se me hace difícil no pensar que, si como dijera Carl Sagan, el complejo R (reptílico) es una de las causas más determinantes de la territorialidad y el comportamiento egoísta, por la supervivencia, sin límites, quién sabe si la propia moralidad, las relaciones de subordinación, sumisión y jerarquía, nuestras creencias y condicionamientos no son nada más que producto, en buena parte, del sistema límbico. ¿Acaso se refería Huxley a ello al hablar del soma en su Mundo Feliz? ¿Trasciende Aquiles de Troya mostrándonos su talón con forma de amígdala, compartido por todos los de nuestra especie? Realmente la neurociencia es un campo abierto a la investigación, esperemos que no venga también a demostrar la causalidad siniestra de estas hipótesis...
  • Más información: consultar la entrevista a Antonio Damasio en el Dominical de El País de 11 de noviembre de 2007. Perlas del autor: "La razón empezó con las emociones. Emociones como el miedo, la compasión o la alegría ayudaron a las criaturas vivas a tomar decisiones racionales". "El miedo, la tristeza, la ira, son emociones que existen dentro de nosotros, y se pueden conectar con objetivos concretos. Esas escuelas (algunas madrazas: escuelas islámicas) hacen que las personas odien más y odien ciertas cosas en particular. Pero eso no es suficiente. En este proceso, lo interesante es el papel que juegan las creencias. Si alguien llega a creer verdaderamente que hay vida en el más allá, una vida perfecta, y esa persona vive en un mundo lleno de horror y violencia, es lógico que piense que vale la pena sacrificarse en esta vida porque la otra será mejor".
  • Como dijera Emily Dickinson: "THE BRAIN is wider than the sky,/For, put them side by side,/The one the other will include/With ease, and you beside./The brain is deeper than the sea,/For, hold them, blue to blue,/The one the other will absorb,/As sponges, buckets do./The brain is just the weight of God,/For, lift them, pound for pound,/And they will differ,/if they do,/As syllable from sound".

domingo, 11 de noviembre de 2007

Por la boca muerde el pez.... y demás insensateces

"Todo esto lo tenemos que saber cuantificar, y el Gobierno catalán lo tiene que cuantificar","También se puede recurrir a la justicia ordinaria"

Sobre las obras del AVE, Joan Puigcercós dixit


Tiene guasa la cosa. Políticos, nunca mejor definidos, que reclaman indemnizaciones de parte de una administración a otra, extralimitándose, una vez más, de la función pública y ese metafísico actico conocido como bien ciudadano. Un cargo público aporta soluciones, un político ideales. La confusión de papeles nos lleva a la inoperancia, para lástima de muchos, no tanto por la incapacidad, como por las algo más que cuestionables intenciones de quienes lo dicen. Es curioso hacer mención a los daños causados por una, después de todo, mejora de las infraestructuras, cuando uno causa daños mayores sin aportar provecho alguno.

La construcción nacional no sólo lo veo como un sucedáneo de esquizofrenia política, un sentir fantástico, alimento de poyuelos interesados. La Izquierda (Left o Esquerra) se transforma en repartir entre muchos lo que se quiere para unos pocos, perversión de la ideología de clases al servicio del hegemonón nacionalista. Nadie sabe dónde están los limites, si habrá un día en el que la razón se inmiscuirá por los cables de la oratoria del dirigente (dejando a un margen el interés de su clase y su cartera). Nadie sabe el porqué se agujerea el corazón de la Ciudad Condal, el porqué Hospitalet, más que la décima ciudad de España (segunda de Cataluña), parece una topera. El Prat, de repente, acontece estratégica capital, de forma análoga a Vilafranca del Penedés, menos mal que se renunció a San Cugat, ¡lástima que no se hiciera con la Sagrera! No sé dónde está Santa Justa (Sevilla), pero si la estación del tren de Alta Velocidad de Lyon, de Delicias (Zaragoza) y la de Atocha (Madrid), desde luego que son menos céntricas que Sans e incluso que Paseo de Gracia. Mira por dónde... ¡particularidad propia de querer recalificar media Cataluña y Barcelona! Aún resultará que el Estado ha robado, silenciosamente, el beneficio de la recaudación del IBI (“contribución”) o de las plusvalías municipales, debe ser eso, sino no se entiende el porqué de la decisión, en Cataluña, de dónde se instalan las estaciones del tren de alta "sinestralidad". Las parcelas de un buen hombre son excusa para poner la estación entre Reus y Tarragona, seguramente para que no riñan en manifestación de crudo campagnelismo, es posible. Tal vez sea por no calentar los derbies de hockey patines, posiblemente sea una voluntad de no politizar lo que ya está suficientemente politizado.

¡Menos mal que están los de ERC para iluminarnos con su gran retórica e ideas! ¡Por fin van a demostrar que son de izquierdas y que van a pedir los millones que perdió Freixenet y Codorniu con las palabras de Maese Rovira! Tal vez sea por los Juegos de Madrid 2012 o por los beneficios, cuantiosos últimamente, y en parte a su costa, de las empresas catalanas. ¡Basta de canciones para excursiones escolares y de mentiras que quieren saber a oro cuando no pasan el filtro de la pocilga! Por la boca muerde el pez señorías, se llame uno Javier, Mario, Puigcercós o Carod Rovira...

Fuente: Artículo de “El Periódico” de 11 de Noviembre de 2007: CLICK AQUÍ

jueves, 8 de noviembre de 2007

La sombra del gremlin

El misterio es la fascinación por lo fantástico, lo sorprendente es el hallazgo de interés en algo que a priori parecía falto. Un sueño es una recreación de lo pensado, quizás jamás visto, algo tan deseado como etéreo; espíritu de pensamiento que sólo sabe medrar dentro de tu propio intelecto. Soñando, uno puede viajar a través del tiempo, ir a la jungla filipina o a la del Mesozoico, todo es cuestión de concentración y tener alguna noción de la ciencia real que te permita dibujar mentalmente una selva con sentido, una pintura del Pasado. Examinemos al tarsero y al gálago, dos de los primates más curiosos que pueden encontrarse sobre la faz de la Tierra. El primero no llega a los 30 cm. de longitud, cola incluida, mientras que el segundo apenas supera las medidas del társero. Ambos son ejemplos de primates primitivos, eslabones perdidos dentro de la evolución de seres como los de nuestra especie. Caminantes de misterioso camino, que sólo merced del Azar, han podido llevar existiendo hasta nosotros. Sus hábitos son nocturnos, como queriéndose configurar su comportamiento en tanto que sutil documento de identidad, método mediante el que saber de dónde vinieron y por qué llevan tal existencia.

Los grandes ojos de estos seres les sirven de objetivo con el que apuntar a sus desafortunadas víctimas: lagartijas, insectos y demás animales pequeños, pues a la vez que el gremlim (que se basó en ellos) parecen una cosa de día para después transformarse en otra de noche. Su existencia se asemeja al de nuestros primeros ancestros primate, animales que debían salir durante la noche del Mesozoico, evitando la presencia de los gigantescos dinosaurios que dictaban el ritmo, en aquel entonces, sobre la faz de la Tierra. Puede que especies como el Troodon se especializaran en la caza nocturna, pero la mayoría de los dinosaurios no estaban preparados para la vida nocturna. El tarsero es también conocido como fantasma, debido a los agudos gritos que produce durante las cálidas madrugadas filipinas, en bosques que cada día parecen querer brillar más, no tanto por los incendios como por su ausencia. El gálago es algo más rudo, más grande y más corpulento, vive por el África subsahariana trepando de rama en rama por las selvas y arboledas de la sabana. Dicen que a los gremlins no pueden darles la luz del sol, que los mata, ni entrar en contacto con el agua, ni, mucho menos, dárseles de comer pasada la medianoche. Es público y notorio que su comportamiento se identifica sorprendentemente con el de los de la película, si bien su apariencia de buenos chicos, y la exclusividad del verde sólo en sus comidas, les diferencia, con creces, del origen mitológico sajón del gremlin. El grëmiam (en inglés antiguo) era un ser que mortificaba, hacía enfadar, con su fina maldad y alevosía (razón por la cual, en alemán, grämen significa “apenar”). A la vez que de cuento, los gremlins sirvieron de genial historia para los miembros de la Royal Air Force, durante la Segunda Guerra Mundial, al afirmar que eran tan pequeñas criaturas quienes saboteaban sus aviones. Echando la culpa a la historieta, en cuanto a la caída de sus aviones, antes que reconocer que, como en el común de las armadas, la mayoría de “accidentes” no eran más que derrotas consecuencia de ataques intencionados. Nada más lejos de la realidad, el tarsero y el gálago no forman parte del universo mágico, su existencia es real y su futuro precario. El hombre le ha perdido respeto a la Naturaleza y, aquello que antes acongojaba, ahora suena a risa.

Sin embargo, de forma totalmente involuntaria, participan de una de las contingencias más misteriosas que hayan sacudido, en los últimos tiempos, a las ciencias biológicas. Recientemente, National Geographic ha publicado que los chimpancés son capaces de elaborar afiladas lanzas con sus dientes con el fin de cazar gálagos. Se sabía que las batidas de chimpancés en busca de colobos y otros pequeños simios eran comunes, pero no que estos seres fueran capaces de realizar comportamientos más próximos a los antiguos humanos cazadores-recolectores que al resto de los animales. Parece ser que la noche reclama el respeto que se le ha perdido con tanta fiesta, el gremlin juega de nuevo con nuestra imaginación, quién sabe si no habiendo salido el temor a la oscuridad nunca de nuestro cerebro...

Noticia de National Geographic disponible en este link:
http://news.nationalgeographic.com/news/2007/02/070222-chimp-video.html

La fotografía del tarsero es propiedad intelectual de Jasper Greek Golangco: http://www.sxc.hu/photo/490925. La segunda (gálago) procede de Wikimedia Commons.
Aquí os dejo un curioso vídeo de "Gremlins rockeros"