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domingo, 8 de julio de 2012

El cuento del sasín.


El subcontinente indio, además de ser una de las zonas más densamente pobladas del Mundo, contiene muchas especies animales, más relacionadas con el África austral que con el resto del continente asiático. El leopardo, el guepardo, el rinoceronte, el búfalo, el elefante o el león son ejemplos de ello. Si bien siendo especies o subespecies diferentes a las africanas, es ciertamente curioso cómo las praderas indias tienen mayor parecido con el Serenarte que con China o Afganistán. De la misma manera, la India también tiene antílopes. No emparentados con el resto de miembros del “grupo antílope” (nombre poco científico con el que se denomina a varias especies de artiodáctilos), en la India destacan dos especies: el nilgai y el sasín.

 Sasín (Antilope cervicapra

Nilgai (Boselaphus tragocamelus)

Pocos animales pueden rivalizar en belleza con el sasín macho. El juego de colores blanco y negro de su piel, sus largos y retorcidos cuernos (que de haber sido singulares seguro le habrían identificado con el unicornio)... Se trata de un animal magnífico, merecedor de toda protección, y como no es extraño en la India, culto. Al sasín se le considera un suerte de mensajero celestial. El simbolismo de este animal es tal, que incluso algún que otro actor famoso en la India ha sido condenado por su caza...

La caza... Precisamente ese arte, a mi ver de tan poco gusto, que identifica, intergeneracionalmente, al hombre actual con el del Pleistoceno, ha producido una gran paradoja, a la postre, genial para la conservación de la especie. La misma suerte ha corrido el nilgai o antílope azul, mamífero más próximo a la vaca (en tamaño y parentesco) que, aun sin tener la belleza del sasín, ostenta el título de “antílope mayor de la India”.

Nilgais y sasines no sólo los hay en la India y Pakistán. No hace muchos años, empresarios estadoudineneses soltaron individuos de estas especies en terrenos de Tejas y algún otro Estado americano. Experimentos semejantes se realizaron en la Patagonia, teniendo por consecuencia que los ejemplares existentes para la caza en estos lugares sean más abundantes que los nativos de la India. Paradoja caza - conservación.

Estas iniciativas, en todo caso nacidas con el ánimo de lucrarse con la caza de estos seres, nos demuestran que el hombre a la vez que “destructor” de ecosistemas, puede crearlos. Prácticas semejantes han tenido peor resultado, habiendo resultado las especies introducidas especies invasoras. Obviamente, cada caso es un tema a tratar, y seguramente, aunque para mi sea imposible considerarlo, habrá quien opine que el sasín es una especie invasora en Tejas, y que por ello, debiera ser eliminada.

En un Mundo donde la conservación de la biodiversidad animal, y vegetal, es cada vez más complicada, las medidas de “introducción” tal vez pudieran ser vistas con otros ojos, con otra intención y finalidad. No deja de ser injusto que demonicemos a los habitantes del África austral o de Indonesia por querer progresar. Ellos están destruyendo ecosistemas vírgenes, como antes lo hiciéramos los occidentales. No deja de haber hipocresía cuando se pretende salvar al rinoceronte negro y no las vidas de los niños del Cuerno de África. Protección animal debe ir aparejada con protección humana, intentándose, siempre, que los derechos de ningún ser ajeno a nuestra especie sean mayores que los de uno de los de la nuestra.

Directamente, ¡llámenme loco! ¿Por qué no soltar rinocerontes negros en Doñana? ¿Por qué no hacer un par de grandes reservas en cualquiera de las dos Mesetas y poner allí especies que en sus países están en peligro y que pueden medrar en un clima como el nuestro? La experiencia acaecida con el sasín y el nilgai, con sus respectivos “cuentos”, nos debieran hacer reflexionar. ¿Acaso no necesitamos animales “de caza mayor” que limpien nuestros bosques? ¿Acaso no está en retroceso el ganado ovino y caprino, que tradicionalmente ha pastado por nuestra geografía?

Sueño con un monte español donde especies en peligro de extinción puedan sobrevivir, habiendo actuado, una vez más, el hombre como protector-creador, y no como exterminador de especies. No dejen de fijarse en el caso de estos dos antílopes, ni mucho menos, en el ejemplo del bisonte europeo y su reintroducción, tras siglos, en los bosques de Palencia.

* Origen de todas las ilustraciones: http://commons.wikimedia.org/wiki/Portada

miércoles, 13 de enero de 2010

La domesticación del clima.

¡Tamaña sorpresa debió de darse el primer hombre que inventó el fuego! Aquella fuerza divina que sólo había sido capaz el hombre, hasta entonces, de ver en el rayo, en el volcán o en los trágicos incendios ahora era accesible para el simio hegemónico. Los de su tribu quizá lo alzaron a la consideración de deidad, tal vez lo acusaron de herejía por utilizar un medio vedado para los seres carentes de naturaleza divina... La fuerza devastadora por excelencia, el elemento más temido por todo animal terrestre ahora se había convertido en herramienta accesible. De problema a solución, al menos en parte. ¿Qué pensaría el lector si le dijera que, algún día, quizá el clima pueda ser controlado, “cultivado” como algunas especies vegetales, e incluso, ser un bien con rendimiento económico?

Sabiendo que el pasado siglo XX fue el de las comunicaciones, no sería muy aventurado decir que este siglo va a ser el de la ciencia, especialmente el de la biología. La biotecnología, los próximos descubrimientos en genética y neurociencia seguro que no nos dejarán indiferentes, transformando nuestro mundo en una realidad apenas hoy imaginable (al igual que Internet ya lo hiciera a finales del s. XX). Sin embargo, al igual que la propia Internet, es bien probable que surjan avances que apenas seamos capaces de soñar, ni en el mundo de Pandora, tan a pie de boca hoy en día. El “cultivo” del clima poco a poco se va haciendo realidad.

Seguramente no serán pocos quienes hayan oído hablar del “robo de nubes” por parte del gobierno de Esperanza Aguirre (Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid). Según se ha demostrado, el gobierno madrileño ha estado utilizando tecnología israelí con el fin de conducir las nubes, que en principio se dirigían a otro lugar, hacia su territorio. El asunto transcendió “mínimamente”, en parte por ser la víctima Castilla y León (CCAA igualmente gobernada por el Partido Popular), y, en otra parte, por ser un asunto “poco creíble” para el común de los mortales. Sin embargo, la verdad está ahí. Según se ha demostrado, Israel ha conseguido bombardear a las nubes con yoduro de plata, provocando que las precipitaciones, que en principio no iban a hacerlo, caigan en su territorio. Esta herramienta en manos de un estado tan poderoso no es como para estar tranquilo, más aún si eres ciudadano de uno de sus vecinos países árabes. En este caso, más que de “cultivo” hablamos de “robo”, pero las “modificaciones climáticas” que el hombre será capaz de realizar a corto plazo no se reducen a ello.

Ya en otra ocasión, en Nubiru se trató el tema de la peridotita, un mineral capaz de absorber dióxido de carbono (CO2) convirtiéndolo en cuarzo. Este mineral, sobre el que “Petroleum Development Oman” ya está realizando pruebas, abunda no sólo en el desierto de Omán (península Arábiga), sino también en la propia Arabia Saudí, así como en las costas de Yugoslavia. Es una roca volcánica, sus afloramientos están asociados a los de olivino, llamada a dar que hablar en el futuro. No es la única medida sobre la que se está investigando...

A principios de los años 90, el oceanógrafo californiano John Martin pronunció una frase, un tanto "esotérica-apocalíptica": “Denme un barco cargado de hierro y provocaré una era glacial”. Poca gente le dio importancia en aquel momento. Varias compañías de EEUU han retomado la idea con el fin de generar "créditos para contaminar" (siguiendo el sistema inaugurado por Kyoto), pero no ha sido hasta los últimos meses que el asunto ha tomado un nuevo sentido.

A bordo del gigantesco Polarstern, científicos de la India y Alemania han hecho un experimento "sembrando" hierro en el oceáno con el afán de fomentar el crecimiento del fitoplácton (minúsculos organismos capaces de hacer la fotosíntesis). Sin embargo, con ello también ha crecido la población de devoradores de fitoplácton (organismos semejantes a larvas de camarón) y, según científicos españoles, un intento a gran escala pudiera, no sólo hacer que se elimine una tasa inferior de hidróxido de carbono de la que se había previsto, sino también provocar un incremento masivo de las poblaciones de plácton que consumiera tal tasa de oxígeno que acabara con los peces.

Se mire por donde se mire la Ciencia se está abriendo paso, eso sí, una vez más con Maese Dinero siguiéndole la pista. ¿Se conseguirá domesticar el clima? O mejor dicho... ¿se podrá "graduar" el Cambio Climático?

domingo, 30 de agosto de 2009

Nada es lo que parece

Nada es lo que parece. Ésta es una frase “ambivalente”, una suerte de panacea que nos puede servir para introducir mil y un temas. Es una oración “vaga”, signos de escritura que deben ponerse en un contexto, con un significado (además de significante). Si esta frase se inserta en un escrito sobre actualidad, el asunto cambia. “Nada es lo que parece” es el estribillo perfecto cuando se habla de geopolítica. Todo son mensajes vacíos (“política” por antonomasia), que requieren, siempre, una explicación precisa y concluyente.

No hace mucho tiempo, escuché una noticia que me llenó de tristeza y preocupación. Los buitres de la India se están extinguiendo a marchas forzadas, habiéndose reducido su número en más de un noventa y cinco por ciento…. Coincidiendo con esta noticia, los telediarios hablan de una peligrosa pandemia conocida como “gripe del pollo”. A un servidor, creo que por razones obvias, lo primero que creyó es que los buitres se habían contagiado, en masa, por tan feroz virus. Nada es lo que parece. Pese a que las noticias parecieron “dejar ir” reflexiones equivalentes a la mía, la realidad surgiría, muy posteriormente, con afán de ilustrarme en mi ignorancia.

En el año 2008, un estudio publicado en la prestigiosa revista Ecological Economics” afirmaba que la falta de buitres había causado más de 50.000 muertes indirectas en la India. Con la proliferación de cadáveres no comidos por estas aves, el número de perros se ha incrementado, y con ello, los casos de rabia. El buitre, sea en la India o en Celtiberia, es el “barrendero biológico” por excelencia, come sin molestar, y limpia los campos de carroña, con el “ahorro en enfermedades” que ello comporta. En relación con lo que antes hemos comentado, la tragedia del buitre no tiene que ver con la archiconocida “gripe aviar” o “gripe del pollo”, ni tampoco con la “gripe A” o “gripe porcina”… la cuasi total extinción del buitre en la India se debe, curiosamente, al uso de un producto farmacéutico: el diclofenac, anti-inflamatorio de uso ganadero que les colapsa los riñones.

Curiosamente, la “gripe aviar”, aunque no directamente, también ha tenido fatales consecuencias para los buitres en España. Si bien no se ha encontrado rastro alguno del uso de este fármaco en ningún rincón del país, sí que es cierto que las poblaciones de buitre leonado se han visto especialmente diezmadas en los últimos tiempos. Parece obvio que el declive de la ganadería ovina y caprina es un factor clave, sin embargo, no el único.

En primera persona, he podido ver cómo en Anguita (Guadalajara), las ovejas enfermas no podían dejarse en el campo para alimentar a los hambrientos buitres. Por más que los celtíberos lo consideraran un signo de divinidad (el buitre era visto como siervo de Lug, divinidad principal), el Gobierno prohibió esta práctica, obligando a depositar los cadáveres en contenedores especiales. Por fortuna, en los últimos tiempos, la prohibición ha sido revocada, volviéndose a utilizar los muladares (eso sí, con requisitos previos).

Los buitres, al menos los que tienen alas y plumas, no podrán denunciar esta “conjuración” de las grandes farmacéuticas, sin embargo, nosotros sí. Donald Rumsfeld (ex-Secretario de Defensa de EEUU) es el principal accionista de Gilead Sciences Inc., empresa que vendiera a la suiza Roche el Tamiflu, antiviral que fuera fabricado en masa durante el año 2005, precisamente cuando se vendieron millones de dosis, dada las informaciones de riesgo de pandemia que diera, precisamente, el Pentágono. Como bien escribe Walter Goobar, “ahora hay millones de dosis que tienen fecha de vencimiento en seis meses”. Rumsfeld, “Madoff a gran, e infernal, escala”, escribe Goobar, recibe el 10 por ciento del precio de cada caja vendida en el mundo. Nada es lo que parece. Si bien pudieran tratarse de empresas en la élite empresarial, la realidad es bien distinta, Roche, según datos de la Bolsa de Zurich, estaba al borde de la quiebra.

El descubrimiento del genoma de la gripe española, las armas químicas, la guerra de Iraq, la existencia de especímenes tóxicos para la especie humana, como el dicho político, no son más que indicios de un negocio que juega con vidas humanas. ¿Dónde está lo real y dónde lo ficticio? Quizá nunca lo sepamos….

Mil gracias a mi “Vulcano soltero”, gran maestro y amigo, por abrirme “la pista”.

Sobre las imágenes:

1) “Gyps bengalensis” (Image: Goran Ekstrom) Permission This image was published in a Public Library of Science journal. Their website states that the content of all PLoS journals is published under the Creative Commons Attribution 2.5 license.

Artículo clave: Switching Drugs for Livestock May Help Save Critically Endangered Asian Vultures. Gross L, PLoS Biology Vol. 4/3/2006, e61

http://dx.doi.org/10.1371/journal.pbio.0040061

2) Donald Rumsfeld, Secretary of Defense of the United States. This image is a work of a U.S. military or Department of Defense employee, taken or made during the course of an employee's official duties. As a work of the U.S. federal government, the image is in the public domain.

Lectura recomendada: Walter Goobar, “Rumsfeld y una epidemia con puntualidad suiza” (http://www.elargentino.com/nota-39772-Rumsfeld-una-epidemia-puntual.html)

* Tras la redacción de este artículo, D. Jorge, un amigo de la mayor estima, me recomendó este vídeo que ahora les facilito, sencillamente espectacular, ¡gracias de corazón Jorge!.

* Otro vídeo de interés: http://www.vimeo.com/6790193 (cortesía de Pi)

viernes, 19 de junio de 2009

Hoy es un buen día para rezar

Ha muerto un Santo en vida, D. Vicente Ferrer i Moncho. Víctima de problemas cardio-respiratorios, motivados, fundamentalmente, por la embolia que sufrió el pasado mes de marzo. Hoy es un buen día para rezar. No porque el Mundo sea más justo, no porque Dios haga hecho acto de presencia levantando la bandera de Libra sobre la cabeza de cualquier mortal. Ni mucho menos. La ocasión de rezar viene motivada por una ínfima probabilidad, en algo asegurable: "recen, no viniera el Juicio Final y D. Vicente sin reconocimiento". La beatificación del barcelonés es, hoy más que nunca, inexcusable. Sin embargo, un servidor tiene muchas dudas de que pueda llevarse a efecto. Ferrer muere sin haber recibido el Premio Nobel de la Paz (galardón que recibiera, entre otros, Henry Kissinger (quizá en memoria de Allende)). La beatificación de un hombre que fue "raptado" por la República (alistado en la Quinta del Biberón) y preso en el campo de concentración franquista de Betanzos (año 1939) sería un hecho simbólico. Ferrer abandonó sus estudios de Derecho el año 1944 para pasar a formar parte de las filas de la Compañía de Jesús ("Jesuitas"), la cual abandonó en el año 1970 para pasar a contraer matrimonio con Anne Perry, periodista inglesa. De su unión nacieron varios hijos, sin que por ello dejara de "apadrinar" a más de dos millones de indios pobres. El año 1996 funda la Fundación que lleva su nombre (para organizar su acción y garantizar la continuación de su trabajo). Posteriormente recibiría, entre otros reconocimientos, el premio Príncipe de Asturias de la Concordia (1998), la Cruz de Sant Jordi (2000) o la Gran Cruz del Orden del Mérito Civil (2009). Por todo ello, no es de extrañar que la Unesco lo considere, desde el año 2001, personaje destacado para el estudio del siglo XX. El átomo primordial de su loable acción es, según se nos explica en la web de la Fundación, “El milagro de dar”, el cual consistía en una pequeña ayuda económica y el asesoramiento técnico necesario para obtener agua para los cultivos; instando a cada campesino para que al finalizar la ayuda devolviera lo prestado (sin intereses), un sistema no muy diferente al practicado por el Nobel Muhammad Yunus (más conocido como el "banquero de los pobres"), quien recibiera con Ferrer el premio Príncipe de Asturias ese mismo año 1998. Desde que en 1952 llegara a Mumbai como misionero jesuita, hasta el día de su muerte, Vicente Ferrer ha sido un ejemplo, un "mártir de la injusticia y del insuficiente reconocimiento", luchemos por su memoria y por hacer al Mundo consciente de cuán necesarios son hombres de su talla.... Napoleones de la Humanidad, aniquiladores de la Pobreza y el desamparo humanos.

Imagen: genial fotografía de Borja Luque.

http://borjaluquepardo.blogspot.com/

sábado, 17 de enero de 2009

El monstruo del Cambio: Heráclito y los dinosaurios antárticos

"ποταμοις τοις αυτοις εμβαινομεν τε και ουκ εμβαινομεν, ειμεν τε και ουκ ειμεν τε En el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos [los mismos]" en Diels-Kranz, Fragmente der Vorsokratiker, 22 B12
¿Qué es el cambio? La definición oficial de la RAE afirma que es la “acción y efecto de cambiar” o lo que es lo mismo, el verbo cambiar es definido como “dejar una cosa o situación para tomar otra”. Coherente con un pensamiento donde la razón última, Dios, es de dudosa existencia y donde las reglas de la geometría euclidiana hace un tiempo que dejaron paso a teorías cuánticas y a los fractales, puede decirse que “el cambio” lo es “todo”, siendo describibles sus contornos, única y exclusivamente, como producto de la medida y la intuición. El “relativismo”, tan temible como temido por algunos, es un punto de vista neutro cara a la realidad.
A Heráclito de Éfeso se le atribuye uno de los más memorables adagios de la filosofía universal: “no se puede entrar dos veces en el mismo río”. Según la más autorizada doctrina, tan famosa frase procede de una versión que da Platón en el Cratilo, y no del propio filósofo griego (también conocido como “el Oscuro de Éfeso”), siendo la “versión original”, o al menos así se le aproxima en este momento, el texto arriba transcrito (reconstruido por I. Bywater, siguiendo los diferentes fragmentos de la obra de Laercio). Es desconcertante que se formulara un principio tan adecuado en época arcaica, para después haber sido olvidado, o menospreciado, en busca de modelos “fijos”, donde la dinámica de las fuerzas de la naturaleza son sometidas a ficciones, con el ánimo de alimentar al deseo humano de ser capaz de controlarlo “todo”.
Podría decirse que hay dos tipos de historia: la “humana” o “histórica” y la “natural”. Más que por los intervinientes, ambas se diferencian por el prisma con que son estudiadas, mayormente neutro en el segundo caso, donde los únicos testigos son fósiles y demás seres muertos e inertes y no crónicas de vencedores. Es precisamente en la “historia natural”, o mejor dicho, en la biología y la paleontología, donde mejor pueden apreciarse estas ideas. El medio físico es cambiante por definición. Fuerzas motrices incomprensibles, al menos totalmente, son las “culpables” de que las ideas de Heráclito sigan teniendo actualidad. La Antártida nos hará las veces de ejemplo.
A la vez que un pañuelo, nuestro mundo es un “puzzle”. Los continentes (sólo hace falta mirar un manda mundi para poder apreciar lo que se aquí se dice) acontecen “piezas” que cambian continuamente de posición. Antes África y Sudamérica estaban juntas (si se imprime un mapa del globo y se recortan, se verá cómo, aproximadamente, encajan una con otra), a la vez que con Australia, el Subcontinente indio (separado de Asia) y Oceanía. Esta masa de tierra fue Gondwana, "hermana" de Laurasia, y ambas, "hijas" del supercontinente Pangea.
Los continentes se mueven, cambiando su posición a lo largo de los siglos. La explicación de ello la tiene Wegener, y al difunto sabio nos remitimos (Wegener, A. (1912): “El origen de los continentes y océanos”), pues el tema sobrepasa lo tratado en este artículo. La deriva continental interactúa con la selección natural y demás “fuerzas” de la Naturaleza, dando como fruto las especies actualmente existentes, y pretéritamente, las que antaño existieron. Así, el “aislamiento” de Oceanía permitió que los mamíferos marsupiales, así como los monotremas (ornitorrinco y equidna), pudieran sobrevivir al “imperio de los placentarios (grupo al que pertenecemos nosotros mismos), al menos, hasta el momento.
Corrían los primeros años noventa cuando William Hammer y William Hickerson encontraron un curioso hallazgo a 3.900 metros, cerca del glaciar Beardmore, en la Antártida. Sobre el Monte Kirkpatrick, pues así se conoce a la formación, en lo que antiguamente había sido el lecho de un río, encontraron fósiles de un terrorífico carnívoro, el Cryolophosaurus.
Este dinosaurio, de 6 metros de largo, por 3 de alto, merodeó por los bosques antárticos hace 192 millones de años, Jurásico Inferior. El taxón al que perteneció no está claro, pensándose que quizá estuviera emparentado con el célebre alosaurio, si bien, actualmente se cree que debió ser uno más en la estirpe del, no menos conocido, Dilophosaurus (el dinosaurio con paraguas en la garganta (en la película, no en la realidad), de Jurassic Park). El Cryolophosaurus hallose a 650 kilómetros del Polo Sur, no obstante, en aquella época se encontraba a 1000 kilómetros más al norte, no debiendo resistir las frías noches polares.
No era la sabana africana, pero bien cierto es que la Antártida no era en el Mesozoico el continente que actualmente conocemos, o hablando en propiedad, decimos conocer. Por el, hoy, Polo Sur, medraban grandes anfibios carnívoros, correteaban parientes de los españoles Iguanodon o Hypsilophodon (Muttaburrasaurus y Leaellynasaura, respectivamente), así como vivieron algunos de los más primitivos saurópodos, eso sí, cada cual en su respectivo período geológico.
El “monstruo del Cambio”, caprichoso mote con el que quiero bautizar a este pavoroso ser, sin mayores pretensiones que para este artículo, nos muestra cómo, millones de años antes de la invención de la máquina de vapor, de las bombas atómicas, del movimiento ecologista y de la fundación de Greenpace, la Antártida ya experimentó un gran cambio, un cambio que condujo desde los grandes saurios… a sus lejanos primos, los pingüinos.
Lo dijo Heráclito, todo cambia, incluido el Clima. Los modelos euclidianos deben ser definitivamente desterrados, sigamos las ciencias modernas, y ante todo, consolidemos un nuevo y, por necesitar próspero en el futuro, cambio de paradigma. Para ello, debe ser conservado el medio ambiente, y muy especialmente la Antártida, siempre dentro de nuestras fronteras, sin intentar ser dioses, ni tampoco “salvapatrias” ecológicos. La Naturaleza es incontrolable e impredecible, y por ello mismo, y al mismo tiempo… fascinante.
Imágenes:
1) "Heraclitus" de Hendrik ter Brugghen
2) "Cryolophosaurus" de ДиБгд at ru.wikipedia

martes, 12 de junio de 2007

La paranoia del Buda

"Todos los intereses mundanos tienen una sola conclusión inevitable, que es el dolor: las adquisiciones terminan en dispersión; las edificaciones, en destrucción; las reuniones, en separación; los nacimientos, en muerte. Sabiéndolo, se debería renunciar desde el primer momento a adquirir y a acumular, a construir y a reunirse, y... consagrarse a tomar conciencia de la Verdad... La vida es breve e incierto el momento de la muerte; de manera que aplicaos a la meditación..."

Milarepa (Siglo X)

Siempre he tenido algún que otro prejuicio respecto al yoga, la meditación, las religiones orientales, y en especial, frente al budismo. Las gentes, seducidas en masa, que caen en las fauces del gurú o lama de turno siempre me han acontecido cognitivos suicidas; gentes que buscan en la indiferencia la tranquilidad de lo quieto, lo eterno, lo acaso vacío o tal vez completamente lleno. Puede que inevitablemente, la lectura lleva al somero conocimiento de lo antaño escrito. El Cambio, a la vez que hegemónico señor de todo derrotero, impone su voluntad jugando con nuestros destinos, el Mundo está en movimiento y el Buda sigue quieto.


En horas taciturnas, cuando el cerebro se halla narcotizado por atisbos de sueño disfrazados de coletazos nerviosos, causados por lo desconocido del Futuro, los dedos se deslizan por el teclado convirtiendo al inanimado objeto en mágico piano. La reflexión se hace texto, pienso en cómo lo budista frente a Occidente es un ejemplo simbólico de la inevitable lucha entre lo evolutivo y lo eterno. ¿Por dónde discurren los contornos que nos ayudan a diferenciar la existencia de lo imaginado? ¿Cual es la gracia de permanecer meditando indiferente a lo tirano del Cambio?

De golpe mi irremediablemente laica generación toma conciencia, al menos en mí mismo, de cómo existe cierto misterio dentro de mí (religioso o científico) que se desplaza a todo lo vivo. ¿De dónde proviene ese ánimo que hace a uno levantarse por la mañana? ¿Dónde puede hallar el hombre el misterio de porqué no puede llegar a ser un metafórico Buda, un hombre que espere sentado los caprichos del Cambio?

Será que Sakyamuni fuera un precoz intelectual moderno; un aterrorizado del trabajo y de las dificultades de lo atrevido. Quiero pensar que no. Creo que quizás el budismo quiera que el practicante encuentre los misterios de la cósmica dicotomía. El tiempo y la eternidad de Coomaraswamy, lo Sagrado y lo Profano de Eliade, lo presente y lo evolucionado de Darwin. ¿Dónde esta el misterio que todo lo explica? ¿Será el eléctrico poder de su búsqueda aquello que conocemos por Vida?