Existen dos marcadores sociológicos de gran transcendencia, inversamente proporcional a su rigurosidad como medios, son la prensa rosa y la deportiva. De la primera no puedo escribir acaso tres notas, pues no es algo que me interese en exceso, y de ello me siento orgulloso; sin embargo, no puedo decir lo mismo del Sport, ElMundoDeportivo, el As o el Marca, cada mañana
los ojeo por Internet, antes incluso, que elPaís o ElMundo... La influencia del balompié amaga con parecerse, cada día más, a la que antaño tuvieran las arenas del Coliseo o las justas caballerescas... De hecho, a nadie se le escapa que un buen calmante para esta "terminal crisis" ha sido el título europeo de la Selección Española. Zapatero debe más a Xavi, Iniesta, Torres o Villa que a muchos de sus Ministros, no lo digo yo, sino también las estadísticas. Del "poder" del fútbol nos hablan las recientes actuaciones de prestigiosas entidades financieras (de las cuales no haré publicidad gratuita). ¡No se esfuercen por comprender los fichajes de Cristiano o Kaká, quizá exista algún paralelismo que podamos esgrimir al negociar nuestra propia hipoteca!
No soy amante del deporte, ni tampoco lo practico en exceso. El fútbol me gusta por el "morbo", por experimentar esa sensación "odiosa" de poder faltar el respeto, al día siguiente, al vecino o al compañero, del equipo contrario; es éste, y no otro, el porqué yo leo los diarios deportivos antes de iniciar mi jornada. Sinceramente, nadie puede negar que su lectura es una fuente para posteriores pensamientos, algunas veces, incluso, filosóficos. Es posible ver algo que trascienda a veintidós hombres persiguiendo a una pelota; para demostrar esta afirmación, ahí van algunos ejemplos...
Primera reflexión: ¿alguna vez se han preguntado cuál es el impacto político que tienen informaciones, nunca mejor dicho, "partidistas" de la prensa madrileña frente a la catalana, y viceversa?
Segunda reflexión: El Betis, uno de esos clubs "queridos" por cuasi todos (grupo al que pertenecerían el Sporting de Gijón, el Cádiz o el Atlético de Madrid), ha bajado a Segunda teniendo una de las masas sociales más considerables de Europa, y un presupuesto algo más que elevado. ¿Transmite una buena imagen un presiente, "caciquil", ejemplo de los peores fantasmas de la Andalucía "subdesarrollada"?
Tercera reflexión: Cristiano Ronaldo, asuntos bancarios a parte, es fichado por 94 millones de euros. Cobrará, en el Real Madrid, 10 millones de euros netos, por temporada, durante 6 años. Sus estudios son ínfimos. Sus aficiones: juergas con Paris Hilto
n y mujeres de buena delantera. ¿El sueño de todo adolescente? ¿Son estos valores los que transmite un "Club señor", un "país", una sociedad occidental "desarrollada? ¿Deseamos este futuro, ejemplar, para nuestros hijos?
Cuarta reflexión: el Chelsea, uno de los clubes ingleses más históricos, debe su poderío actual a los petrodólares de un ruso multimillonario, el Manchester City, antes a un tailandés acaudalado, ahora a un miembro de la aristocracia de los Emiratos Árabes. Del mismo país proceden unos "eventuales" compradores del Real Betis Balompié, mientras que en Italia se habla de la entrada de dinero libio, vía Gadaffi, en su legendario, y bien considerado, Calcio... Los millones vienen de fuera para hacer negocios, Europa los ansía con el objetivo de poder seguir siendo competitivos. ¿Eso es sólo cuestión de fútbol, o Europa está perdiendo peso relativo? ¿La Caída del "eurocentrismo"?
Un último pensamiento...
Haciendo uso de su "pragmatismo" los estadounidenses tienen límites salariales en la NBA (no existiendo posibilidad alguna de hacer grandes fichajes mediante inversión de dinero). Cada equipo es una franquicia, una empresa que, probadamente, genera dinero y se mantiene viable. ¿Para cuándo un sistema equivalente en Europa? ¿Es el fútbol un instrumento de poder, de entretenimiento para la plebe, o simplemente una "tapadera"?.
Imágenes:
1) Austrian Forward Rubin Okotie tries to score on Congo Goalkeeper Destin Onka at the 2007 FIFA U-20 World Cup. Onka makes the save. Shot at Commonwealth Stadium, Edmonton, Alberta, Canada. Autor: Nick Wiebe 06:19, 30 October 2007 (UTC), edited by Fir0002
los ojeo por Internet, antes incluso, que elPaís o ElMundo... La influencia del balompié amaga con parecerse, cada día más, a la que antaño tuvieran las arenas del Coliseo o las justas caballerescas... De hecho, a nadie se le escapa que un buen calmante para esta "terminal crisis" ha sido el título europeo de la Selección Española. Zapatero debe más a Xavi, Iniesta, Torres o Villa que a muchos de sus Ministros, no lo digo yo, sino también las estadísticas. Del "poder" del fútbol nos hablan las recientes actuaciones de prestigiosas entidades financieras (de las cuales no haré publicidad gratuita). ¡No se esfuercen por comprender los fichajes de Cristiano o Kaká, quizá exista algún paralelismo que podamos esgrimir al negociar nuestra propia hipoteca!
No soy amante del deporte, ni tampoco lo practico en exceso. El fútbol me gusta por el "morbo", por experimentar esa sensación "odiosa" de poder faltar el respeto, al día siguiente, al vecino o al compañero, del equipo contrario; es éste, y no otro, el porqué yo leo los diarios deportivos antes de iniciar mi jornada. Sinceramente, nadie puede negar que su lectura es una fuente para posteriores pensamientos, algunas veces, incluso, filosóficos. Es posible ver algo que trascienda a veintidós hombres persiguiendo a una pelota; para demostrar esta afirmación, ahí van algunos ejemplos...
Primera reflexión: ¿alguna vez se han preguntado cuál es el impacto político que tienen informaciones, nunca mejor dicho, "partidistas" de la prensa madrileña frente a la catalana, y viceversa?
Segunda reflexión: El Betis, uno de esos clubs "queridos" por cuasi todos (grupo al que pertenecerían el Sporting de Gijón, el Cádiz o el Atlético de Madrid), ha bajado a Segunda teniendo una de las masas sociales más considerables de Europa, y un presupuesto algo más que elevado. ¿Transmite una buena imagen un presiente, "caciquil", ejemplo de los peores fantasmas de la Andalucía "subdesarrollada"?
Tercera reflexión: Cristiano Ronaldo, asuntos bancarios a parte, es fichado por 94 millones de euros. Cobrará, en el Real Madrid, 10 millones de euros netos, por temporada, durante 6 años. Sus estudios son ínfimos. Sus aficiones: juergas con Paris Hilto
n y mujeres de buena delantera. ¿El sueño de todo adolescente? ¿Son estos valores los que transmite un "Club señor", un "país", una sociedad occidental "desarrollada? ¿Deseamos este futuro, ejemplar, para nuestros hijos?
Cuarta reflexión: el Chelsea, uno de los clubes ingleses más históricos, debe su poderío actual a los petrodólares de un ruso multimillonario, el Manchester City, antes a un tailandés acaudalado, ahora a un miembro de la aristocracia de los Emiratos Árabes. Del mismo país proceden unos "eventuales" compradores del Real Betis Balompié, mientras que en Italia se habla de la entrada de dinero libio, vía Gadaffi, en su legendario, y bien considerado, Calcio... Los millones vienen de fuera para hacer negocios, Europa los ansía con el objetivo de poder seguir siendo competitivos. ¿Eso es sólo cuestión de fútbol, o Europa está perdiendo peso relativo? ¿La Caída del "eurocentrismo"?
Un último pensamiento...
Haciendo uso de su "pragmatismo" los estadounidenses tienen límites salariales en la NBA (no existiendo posibilidad alguna de hacer grandes fichajes mediante inversión de dinero). Cada equipo es una franquicia, una empresa que, probadamente, genera dinero y se mantiene viable. ¿Para cuándo un sistema equivalente en Europa? ¿Es el fútbol un instrumento de poder, de entretenimiento para la plebe, o simplemente una "tapadera"?.
Imágenes:
1) Austrian Forward Rubin Okotie tries to score on Congo Goalkeeper Destin Onka at the 2007 FIFA U-20 World Cup. Onka makes the save. Shot at Commonwealth Stadium, Edmonton, Alberta, Canada. Autor: Nick Wiebe 06:19, 30 October 2007 (UTC), edited by Fir0002
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2) Sheikh Sattam de Haddadin of Palmyra by Russian painter Alexandre Evgenevich Iacovleff, born in 1887 in St-Petersburg. The artist of the "Citroen Centre Asie, La Croisiere jaune sur la route de la Soie" in 1931. The expedition started from Beirut throught Palmyra then ended in China.

















