conoce de fogones, y sí de combustible. Escribió Erich Fromm, en su obra: “El arte de amar” que “al comienzo (los enamorados) no saben todo esto: en realidad, consideran la intensidad del apasionamiento, ese estar «locos» el uno por el otro, como una prueba de la intensidad de su amor, cuando sólo muestra el grado de su soledad anterior”. Efectivamente, “amar” no es sólo química, sino también arte.sábado, 2 de abril de 2011
El amor
conoce de fogones, y sí de combustible. Escribió Erich Fromm, en su obra: “El arte de amar” que “al comienzo (los enamorados) no saben todo esto: en realidad, consideran la intensidad del apasionamiento, ese estar «locos» el uno por el otro, como una prueba de la intensidad de su amor, cuando sólo muestra el grado de su soledad anterior”. Efectivamente, “amar” no es sólo química, sino también arte.sábado, 16 de octubre de 2010
Un mundo de Césares invisibles
s haciendas, ni en qué paraderos se toman las decisiones que influirán en nuestro más corto plazo. Los parlamentos democráticos de Occidente se han convertido en una suerte de “reuniones de vecinos ampliadas”. Los temas que se tratan son de mayor alcance que las grietas por humedad en una pared medianera, pero no dejan de ser temas “inmediatos” que no “trascendentes para lo sucesivo”. Ningún ciudadano medio sabe con certeza el porqué de esta Crisis. Nostálgicos mayores hablarán de un exceso en el gasto familiar y una falta en el trabajo físico y convicciones, mientras que, por otro lado, existirán acólitos seguidores de partidos políticos que echaran la culpa al gobernante opuesto de turno. Nada más lejos de la realidad, nos hallamos en un mundo etéreo gobernado desde las tinieblas.sábado, 25 de septiembre de 2010
Reflexiones varias, pensamientos diversos.
lunes, 15 de marzo de 2010
Contra el nacionalismo (Segunda parte)
Muchos serán quienes se habrán dado cuenta de los problemas sociales que, poco a poco, va causando el nacionalismo catalán dentro de la sociedad catalana. Aún a riesgo de parecer querer tirar “piedras sobre mi tejado”, he traspasado las fronteras de lo “oficialista” para ejercer de blogger, es decir, expresarme libremente. Sin embargo, la primera parte de mi ensayo no acaba de tener “todo” su significado, si no se lee también esta segunda sección.
Se ha escrito antes sobre uno de los más genuinos “nacionalismos periféricos”, tratemos, ahora, el no menos criticable, a mi modo de ver, “nacionalismo centrípeto”. Junto a la “ley de convocatoria de referéndums con permiso del Estado”, a lo largo de la semana pasada destacaron las diferentes comparecencias en orden a discutir la prohibición, o no, de las corridas de toros en Cataluña. Coincidiendo con esta iniciativa, para nada centrada en el sufrimiento animal (o al menos no tanto como en el debate identitario), el gobierno de la Comunidad de Madrid ha propuesto declarar a la “fiesta nacional” como bien de interés cultural. Este juego de “vasos comunicantes” es un ejemplo de cómo funciona, en la mayoría de los casos, el fenómeno nacionalista.
Comúnmente se afirma que existen dos tipos de nacionalismos (así lo hace, por ejemplo, Walter Feinberg, de la Universidad de Illinois): el nacionalismo de exclusión y el nacionalismo de resistencia (pudiendo darse casos en el que ambos se predican en un mismo ámbito, por ejemplo, de resistencia frente al Estado, y de exclusión frente a los inmigrantes)1. El alza de uno es correlativamente proporcional al aumento del otro; el aumento del centralismo madrileño siempre provoca un auge del independentismo catalán. Cuando a “unos” se les ocurre prohibir los toros, a “otros” les falta tiempo para declarar las corridas como “bien de interés cultural”. Ello está claramente correlacionado, y encuentra su fundamento en una misma cosmovisión nacionalista, instrumentalizada, del mundo que les rodea.
Desde el gobierno de Madrid se cree en una nación española imaginaria. Se identifica a los toros como un “bien propio”, una “fiesta nacional”, obviando su hondo arraigo en Latinoamérica, Portugal o sur de Francia. Precisamente, con motivo de la discusión actualmente en curso en el Parlament de Cataluña, el Alcalde de Arlés (Francia) ha tenido ocasión de defender a los toros como un patrimonio del sur de Europa. No entraremos en temas de tauromaquia, pero es evidente que la manipulación del toreo es un hecho en el debate, no sólo catalán, sino también del resto de España. España equivale a Estado Español, y Cataluña a Comunidad Autónoma de Cataluña, en ambos casos contraponemos el nombre “oficial” a la administración que le representa. No podemos reconocer “culturas” o “identidades” propias de una u otra, cuando precisamente, el criticar los excesos de una, implica criticar los de la otra. Analicemos, visto esto, un e
jemplo un tanto “populista”.
Para todo buen aficionado catalán “culé”, los lunes son un día de honda indignación “nacionalista”. Los comentarios de la “totalidad” de emisoras con sede en Madrid (por nombre “nacionales”) critican al equipo de la periferia por excelencia, el F.C. Barcelona, hablando, en muchas ocasiones, con prepotencia, de cagómetros, “villaratos” y demás entelequias de poca monta, propias del periodismo malo, caduco, y en muchas ocasiones, ofensivo. En alguna ocasión habrán visto que afirmo que no hay mayor “fábrica de independentistas” que una mala actuación arbitral en contra del F.C. Barcelona, o la lectura de uno de los periódicos de “ámbito nacional”, con sede en Madrid: véanse diario As o Marca. El fútbol es un fruto, claro, del tribalismo que reside en los nacionalismos. Solo hace falta ver cómo se esgrime la bandera de “la nación común” por algunos aficionados del Real Madrid, siempre que va a jugar el F.C. Barcelona, Atlétic de Bilbao o Real Sociedad.
En su brillantísimo artículo, Glover2 hace mención de un estudio psicosocial practicado hace ya algunos años3. Se hicieron dos grupos de chavales (unos serían, durante bastante tiempo, “policías”, y los otros “ladrones”). La duración del juego hizo que el mismo se debiera suspender por el surgimiento de roces e inicios de “crueldad” en el trato de unos contra los otros. ¿Qué nos indica un común juego de “polis” y “cacos”? Que las rivalidades deportivas comparten con los juegos muestras de un tribalismo (una peligrosa relación entre “identifiación” y “hostilidad”), quién sabe si no inherente a nuestra especie.
Ello puede verse en relación con el nacionalismo. El nacionalismo de “imposición” (desde el centro) provoca siempre un nacionalismo de “frustración”, fuere en la periferia o, en otros casos (no en el español), en las minorías étnicas. Insistiré en lo dicho en la
primera parte (pasado post), las ideas, y citas, propuestas por los autores ya vistos pueden aplicarse a “cualquier” tipo de nacionalismo, fuere éste español, vasco, catalán, serbio, galés o canadiense. Tan nocivos son los informativos manipuladores del centro hispano como los discursos populistas de políticos secesionistas. La “razón” no es que sea necesariamente una, pero como dicen los neurocientíficos, no tiene por qué venir del mismo lugar que los sentimientos, que el tribalismo, que el nacionalismo. Separemos lo correcto de lo querido. Espero que, con esta segunda parte, queden más claros los “conceptos”. ¿Qué opinan?
Ejemplos de binominos naconalistas:
Ejemplo 1: Se construyen la mayoría de instalaciones olímpicas sin haber ganado su candidatura. En Madrid se dice que es un valor de la propia candidatura, y que, en todo caso, son equipamientos que requiere la urbe capitalina. En Barcelona se afirma que, con el pretexto olímpico, se han asignado fondos a Madrid, cuando no tenían que ser necesariamente, ni para esa región, ni para ese proyecto. Antes, no en modo marginal alguno, se dijo que Madrid y el resto de España estaban pagando los juegos olímpicos a Barcelona.
Ejemplo 2: Un actor conocido en su región aparece en un partido F.C. Barcelona - Valencia clamando por la independencia de los “Países catalanes”. Mientras, en la cadena pública de Madrid, TeleMadrid, existen ciertos periodistas que atacan, reiteradamente, a los que viven en Cataluña.
Ejemplo 3: En Madrid, dicen en Barcelona, son “catetos”; en Barcelona, dicen en Madrid, son “peseteros” y hablan “polaco” (la cadena pública de Cataluña, con esa broma, tiene un programa de humor titulado: “Polonia”).
…. los ejemplos son varios, seguramente muy similares a los que tengan Marsella y Lyon con París, o Milán con Roma. Son síntomas de “populismo”, “sentimientos comunes”, y como en el experimento entre “policías y ladrones”, de tribalismo. El propio Glover hace una excepcional referencia a un fragmento de la “Guerra del Peloponeso” de Tucídides: “Lo que hizo inevitable la guerra fue el crecimiento del poder de Atenas y el temor que esto causó en Esparta”. Obviamente, la antigua Grecia Clásica se caracterizó por no ser un sólo Estado, cuestión que no se solventaría hasta la conquista macedonia. Pero no deja de ser “indicativo” el correlato entre los sentimientos espartanos y atenienses.
¿Es capaz que exista un país sin nacionalismos? ¿Es el nacionalismo un factor con beneficios y lacras, o, simplemente, un “mal necesario”? ¿Qué opinan?
* Nota fina
l: vistos el nacionalismo “periférico” y el nacionalismo “centralista”, queda un tercer tipo, más que de nacionalismo, de “conflicto identitario”. Se intentará hacerle mención en otro post pero, a modo de avance, quisiera dejar claro que, en comparación con los “problemas” existentes en países como España, Bélgica o Italia, hay un problema europeo que sobrepasará, con creces, lo hasta aquí visto. ¿Qué sucederá cuando un partido islamista turco consiga representación parlamentaria en Alemania? Virtud del principio de libertad religiosa ¿es posible la construcción de la mezquita más grande de Europa en Sevilla, cuando el islamismo radical sigue reivindicando el sur de España como territorio musulmán?
Los problemas “nacionalistas-identitarios” tienen una magnitud “in crescendo”, y en cualquier caso, como ya recogiera Alexis de Tocqueville en su Democracia en América, no podemos comparar estos problemas, ante todo europeos, con ejemplos norteamericanos. Los modelos defendidos, por ejemplo, por Kymlicka (aplicables al Québec), no son de posible aplicación en España o cualquier otro país europeo. ¿Por qué? Por los restos de aristocracia, historia y privilegios sociales... Aunque, como afirmo, esto es motivo para otros posts.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Tres años con Nubiru
«Empachados con tanta decoración, nos disponíamos a penetrar en el triclinio, cuando un esclavo encargado de esta función especial, gritó: 'Primero con el pie derecho, señores”
Petronio, Satiricón, xxx:
Quisiera que el lector no hubiera estudiado en tiempos del franquismo, siendo zurdo; tampoco me gustaría que se hubiera levantado con el pie izquierdo esta mañana, ni que, de ser Obama, no hubiera jurado su cargo como presidente de los EEUU con “la mano derecha en alto, la mano izquierda sobre la Biblia”. Bienaventurado será quien se siente a la “derecha” del señor, caído fue
quien fuera a parar a lo más bajo. La “derecha” es sinónimo de rectitud, de continuador de la tradición, de correcto. El inglés conduce por la izquierda con el afán de poder tener la mano derecha libre (a diferencia del resto de orbe, excluidos algunos países anglosajones, donde, por influencia de Napoleón, se conduce por la derecha). Visto esto, “Derecha” no tiene sólo un significado geográfico, cultural o religioso.
Políticamente, no tengo dudas de que el discurso “izquierda - derecha” se halla en plena decadencia. Sin lugar a dudas, la distinción, hoy como siempre, sigue siendo entre ricos y pobres, y desde luego, es imposible ser socialista siendo rico, a la vez que es poco probable ser de ultra-derecha, racionalmente, siendo pobre. De este discurso, un tanto infantiloide, quisiera extraer una idea. Considero que la “derecha”, en su sentido religioso, místico, religioso, se identifica con las corrientes eternas, con “lo correcto”, aquello que sigue la norma. Sin caer en la justificación de los excesos y/o el delito, quisiera aplicar la teoría de Dostoievski, de defender a aquéllos que traen “la palabra nueva”.
El cambio, la “izquierda” en este sentido, siempre es necesario para evitar el inmovilismo, con él me identifico, aunque no sea plenamente en lo político. Creo que la labor del blogger es, precisamente, no sé si tanto buscar “la palabra nueva” como buscar a todos los significados y significantes posibles, o cuanto menos, aquéllos que se le ocurran. La libertad de expresión, el “vuelo de la palabra” es aquello que hace ya tres años quise buscar, curiosamente en período de exámenes, no podía ser de otra manera.
El blogger es un servidor de la “izquierda”, en el sentido que acabo de explicar. El blogger es un paladín de Occidente, un “santo” defensor del mayor, y más preciable, ideal de cuantos nos ha dejado el pensamiento ilustrado, el uso de la razón, o cuanto menos, de aquella que reside, subjetivamente, en todos y cada uno de nosotros. Frente al islamismo radical, o el autoritarismo chino, “Occidente” debe defender, férreamente, todas las libertades que han desembocado en que yo, hoy, pueda estar aquí, libremente escribiendo.
Por
Occidente no se entenderá Europa, sino todos los países que comparten estos valores, libertades, que en España muchas veces han sido coartadas por acción del contrareformismo, nacionalcatolicismo y, hoy, nacionalismos periféricos. El campo de la lengua libre es un lugar común que no conoce, o no debería conocer, nada sobre los lobos de la censura. Celebro que haya llegado este tercer año y la luz del planeta Nubiru siga luciendo, más que nunca en mi corazón, en mis más profundos sentimientos. A esta criatura le debo el organismo de mis sueños, su sangre, son aquéllos, que con mayor o menor atención, dais sentido, leyendo, a estas humildes letras.
Por siempre libre, por siempre devoto de mis pensamientos, por ello felicito a la creación de hace, ya, tres años, ese “alter ego” llamado... Nubiru. Más allá que su lectura, les recomiendo algo distinto: atrévanse a escribir un blog, créanme es muy positivo, y de las cosas que he ido haciendo en la vida, está entre “lo más bonito”. Saludos.
domingo, 20 de diciembre de 2009
Por sus ciudades los conoceréis.
Ya hace un tiempo que me apetece escribir un artículo un tanto "sui generis". Quisiera hacer un breve estudio conforme a unos datos, quizá, un tanto escolares, y de cualquiera de las maneras, subjetivos. Me propongo reflexionar sobre "los países" en base a sus "nombres". Aquí va la muestra. Escogeré 10 nombres que a lo largo de la historia han sobresalido en alguna disciplina, característica, arte..., para después hacer algunas reflexiones.
gh (Hol), 10) Rafael (It).
Decía Marx que: "la oposición entre campo y ciudad comienza en el momento en que se pasa de la barbarie a la civilización". No es ningún secreto que las grandes civilizaciones SIEMPRE tuvieron a "la ciudad" como núcleo vertebrador, célula creadora de imperios. Se llamare Babilonia, Samarcanda, Bagdad, Memfis, Antioquía o Roma, las grandes hazañas, los grandes avances siempre tuvieron a la ciudad como centro creador.
Es una idea muy corriente aquella que afirma que "lo que no vale para la ciudad, no tiene valor alguno". La ciudad siempre significa avance, movimiento y superación. Igualmente, también acontece "selva", medio hostil en el que el "animal social" humano tiene su vida, y ante todo, se relaciona.
Un historiador romano, o griego o bizantino, siempre te preguntaría por cómo son las ciudades de tu país. Para ellos las grandes construcciones públicas daban sentido a "la cultura", y por ende, a "la civilización". Bárbaro, ante todo, no sólo era el que llevaba barba y vivía tras las fronteras, o las montañas de la "Catena Mundi". Bárbaro, ante todo, era quien no podía ir al teatro, bañarse en las termas o discutir sobre filosofía (o la Santísima Trinidad), fuere en las puertas de la iglesia o del templo. Le Goff (eminente medievalista de los tiempos modernos) afirma que en la Edad Media la contraposición era "desierto vs ciudad". La ciudad siempre dispone de un "hiterland", un campo que le alimenta, frente al desierto, carente de vida por naturaleza (en el sentido humano del concepto).
Nuestros tres países ganadores poseen grandes ciudades, y de hecho, desde que produjeron genios, las tuvieron. A diferencia del huevo y la gallina, sí que sabemos que "la ciudad" fue antes
que "el genio". Después de todo... el desarrollo, el avance ¿no es también mérito de la sociedad, y no sólo de quien inventa?.
Veremos que España está presente en estas listas, eso sí, con carácter secundario. De poco sirve que fuera núcleo del Imperio más extenso que jamás haya existido (superando al mongol, y qué decir, al inglés o al romano). España siempre careció de ciudades. Madrid, hasta finales del siglo XX, no se desligó, definitivamente, de su carácter de "villa", y en España sólo existieron dos ciudades: Sevilla y Barcelona (junto a otras como Zaragoza, Valencia o Córdoba). La elevada densidad de Holanda o Italia, no sólo fomenta las posibilidades de generar "genios" sino que constituyen una alegoría de "la ciudad".
El pueblo es calma, naturaleza, trabajo (según los romanos el más noble, el de la tierra). Sin embargo... ¿habríamos avanzado sin ciudades? ¿es posible "desarrollarse" sin el estrés de las urbes? ¿Acaso la "hostilidad" inherente al nerviosismo... no es la materia prima para la superación?
martes, 25 de agosto de 2009
El más alfa de entre los machos alfa.

En marzo de 2003, la prestigiosa “American Journal of Human Genetics[i]” publicó un estudio de lo más sugerente. Un grupo de 23 genetistas, estudiando una muestra de unos 2.000 hombres procedentes de toda Eurasia, encontraron en varias de estas personas muestras de una pauta genética común. Mediante cálculos estadísticos, se intentó buscar el “antepasado común más próximo”, trabajando con 34 generaciones y calculando 30 años por generación, encontrándose que éste debió de existir hace 1.000 años. Teniendo en cuenta qué países se encuentran en la muestra (Kazajstán, Uzbekistán, China, Polonia, Ucrania...) no es de extrañar que a estos científicos les viniera un nombre a la cabeza... Genghis Khan.
John Man, genial autor de quien sacara esta cita, hace un reflexión demoledora: "el poder debió hacer por Genghis y por sus parientes cercanos lo que la cola hace por los pavos". De hecho, en clave "científica", el propio informe concluye que: "nuestros hallazgos demuestran una nueva forma de selección dentro de la población humana basada en el prestigio social". Como dice el autor inglés... Genghis era el más alfa de los machos alfas....
Alguna vez he oído decir que la "gente rica" acostumbra a ser más guapa. Es cierto que la gente con alto poder adquisitivo tiene una mayor facilidad para acceder a tratamientos de belleza, operaciones de estética y demás, sin embargo, también es cierto que, estadísticamente, a lo largo de los tiempos, hablando claro , el rico siempre se ha llevado a la rica.
Ello estaría dentro de una dinámica, un pensamiento, que nos lleva a presuponer que la "selección natural" siempre está en acción, seleccionando los mejores genes por lo que poder mantener la especie. No hay duda de que, en aquellos tiempos, los generales mongoles eran los hombre más poderosos de entre todos. Que las flechas hicieron las veces de astas está claro. Ahora bien, en un mundo en que las armas, al menos en parte, ya no son el único signo de poder, me pregunto si el dinero incide en la "selección natural". Vivimos en un mundo en que siempre ha imperado la "ley del más fuerte", ¿es la "ley del más rico" una variedad de la misma?.
Uno ve un documental de Vida Salvaje y ve cómo un león es el macho alfa, o cómo lo es un gorila o un chimpancé... ¿quién dijo que los hombre somos de otro campo semántico?
Ilustraciones:
1) “Subutai”. Medievil Chinese drawing (начало XVI века/ 16 century).
2) Carl Friedrich Deiker: Hirsch in den Bergen vor tiefer Landschaft
[i] Tatiana Zerjal y otros, “El legado genético de los mongoles”, American Journal of Human Genetics, núm. 72, marzo de 2003. Estudio del que se he sabido por su inclusión en la obra: Man J., Genghis Khan: vida, muerte y resurrección, Madrid, Oberón, 2006.
jueves, 13 de agosto de 2009
Sobre Sigüenza y el Renacimiento
es una contradicción para el ojo humano, parece estar vivo, aun siendo la figura su sepultura; fue inmortalizado como “Doncel” no siendo “virgen”, pues tuvo hija (enterrada, mismamente, en la Capilla de San Juan y Santa Catalina).
En relación a Sigüenza, no sería digno acabar de escribir sobre la ciudad sin hacer mención a otra gran joya, a mí ver, de igual o mayor esplendor que tan ilustre tumba renacentista, la Sacristía de las Cabezas. Realizada allá por el año 1550 (por Martín de Vandoma, y diseño de Alonso de Covarrubias), es difícil resistirse a invocar el genio, e ingenio, que se desprende de todos aquellos artistas que medraron, y en ocasiones triunfaron, durante el Renacimiento....
Durante mi última visita al lugar, hace apenas unos días, nuestro guía (sabio y cordial como pocos) no dejaba por un momento de alabar este periodo de la Historia. Repetía, una y otra vez, las virtudes del haberse “redescubierto” la filosofía griega de Platón y Aristóteles, ese clímax entre espiritualidad y pragmatismo que dieron pie al Renacimiento. Sinceramente, es evidente que nos encontramos ante uno de los períodos más gloriosos en lo que al cultivo de la ciencia se refiere. Sin embargo, es más que dudoso que podamos hablar de esta etapa como una de las mejores para el humano residente en Europa.
Hace un tiempo, un muy buen amigo ruso me comentó una de sus sabias reflexiones: el hombre sabio, en numerosísimas ocasiones, surge en tiempos de crisis y conflictos. Ciertamente, el ocaso del Imperio español coincidió con personajes de la talla de Góngora o Quevedo, la Guerra Civil española con los hermanos Machado o Alberti, la caída del Imperio Romano de Occidente coincidió con San Agustín y el Renacimiento… con Miguel Ángel, Leonardo da Vinci… y un incalculable número de genios.
Este afortunadísimo pensamiento de mi “leoncio” amigo me ha vuelto a venir a la memoria al leer el interesantísimo libro de Stephen Toulmin: “Cosmópolis: El trasfondo de la
modernidad” (Barcelona, Ediciones Península, 2001). El autor, discípulo de Ludwig Wittgenstein, duda de que el Renacimiento (y demás signos primordiales de modernidad) tuvieran lugar en un momento de especial “pacifismo” (véanse la Guerra de los Treinta Años, la Reforma y Contrareforma, la Santa Inquisición y un largo etcétera). Todo esto hace que me pregunte si lo adverso del contexto, del “paradigma” en el que a uno le toca vivir (en terminología de Kuhn), ayuda a “agudizar” la inteligencia, incrementando la frecuencia con que surgen genios.
La Segunda Guerra Mundial coincidió con Einstein, Larenz, Bohr, Kelsen, Picasso, Le Corbussier… y otros. A nadie se le escapa que en este periodo “de Paz” (cuasi-exclusivamente para Occidente) son pocos, o ninguno, los genios que han ido surgiendo. ¿Por qué? ¿En verdad… “el hambre acerva la inteligencia”?.
Es bien cierto que las oportunidades surgen de las crisis, es en estos momentos donde se fraguan los futuros motivos de éxito. La propia Historia Natural tiene también ejemplos de ello, las especies exitosas surgen en tiempos de “extinciones masivas”, llámense: dinosaurios, mamíferos, humanos, gorriones o gaviotas. En un mundo imperfecto, el juego entre el fracaso y el éxito da forma a nuestro Mundo. Si bien es cierto que aprendemos más de nuestros éxitos que de nuestros errores (así lo demuestra la neurociencia y los estudios realizados con nuestras neuronas) es bien cierto que sin el “error”, todo carecería de significado, al no haber “significante”.













