sábado, 4 de junio de 2011
Asclepio
sábado, 30 de octubre de 2010
Krypteia
saqueando y asesinando. Sus presas son los víveres de los esclavos del Estado espartano, los ilotas, sus vidas son el objetivo. Múltiples esclavos sucumben a las hordas del estrato superior; Esparta ha iniciado a sus jóvenes, sometiendo a los dominados.
ancho del Mediterráneo. Leónidas, cabeza de la hegemónica urbe espartana, comandó al célebre comando de los 300 espartanos (y otros muchos soldados griegos de diferente procedencia) en la batalla de las Termópilas. Su sacrificio, se dice, fue por dar tiempo al resto de griegos para poder escapar.Imágenes: 1) "Young Spartans exercising" de Degas; 2)Marble statue of a helmed hoplite (5th century BC), maybe Leonidas, Sparta, Archæological Museum of Sparta
jueves, 30 de septiembre de 2010
Los muros de Santa Sofía.
con lo rancio y pasado? Santa Sofía es algo “en el presente”, y otra cosa “en lo pensado”.sábado, 10 de abril de 2010
Las gorgonas del Pérmico
Existe entre nosotros una mala costumbre de reducir la ciencia a lo sensacionalista, a acercar lo sublime a lo humano y a centrar lo característico en lo superlativo. La ciencia es atractiva en cuanto es pervertida, despojada de sus descripciones óseas y demás estudios serios de taxonomía. Hablar de prehistoria, para el gran público, en no pocas ocasiones se reduce a tratar de los dinosaurios (preferiblemente del T. Rex, el Triceratops , y acaso, también del "inexistente" Brontosaurus ) y de los mamutes. Son muy pocos quienes hacen caso de otros seres, de especies tan sorprendentes, o más, que las "conocidas", "mencionadas" mejor dicho. Cayendo en la contradicción, por lo demás a efectos meramente líricos, de invocar, en no poca medida, el "sensacionalismo prehistórico", en este post vamos a hablar de los gorgonópsidos, posiblemente, las criaturas más pavorosas que hayan pisado la Tierra.
La nomenclatura de las especies prehistóricas es, en sí, todo un campo para la reflexión y el entretenimiento. Analizar el por qué de los nombres, el por qué de los adjetivos calificativos
que contienen los nombres en latín de los seres extintos es todo un ejercicio de imaginación, tal y como, por otra parte, ya lo fuera para quienes los nombraron. De alguna forma, analizar la etimología de estos nombres científicos es "colarse" en la mente, pretérita, de quienes antes los nombraron. Es una forma de disfrutar de las sensaciones que los fósiles provocaron en quienes los clasificaron.
Los gorgonópsidos deben su nombre a las gorgonas griegas, extrañas criaturas aterradoras de entre las cuales destaca Medusa, la única mortal, y la sazón, asesinada por el héroe Perseo. Se afirma que los panaderos de la antigua Grecia tenían representadas cabezas de gorgona en la puerta de sus hornos, avisando del peligro que corría quien pretendiera abrila antes de tiempo. Los cráneos de estos animales del Pérmico (299,0 - 251,0 millones de años) debieron de producir en sus descubridores un efecto parecido. Estas "gorgonas prehistóricas" eran reptiles mamiferoides, o lo que es lo mismo, reptiles precursores de lo que luego serían los mamíferos. Su tamaño, sus dientes, su locomoción y estructura no dejan lugar a dudas de que debieron ser unos seres magníficos. Inostrancevia (segunda imagen), Arctops o Lycaenops fueron contrincantes poco preferibles a los grandes saurios. Se cree que pudieron tener sangre caliente, lo que, lejos de tener connotaciones eróticas, debió facultarles para el poblamiento de diferentes ambientes; comenzaron a experimentar de cierta autonomía frente al Sol, hecho que debió ayudarles en una época geológica, el Pérmico, que pronto acontecería como la más fatídica de cuantas ha habido sobre nuestro Planeta.
Pese a no compartir "remisiones a la Medusa", otras especies de mamiferoides aterrorizaron a los diferentes animales, por lo demás desafortunados, que poblaron la Tierra por aquel entonces. Los anteosáuridos (tercera imagen) o el Titanosuchus, participaron mismamente de una naturaleza "pseudo-felina" que les asemejaron a criaturas, no sólo mitológicas, sino también propias de
videojuegos y películas de ciencia ficción (¿a alguien no le recuerdan a seres de Pandora?).
Las luchas, la vida y adversidades de estos asesinos de los bosques de finales del Paleozoico introdujo el terror entre los suelos de la Prehistoria, como queriendo rendir homenaje a los seres, de mayor tamaño, que inmediatamente heredarían este curioso escenario de operaciones. Los tiempos en que el Mar todo lo monopolizó, en términos de historia evolutiva, tocaban a su fin, estos seres, y demás miembros del clan de los mamiferoides, fueron poniendo, a mordiscos y coletazos, los cimientos de un "Imperio" que aún tardarían en heredar sus descendientes. La extinción de finales del Pérmico, la "madre" de todas ellas ("Great Dying"), retrasó el dominio de estas especies hasta el fin de los dinosaurios. ¿Circunstancias del Azar que los grupos que han prologado las mayores extinciones de la Historia, estén emparentados? Desde luego que sí, sólo que esperemos no ganar a nuestros "ancestros del Terror", en lo que catastróficas coincidencias se refiere.
Autor de segunda imagen:Original uploader was DiBgd at en.wikipedia
tercera imagen:Original uploader was ДиБгд at ru.wikipedia
domingo, 7 de junio de 2009
Los herejes de la Razón
¿Qué sucedería si las farolas no fueran planas, Si todos los huevos no tuvieran una misma “proporción” en cuanto a su forma? ¿Qué pasaría si las ruedas no fueran perfectamente redondas, y las baldosas tampoco rectas? ¿Qué sucedería si nos diéramos cuenta de que todo esto es así, y no de otra manera? Propongo seguir “soltando” delicadezas, y es que... ¿qué sucedería si Pit
ágoras hiciera más por la Iglesia Católica que San Agustín de Hipona? ¿Y si las matemáticas fueran una ficción, producto de la convención científica, realidad irreal, mal reflejo de la Naturaleza? Según nuestro actual estado de la ciencia, no sería extraño poder hablar de que nos encontramos, al fin, ante el inicio de un nuevo paradigma científico, una "nueva era".
“La ciencia es en esencia un esfuerzo del hombre para ayudarse a sí mismo. Homero, en la Ilíada, emancipó al hombre de la tiranía de los dioses, a los que había temido desde los orígenes de la especie, enseñándole a considerarse a considerarse a sí mismo como creador, hasta cierto punto, de su propio futuro. Durante unos cuantos siglos, el hombre avanzó con cierta confianza a lo largo del camino del saber, dándose cuenta del poder que da. Pero cuando el péndulo inició su retroceso, cuando el hombre empezó otra vez a inclinarse delante de los ídolos que él mismo había construido, cuando no tanto las imágenes que había esculpido sino los libros que había escrito llegaron a considerarse como divinos, el humanismo tocó a su fin y la ciencia también”. Estas geniales líneas, escritas por el no menos notable Benjamin Farrington, en su “Ciencia y filosofía en la Antigüedad” (Sant Joan D´Espí, Ed. Ariel, 1980), son una muy profunda reflexión sobre un hecho, por lo demás, evidente.
El hombre tiene en su cerebro un mecanismo de defensa que le prohíbe concebir el infinito. Todo individuo necesita creer, tener incentivos, luchar por unos ideales, aunque se sepa que jamás podrán llevarse a término. Sin embargo, aún llegándose a defender la teoría del “homo religiosus” (por lo demás discutible), es bien cierto que no sólo es recomendable, sino necesario, ser conscientes de la existencia de dos “dimensiones”: la mística y la física, lo irreal y lo real. Por necesidad la Ciencia es, o pretender ser, “realidad”, para lo otro ¡ya está, entre otras disciplinas, la más bella lírica! En efecto, es una carencia global el que aún no sean accesibles para el gran público, ni aún orientativamente, los principios fundamentales de la teoría del Caos, la física cuántica, y cómo no, la teoría evolutiva.Todo ello, empíricamente contrastado, genera un mundo diferente al
contenido en los “Elementos” de Euclides, y del cual, en no poca medida, aún somos esclavos…
La culpa la tiene Pitágoras, el “gran matemático” que acabó por la concepción que creía indisociables: números – técnica. Los pitagóricos consiguieron transformar a las matemáticas de un “arte práctico” a un “arte liberal”, en no poca medida arcano y “filosófico”. Pitágoras negaba la realidad del mundo sensible, manteniendo que la única realidad era la unidad estática (lo “transcendente” que diría la teología católica) de un universo a semejanza de Dios. Al respecto, de las ideas de Farrington, por lo general geniales, se me desprende la siguiente reflexión.
Es un postulado unánimemente aceptado que los pilares de Occidente son: el Derecho romano, la filosofía griega y la religión hebrea. Dejando a un margen la jurisprudencia de los romanos (no sólo por razón de oficio), podría afirmarse que tanto la filosofía griega (en parte) como la religión judía “han perjudicado” al avance de la Ciencia, durante largos siglos. Pitágoras puso los cimientos que Euclides consolidó en su obra, sirviendo todo ello de base a una concepción ideal que conoció su máximo explendor con Platón y su recepción por parte del Cristianismo. El mundo de los griegos pudo “acabar” con el clima de progreso, próspero y fecundo, que se había iniciado con los habitantes de la antigua Mesopotamia y Egipto.
Ilustraciones:
1) "Pythagoreans celebrate sunrise" de Fyodor Bronnikov, (1827—1902)2) Assyria - Portal Guardian from Nimroud. British Museum
jueves, 21 de mayo de 2009
El imperio de las grullas
"Muy pocos comen cigüeñas o grullas en nuestro tiempo. Me pregunto cuál es la razón".
Leonardo da Vinci "Notas de cocina"
"The western wind has blown but a few days;
Yet the first leaf already flies from the bough.
On the drying paths I walk in my thin shoes;
In the first cold I have donned my quilted coat.
Through shallow ditches the floods are clearing away;
Through sparse bamboos trickles a slanting light.
In the early dusk, down an alley of green moss,
The garden-boy is leading the cranes home".
PO CHÜ-I

La grulla es una doncella emplumada, zancuda caminante con glamour y estilo. Es capaz de seducir al ser humano con su belleza, figura esbelta y melancólica migración. Las grullas, de hablar de reencarnaciones hinduistas, seguro que antaño fueron bailarinas. Para algunos sus carnes no eran apetitosas, para otros, pura devoción gastronómica. D. Enrique de Villena, Maestre de Calatrava, cita en su "Tratado del arte del cortar del cuchillo", la carne de este animal (el cual, se llegó a criar en granjas hasta la llegada a Europa del pavo; de ahí, se supone, el nombre del pueblo de Grulleros, en la provincia de León, España). ¡Cuánto se vino a menos el linaje de los gruiformes! ¡Ser comidos por parientes de los simios, cuando, hace un tiempo, los de la familia fueron capaces de cazar caballos!
Es curioso, pero la grulla ha encarnado, en varias mitologías, valores marciales. Muy especialmente, la tradición greco-romana (seguida por los “bestiarios” medievales) la trató como ejemplo paradigmático de disciplina, pues se dice que las había que, dentro del grupo, hacían las veces de centinelas por turnos, así como, en pleno vuelo, y perfecta formación, no era extraño que sujetaran a sus cansadas compañeras, hasta que éstas se reanimaran. De la tradición clásica destaca la leyenda de Génara.
En la Ilíada, leemos sobre las grullas que: “entre graznidos vuelan sobre las corrientes del Oceano, a los hombres pigmeos reportando carnicerías y funestas muertes”. Tan curioso fragmento se debe a la creencia de que las grullas “hacían la guerra” con estas tribus del África, encarnizadamente. De hecho, una historia, la leyenda de Génara, nos cuenta lo siguiente…
Entre los pueblos pigmeos no había sucesión masculina, rigiéndose por el matriarcado. Génera alcanzó el poder, siendo una reina muy adorada por sus súbditos, dada a vanagloriarse y los atrevimientos. Se creía superior a todo, lo terreno y lo divino. Hera, enojada por su ofensa, al tratarla de menos valía que ella, la convirtió en el ave más horrenda que podía imaginarse, y que a la sazón, se encontraba en perpetua guerra con su tribu. Cuando era humana, Génera tuvo a un hijo, Mopso, en busca del cual iba siempre, una vez ya, siendo grulla, aunque para su desgracia, sus antiguos súbditos se lo impedían siempre, con especial ensañamiento. Lo curioso no termino aquí, y es que, transcendiendo lo mítico, siempre según Mariño Ferro, los antropólogos, efectivamente, conocen poblaciones de pigmeos que cazan grullas, coronadas,
como la de la foto, oponiendo éstas cierta resistencia, dado que son aves un tanto violentas, o cuanto menos, territoriales... Pese a todo, la visión "marcial" de este ave elegante no puede quedar aquí.
Hagamos un salto en el tiempo. Tras la extinción de los dinosaurios, la Tierra se quedó sin "seres dominantes" que "gobernaran" los diferentes ecosistemas. Más allá de la ficción, a semejanza de sus primos velociraptores, las aves experimentaron un incremento sobrenatural en su tamaño, llegando algunas a ser tan pesadas que perdieron la habilidad de volar. Este es el inicio del "imperio de las grullas".
Este grupo de superpredadores, (emparentados con las actuales grullas, y muy especialmente, con el cariama argentino) recibiría el nombre de "aves del terror". De entre todas ellas destacarían estas especies:
- Kelenken guillermoi: hallado en Argentina, se trata del ave más grande de todos los tiempos. Su cráneo alcanzó las proporciones de un caballo, detentando un poderoso, y afilado, pico que nos presenta a este animal como el superpredador de las Américas del Mioceno. Según la web Aragosaurus sus dimensiones eran las siguientes: 71,6 cm. de cráneo, tres metros de altura y 160 kg de peso aprox. Igualmente, se cree que eran capaces de alcanzar los 50 km/h, frente a los 100 km/h que bien pudieran haber alcanzado las crías.
* Por los mismos tiempos y lugares, aunque de dimensiones más modestas, vivió el Phorusrhacos (ave "más conocida", ni que sea por haber aparecido en series como "Caminando entre las bestias").

- Gastornis (nombre oficial, origen europeo de los fosiles) o Diatryma (como se le conocía mayormente hasta el momento, origen americano de los fósiles, posteriores a los europeos, de ahí la prevalencia del nombre) es, con toda seguridad, la especie más conocida de la saga. Su existencia se remonta al Paleoceno-Eoceno, recién extintos los dinosaurios. Sus dimensiones fueron algo más modestas que las anteriores; sin embargo, ello no le impidió ser capaz de cazar "caballos" como Hyracotherium (antepasado de los equinos, que no superaba las medidas de un perro de compañía).
En cualquier caso, siguiendo la precisión de nuestro amigo, y especialista, destacamos que se trata de un "eslabón" remoto de la saga de Phorusrhacos, un "primer intento" evolutivo de ave del terror.
- Titanis walleri fue una de las últimas "reínas" de esta cruel saga. Su tamaño llegó a alcanzar los 2,5 metros de alto, pesando alrededor de 150 kg. Se extinguió en el Plioceno (no mucho antes de la llegada del hombre), habiéndose encontrado sus restos en Florida (EEUU).
Definitivamente, se mire por donde se mire…. las grullas no son un pájaro cualquiera. Si no opinan lo mismo, vean el siguiente vídeo sobre el cortejo nupcial de la grulla japonesa (grus japonensis).
Ilustraciones:
1. “Cranes take-off” de Józef Chełmoński;
2. Grey Crowned Crane in a zoo in Osaka, Japan. de Kuribo (This file is licensed under Creative Commons Attribution ShareAlike 2.0 License).
3. Size comparison of some of the better known large, flightless, extinct predatory birds. Kelenken, Phorusrhacos, Titanis and Gastornis.
4. Titanis walleri, obra de dmitrchel@mail.ru
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