con lo rancio y pasado? Santa Sofía es algo “en el presente”, y otra cosa “en lo pensado”.jueves, 30 de septiembre de 2010
Los muros de Santa Sofía.
con lo rancio y pasado? Santa Sofía es algo “en el presente”, y otra cosa “en lo pensado”.domingo, 21 de febrero de 2010
Dostoievski: genio y profeta
primera categoría, o sea la materia, hablando en términos generales, la forman individuos por su naturaleza conservadores, disciplinados, que viven en la obediencia y gustan de vivir en ella. A juicio mío, están obligados a ser obedientes, por ser ése su destino y no tener, en modo alguno, para ellos nada de humillante. La segunda categoría la componen cuantos infringen las leyes, los destructores y propensos a serlo, a juzgar por sus facultades. Los crímenes de estos tales son, naturalmente, relativos y muy diferentes; en su mayor parte exigen, según los más diversos métodos, la destrucción de los presente en nombre de algo mejor”. Dostoievski, “Crimen y Castigo”
Zweig dejó escrito que las conversaciones entre Raskólnikov, protagonista de “Crimen y Castigo”, y el inspector de policía, pueden ser consideradas como una de las cimas de la literatura universal; Virginia Woolf se llegó a preguntar si valdría la pena leer a otro autor, siendo admirado, igualmente, por Nietzsche, Sartre, Kafka o Bukowski, entre otros. No hay duda de que Dostoievski es uno de lo más importantes escritores que jamás hayan existido. Se ha afirmado de él que nadie ha sido capaz de conocer tan bien el alma humana. Textos como el arriba transcrito así lo demuestran, sin embargo, es público, a la vez que notorio, que ideas semejantes a las ahí expuestas, han servido para justificar tesis propias del fascismo o el nacionalsocialismo.
Esta diferenciación entre individuos “geniales” y “materiales” está presente también en obras como “Un mundo feliz”, pudiéndose ver en ella, incluso, resquicios de una cierta distinción entre individuos predestinados al éxito, y otros, destinados al sometimiento, en términos biológicos ("individuos alfa"). Según se explique, y así reflexiona Dostoievski, estas ideas pueden justificar, tanto las acciones de los futuros genios, como las inherentes a aquellos grandes crímenes en masa, dirigidos por seres “especiales”, ni tan si quiera fuere, en vileza. La gran virtud del ruso es poder plasmar los ambientes más congestionados, y realidades más contradictorias, en las hojas de sus obras, por lo demás, ya clásicas.
"Si Dios no existe, todo está permitido". Dostoievski, sin pensarlo, da cabida, y fundamento, al más profundo ateísmo, basado en la creencia del Caos. Él siempre se consideró cristiano, y así lo plasma en su obra, sin embargo, no hace falta decir que, en primer lugar, la falta de peligrosidad de las tesis en el fragmento defendidas, se basa en la consideración de que existe un Dios juez, que vigila el correcto devenir de esas tendencias. De no creer en Dios, todo está permitido, el hombre está desamparado y requiere encontrar la base para sus límit
es. No es de extrañar que Sartre viera en esta frase la clave del existencialismo.
Si Dios no existe, debe haber normas que prohíban. Pero... ¿los genios necesitan saltarse “las normas”, sean sociales, científicas, y no sólo jurídicas, para que la sociedad progrese? Creo que, en cierto modo, el fragmento de Dostoievski es de lo más profundo que jamás haya podido haber leído. Para quienes creen en la “teoría del Caos”, no hace falta decir que la existencia, impredecible, de genios rompedores de conductas preestablecidas (gentes con “palabra nueva”) está plenamente relacionada con el Azar, con la entropía y demás fuerzas que rigen la Realidad, por lo demás, no divina. Es evidente que sin determinismo, sin control divino, el asunto asume una peligrosidad de lo más inquietante. ¿Quién pone unas normas que escapan a la razón?
En el fondo, quizá sea eso, el hombre es “homo religiosus”, necesita creer en un patrón, sea antropomorfo o filosófico. El hombre necesita cumplir las tesis de Dostoievski y dar pie, por naturaleza, a que surjan infractores que revolucionen, hagan cambiar la sociedad en la que viven. Será difícil discernir entre revolucionarios innovadores y criminales llanos, pero ¿acaso alguien dijo que los textos de Dostoievski fueran fáciles de comprender? ¿No es la verdad revelada una fuente eterna de discusiones, una verdad que jamás seremos capaces de alcanzar? ¿No fue el propio Cristo un hombre con “nuevas palabras”?
Segundo imagen: “Friedrich Nietzsche”, 1906, cuadro de Edvard Munch.
jueves, 10 de diciembre de 2009
Apolitic now


viernes, 30 de octubre de 2009
En busca del sabio emplumado
sus meandros, Zalakin ascendía el curso del río tal y como su abuelo le había indicado. Recordaba, tal cual, sus palabras: "Tras la tercera hoz, en el séptimo giro del joven río, hallarás un sauce longevo. ¡Grita a viva voz tres de los nombres del Cielo, y el gran sabio aparecerá emplumado en su vestido!".Zalakin continúo habriéndose paso entre los juncos. La espesura de aquella ribera era proverbial, sobre ella revoloteaban mosquiteros, abejarucos y algún que otro lorito carmesí. Como si de un cuadro del Impresionismo se trata, los colores del bosque tan pronto aparecían como se difuminaban entre los haces de luz, que por aquel verano, eran tan copiosos como intensos. Zalakin se fijaba en todos y cada uno de los árboles que iban apareciendo a ras de río. No tardó mucho en localizar un gigantesco organismo milenario, de nomenclatura llorón, aún debiendo sentirse orgulloso de su longevidad, ¡tan bien lograda!.
¡Tengri, Olimpo, Khala!. Tras los gritos del joven duende un silencio se impuso en la atmósfera. Sólo un agudísimo andar de púgil de poco peso parecía romper aquel ambiente sepulcral. Saliendo del centro de un gran ojo horadado en el tronco del árbol, apareció un búho cornudo de reverencial aspecto. El ave no aparentaba haber nacido ayer; sus plumas tenían el acabado de la nieve, asemejándose a curiosas canas, cuales copos de blanca nieve. El pico, curvo de rapaz, era gordo, pareciendo tratarse de un gigantesco gancho jamonero. Sus orejas, altas y corpulentas, parecían hacer las veces de una parabólica, quizá teniendo el objetivo de corroborar todo aquello referente a un mundo, sobre el que el ave no parecía saber poco. A Zalakin le sobresaltó que ese búho hablara con semejante tono. Sólo al escuchar sus primeros "cantos de saber" supo el joven que se trataba de aquél a quien buscaba.
-¿De qué fuente manan los gritos que irrumpen en mi merecido sueño? -dijo el búho con una mueca de curiosidad, por lo real "típica", al tratarse de una rapaz nocturna.-Mi nombre es Zalakin. Mi abuelo me envía en busca de preguntas, pues dice que eres tú uno de los sabios que mejor conoce los misterios de este Mundo.
-¿Qué misterio perturba tu intelecto joven duende? ¿Acaso sigues la búsqueda de Gilgamesh, la misión de todo héroe que busca el Cielo?
Sabiendo que el búho le había adivinado su mayor inquietud, Zalakin no supo resistirse a felicitar al ser por su certera intuición aviana, previa petición de saber cómo le había leído el pensamiento.
-¿Acaso no has mencionado tres veces al Cielo? ¿Qué mayor motivo que el querer transcender en lo terreno, hasta el Fin de los Tiempos, para mencionarlo con tanta insistencia?
-Mi abuelo así me dijo que hiciera, reverendo Sabio. -Continúo Zalakin.
-¿Creo que no te has dado cuenta de que yo soy siempre quien pregunta, verdad? ¿Acaso no ves que siempre busco la proverbial prolepsis? ¿Conseguir que yo encuentre la pregunta correcta no te ahorra el camino hacia tu respuesta?
Zalakin asintió, las palabras del búho comenzaban a parecerle charlatanería barata.... Y su paciencia, aun siendo fantástica, comenzaba a menguar.
-¿No has pensado que, tal vez, preguntas cosas sobre las que nadie sabemos? ¿Cómo, sino, desde Sumer, Roma, Bizancio o Inglaterra nos lo seguimos preguntando? ¿Acaso no nos podemos conformar con saber que el alma es recuerdo y la carne abono para lo que, en lo venidero, será materia viva?
Zalakin, desconsolado, observó al búho como si de la
encarnación del terreno Führer se tratara. Le había levantado todos sus miedos, siendo su mente pasto libre para los espectros de la angustia.-¿Tal vez te preguntes por qué la Muerte es irracional? ¿Por qué Hades, Tengri, Dios, Alá o las parcas no ponen límite a este vehículo sin rumbo ni volante por le que ser controlado? ¿Por qué nadie nos asegura que las líneas que nos han creado vayan a perdurar, más allá de la vida de un triste blog? ¿Acaso tu mente imperfecta no se da cuenta de la imperfección del conocimiento humano? ¿Acaso no tienen todos los seres ansiedad, ritmos vitales, circadianos... mecanismos por los que estar siempre alerta, y aún así, jamás llegar a alcanzar la perfección de la seguridad absoluta?. ¿Tal vez te decepcionan mis impresiones? ¿Tal vez te has dado cuenta del lado negro de la tortilla metafísica, aquella a la que llamamos "Vida"? ¿No deberías renunciar a sus causas, y luchar por alcanzar la perfección, la dicha, aquello que nos hace tener conciencia entre el Caos, sueños entre mentiras?.
sábado, 19 de septiembre de 2009
Siervo del "momento"
vez de surgir un poderoso ente mestizo, se avecinaba la muerte de un gigante, quizá el más poderoso que haya pisado suelo terreno.
de los romanos) había formado una memorable coalición con los visigodos (el pueblo germánico más poderoso), los francos y algunos otros pueblos de entidad menor. domingo, 7 de junio de 2009
Los herejes de la Razón
¿Qué sucedería si las farolas no fueran planas, Si todos los huevos no tuvieran una misma “proporción” en cuanto a su forma? ¿Qué pasaría si las ruedas no fueran perfectamente redondas, y las baldosas tampoco rectas? ¿Qué sucedería si nos diéramos cuenta de que todo esto es así, y no de otra manera? Propongo seguir “soltando” delicadezas, y es que... ¿qué sucedería si Pit
ágoras hiciera más por la Iglesia Católica que San Agustín de Hipona? ¿Y si las matemáticas fueran una ficción, producto de la convención científica, realidad irreal, mal reflejo de la Naturaleza? Según nuestro actual estado de la ciencia, no sería extraño poder hablar de que nos encontramos, al fin, ante el inicio de un nuevo paradigma científico, una "nueva era".
“La ciencia es en esencia un esfuerzo del hombre para ayudarse a sí mismo. Homero, en la Ilíada, emancipó al hombre de la tiranía de los dioses, a los que había temido desde los orígenes de la especie, enseñándole a considerarse a considerarse a sí mismo como creador, hasta cierto punto, de su propio futuro. Durante unos cuantos siglos, el hombre avanzó con cierta confianza a lo largo del camino del saber, dándose cuenta del poder que da. Pero cuando el péndulo inició su retroceso, cuando el hombre empezó otra vez a inclinarse delante de los ídolos que él mismo había construido, cuando no tanto las imágenes que había esculpido sino los libros que había escrito llegaron a considerarse como divinos, el humanismo tocó a su fin y la ciencia también”. Estas geniales líneas, escritas por el no menos notable Benjamin Farrington, en su “Ciencia y filosofía en la Antigüedad” (Sant Joan D´Espí, Ed. Ariel, 1980), son una muy profunda reflexión sobre un hecho, por lo demás, evidente.
El hombre tiene en su cerebro un mecanismo de defensa que le prohíbe concebir el infinito. Todo individuo necesita creer, tener incentivos, luchar por unos ideales, aunque se sepa que jamás podrán llevarse a término. Sin embargo, aún llegándose a defender la teoría del “homo religiosus” (por lo demás discutible), es bien cierto que no sólo es recomendable, sino necesario, ser conscientes de la existencia de dos “dimensiones”: la mística y la física, lo irreal y lo real. Por necesidad la Ciencia es, o pretender ser, “realidad”, para lo otro ¡ya está, entre otras disciplinas, la más bella lírica! En efecto, es una carencia global el que aún no sean accesibles para el gran público, ni aún orientativamente, los principios fundamentales de la teoría del Caos, la física cuántica, y cómo no, la teoría evolutiva.Todo ello, empíricamente contrastado, genera un mundo diferente al
contenido en los “Elementos” de Euclides, y del cual, en no poca medida, aún somos esclavos…
La culpa la tiene Pitágoras, el “gran matemático” que acabó por la concepción que creía indisociables: números – técnica. Los pitagóricos consiguieron transformar a las matemáticas de un “arte práctico” a un “arte liberal”, en no poca medida arcano y “filosófico”. Pitágoras negaba la realidad del mundo sensible, manteniendo que la única realidad era la unidad estática (lo “transcendente” que diría la teología católica) de un universo a semejanza de Dios. Al respecto, de las ideas de Farrington, por lo general geniales, se me desprende la siguiente reflexión.
Es un postulado unánimemente aceptado que los pilares de Occidente son: el Derecho romano, la filosofía griega y la religión hebrea. Dejando a un margen la jurisprudencia de los romanos (no sólo por razón de oficio), podría afirmarse que tanto la filosofía griega (en parte) como la religión judía “han perjudicado” al avance de la Ciencia, durante largos siglos. Pitágoras puso los cimientos que Euclides consolidó en su obra, sirviendo todo ello de base a una concepción ideal que conoció su máximo explendor con Platón y su recepción por parte del Cristianismo. El mundo de los griegos pudo “acabar” con el clima de progreso, próspero y fecundo, que se había iniciado con los habitantes de la antigua Mesopotamia y Egipto.
Ilustraciones:
1) "Pythagoreans celebrate sunrise" de Fyodor Bronnikov, (1827—1902)2) Assyria - Portal Guardian from Nimroud. British Museum
sábado, 18 de abril de 2009
Una garra entre la arcilla; honra, mérito y propiedad intelectual.
Buena parte de los grandes descubrimientos paleontológicos de la historia son producto de la más trivial casualidad; como ejemplo paradigmático me viene a la cabeza Baryonyx walkeri (uno de los más célebres terépodos del Cretácico Inferior europeo). Corría el año 1983 cuando, William Walker, aficionado a los fósiles, yendo de paseo por el Condado inglés de Surrey, se encontró lo que parecía ser una garra que sobresalía de entre la arcilla. Una vez avisados los científicos del Museo de Historia Natural de Londres, se procedió a su excavación, encontrándose uno de los
fósiles más célebres de cuántos existen en el Mundo. Lo que muchos paleontólogos, amantes e investigadores de la fauna del Mesozoico no habrán conseguido en toda su vida, pudo este buen hombre realizar, sin mayor mérito que el de haber paseado por un lugar, en un tiempo oportuno.
Un gran divulgador científico, como es John Gribbin, se refirió a Copérnico, Vesalio, Darwin y Wallace, como a genios (aunque no siempre lo sean) que no son, por nada en el mundo, “insustituibles”. Explica tan afamado autor que “el progreso científico se construye paso a paso y, cuando llega el momento oportuno, como muestra el ejemplo de Darwin y Wallace, dos o más individuos, cada uno por su lado, pueden dar el paso siguiente. Es la suerte o un accidente histórico lo que decide cuál de ellos será recordado como descubridor de un fenómeno y pasará con un nombre a la posterioridad”. Nada que objetar. Permítanme dar un enfoque “jurídico” al asunto.
Díez Picazo y Gullón Ballesteros recogen excelentemente el fundamento y la legitimidad del derecho de propiedad intelectual. Muy genéricamente, debemos distinguir tres posiciones:
- Una “teoría negativa” que opina que al pensamiento humano, como inmaterial que es, le faltan las condiciones técnicas necesarias para poder ser considerado como objeto de apropiación. Por otra parte, se afirmará que las obras del ingenio humano no son, en rigor, nunca obras de carácter individual, sino creaciones de la comunidad.
– Otra que admite y defiende la propiedad intelectual como derecho estrictamente individual; la propiedad intelectual, se dice, se funda en una consideración económica: la de la necesidad de procurar al autor un lucro remunerador de su trabajo, y en una consideración estrictamente jurídica: la de ser las producciones de la inteligencia una derivación y una emanación de la personalidad humana, y ser justo, por ende, que pertenezcan al autor en virtud del acto de creación espiritual.
– En tercer, y último lugar, una tercera dirección de carácter ecléctico e intermedio que admite el derecho individual del autor sobre la obra del ingenio, pero sólo de un modo limitado y temporal, a fin de hacer posible que la sociedad, que facilitó al autor los medios que a éste sirvieron de base para la creación de la obra, tenga en ella una cierta participación.
No cabe duda de que nos encontramos ante dos posibles posiciones-concepciones, obviando la tercera (mera transacción, por lo demás “ilógica”, entre los dos extremos) para un mismo fenómeno. ¿Quién tuvo mayor mérito en el hallazgo de Baryonyx, el bueno de Walker, los científicos del Museo de Historia Natural de Londres, el primer Homo sapiens sapiens que supo diferenciar de la tierra el hueso, o todo el progreso científico e intelectual que nos ha llevado, al estado de la ciencia, a saber distinguir un dinosaurio (fósil real) de un dragón (leyenda imaginaria)? Disculpen estos cambios de contexto y de paradigma… ¡pero la reflexión no deja de ser, preocupantemente curiosa! Darwin es un caso ejemplar que nos servirá para una nueva reflexión.
Una vez nos hemos decantado “un tanto” por la primera de las tres posiciones respecto a la propiedad intelectual, debemos de decir que existen inexcusables, e imprescindibles, condicionantes que otorgan el “derecho estrictamente individual” al que se refiere la segunda teoría. Charles Darwin pertenece al selecto grupo de los “sacerdotes desertores”. Su privilegiada posición económica, y el momento histórico (Imperio Inglés) en que le tocó vivir, hicieron que pudiera publicar un libro revolucionario (“El Origen de las Especies”) conteniendo pensamientos, en ocasiones poco más desarrollados, pensados por otros primero (o en el caso de Wallace, al mismo tiempo). Obviamente, el anglosajón Darwin es más conocido que el checo Mendel (padre de la genética). No por ser más meritoria su
trayectoria… ¡sino por haber “gastado” paradigma y situación más proclives! Nueva idea que se me ocurre traer a colación: el dinero condiciona el mérito.
Quizá fuera un buen momento para defender a los romanos y a su concepto de “honra”. Relacionado con ello, el mayor jurista de todos los tiempos, Caspar Rudolf von Ihering, afirmó que “el trabajo intelectual no era considerado trabajo, por estimarse que no exige esfuerzo ni sufrimiento, que no fatiga al hombre y que no confiere derecho para reclamar un salario”. Quizá sea ésta una solución muy extremista, pero no cabe duda de que siempre deberemos tener presente, no sólo los méritos personales de que por nuestra mente se pasara, por acción del “Caos condicionado”, una idea genial, sino también la realidad de que todo esto ha sido condicionado por un pasado, de esfuerzo colectivo, que dota al eventual “estado de la ciencia” de una eterna dinámica de pasado, presente y futuro.
Primera imagen: ilustración de Luis Rey (http://www.luisrey.ndtilda.co.uk/html/bary256.htm)
Segunda imagen: First published in Fun, Nov 1872. Original caption: That Troubles Our Monkey Again - female descendant of Marine Ascidian: "Darwin, say what you like about man; but I wish you would leave my emotions alone".
Cita de Gribbin: Gribbin, John (2005). Historia de la ciencia, 1543-2001. Barcelona: Crítica.
jueves, 19 de febrero de 2009
Serpientes de cascabel, reflexiones ante la Crisis
El hombre tiene una gran lacra como especie. Siendo "inteligente" es el único ser que puede ver lo aparentemente inmutable del presente, sin poder centrarse en lo eternamente cambiante de lo evolutivo. Cualquier fiera vivirá aprovechándose de sus adaptaciones naturales, de las innovaciones (o mutaciones) que le ha brindado la Selección natural, con el afán de adaptarle mejor a su ecosistema; no tendrá mayor visión sobre el tiempo que aquélla que le faciliten sus genes. El hombre es algo más, cultura e incultura unidas en un binomio mortal, e inseparable. No podemos soñar con cambios si nuestra consciente existencia es pasajera. Desde los de CroMagnon hasta las hordas de marines norteamericanas, no tanto ha cambiado. ¡Monos armados, con veneno fatal y cascabeles en forma de políticas y viles propagandas!
, esta roca ígnea (volcánica) está asociada al olivino y se halla en cantidad tanto en las arenas de Arabia como en las costas de la antigua Yugoslavia. El principal problema, o al menos uno de ellos, será conseguir “inyectar” grandes cantidades de dióxido de carbono en el manto terrestre, lugar donde se encuentra, mayormente, el preciado maná “anticontaminante”. sábado, 17 de enero de 2009
El monstruo del Cambio: Heráclito y los dinosaurios antárticos
tuición. El “relativismo”, tan temible como temido por algunos, es un punto de vista neutro cara a la realidad.
encontraron fósiles de un terrorífico carnívoro, el Cryolophosaurus.











