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sábado, 3 de septiembre de 2011

Popurrí de actualidad


Guerras evitadas y nuevas potencias haciendo ostentación.

En el mundo occidental, cuanto menos en la región mediterránea, un gran indicio de independencia soberana y geopolítica es el grado de descontento que un país, oficialmente, puede tener frente a las acciones del gobierno de Israel en Palestina. Es un tema delicado y espinoso, una auténtica patata caliente que ningún político racional puede atreverse a tocar sin riesgo a ser quemado.

Desde tiempos del esplendor otomano, Turquía jamás había mostrado un potencial tan evidente. Su “conflicto diplomático” con Israel así lo demuestra. Se trata de uno de los Estados con mayor potencial militar, e incluso, se plantea iniciar una carrera espacial en solitario. Más allá de los problemas “religiosos”, cada vez es más evidente que Turquía (ese país soberano que se atreve a contradecir a Israel) no entró en la Unión Europea, ni lo hará, porque de hacerlo Francia y Alemania deberían compartir la dirección del superente. Si a todo ello le sumamos los “millones” de turcos que habitan el gigante germano... la razón resulta algo evidente. Pese a no estar en la UE, es de esperar que el elevadísimo grado de integración de los turcos en la estructura político-económica occidental evite que existan problemas serios de conflicto de intereses, ¡qué decir con armas!.

El “neo-imperialismo” franco-alemán no sólo se manifiesta en su capacidad de cerrar las puertas a Turquía. El invento del euro, por lo demás beneficioso para España (todo sea dicho) es una muestra más, lo mismo que la capacidad para manipular cifras de déficit y paro, o de imponer medidas a los países sureños, tan mal vistos por la opinión pública de esos países.

En cuanto a Francia, y Reino Unido, la UE ha evitado un conflicto actualmente, entre muchos posibles, materializando su función de límite a los conflictos entre países europeos. El interés interesado, y nada comunicado, de Sarkozy y Cameron por los pozos petroleros de Líbia choca frontalmente con las prerrogativas que tuviera Italia sobre el territorio, como antigua metrópolis. La consideración de la UE como “enano político” permite que existan intereses contrapuestos dentro de la propia Unión, pudiendo decirse que la misma, tiene como gran éxito en su palmarés ser capaz de fagotizar eventuales conflictos entre Estados europeos.

La perversión de los medios: los goles de Raúl y el español en la escuela pública catalana.

La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira”. Así comienza la célebre obra de Jean-François Revel: “El conocimiento inútil”. La cantidad de información que tenemos a nuestra disposición es algo más que exorbitante y excesiva. Más allá de saturarnos de conocimientos, fomentando la creación de opiniones propias, los medios de información se han convertido en instrumentos de poder y sujeción más efectivos que las propias armas. La mentira, dice bien Revel, es la gran fuerza que mueve la opinión pública, y por ende, la conciencia ciudadana global. Les pondré un ejemplo.

Ayer mismo, mientras cenaba, tuve ocasión de leer el siguiente titular en las noticias de TV3 (canal autonómico catalán), algo así como: “el Tribunal Superior de Justicia impone el castellano en las escuelas”. Este titular nos remite al franquismo, al gran ogro interiorizado que siempre es efectivo entre la población. El titular, del todo incierto y manipulador, poco tiene que ver con el titular que pone el mismo canal en su web, mucho más conforme con la realidad de los hechos: “El TSJC da dos meses para que el castellano también sea lengua vehicular en las escuelas”. Que un ente de comunicación público utilice discursos tan diferentes (en uno habla de “imponer”, en otro de “compartir” la consideración de lengua vehicular, todo ello conforme con una sociedad bilingüe) nos da un buen ejemplo de la afirmación, por lo demás exacta, del gran Revel.

Los medios de comunicación tienen una gran potencialidad para dañar la convivencia y manipular la opinión pública, tanto activa como pasivamente. Desconozco si fue esa la finalidad de quienes lo propusieron, pero no deja de ser impertinente que Raúl (el célebre exjugador del Real Madrid) haya sido finalista del premio Príncipe de Asturias de los Deportes (uno de los premios más relevantes mundialmente, tras el Nobel, y a mucha distancia). En un paradigma donde impera el fútbol de la factoría blaugrana, donde los jugadores insignia, tanto del Barcelona como de la Selección Española, son Xavi e Iniesta, no deja de ser una provocación honrar al jugador que, precisamente, dejó la Selección Española (por no ser llamado, no por voluntad propia) justo antes de que ésta, con Luis Aragonés como Seleccionador, empezara a ganar títulos.

Lo digo y lo reitero, las contingencias partidistas en el mundo del fútbol son mucho más efectivas, para mal, entre la población, que los mitines de partidos secesionistas. Un partido Barcelona-Real Madrid con medidas arbitrales claramente a favor de los blancos en vísperas de una elecciones catalanas bien puede incrementar, más que notoriamente, el porcentaje de votos independentistas. Me pregunto si mi psique animal, su parte tribal e incontrolada, no hubiera sido capaz incluso de plantearse la independencia si le hubiera sido concedido el Premio Príncipe de Asturias a Raúl... Confio en que mi parte racional me hubiese frenado en un pensamiento tan calamitoso.

Un lugar cercano tras Laponia: la España despoblada.

Una pequeña vuelta por Francia rápidamente nos muestra cuál es una de las mayores diferencias entre los países galo y español. Desde Perpiñán, Francia es un país en “tela de araña”, la población se halla dispersa por todo el territorio, habiendo sólo una gran metrópolis, París, 2-3 ciudades grandes (Lyon-Marsella-Lille) y un gran tejido rural con una densidad de población aceptable. En Francia la agricultura “da de comer”. No es extraño ver a franceses que viven rodeados de vacas y hortalizas, conectados a intenet con la mayor velocidad y con un gran supermercado a una distancia más que razonable. La vertebración, que no integración, del territorio en Francia creo que es un éxito.
España, por contra, es un país de ciudades y páramos. Tenemos una gran metrópolis cada vez más cercana a París y Londres, Madrid, una gran urbe metropolitana con cuasi la misma población y mayor potencial industrial y turístico, como es Barcelona, y “muchas” ciudades-áreas metropolitanas que superan con creces el medio millón de habitantes: Sevilla, Zaragoza, Valencia, Bilbao, Gijón-Avilés-Oviedo, Elche-Alicante-Murcia, Málaga... Junto a estas grandes urbes no tenemos más que campos despoblados donde la gente apenas puede medrar con la agricultura y la ganadería y donde las comunicaciones, sea por internet o carretera, son precarias. España, país “potencia” en cuanto a extensión de territorio, sin embargo, es capaz de tener una región, la Celtiberia histórica, que se aproxima a Laponia en cuanto a densidad de población...

La zona que engloba, Soria, la mayor parte de Guadalajara y Zaragoza, Teruel, sur de Burgos y de la Rioja y Cuenca es una de las zonas menos densamente pobladas de Occidente. No hay ninguna gran urbe y las carreteras son precarias. La producción agrícola, además de ser difícil por lo extremo del clima (con oscilaciones térmicas propias de Siberia) es poco fomentada por la UE, que parece estar más pendiente de los agricultores franceses. Vivir en Molina de Aragón, Anguita, Ateca, Cervera del río Alhama, Coruña del Conde o Tarazona es, cuanto menos, arriesgado socialmente. Uno tiene que resignarse a tener a la “civilización urbana” a una cierta distancia, sin supermercados próximos, sin grandes centros de comercio, industrias, cines, parques de ocio o, por así decirlo, fuentes de progreso. España no puede entrar en una carrera espacial o de lucha por el Ártico o el Antártico... ¡bastante tiene con “repoblar” la Celtibera!

Imágenes:
1) Bandera turca gigante fotografiada desde el Bósforo (foto del autor).
2) Sculpture: Kommunikation (1986) by Heinrich Brockmeier in Herten/Germany (Commons).
3) Molina de Aragón (foto del autor).

jueves, 30 de septiembre de 2010

Los muros de Santa Sofía.

Recuerdo a Santa Sofía con fresca rigurosidad. Jamás un monumento significó tanto para mí, en esencia, y para con mis aficiones. Fuera de Anguita o Barcelona, en la meridianamente lejana Turquía, pocos buscarían un edificio al que yo tenga tanta reverencia y admiración. Sí, digo bien, pues Santa Sofía hoy es turca, como otrora lo fuera bizantina. Es el tiempo quien me ha dado la oportunidad de conocerla, de incluso verla en persona, ¿por qué voy a negarle su valor performativo, y quedarme con lo rancio y pasado? Santa Sofía es algo “en el presente”, y otra cosa “en lo pensado”.
Frente a la Mezquita Azul no es nada más que su hermana mayor, un templo más grande y vetusto. En lo imaginado es el templo que viera algunos de los acontecimientos más importantes de la Historia, así como algunos de sus autores. No es necesario ser griego o turco para querer a esas paredes. Simplemente basta con amar sus vivencias pasadas, y los estilos que la vistieron tan hermosa como elegantemente. Santa Sofía es uno de los grandes hitos en la Historia, un monumento a la altura de cualquiera que se haya construido ya, o en el futuro pueda. Pensar en clave de actualidad que Santa Sofía es bizantina es una realidad a medias. Pensar que Santa Sofía pertenece a la cultura y al imaginario griegos, un descenso a problemas de la política.
Guste o no, las paredes no tienen ni sentimientos ni psiques, sólo formas. La configuración que llega hasta nosotros es una, la actual, por necesidad producto del devenir de los tiempos y de las diferentes influencias que han recaído sobre “la cosa”. Santa Sofía es bizantina, romana, turca y otomana. Santa Sofía es un crisol, cual la Mezquita de Córdoba, un lugar en el que ha recaído el peso, y la herencia, de mil y una culturas y civilizaciones.
Las sensaciones son reacciones psicológicas ante elementos físicos. La “edificación” es lo realmente existente, “lo visto” es lo realmente vivido. Tendemos a confundir dimensiones que jamás tuvieron esperanza de reconciliarse, son simples prismas que jamás tendrán mayor nexo de unión que nosotros mismos. De ahí que querer imponer identidades sea una aberración, un fracaso, pues cada cual sentirá por cada edificación, por ejemplo, algo diferente.
Es incorrecto decir que Estambul es Constantinopla, ciudad “cuasi celestial” para las aspiraciones históricas griegas. Defender lo contrario es fomentar el conflicto, tal y como hacen, casi por definición, los nacionalismos. Las identidades personales, que de alguna forma le hacen ser “turcófilo” a un servidor, no pueden trasladarse tal cual a un concepto único y genérico. Las identidades grupales, si es que existen, no son más que sumatorios de las individuales, resultados estadísticos que, en no poca medida, acaban por mostrar simples datos genéricos (como el amor por una bebida o la preferencia por un tipo de música).
Defender la “helenidad” de Santa Sofía es despojarle de sus minaretes, recolocando los mosaicos, que por circunstancias históricas, le fueron arrebatados. Ello implica conflicto, violencia, y por ende, algo “intolerable” en mentes sanas y equilibradas. El problema muchas veces recae en pretender tener una “identidad histórica” cuando, siempre e inevitablemente, se tiene “dinámica”. Cada cual se identifica con sus vivencias, con sus visitas pasadas, sus personas queridas y sus aficiones. No existen gustos comunes más allá de la estadística. Todos somos diferentes en pensamiento, por el mero hecho del Azar, única fuerza metafísica realmente probada.
Es por lo aquí escrito, en muy buena parte, por lo que sueño con volver a ver, ojalá en varias ocasiones, a Santa Sofía. Son éstas las fuerzas internas que me llevan a querer a este antiguo templo más que a otros edificios más cercanos. Mis gustos, mis aficiones, mis vivencias y sueños me acercan a ella en ocasiones. Santa Sofía me sirve mismamente de metáfora. Si no hubiera tenido la historia que tiene, yo no hubiera llegado hasta ella.
Los pasados son herramientas para el estudio, para enriquecer, pero jamás condicionantes estancos para el cambio y el progresismo frente al Futuro. Las identidades son personales y cambiantes, cada cuál tiene la suya, personal e intransferible, todo intento de cambiarla será inútil, todo intento de imponerla será brutal.

lunes, 19 de abril de 2010

La música de los Balcanes

De entre la ceniza siempre acaba saliendo la vegetación, la gracia de la Primavera y el más mágico arco iris botánico; algo así pasa en los Balcanes, la región más castigada por los excesos de Occidente, la mayor víctima de la idiosincrasia de los tiempos actuales. Yugoslavia, el espíritu de lo que podría haber sido, es ahora un territorio dividido por la sangre. Culturas, religiones, ideas y literaturas chocan donde antes se cultivaron las artes, la diversidad y la innovación cultural.
No deja de ser curioso cómo algunos éxitos culturales son producto del auge de los imperios. Si bien, en no pocas ocasiones, a gran coste, los imperios comunican grandes extensiones, fomentando la mezcla de elementos procedentes de lugares distantes. Tal y como ya lo hicieran persas y romanos, los turcos otomanos fueron capaces de unir bajo la soberanía del Sultán de Topkapi a gentes de las más diversas procedencias.
Lejos del fundamentalismo propio del buena parte del Islam actual, los turcos de la antigüedad fueron pueblos nómadas beligerantes, amantes de la bebida... y la buena música. Algo compartieron Constantinopla y Viena, y no fue, por suerte, el resultado. Los ejércitos turcos atemorizaban a sus adversarios con el aterrador ruido de sus tambores, siendo uno de los primeros ejércitos en popularizar sus bandas militares. La Mehter, la banda jenízara del Sultán, aún puede escucharse de visitarse el Museo Militar de Estambul (si bien, más a efectos turísticos, que puramente culturales). Se dice que la influencia de este “contingente músico-militar” inspiró a los propios Mozart y Beethoven. ¿Cómo no tenerles en consideración, siendo, esta afirmación, probadamente cierta? No deja de ser “proverbial” la paradoja de que fuera la banda Mehter, una de las más antiguas orquestas modernas, quizá la primera; no pudiendo haber sido posible el auge de la música clásica en la Viena de los Habsburgos... ¡de no ser por Turquía!
Se mire por donde se mire, las notas de estas bandas y sus instrumentos dejaron huella en los angostos, cortadas y valles balcánicos. Tal vez tuviera algo que ver que los jóvenes balcánicos y griegos fueran los elegidos para formar las tropas del Sultán (a través de su reclutamiento forzoso (“impuesto en tropas”), siendo aún impúberes, el “devshirmeh”). Lo cierto es que el elevado porcentaje de población gitana, zíngara, dedicada a la música en los países de la antigua Yugoslavia, ligado a una tradición musical, no sólo eslava, sino como se ha visto, fundamentalmente otomana, hace que los Balcanes sean una de las regiones del Mundo más “ricas”, musicalmente hablando.
Un nombre sobresale al tratar este tipo de música, para mi tan exquisita, Goran Bregović. Compositor de numerosísimas bandas sonoras: destacando las de las películas de Emir Kusturica, Bregović es, hoy en día, el “artista balcánico” por antonomasia. Hijo de padre croata y madre serbia, él siempre se ha declarado “yugoslavo”, reivindicando la diversidad de su persona, en sangre y música. Las influencias búlgaras, turcas, gitanas... son todo un cóctel con el que poder haber sido capaz de crear algunas de las melodías más significativas de este estilo musical, por lo demás, ciertamente único. Bregović representa la vanguardia creadora de un país ya difunto. Encarna la fiel tradición balcánica de las bandas musicales, peculiares “charangas” que se encuentran presentes en todos los lugares de la geografía balcánica.
Esta cara amable de Serbia, que cada año muestra en el certamen, tan manipulado, y en no pocos aspectos infame, de Eurovisión, ya es algo que muchos tenemos en mente. Marija Serifovic con “Molitva” (ganadores en 2007) o la esplendida Jelena Tomašević con su canción “Oro” son claros ejemplos. Precisamente Bregović será protagonista en la próxima edición, al componer la letra de la canción de Serbia. Fuera del "festival", a estos nombres cabría unir el nombre de Sanja Ilic y Balkanica una de las bandas de música balcánica más innovadoras, con estilos que van desde el más puro folk-instrumental a la música electrónica, pasando por el Chill Out o el New age.
Se mire por donde se mire, los lloros de una región entristecida por culpa de nuestros gobiernos (por unos más que otros) se van convirtiendo, poco a poco, en lo que tradicionalmente han sido, melodías de un pasado histórico plural y diverso. No deja de ser paradigmático el “caso yugoslavo” en una Europa cada vez más “melting-pot”, con más culturas, lenguas y religiones. Definitivamente, dentro de tanta tragedia, los Balcanes sí nos han dado una lección en positivo, su música...

sábado, 27 de junio de 2009

Zenobia

"Ya no quedaba ningún pudor; en las penosas circunstancias por las que pasaba el Estado, se llegó a tal punto que, mientras Galieno se comportaba de un modo incalificable, las mujeres, incluso, gobernaron de manera brillante, y aún las extranjeras".

Trebelio Polión, "Historia Augusta"

Existen nombres que denotan algo más que calificativos. Figuras que ocupan un lugar equidistante entre los dioses y los terrenos, entre la Verdad y el Mito. Como en tantas otras facetas de lo real, en todo lo que rodea al soberano de turno, ello es, aún, más manifiesto. Fuera de los casos de las "egipcias" Hatshepsut o Cleopatra, o la asiria Semíramis (quien se encaprichara de los memorables "jardines colgantes"), es extraño ligar nombres femeninos a la historia greco-romana. Como excepción que confirma la regla, durante el Bajo Imperio Romano - inicios del Imperio Bizantino surgieron nombres de mujer que ostentaron el máximo poder sobre las cabezas de miles de hombres; éste es el caso de Gala Placidia, Amalasunta, Teodora.... o Zenobia.

Refiriéndose a la época en que a la reina Zenobia le tocó vivir, Trebelio Polión, autor a quien se le atribuye comúnmente este fragmento de la "Historia Augusta", habla de un tiempo en el que las mujeres, incluso, gobernaban de una forma brillante (no limitándose a citar a las legendarias matronas romanas, sino que incluso, se atreve a referirse a las mujeres "bárbaras" o extranjeras).

Zenobia, menos conocida como Septimia Bathzabbai Zainib, era viuda de Odenato (príncipe "títere" de Roma, quien defendiera la frontera romana de Oriente frente a las terroríficas huestes persas). Justo cuando estaba en una de sus campañas, Odenato cayó asesinado (por un sobrino suyo, Meonio, según la tradición) junto a su hijo y heredero, Septimio Herodes, fruto de una relación anterior del cónyuge de Zenobia. No es extraño, de hecho, que se opine que bien pudiera haber sido ella quien ordenó su muerte, pues luego se alzó con el poder de su poderosa ciudad (y reino), Palmira, en tanto que regente, siendo herederos sus hijos, quienes estaban por detrás del difunto hijo de Odenato en la línea de sucesión.

El reino de Zenobia sería celebre por ser lugar de tránsito obligado para los mercaderes de la Ruta de la Seda. Allí llegaban las sedas chinas, las especias de la India, así como el incienso árabe. El clima "helenístico" de tolerancia hacia todas las religiones hizo que en su reino se aposentaran grandes sabios de la talla de Longino o de Pablo de Samosata (maestro de Arrio).

Volviendo con nuestra reina, los comentarios "machistas" del cronista romano no cesan con las palabras arriba citadas. Al caracterizar a Zenobia, recurso común en la época, se le tilda de "varonil", así como se afirman anécdotas tan curiosas de la reina como que, por ejemplo: era prudentemente genorosa y "se encargaba de la custodia del erario mejor de lo que es habitual en el género femenino", "cazaba con la pasión de los hispanos" o bebía con los soldados. En defensa de Polión debe decirse que era "cuestión de estilo", o cuanto menos común, considerar que la mujer siempre estaba supeditada al hombre, y como tal, era de inferior valía y mayor debilidad. Al ser válida, o más aún, "poderosa", Zenobia debía tener, como excepción, valores masculinos, y por ello, ser buena gobernante.

En nombre de su hijo (Vallabato), se hizo con el control de buena parte de la mitad oriental del Imperio (incluyendo a Siria, Egipto o Palestina, y por ende, a ciudades como las importantísimas Antioquía o Alejandría). El acto formal de soberanía fue la acuñación de moneda en su nombre, Odenato jamás se atrevió a ello, situándose, aunque fuera mera cuestión diplomática, siempre supeditado al Emperador romano. Zenobia se extralimitó, supero la costumbre de su difunto marido de hacerse llamar "Rey de reyes", con total mofa respecto al monarca persa, quien acostumbraba a llamarse así. Zenobia no usaba carruaje de mujer, dice el cronista, prefería utilizar el vehículo de soberana. Quizá la peor fortuna de Zenobia fuera la llegada al poder de uno de los conocidos como Emperadores de la "mano a la espada" (oriundos de la posterior Yugoslavia, al igual que Diocleciano, o el propio Justiniano), a la sazón, el Divino Aureliano.

Aureliano, dicen los cronistas romanos, no era "buena persona" pero sí un "eficaz gobernante". Reinstauró la unidad del Imperio cuando nadie volvía a apostar por ella (RESTITVTOR), acabando con la pretensiones de Tétrico (quien intentó crear un imperio paralelo en la Galia) y de Zenobia.... No obstante, para cualquier visitante de Roma será fácil reconocer, y admirar, la obra del Emperador romano, al ser él quien mandó construir las más pomposas defensas de la "ciudad eterna", la muralla aureliana.

Las catafractas (caballería acorazada) de la reina Zenobia no supieron aguantar el empuje de las tropas ligeras romanas, y sus auxiliares. Hasta el último momento, Zenobia esperó una ayuda de persas y árabes, la cual no llegó, o distó mucho de ser decisiva. Aureliano intentó ser clemente pidiendo la rendición, sin consecuencias, de la poderosa Palmira, Zenobia se negó, siendo hecha presa, posteriormente, cuando intentaba huir, montada en dromedaria, hacia la rival Persia. El carácter y fama de la reina de Palmira fue tal que el Emperador Aureliano la fue exponiendo en todas las urbes por las que pasaba. Durante su triunfo, suntuosa y bien ataviada, fue atada con gruesas cadenas de oro y enseñada, deshonrada, al pueblo de Roma. La venganza del romano fue sumamente sutil. En vez de morir estrangulada en las mazmorras, como acaecía con todos los monarcas prisioneros que eran exhibidos en los triunfos romanos, Zenobia fue "perdonada". Se le confinó en una rica villa de Tívoli, cerca de la que construyera Adriano con anterioridad (la célebre Villa Adriana, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco).

Aureliano fue sabio, en vez de hacer un mártir, al que pudieran seguir rebeliones en Egipto o la propia Palmira (de hecho volvió a revelarse la ciudad, siendo, esta vez, destruidas sus murallas, hasta que Diocleciano las reformó, situando un campamento romano, semejante al que hiciera, de forma un tanto "hortera", en el gran templo de Luxor), convirtió a la reina en una "honorable matrona romana", contrayendo, posteriormente, matrimonio con un senador.

Primera imagen: "Puesta de sol en las ruinas de Palmira, Siria." de Yvonnefm (This file is licensed under the Creative Commons Attribution ShareAlike 3.0).

Segunda imagen: "Queen Zenobia's Last Look Upon Palmyra" de Herbert Schmalz (http://www.illusionsgallery.com/Zenobia.html).

Tercera imagen: "Templo de Bel en Palmyra, Syria" de Yvonnefm (This file is licensed under the Creative Commons Attribution ShareAlike 3.0).

Cuarta imagen: Aureliano ("Busto in bronzo dell' imperatore Aureliano, secolo III d.C. Museo di Santa Giulia, Brescia". Italian Wikipedia, original upload mar 18, 2005 by Lotho2). Licencia GNU.

* Otros posts en Nubiru que te pueden interesar: 1) "Las catafractas y el inicio de la Edad Media" 2) "La mirada del águila" 3) "Gala Placidia o sobre el éxito de una mujer romana" 4) "La muerte de Teodora"

domingo, 22 de marzo de 2009

Bestias callejeras, Maestros de valores

Dentro de nuestra red de conceptos, de nuestro lenguaje y eventuales construcciones teóricas, siempre me ha chocado cómo hacemos uso de la oposición “lo natural” v.s. “lo artificial”. Desde una perspectiva estructuralista, bien pudiéramos constatar que, lejos de ser una oposición privativa, nos encontramos ante la parte y el todo. Lo “natural” como fondo de lo existente y lo “artificial” como la, cada vez menos ínfima, parte imputada a la especie humana.
Es lógico, e incluso sano, que nos centremos en lo que son los ecosistemas en peligro, aquéllos que continuamente menguan por nuestras pretensiones (por lo general, económicas, y en su totalidad, discutibles e incluso, según el caso, injustificadas). Sin embargo, es doblemente sano saber mirar a nuestro ombligo, observar aquellos peculiares ecosistemas de los que, no sólo no somos destructores, sino, en cualquier caso, creadores.
El más memorable adagio del famoso filme “jurásico” es aquél que afirma que: “la vida siempre se abre camino”. Para poderlo constatar sólo hace falta echar un ojo a nuestras alcantarillas, graneros, callejuelas y parques urbanos. La acción que el hombre ha tenido sobre estos lugares es exclusiva (tanto en lo “creativo” como en lo “equilibrador”, e incluso, “destructivo”). Siempre dentro de unos límites, es curioso que consideremos como “plagas” o “especies intrusas” a muchos animales, y plantas, que lejos de quedarse en sus hábitats originarios, han sabido abrirse paso en otros lugares. Junto a estos animales “introducidos”, existen otros “domesticados”, e incluso, “salvatizados”. Pongamos ejemplos.
Para todo barcelonés o madrileño (al igual que en otros lugares de Andalucía, Holanda, e incluso Zaragoza), la especie “invasora foránea” por excelencia es la conocida como cotorra argentina (“Myiopsitta monachus”). La cotorra monje, pues también así se le conoce, es un claro ejemplo de las virtudes que debe poseer toda especie animal para poder sobrevivir, y progresar, en el ecosistema urbano. En su caso, además de una singular belleza que le condujera a ser una popular mascota, debe sumársele una versatilidad notabilísima.
Bien sabido es que a la familia de los loros (psitácidos) pertenecen las aves con mayor potencial intelectual. No sólo capaces de articular palabra, los loros están dotados de una serie de recursos mentales que les habilitan para poder encontrar comida donde otros, sencillamente, no lo harían. Restos de bocadillo, carroña, dátiles de palmeras, higos y un sinfín de alimentos les sirven de dieta, motivo por el que han experimentado un incremento exponencial de sus poblaciones; llegando a ser, en casos puntuales, “peligrosas” plagas.
Haber tenido un ejemplar de esta especie durante siete años, mi amado Marcelino, es un argumento más que válido por el que haber puesto a la cotorra argentina como ejemplo de animal versátil; sin embargo, es bien cierto que existen animales más conocidos que dan honra a este adjetivo, como las gaviotas, e incluso otros que lo "desprestigian" o le quitan parte de su benigna aurora, las ratas...
¿Cómo no? En lo que a “especie doméstica” se refiere, los máximos exponentes de la fauna callejera son perros y gatos. Los hay de diversos tamaños, colores y costumbres, llegándose a poder identificar razas que incorporan en su distribución interesantes datos para estudios demográficos y económicos. Precisamente, valga la paradoja, estos mismos animales son el propio ejemplo de especies “salvatizadas”, y al mismo tiempo, al igual que la cotorra, ejemplos de dos valores clave para la adaptación al ecosistema: "versatilidad" e "inteligencia". Sobre los perros "salvatizados" es muy interesante citar el caso de Estambul, por donde los perros circulan por la noche en busca de restos y basura, en bandas de canes, no violentas, que no tienen más dueño que la Luna, ni mayor misión que limpiar las calles, a su manera.
"Versatilidad" e "inteligencia", la tercera cualidad, que igualmente deseamos los propios humanos, es la "belleza". De hecho, ha sido este adjetivo el que ha permitido que especies como el ciervo del Padre David se salvaran de la extinción, al ser, en este caso, preservado en jardines y cotos privados, o que especies como los diamantes, se hayan extendido a lo largo del globo (en muchas ocasiones, llegando a establecer poblaciones salvajes). No obstante, el caso más paradigmático es el del pavo real, una de las pocas gallináceas que no se han criado por su carne o cante (por lo demás bastante irreverente), sino simplemente por su valor ornamental.
La fauna, querámoslo o no, nos enseña valores. La supervivencia de estas especies se basa en valores que igualmente buscamos en nuestras vidas, siendo ejemplo de ello tanto la rata, el cerdo, el murciélago o la comadreja. ¿¡Quién lo iba a decir!?. En definitiva, los animales demuestran, en pueblos y ciudades, que la vida “se abre camino”, siendo el hombre capaz de destruir, o crear, no siendo posible una actuación humanamente “artificial” que en última instancia no se reconduzca a la Madre Naturaleza.
* fotografías:
1) "Cotorra argentina entre almendros" de Alonso Javier Torres (This file is licensed under Creative Commons Attribution 2.0 License).
2) Museo de Calatayud - Friso del Pavo Real - Restos de pintura - Primera mitad del siglo I ddC - Bílbilis, Barrio de las termas - Insula I, Domus 3. stancia 29. (Creative Commons Attribution ShareAlike 3.0)

domingo, 8 de marzo de 2009

Azerbaiyán: la perla del Cáucaso

Desde junio del pasado año, Madrid es candidata para albergar los Juegos Olímpicos del año 2016, junto a otras megalópolis como: Tokio, Río de Janeiro o Chicago. No obstante, las urbes que me llamaron más la atención, fueron las ciudades que se quedaron a las puertas de su nombramiento como candidatas. No me estoy refiriendo a Praga (ni tampoco, en esta ocasión, a la enigmática Doha), en verdad, y de ello trata este artículo, me refiero a la capital de Azerbaiyán, Bakú (Baky). Y es que no sólo los 6.000 millones de inversión prevista (que no le han servido para ser proclamada como candidata) me llaman la atención respecto a esta urbe, y por extensión, respecto a todo el país (cultura, pueblo, nación o etnia). Son múltiples, e importantísimos, los detalles que justifican que tengamos en cuenta a este Estado, observándolo con un prisma especial, quizá algo caprichoso. Azerbaiyán es un enclave estratégico, cuna de grandes ajedrecistas (Kasparov) y lugar donde generaran grandes fortunas gentes como los hermanos Nobel. A falta de ser un solo país, Azerbaiyán tiene condicionantes que lo hacen ser, él sólo, toda una región “geoestratégica”, hagamos referencia a algunos de ellos.
Sin caer en “nacionalismo” alguno, cuanto menos en su declinación “ibérica”, Azerbaiyán está compuesto por un Estado y dos territorios iraníes: Azerbaiyán Occidental y Azerbaiyán Oriental (con capital en Tabriz, histórica ciudad de 2 millones de habitantes). Al igual que en toda la zona de Asia Central, la dinámica histórica y política de esta región se ha regido por baremos muy diferentes a los vigentes en la Vieja Europa. La extinta URSS, los continuos cambios políticos en la antigua Persia, así como la conflictividad inherente a la región, han moldeado a los azerbaiyanos como una “nación sin Estado”, o mejor dicho, una etnia sin identidad política, unida, reconocida.
Religión y Nación han sido dos de las armas arrojadizas utilizadas en la región, tanto por parte de Irán como por parte rusa, turca y occidental. A principios de los años 90 surge el fenómeno del “Movimiento Despertar Nacional del Sur de Azerbaiyán”, con sede en Trabiz. Su jefe, el profesor universitario Mahmudali Chehraqanly, fue detenido, y posteriormente deportado a EEUU (quizás refugiándose en quien le había “pagado” su propaganda…). Nunca mejor dicho, dice Arif Yunusov (Jefe del Departamento de Estudios sobre Conflictos del Instituto de Paz y Democracia de Azerbaiyán), a los persas les “salió el tiro por la culata”.
Irán se acoge al islamismo radical con afán de convencer a las poblaciones (esencialmente rurales) de azerbaiyanos, intentado encontrar “aliados” entre las minorías kurdas, tayikas…. Por su parte, hordas de muyahidines, amaestrados en los riscos y quebradas de Afganistán, penetran en territorio azerbaiyano con el ánimo de “ayudar” en la lucha contra Armenia por el control del Alto Karabaj.
El Alto Karabaj se trata de una región “de iure” en territorio azerbaiyano, pero, “de facto”, administrado por las fuerzas de la República Independiente del Alto Karabaj (sólo reconocida por Armenia, siendo la mayoría étnica de la región armenios). La disputa por este territorio conllevó un conflicto armado que duraría, oficialmente, desde febrero de 1988 hasta mayo de 1994.
Intentando mediar entre Armenia y Azerbaiyán, Irán quiso consolidar su influencia en la región, con muy malos resultados. En pleno periodo de negociaciones, Armenia se hizo con el control, por sorpresa, de una de las plazas fuertes azerbaiyanas en el lugar (Shusha). El hecho de que Irán hubiere garantizado el cese, temporal, de cualquier hostilidad por parte de los armenios, hizo que Azerbaiyán culpara de los hechos a sus vecinos de Teherán. Era el principio, oficial, de unas tensas relaciones entre ambos países.
La rivalidad entre el “David” de Bakú y el “Goliat” persa debe buscarse, igualmente, en la gran disputa existente entre ambos países por hacerse con el control de los hidrocarburos del Mar Caspio (tema que será para otro artículo), eso sí, siempre ante la atenta mirada de EEUU y Rusia. La burocracia azerbaiyana supo aprovecharse de las hostilidades entre americanos e iraníes, aceptando (y a la vez rechazando) la instalación de bases estadoudinenses en su territorio. Irán ha amenazado a los de Bakú con la guerra, de aceptar éstos las bases del “enemigo yanqui”. No cabe duda de que en un hipotético conflicto EEUU-Irán, Azerbaiyán sería una de las claves… Algunas de las fuentes que se han seguido, principalmente:
- "Los conflictos del Cáucaso", Vanguardia Dossier Nº30, Enero-Marzo 2009.
Ilustraciones:
1) Baku. General view of town.
2) Situación del Alto Karabaj (Nagorno Karabaj)

domingo, 2 de noviembre de 2008

Argelia y el peligro del islamismo

“El rasgo más singular de la política exterior soviética es, por supuesto, la ideología comunista, que transforma a las relaciones entre estados en conflictos entre filosofías. Es una doctrina de la historia y también una fuerza motivante. Desde Lenin a Stalin, Khrushchev, Brezhnev y quienquiera que le suceda, los líderes soviéticos han estado parcialmente motivados por una autoproclamada perspicacia para interpretar las fuerzas de la historia, y por la convicción de que la causa de ellos es la causa de la inevitabilidad histórica. Su ideología enseña que la lucha de clases y el determinismo económico hacen inevitable el alzamiento revolucionario. El conflicto entre las fuerzas de la revolución y la contravolución es irreconciliable. Para las democracias industriales, la paz aparece como una condición naturalmente alcanzable; es la composición de las diferencias, la ausencia de lucha. Para los líderes soviéticos, por el contrario, la lucha no termina con la transacción sino con la victoria de un bando. La paz permanente, según la teoría comunista, solamente puede lograrse aboliendo la lucha de clases, y la lucha de clases sólo puede terminar con la victoria comunista”.
Henry Kissinger, “Mis memorias”.
A priori, Kissinger es un personaje que podría causar recelos, cuanto menos en lo que a mí respecta. Halcón del neoconservadurismo de los EEUU (sigue siendo uno de los más relevantes en la actual administración Bush, por no decir “el más”), responsable de la conspiración contra Allende…, Kissinger es una personalidad de la máxima importancia, quizá, a mi ver, una de las cinco personas más importantes del pasado siglo XX. De lo que no hay duda es de su perspicaz, y raramente superable, inteligencia. Leo las frases arriba transcritas y no acabo de poder diferenciar la situación que motivó la redacción de estas palabras (la “Guerra Fría” en los años 70) con la situación que ahora bien las podría motivar. Me gustaría quedarme, muy especialmente, con la idea de que el comunismo es una “es una doctrina de la historia y también una fuerza motivante”, ¿qué pasaría si cambiáramos a la hoz y el martillo por la media luna islámica?
Como es bien sabido, Islam significa “sumisión”. Desde esta óptica, la yihad de los fundamentalistas islámicos bien puede verse a la luz del texto de Kissinger. Con ellos no puede haber transacción, sino sólo la derrota de un bando. Tal y como acaece en muy raras ocasiones, la lectura de este monumental, e indispensable, obra se me juntó con el análisis de un estudio, no menos interesante. Se trata de “El Sahara: vínculos sociales y retos geoestratégicos”, de Mohamed Cherkaoui (Director de investigación del Centro Nacional de Investigaciones Científicas francés, CNRS), (Bardwell Press-Siglo XXI, 2008). Gracias a la lectura de esta obra he podido saber de la situación “geopolítica” de uno de los países que siempre más me han incomodado: Argelia.
Si tuviera que elegir uno de los países que mayor pavor me genera, sería éste. Su vasta extensión (en su mayor parte desértica) junto con una casta militar que monopoliza el poder, en un país “rico”, virtud de los hidrocarburos y demás recursos en su haber, me hacen ver el país con suma desconfianza. Cherkaoui habla de una “unificación de la unidad nacional argelina” dentro de un contexto de “conflicto (incompatibilidad) con el resto de sociedades”, véase, un nuevo y “sui generis” imperialismo. Sin querer pensar al son de las trompetas de los EEUU, o al menos intentando ser un tanto independiente en mi pensamiento, debe decirse que el “islam”, no en todo, pero sí en su variante más integrista y genuinamente “purificadora” es un enemigo de primer nivel.
En Oriente Medio cada día se constata, con mayor intensidad, el auge de Irán en países como Siria, Líbano o Palestina, ¡qué decir en Iraq, pese a los intentos fallidos de dominación por parte de EEUU! Como países “contenedores” siguen estando Pakistán, Marruecos y Egipto, a la vez que el eterno enemigo iraní: Turquía.
Que hay una necesidad global de establecer un “derecho democrático cosmopolita”, institucionalizado en organismos representativos de verdadera soberanía (véase una nueva, y en cierto modo imperial, Organización de Naciones Unidas) es evidente. Sin embargo, asimilando a este contexto las palabras de otro genio: no se hará de golpe, sino sumando pequeños pasos. Por el momento debe vigilarse a países infernales como Argelia. Intentar que no forme alianzas potencialmente fatales con el eje iraní. Debe acabarse de integrar a Turquía y utilizar su “autoridad geopolítica” para sembrar el orden, junto a su “rival” Egipto.
El enemigo, para el caso de Europa, está dentro, pero también cerca de nuestras fronteras. ¿Cómo imponer el derecho democrático global cosmopolita? ¿Es conveniente hacerlo en gentes con cultura limitada, impregnada de los valores violentos del islamismo radical?. Quizá sea el momento de recordar el modelo turco, y ver los pros y contras de la figura de Atatürk y el kemalismo.

viernes, 17 de octubre de 2008

Por siempre. Para mi Maestro

Nubiru hoy pierde un lector, un comentarista de excepción y, ante todo, gran profesor y amigo. Ha muerto D. Juan Miquel González de Audicana
Recuerdo aquel día como si fuera ayer. El alumnado hablaba de sus cosas e iba llegando al aula asignada (en el edificio de Jaume I de la UPF de Ciutadella); todo ello esperando la llegada del profesor. Yo me encontraba entre ellos. Era el primer día de clase y nadie sabía qué era lo que nos iba a reparar aquella asignatura: “Instituciones Jurídicas Comparadas”. El temario era un tanto curioso, con puntos del programa ciertamente “sui generis”. Hoy, una vez licenciado, se puede decir que todos los asistentes estábamos un tanto “preocupados”, al saber, en lo referente a la asignatura, sólo de la entidad y prestigio del profesor, y nada del contenido de esa misteriosa materia. Repentinamente se abre la puerta de la “ensardinada” aula. Por ella entra un hombre de edad avanzada, vestido elegantemente (sin necesidad de aparentar grandes facturas de abogacía, ni mayor meritocracia que la de ser eminente en mil y una materias). Empieza a hablar y todos escuchamos, no olvidemos que es la primera sesión, con la mayor atención y curiosidad por lo que nos explica. Pasan los días y uno se da cuenta de que no se encuentra en una asignatura común. Aquel momento tantas veces soñado, una clase con un maestro “aristotélico”, sabio y bondadoso, se hace realidad con la docencia del Dr. Miquel. Sus alumnos le contemplan entusiasmados, como no podía ser de otra forma. Sería la primera vez que oíamos hablar de Confucio, las “normas jurídicas” del Corán o de las más variopintas anécdotas y consejos, de ese hercúleo titán del saber, a la sazón, vestido de eminencia. Aquella asignatura me dejó marcado, fue el inicio de una relación Maestro-discípulo.
No pasaría curso sin que fuera, en varias ocasiones, a saludar al Dr. Miquel. Su eterna sonrisa y sabia tertulia eran, para el tiempo por pasar, de lo más seductoras. Siempre tenía un asunto entre manos, un nuevo estudio o fecundas ideas que compartir con quien tuviere la suerte, en ese instante, de estar practicando el noble arte de la tertulia o conversa. Joan Miquel era así, un hombre enorme con la más sincera, bonachona, humilde, y a la vez admirada, figura. A sus setenta años no conocía límites de futuro. Planeaba visitar la “Patria chica” de todo gran romanista, véase Constantinopla, a la vez que hacía planes sobre cuál iba a ser la próxima Universidad que iba a gozar de su privilegiada docencia. Japón, Múnich, Bolonia, La Laguna o Valencia bien sabían de su notabilísima mente. En los últimos meses le habían propuesto cambiar “su Universidad”, o lo que es lo mismo, la Universidad Pompeu Fabra, por la de la capital bávara. Lugar donde la guadaña tenebrosa le sorprendió, cómo no, en acto de servicio: estudiando, a la vez que enseñando.
Son muchas las cosas que recuerdo de tan querida persona, en lo personal, mi más notorio e inolvidable Maestro. Quisiera citar algunas, perlas de mi joven vida que me sonrojan al recordarlas, que me alegran al pensar que yo fui afortunado por recibir sombra de tan fuerte roble. Como en un resto de infinidad de cosas, el profesor Miquel era un ejemplo de vida sana. Le gustaba caminar, no siendo extraño que fuera, y lo que era aún más meritorio para su edad, volviera, cuasi cada día desde su residencia hasta el Campus de Ciutadella. Precisamente, acompañándole en una de sus caminatas, me acaeció una de las experiencias más maravillosas que me han ocurrido a mis 22 años.
A la altura de la Plaza Urquinaona, el Profesor se encontró con una de sus innumerables discípulas. Al preguntarle dónde iba, mi Maestro le contestó que iba de paseo con su “Discípulo predilecto”. Además de un contundente sonrojo, la afirmación motivó que me dieran ganas de enmendar el adjetivo, cambiando el “predilecto” por un “afortunado”. Precisamente, fortuna fue lo que me faltó cuando, hace poco menos de un mes, hablaba con él por teléfono. Mientras me comentaba el nacimiento de su nuevo nieto, y la lectura de la tesis doctoral por parte de su queridísima hija (ambas cosas acaecidas en dos días, el niño en la barriga de la madre cuando ésta leía el texto ante el Tribunal), el teléfono de su despacho se estropeó, teniéndose que posponer, forzosamente, nuestra conversación pendiente. Quizá como manía, decidí llamarle 3, 4 o 5 veces cada semana, desde entonces, con la esperanza de poder acabar esta “conversa". Sin embargo, el infortunio del teléfono me privó de esta conversación, que tanto deseaba. Hoy he vuelto a llamar a ese número, esperando que ese “sí, dígame”, tan familiar como cariñoso, me brindara la ocasión de poder relajarme con un tiempo de sano intercambio de ideas y experiencias. Ello no ha pasado, la pesadilla no ha desaparecido, dejando lugar a un nuevo momento.
No creo ser capaz de poder desearle que descanse en paz, pues sé que ello es imposible. Donde quiera que medre desde ahora, seguro que seguirá hablando de Justiniano, Ihering, Confucio o Kunkel. Seguro que continua enseñando al primero que pase por delante de su sabia efigie. No tengo dudas. Allá donde quieras que estés, Maestro, seguirás siendo la misma dinamo incansable, el mismo sabio perdido, la última gran eminencia que ha sabido enseñar como Aristóteles, aun siendo romanista, en vez de griego.
Por siempre, Dr. Miquel.
Alguien que, desgraciadamente sin ser familia, siempre te seguirá recordando y queriendo, como buen ayo y mejor amigo, Maestro del que siempre, aún en el infinito, seguiré sintiéndome honrado por poder haber sido uno de sus últimos discípulos.
Origen de las fotos: Universidad Pompeu Fabra.
*Artículo sobre el Dr. Miquel, del Dr. Alejandro Nieto, publicado en el diario "ElPaís" de 23 de octubre de 2008:
* Una nuevo artículo conmemorativo en: http://dragon.blogalia.com/historias/60174#comentarios
* Artículo de Lothar Siemens Hernández en "La Opinión de Tenerife":
* El 12 de Diciembre, de 2008, se le otorga, a título póstumo, la Medalla de la UPF.
(Artículo publicado en la "Revista General de Derecho Romano", Iustel, diciembre de 2008)