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viernes, 19 de octubre de 2012

Un bombardeo poco certero.

Toda guerra se caracteriza por ser un cúmulo de calamidades, bando por bando. La Segunda Guerra Mundial no sólo no fue una excepción, sino que fue la más funesta regla. Sin ánimo de dejar el “bando aliado” en esta ocasión sí que debo criticar con fiereza un bombardeo aliado menos conocido que el de la bella ciudad de Dresden: el bombardeo a Munich de 1944. Particularmente, me estoy refiriendo a la cuasi total destrucción del Deutsches Museum, uno de los museos de la ciencia más importantes del Mundo en aquel momento. Que las guerras destruyen patrimonio no es ningún secreto. El saqueo del Museo Arqueológico de Bagdad por tropas americanas está ahí para demostrarlo. Sin embargo, en esta ocasión no sólo se destruyeron importantísimos hallazgos paleontológicos, sino que, además, se cambió la historia de la narración de la vida pasada y, muy especialmente, la mitología de los dinosaurios para siempre.

Nuestra historia comienza en 1910, en el norte de África. El paleontólogo alemán Ernst Stromer, queriendo encontrar mamíferos del Terciario topa con un descubrimiento mayor aún, un yacimiento del período Cretácico. Virtud de sus excavaciones, Stromer halló los primeros fósiles del Aegyptosaurus (un saurópodo, “cuellilargo”), Bahariasaurus (un carnívoro encontrado en el oasis de Baharia, Egipto), del cocodrilo Stomatosuchus (que se alimentaba de pequeños organismos, como las ballenas) y de dos gigantescos dinosaurios terépodos (carnívoros). Los fósiles fueron trasladados a Munich, concretamente al susodicho Deutsches Museum, pero el bombardeo aliado los destrozó, así como al resto del museo. De nada sirvieron las advertencias de Stromer para que salvaguardaran los fósiles ante el peligro. El propio científico perdería dos hijos en el conflicto, mientras que otro fue hecho preso, y luego liberado, por los soviéticos. Todos estos maravillosos fósiles fueron destruidos, y con ellos, el prestigio emergente de África como cuna de los mayores dinosaurios carnívoros conocidos.

Como si de Mickey Mouse se tratara, Tyrannosaurus Rex se convirtió en un producto mediático. El más pavoroso dinosaurio, el orgullo cretácico de USA. La desaparición de los dos grandes carnívoros (Carcharodontosaurus y Spinosaurus) con el bombardeo allanó el camino al saurio tirano rey. Hubo que esperar a tiempos recientes para que los nuevos hallazgos situaran a ambos saurios donde les corresponde, en un estrato superior a Rex. Si bien, todo sea dicho, los hallazgos hechos a principio de los noventa en Argentina, harían ver la luz a otro saurio carnívoro de gran tamaño: Giganotosaurus, también mayor que T-Rex.

Así pues... ¿No es curioso como las guerras condicionan la ciencia? ¿Cómo un bombardeo poco certero es capaz de cambiar toda la narrativa de la historia natural del planeta?

sábado, 25 de febrero de 2012

Paranoia de política ficción.


Los cazas sobrevolaban las cumbres del Moncayo. Radares atómicos buscaban entre riscos y quebradas algunos de los últimos guerrilleros que osaban plantar cara a la potencia chinorusa. La escena era sumamente ejemplificativa, uno de los históricos imperios de ultramar reducido a escorias. Guerrilleros armados con viejas armas de la última Gran Guerra plantaban cara a dragones mecanizados, aparatos de última tecnología que llevaban el emblema del oso y el tigre.

Lo que antaño fue España ahora era un terreno virgen excepto en lo nuclear. Poco rastro de vida quedaba por entre las calles de Madrid o Barcelona. Todo se había convertido en un cuadro soñado por el más conspiranoico de entre los locos del pasado. Francia ni existía, el Papa hacía casi un siglo que se había marchado a Pennsylvania, resguardado tras el escudo antinuclear de la Alianza Libre (los antiguos EEUU...).

Sólo quedaba uranio enriquecido en las planicies de Westfalia. Murmullos y promesas rotas eran entonadas en forma de canción de gesta por supervivientes marginales. La resistencia de Munich ya era un mito, la aniquilación de Dortmund un recuerdo. Cuando comenzaron las hostilidades entre la Alianza (EEUU por aquel entonces) y los chinorusos, Europa aún se creía la cuan de la civilización global, el sancto sanctorum de la especie humana.

Todas las profecías situaban a Roma como inviolable. Nadie soñaba con que París, Berlín o Budapest pudieran ser reducidas a cenizas. Los antiguos “bárbaros” de los Urales, aquellos con los que los europeos ni tan siquiera se habían sentado seriamente a negociar jamás, ahora eran los dueños del territorio más densamente histórico en retrospectiva. Europa era un cadáver, una nueva Atlántida que, por primera y necesariamente última vez en su historia, no había sabido medir bien los equilibrios de poder y los peligros de su vecinos, cuasi por determinación biológica, siempre infravalorados.

Los griegos, fieles a una servidumbre ortodoxa milenaria, recuperaron Constantinopla. Moscú se extendía hasta Pekín, formando ambas la conglomeración más extensa jamás soñada. La población mundial se reducía a dos grandes potencias (por siempre enfrentadas) y dos territorios preservados de toda guerra: África y América Latina (dos pulmones verdes para un organismo que no había sabido plantar su simiente por otros lugares del Cosmos).

File:Nuremberg in Ruins 1945 HD-SN-99-02986.JPEGSi bien las catedrales góticas de toda Europa no eran más que macabros camposantos conmemorativos de vetustos explendores, queriéndose reír de toda contingencia y todo eco de gloria, un rebaño de los eternamente en peligro bisontes europeos trotaba por el zoo de Boston, en un gigantesco recinto aledaño al de los linces ibéricos. El hombre, que bien supo salvar especies-bandera, no había sabido repartir la escasa tierra entre los diferentes pueblos del Mundo. La Selección Natural, en su versión social, había acabado con aquellos pueblos más débiles, que antaño monopolizaron el control del Mundo.

Los ciudadanos de Londres alababan a su nueva patria-madre, aquella que desde los Apalaches les había traído un escudo (por los donantes previamente estrenado) que, por el momento, les protegía de los envites nucleares que habían acabado con sus antiguos “socios”. Los hijos de la Gran Bretaña estaban aislados del Continente, no por novedad alguna, sino por haber sabido jugar sus cartas, aunque fuera miserablemente.

Mientras en Manchester y Liverpool seguían practicando el sacro y centenario juego-rito del fútbol, las llanuras del Rin y el Meno no hacían más que llorar la pérdida de la madre germana. No supieron ver el futuro, y se cerraron en sí mismos, quisieron preservar unas presuntas esencias europeas, y no hicieron más que gangrenar a todos sus socios. Alemania sólo existía ya en el mundo de los espíritus, el mundo de Platón jamás visitado por mortal alguno. Alemania no supo elegir, no supo hablar con sus hermanos, no supo medir sus fuerzas, y desde luego, jamás supo comerse su orgullo. Tres Grandes Guerras participadas por ella fueron demasiadas. Llegado el momento, los EEUU se cubrieron con su escudo, olvidándose del resto del Mundo (aquél que buena parte de sus ciudadanos identificaban más con Venus o Marte que con lugares semejantes a su patria). Alemania, con su ceguera ya antológica, no supo salvar al resto para salvarse a sí mismo. Se fió de moralmente pobres compañeros, y al final fue pasto de las llamas. Europa no supo ver que se estaba situando en el centro del choque entre americanos y chinorusos. La franja geopolítica que antaño ocuparon los países del coloquialmente llamado “Están” (Afganistán, Irán....), ahora estaba siendo poblada por los orgullosos Europeos. 

Nínive fue grande en su momento, lo mismo que Madrid o París, pero nada es inmune al paso del tiempo, si la naturaleza del hombre, se sigue consolidando como territorialmente perversa...

NADA DE LO QUE HASTA AQUÍ ESCRITO ES REAL, ESPEREMOS QUE JAMÁS PUEDA LLEGAR A TENER NADA DE CIERTO...

sábado, 30 de octubre de 2010

Krypteia

"Si la llamada Criptia hubiese sido una de las instituciones de Licurgo, como dice Aristóteles, ésta habría sido la que a Platón le hubiera hecho formar el mal concepto que formó de aquel gobierno y del que lo estableció".
Plutarco "Vidas paralelas: Licurgo"
Ocultos entre los robles y los olivos, asemejados al lobo y al zorro en el arte del acecho, los jóvenes lacedemonios se ocultan entre la maleza, víctimas eventuales de castigo por ser descubiertos. La noche, sin necesidad de ser de luna llena, les asemeja a los canes. Surgen de entre la vegetación saqueando y asesinando. Sus presas son los víveres de los esclavos del Estado espartano, los ilotas, sus vidas son el objetivo. Múltiples esclavos sucumben a las hordas del estrato superior; Esparta ha iniciado a sus jóvenes, sometiendo a los dominados.
Los ilotas, esclavos propiedad del Estado, no pertenecientes privadamente a un ciudadano, eran originarios de los pueblos sometidos a punta de lanza. Las poblaciones conquistadas por Esparta (gentes de lugares cercanos de Grecia, fundamentalmente de Mesenia) eran trasladados a la urbe capitalina para seguir una existencia de servidumbre. Con ningún derecho, y todas las obligaciones, estos esclavos, de peor trato que el esclavo privado, eran tratados como animales de carga, sujetos a controles de población. El abuso de los de Leónidas condujo al “pueblo ilota” a múltiples rebeliones, razón por la cual, la krypteia era necesaria como medida disuasoria.
La krypteia era un ritual iniciático. Se seleccionaba a varios jóvenes espartanos que eran enviados al monte provistos sólo de un puñal y de la comida indispensable. Descalzos y sin ropa de abrigo, eran obligados a vagar por los montes, so pena de sanción por ser descubiertos. Por las noches, debían atacar y atemorizar a la población ilota, acabando con aquellos que se cruzaran en su camino (insurrectos políticos en muchos casos). Para el mismísimo Plutarco se trataba de un ritual cruel, para nada propio del legendario Licurgo. Los chicos, que en virtud del agogé (sistema educativo de Esparta) no habían conocido mayor “cariño” que el del Estado, eran iniciados en la guerra, a la vez que instrumentalizados en pro del que sería su bien último a lo largo de sus vidas: la prosperidad de Esparta. La krypteia era un rito final, una vez pasado pasarían a ser espartanos de pleno derecho. Los jóvenes, que antes habían sido encomendados a la dirección de maestros pederastas, eran expoliados de cualquier rastro de dignidad individual. El “vicio lacedemonio”, la penetración anal, les había quitado toda dignidad, cuestión de la que la sangre de la krypteia se aprovecharía para hacerlos soldados-instrumento del Estado.
¡Es curioso cuántos son los prejuicios que nos hacen ver en la barbarie e indignidad de los espartanos la salvación de Occidente! ¿Fue Jerjes el tirano... o simplemente, el civilizador? La educación espartana ha sido, a través de los tiempos, ejemplo de rentabilidad y disciplina. Varios equipos deportivos, en particular de la órbita socialista, recibirían este nombre (tales como el Sparta de Praga o el de Moscú). La agogé espartana fue la base histórica que subyacía en la formación de las juventudes hitlerianas y de Mussolini. Todos los miedos de George Orwell, expuestos en “1984”, fueron conseguidos, siglos antes, por las huestes de Leónidas y Licurgo. Siempre se dijo que en la guerra triunfa el más bastardo, ¿fue esa la razón del éxito espartano?
Cuando los persas pretendían la conquista de Grecia no era por razones pacíficas. Efectivamente, la potencia asiática pretendía extender su imperio hacia el otro lado del Bósforo, consiguiendo dominar a las polis griegas, fuente de buena parte de los sanguinarios mercenarios que ofrecían sus servicios a lo largo y ancho del Mediterráneo. Leónidas, cabeza de la hegemónica urbe espartana, comandó al célebre comando de los 300 espartanos (y otros muchos soldados griegos de diferente procedencia) en la batalla de las Termópilas. Su sacrificio, se dice, fue por dar tiempo al resto de griegos para poder escapar.
Es curioso que siempre nos llegue la versión del vencedor, y en casos como éste, ¿cómo es que tardamos tanto en reconocer la “superioridad cultural, económica, etc.” de Persia sobre Esparta? ¿Cómo es que tardamos tanto en condenar al “maestro de las tiranías” y, lejos de ello, además les dedicamos películas? ¿Quizá sea porque seguimos siendo discípulos de los medios espartanos?
* Descripción de la "krypteia" según Plutarco: "Era de esta forma: los magistrados a cierto tiempo enviaban por diversas partes los jóvenes que les parecía tenían más juicio, los cuales llevaban sólo su espada, el alimento absolutamente preciso, y nada más. Éstos, esparcidos de día por lugares escondidos, se recataban y guardaban reposo; pero a la noche salían a los caminos, y a los que cogían de los Hilotas les daban muerte; y muchas veces, yéndose por los campos, acababan con los más robustos y poderosos de ellos. Refiere Tucídides en su Historia de la guerra del Peloponeso que, habiendo sido coronados como libres aquellos Hilotas que primero los Espartanos habían señalado como sobresalientes en valor, recorrieron así los templos de los Dioses, y de allí a poco, desaparecieron de repente, siendo más de dos mil en número, sin que ni entonces ni después haya podido nadie dar razón de cómo se les dio muerte. Aristóteles es también quien principalmente escribe que los Éforos lo primero que hacían al entrar en su cargo era denunciar la guerra a los Hilotas, para que no fuera cosa abominable el matarlos. Por otras cosas odiosas y duras se dice que se les hacía pasar, tanto, que obligándolos a beber inmoderadamente los llevaban por los banquetes públicos para que vieran los jóvenes lo que es la embriaguez, y los obligaban a entonar canciones y bailar danzas indecentes y ridículas, no permitiéndoles las que eran de hombres libres: por esto dicen que más adelante, mandándoseles a los Hilotas que fueron hechos cautivos por el ejército levantado en Tebas contra Esparta, que cantasen los poemas de Terpandro, de Alcmán y Espendente el Lacedemonio, se excusaron diciendo que no querían sus amos. Parece, por tanto, que los que dijeron que en Esparta los libres eran completamente libres, y los esclavos, esclavos hasta lo sumo, comprendieron muy bien lo que en este punto iba de Esparta a otros pueblos. Pienso, pues, que esta dureza se introdujo en Esparta más adelante, especialmente después del gran terremoto de resulta del cual se dice que los Hilotas, incorporándose con los Mesenios, causaron graves daños en toda la región, y pusieron a la ciudad en gran peligro: porque no atribuiría yo a Licurgo una institución tan atroz como la Criptia, infiriendo su carácter de la humanidad y justicia que en los demás de su vida resplandece, confirmado con el testimonio de Apolo".

Imágenes: 1) "Young Spartans exercising" de Degas; 2)Marble statue of a helmed hoplite (5th century BC), maybe Leonidas, Sparta, Archæological Museum of Sparta

sábado, 22 de mayo de 2010

Los huesos de la política

Les propongo un experimento irrealizable. Imagínense que sus hijos desconocen qué es un dinosaurio (quizá el experimento pueda realizarse, aún hoy en día, con los abuelos), y llévenlos a un museo de paleontología, que, a poder ser, no sea el de Londres o cualquiera de los norteamericanos. Verán, o “verían” (pues dijimos que es un experimento imposible), que sus hijos no reparan excesivamente en los fémures o costillares, aun siendo de gran tamaño, de estos grandes reptiles. Sencillamente, les acontecerán fósiles (o “piedras”, mejor dicho en situación) sin mayor significación, meros huesos poco diferentes a los pollo que comieron el pasado domingo... Los fósiles, tal vez al igual que los cuadros o los minerales, son materia exhibible que requieren de un cierto “trasfondo social”, una cierta “preparación educativa”, para poder ser gozados. Ello es menos difícil con una momia o un esqueleto de tiranosaurio que con un “Memorial Democràtic”, obviamente, y en casos como en los dos primeros, dicho “trasfondo” se presume, y en verdad, existe intensamente. Este “trasfondo”, a la vez que indispensable, no deja de ser manipulable. Un política eficaz puede llegar a vestir un resto científico en un objeto de culto, sea la tumba de un ladrón (convertido en héroe) o los dientes de un terépodo (alzado a la consideración de mayor carnívoro que jamás haya existido).
Como alguno no habrá dejado de entrever, más aún viendo las ilustraciones de este artículo, este texto va sobre dinosaurios. Efectivamente, los fósiles de estos, por lo general, grandes seres, han hecho manar las fuentes de nuestra imaginación como pocas cosas antes. No en poca medida, fueron los grandes responsables de que los dragones aparecieran con tanto “poder seductor” en nuestra mitología (y en las del resto del globo, destacando la china), además de haber servido para enervar los egos nacionales y el chovinismo científico. Sí, los saurios también han sido politizados... Tarbosaurus bataar, aparentemente el nombre científico de otra especie más de dinosaurio. Algo comienza a cambiar al conocer la etimología del término (“reptil alarmante”), “transmutando” totalmente, o eso espero, la imagen que tenemos de este ser una vez leído lo siguiente. Tarbosaurus está considerado como el pariente más cercano del célebre tiranosaurio. Sus fósiles, considerablemente abundantes, decoran las salas de los museos de Varsovia, Moscú... e incluso del ComoCaixa de Madrid, en unos meses también en el de Barcelona. En todo es sumamente similar a su “primo”... sólo que, en todo, siempre es “algo menor”.

Los estrechos lazos que unen a ambas especies han hecho dudar a los paleontólogos de si, en verdad, se trataba, o no, de una sola especie. Para más “morbo”, en 1955, un paleontólogo soviético (E. A. Maleev) atribuyó a unos fósiles hallados en Mongolia el nombre de Tyrannosaurus bataar, actual Tarbosaurus. Justo cuando las tesis de los científicos de EEUU imperan, se ha descubierto en China el diminuto Raptorex, antepasado de ambos, a la vez nombrado con una conjunción de los dos saurios más “mediáticos” de la historia humana: T-Rex y Velociraptor... No deja de ser curioso que en plena hegemonía incipiente de China (predestinada a ser la potencia hegemónica del siglo XXI), se descubra que la gran familia de los tiranosáuridos procede del gigante mandarín, o lo que es lo mismo, “T. Rex tenía ojos rasgados”, eso sí, dicho en tono totalmente jocoso. Efectivamente, estoy “jugando” con las diferentes secuencias de datos científicos, paleontológicos, y políticos, lo hago expresamente. Más allá de esta curiosa dicotomía existen otros muchos casos donde la “historia humana” ha influenciado decisivamente en nuestra percepción de la “historia natural”.

Quizá junto con todo lo referente a la antigua Yugoslavia, el otro tema “tabú” en Occidente sean las pérdidas, evitables, producidas por los excesivos bombardeos al enemigo alemán, por entonces “ya vencido”, y no sólo en civiles, sino también en buena parte del patrimonio cultural de la antigua Europa (destacar los graves daños producidos en el Deutsches Museum de Múnich, por ejemplo). En una de estas operaciones, restos que situaban a Spinosaurus como el carnívoro terrestre más grande de todos los tiempos fueron destruidos, el cetro del T-Rex fue garantizado por muchos lustros gracias a ello. Circunstancias de la historia, que no sólo dieron la hegemonía a EEUU en lo político, sino también en lo “paleontológico”. Un último episodio, y no por ello el menos interesante, tiene a Argentina por escenario.

Aún hoy en día, todo el Globo reconoce al Stegosaurus, al Triceratops, al Diplodocus o al Tiranosaurio como los dinosaurios “más famosos”, con permiso del Velociraptor (único del club, hallado fuera de EEUU). Pocos saben que en “ese país” tan grande como mal administrado, tan culto como explotado, tan rico como manipulado, habitaron el herbívoro más grande de todos los tiempos (Argentinosaurus), y uno de los carnívoros más grandes, mayor que T.Rex, y en “lucha” con Spinosaurus, Giganotosaurus. Mismamente curioso es que tanto Spinosaurus como Carcharodontosaurus (otro de los primos “mayores” al Rex) procedan de países musulmanes o que los mayores descubrimientos paleontológicos de los últimos tiempos procedan, cuasi en su totalidad, de China.

La paleontología es una ciencia menor, de gran relevancia mediática. Los acontecimientos histórico-políticos tienen gran influencia en todos los ámbitos, incluidos los dinosaurios. Manipulación, o simple amor chovinista por lo propio, lo cierto es que cada lugar ha intentado defender a su “gran carnívoro” como el mayor de todos los tiempos. ¿Sabían, por ejemplo, que los mayores descubrimientos recientes en España... proceden de Teruel, aquella provincia que “sí, existe”? Todo en el Mundo está politizado, desde el primer instante en que pasa por los medios. Un ejemplo tan “freak” como este suena a chiste, a parodia o derrinche de puro odio hacia los sentimientos de superioridad que los grupos humanos tienden a experimentar frente al resto, pero no por ello, deja de ser menos significativo...

Primera foto: Imagen de Dresden (quizá el bombardeo aliado más polémico de toda la 2ª Guerra Mundial). Autor: Patrick Hesse from Dresden, Germany (Este archivo se encuentra bajo la licencia Creative Commons Genérica de Atribución/Compartir-Igual 2.0.) Segunda imagen: reproducción de Tarbosaurus bataar de Mineo Shiraishi Tercera imagen: Spinosaurus, considerado el mayor carnívoro terrestre de todos los tiempos. drawn by Frederik Spindler. Image taken from www.dinosauromorpha.de

domingo, 26 de abril de 2009

Recelos alemanes

A lo largo de los tiempos, quién sabe si sin solución de continuidad, Europa Central ha encarnado la geopolítica en esencia. Se trata de un gran territorio de difuminados contornos. Otrora tierra de tribus bárbaras, hoy en día, los bosques (selvas) de la antigua Germania han dejado paso, en no poca medida, a ciudades y Estados que han sido, y en el futuro, que nadie se engañe, lo continuarán siendo, potencias, sea regional o, en el caso alemán, mundialmente. La etapa más pacífica de cuantas ha conocido Europa mucho tiene que ver con el "falso equilibrio" que se aprecia en el mapa actual de la zona. No obstante, con una cierta mirada crítica, tal vez podamos llegar a sorprendernos, o cuanto menos preocuparnos sobre cómo puede ser que "un trozo" de Rusia se halle en el Báltico (rodeado por otros países), o que el idioma alemán se hable, no sólo en Alemania, sino también en regiones, zonas y comunidades que incluyen a la totalidad de Austria, buena parte de Suiza y zonas de Italia, Francia, Ucrania... y Kazajstán.

Muy agudamente, Samir Amin (célebre economista y ensayista) contrapone Francia a Alemania de la siguiente manera: "la grandeza de la revolución francesa funda una nación nueva, no en referencia a una sangre común, a los ancestros y a la cristiandad, sino definiéndose como la nación de los hombres libres que han hecho la revolución conjuntamente y quieren vivir bajo sus leyes (...). En el caso de Alemania, la constitución de este Estado ha sido el producto combinado de la fuerza militar prusiana y la adhesión de los aristócratas de los antiguos regímenes de los estados alemanes al proyecto bismarckiano, sin revolución burguesa (...). Esta "nación brumosa" se alimentaba de un mito fundador de otra naturaleza distinta, hundiendo sus raíces en el lejano pasado de las tribus germánicas. Y contemplaba (...) la herencia religiosa como un elemento constituyente de la cultura nacional. Reaccionaria y casi biologista, esta concepción de la nación, que culminó con el crimen racista nazi, no ha sido extirpada nunca de la conciencia germánica".

Este, bajo mi punto de vista, excepcional fragmento procede de una cita en el libro, no menos excepcional, de Michel Collon: "El juego de la mentira. Las grandes potencias: Yugoslavia, la OTAN y las próximas guerras". Este periodista norteamericano, especializado en "buscar las cosquillas" de los medios afines al poder imperante, desarrolla interesantísimas tesis, muy bien documentadas, sobre cuáles han sido los motivos de la disolución de Yugoslavia, y los intereses de la OTAN, EEUU, y ante todo, Alemania, en esta zona. Obviando este último tema, filón del que poder extraer gruesas enciclopedias enteras, volvamos al "tema alemán" que nos ocupa.

Durante la Baja Edad Media, Europa Central fue pasto de mercaderes. Gentes relacionadas con la Hansa, apoderados, comerciantes y demás hombres en busca de mejor fortuna dejaron los territorios de la actual Alemania con el ánimo de practicar el intercambio comercial "con y en" las tierras, en cierto sentido "vírgenes", de todas las Rusias. Los barrios alemanes en las ciudades rusas tuvieron un papel, muy semejante, al que tuvieran los barrios judíos, armenios o sirios en las ciudades del Mediterráneo. Catalina la Grande, Emperatriz de todas las Rusias, se valió de estas poblaciones, al igual que Pedro el Grande, para modernizar y "europeizar" su Reino. Sin embargo, la convivencia ruso-alemana se volvería difícil con el paso del tiempo...

Las hostilidades que enfrentarían a lo largo de los siglos XIX y XX a Rusia con Prusia (y demás estados embrionarios de la actual República Federal Alemana) tuvieron fatales consecuencias para estas poblaciones de "alemanes rusos". El caso más singular, y diabólico, fue el perpetrado por Stalin, pues (al igual que ya hicieran, en menor proporción, otros gobernantes rusos) trasladó a las poblaciones alemanas de los territorios bajo dominio ruso (en Europa Central), a campos de trabajos forzosos en Siberia (gulags), en la gran mayoría de casos sin juicio ni argumentación previa. El motivo es obvio, el mal georgiano temía la actuación de quintacolumnistas. Por ese motivo, Kazajstán recibió una gran contingente de alemanes. Siendo, aún hoy en día, una población a tener en cuenta (en 1999, había 353.441 alemanes en Kazajstán. Y en Astana, la próspera capital del país, representan aproximadamente el 6% de la población). Ciertamente, el caso de estos "alemanes" es verdaderamente dramático, más aún cuando nos percatamos de que hubieron gentes de raíz germana que sufrió en sus carnes penas equivalentes a las perpetradas por las hordas hitlerianas. Junto a estos casos, están otros muchos.

No por casualidad, el Parlamento Europeo se halla en Estrasburgo, ciudad más importante de Alsacia, región germanoparlante en territorio francés como consecuencia de la derrota alemana durante la Segunda Guerra Mundial. Denuncia Michael Collon, que al igual que en el Tirol italiano, en la región de Sudetes (entre Silesia y Bohemia, parte de las actuales Chequia y Polonia), en Hungria, Ucrania y, cómo no, en el "trozo ruso" de Europa Central (Kaliningrado, cuna, entre otros, del alemán Kant), Alemania instiga movimientos progermanos en busca de una "nueva reunificación".

Inquietante. Sin embargo, es muy cierto que en el paradigma actual Alemania no parece estar dispuesta a armar otro conflicto, invadiendo territorios de aliados, e igualmente miembros de la Unión Europa. Lo realmente preocupante, más allá de la virtualidad de todo eventual conflicto, es el "nacionalismo" que queda en estas regiones, y sobretodo, cómo lo utilizan las "antiguas metrópolis" contra los actuales Estados propietarios de estos territorios, y en general, contra la Paz y correlativa Seguridad Internacional. Está claro que hay territorios como Kaliningrado que debieran ser de quienes los reclaman, pero existen otros que son más posos del Pasado que verdaderas reclamaciones factibles. Alemania no es la única en practicar medidas de este tipo, me remito a casos como el del "catalán de Perpiñán"... pero eso, una vez más, es una larga, y diferente historia...

Imágenes:

1) Kaliningrado (Rusia actualmente): Castillo de Königsberg, el cual fue mandado destruir por las autoridades soviéticas por constituir un "símbolo del fascismo y del militarismo prusiano".

2) Poster: A political cartoon of Adolf Hitler in swastika-covered boxers. Destroyed Panzer tanks litter the background. Origin: Northwestern University Library, poster database. Source: U.S. Government Printing Office.

Libro citado: Collon, Michel, "El juego de la mentira: las grandes potencias, Yugoslavia, la OTAN y las próximas guerras", Hondarribia, Hiru, 1999