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miércoles, 3 de febrero de 2021

Te quiero tía

Nos ha dejado Justina de Nicolás Rata, mi tía. Nacida el 26 de septiembre de 1928, en Anguita (Guadalajara). Mayor de entre cuatro hermanos. En esta, y en sus infinitas reencarnaciones, pastora.

Recuerdo el día en que me fuiste a buscar a la escuela y yo me fui corriendo por el otro lado del Juan XXIII, esquivándote en cuanto te vi. Mi abuela, ya muy enferma, me echó una buena bronca, pero un crío de cinco años algo se enteraba de cómo estaba su yaya, y me impresionaba verte siempre de negro. Cuidaste de ella cuando enfermó, lo mismo que a tu marido, a tu cuñado (mi abuelo) y a tus padres. Con total cariño, con sincero empeño.

Siempre has sido mi consuelo, mi regazo, el pilar en el que apoyarme y con solo una mirada me has dado un cariño que ninguna ley física puede encontrar explicable.

Un día me dijiste: “con lo que sabes y mis costumbres, nadie te llamará tonto”. Seguro que en mi afición por el Imperio Bizantino tiene algo que ver Justiniano. Recuerdo ponerle de pequeño a una tortuga tu nombre, y cómo he disfrutado siempre con tus paellas, tus natillas, el solomillo en aceite o tus escabeches. Aunque lo esencial siempre fue nuestra recíproca y familiar compañía, fuera en Anguita, en Bellvitge, en Llavaneras o en estos mágicos años en Vilassar, donde cada dura jornada de estudio siempre empezaba con un beso, unos ánimos y una siempre sincera sonrisa.

Leíste a Esopo, a Marco Aurelio, a la Eyre o a Revilla. Lo leías todo. Siempre te leías los “promotores” e incluso, con más de ochenta años, leíste más de cincuenta obras en nuestro ebook. “El Quijote” te lo terminaste pronto, con crítica incluida.

Me decías oraciones de hasta un cuarto de hora, y tu memoria siempre era motivo de alabanza. Son tantas las anécdotas y tan pocas las fuerzas que le quedan a uno tras tu pérdida... No me siento más preparado con treinta y cinco que con cinco, porque separarme, en lo físico, de ti nunca puede ser llevadero.

Bromeabas mucho con tu muerte, pero jamás pensábamos que llegaría de esta manera. No puedo decir que no te disfrutara, que no me riera contigo o que jamás me negaras nada. Fuimos una unidad de felicidad. Un sueño de familia.

Por más que aquel día me escapara, mi corazón siempre te pertenecerá. Me uní a ti como jamás lo haya hecho nadie a su “tía abuela”. De hecho, me suena mal incluso utilizar ese término, porque, cogiendo unas palabras prestadas de un amigo, eres mi “mama grande”.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Mis colaboraciones para el programa de fiestas de Anguita 2014!



En esta última foto, sólo los versos son míos.
Mil y una gracias a Vicen por su montaje, producción e inspiración!

El RESTO DEL PROGRAMA AQUÍ: http://canton-anguita.blogspot.com.es/2014/09/programa-de-fiestas-2014.html

domingo, 27 de octubre de 2013

Anguita en televisión!!!

Para quienes queráis saber algo más de mi, algunas veces nombrado, pueblo... aquí tenéis un vídeo!

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Colaboración en el programa de las Fiestas de Anguita 2013.

Os paso mis colaboraciones para el programa de Fiestas de Anguita de 2013. Espero que os gusten!
Gracias a Vicen por el montaje! 




viernes, 23 de agosto de 2013

¿Fracking o no fracking?

El Boletín Oficial del Estado (BOE) de 14 de mayo de 2013 publicó el Real Decreto 317/2013, de 26 de abril, por el que se otorga a Frontera Energy Corporation, S.L., el permiso de investigación de hidrocarburos denominado «Cronos». El nombre escogido no podría haber sido mejor.

Cronos era un titán de la mitología griega (Saturno para los romanos). Cuenta la leyenda que Zeus (hijo suyo) consiguió vencerle y arrebatarle el dominio sobre el Mundo, evitando que se lo comiera, tal y como sí hizo con sus hermanos (escena que inmortalizara Goya en su célebre cuadro). Si bien para los griegos Cronos fue un malvado titán, padre de Zeus, para los romanos tuvo mejores connotaciones, al refundirse el mito griego con los de su deidad patria, Saturno. Será el propio lector quien tendrá que ver si “este Cronos” responde más a un símil griego o romano, o lo que es lo mismo, si interesa para Anguita y demás pueblos afectados por el permiso de investigación el conocido como “fracking”.

La primera pregunta a realizarse es obvia… ¿qué es el “fracking? El “fracking”, o fracturación hidráulica (perforación horizontal), se trata de una técnica utilizada para la extracción de gas y petróleo consistente en la perforación-fracturación, a gran profundidad (1-3 km bajo tierra), del sustrato rocoso (pizarras, esquistos, “shale rocks”) que contiene, entre sus poros, el preciado gas. La roca que contiene el gas es fracturada con un compuesto formado, mayoritariamente, por agua mezclada con arena y productos químicos (muchos derivados de la goma guar, planta cultivada en la India). Al romperse la roca, el gas se desprende hacia la superficie, donde es captado y almacenado para su utilización.

Esta técnica comenzó a utilizarse en EEUU, donde se está produciendo una auténtica nueva “fiebre del oro”. Con el “fracking”, EEUU está consiguiendo el viejo sueño del Presidente Nixon, la autonomía energética. Los grandes perjudicados son Rusia y los países de Oriente Medio, principales productores de gas, hoy en día.
Precisamente, la gran ventaja de este medio de extracción es obtener recursos que, “a priori”, de otra forma serían inaccesibles. España, particularmente la zona de la Celtiberia histórica, parece tener grandes reservas de hidrocarburos explotables mediante esta técnica. Los efectos beneficiosos de su implantación, siempre hablando desde una perspectiva de país, y no local, serían la bajada del precio de los hidrocarburos, la independencia española frente al gas argelino y la creación de puestos de trabajo por poner algunos ejemplos (en EEUU ha creado 76.000 millones de PIB y 600.000 puestos de trabajo).

El profesor Antón Uriarte Cantolla (autor de “Historia del clima en la Tierra”, entre otras obras de referencia) defiende este método. Uriarte es reconocido por defender una posición escéptica ante la influencia humana en lo referente al conocido como Cambio Climático, alegando que son muchos los intereses, económicos y políticos, que llevan a los gobiernos a defender posiciones “ecologistas”, manipulando los argumentos científicos existentes. En lo referente al “fracking”, Uriarte opina que las críticas medioambientales tienen mucho de ignorancia científica y responden a un evidente interés de quienes invierten en energías renovables o tienen intereses, como Rusia (que “avisa” a Polonia del peligro de los terremotos) o los países de Oriente Próximo (paradójicamente, grandes productores, ahora, de energías renovables), en que no baje el precio de los hidrocarburos. En lo referente al caso americano, Uriarte afirma que “en Estados Unidos son los estados del Middle West, además de Texas y Oklahoma, los que están sacando al país de la crisis, impulsando hacia arriba el empleo”.

En defensa del “fracking”, Daniel Lacalle (Cotizalia, elConfidencial) afirma: “desde que la revolución del fracking -fractura hidráulica- comenzó, el precio del gas en EEUU ha caído más de un 44%, mientras en Europa subía un 23% de media. Eso es un estímulo de verdad. No es una cuestión irrelevante. El coste de la energía supone casi el 30% de los costes totales de las industrias en Europa”.

Hasta aquí, el lector puede estar cuasi convencido, bien de que nos hallamos ante un filón de oro, o bien de que el autor de este artículo es un defensor del “fracking”, nada más lejos de la realidad.

Para Anguita el “fracking” constituye, opino, una gravísima amenaza. Las características geológicas, y sobre todo hidrográficas, del término desaconsejan la utilización de estos métodos. No es ningún secreto que Anguita es una “mina de agua” (bien que, a diferencia del petróleo, el oro o el gas, nos mantiene vivos). La zona del Campo Taranz, sobre todo, está plagada de acuíferos, descubiertos y por descubrir, siendo fuente tanto del río Tajuña como del Jalón. Las filtraciones de compuestos tóxicos procedentes de las inyecciones con las que quebrar la roca son preocupantes (se habla de altos niveles de cloroformo, xileno, tolueno, butano, metano, propano y benceno, especialmente cancerígeno el último). Es muy gráfica la imagen de ciudadanos de EEUU que acercan un mechero al grifo de casa… y el agua prende. Si bien es cierto que ello es consecuencia de accidentes poco probables, también lo es que científicos de la Universidad de Duke (EEUU) han probado la existencia de concentraciones de metano en el agua dulce de las zonas donde se utiliza el “fracking” diecisiete veces mayores a las zonas no activas. Igualmente, estudios realizados en Texas demuestran que hay mayores índices de asmáticos allá donde se practica esta técnica.

Además de una eventual contaminación de los acuíferos (y rotura de los mismos, al perforar), el problema fundamental es el elevadísimo coste hídrico de la práctica. Según GREENPACE, se necesitan entre 9.000 y 29.000 metros cúbicos de agua para las operaciones de un solo pozo. Teniendo en cuenta que el agua potable es un bien escasísimo, y Anguita un lugar plagado de importantes reservas, deberíamos priorizar la conservación y limpieza del agua potable.

En contra de esta afirmación, Jorge Alcalde (de Libertad Digital) alega que: “en Pennsylvania hay 2.916 licencias de explotación por fractura hidráulica. El estado consume unos 9.500 millones de galones diarios de líquido elemento (unos 35.000 millones de litros) De ellos, 1,9 millones se gastan en fracking, 62 millones en ganadería, 96 millones en minería convencional y 770 millones en la industria”. Curiosamente, es también en Pennsylvania (y Nueva York) donde se han detectado, detalle que se obvia por este periodista, una generalizada bajada del precio de la leche de su procedencia, así como varias muertes de ganado por envenenamiento.

Junto a estos contras, GREENPACE cita entre otros argumentos a considerar: el impacto ambiental, contaminación sonora, movimientos de tierras (aspecto sumamente interesante para los vecinos de La Hoz), tráfico de camiones… No pudiendo olvidar, en lo que al caso de Anguita se refiere, que la zona que se vería afectada está protegida al ser Zona Zepa y formar parte de la Red Natura 2000. Es decir, una vez más, como ya aconteciera con los molinos, nuestra “princesa aviar” y más que idónea mascota, la alondra de Dupont (o ricotí), se vería afectada.

La UE no ha regulado esta práctica aún, si bien, sí ha sido prohibida en su territorio por Francia, Holanda o la República Checa. España no cuenta con legislación actualizada para el caso, existiendo sendos debates en gran número de Autonomías (Cantabria, La Rioja o Navarra lo han prohibido). Otra vía es la de Austria, quien ha regulado el “fracking” con tales requisitos… que lo hacen inviable.

La clave para Anguita y el resto de pueblos tiene que ver mucho con el Cronos mitológico: el tiempo. La verdad acabará surgiendo, y sólo faltaría que surgiera cuando en nuestro pueblo ya se hubiera perforado su subsuelo. Anguita ya vio pasar otros “titanes” por su puerta sin que la cosa fuera a mayores (uranio, cantera…), cabrá ver si el peor de todos ellos, Cronos, pasa también sin dejar nada más que anécdotas para un futuro recuerdo.

Algunas fuentes de interés:

Imágenes:
Origen del esquema del fracking:

Origen del mapa sobre el fracking en Europa: http://frack-off.org.uk/europe-against-fracking-a-continent-says-no/

* Para la redacción de este artículo he contado con la ayuda de Antón Uriarte, experto en Medio Ambiente y buen amigo.

martes, 21 de mayo de 2013

Artículo en LaPlazuela

Os paso un artículo de mi autoría, para aquellos que no podáis conseguir el periódico LaPlazuela (nuevo periódico de Sigüenza y comarca).

                               Bicentenario de la Diputación


El jueves 25 de abril de 2013 se ha celebrado el Bicentenario de la Primera Diputación Provincial de Guadalajara, creada en Anguita. Como homenaje a este hito, les propongo un juego, imagínense la situación que les sugiero... Han pasado algunos millones de años. Una nave alienígena aterriza en lo que antaño fue la Plaza Mayor de Anguita. Varios extraterrestres dan un paseo por la zona en busca de indicios de vida inteligente. De entre toda la materia inerte les llama la atención un extraño vacío en piedra, con forma semejante a un boomerang. Han oído hablar de la especie humana y por ello han venido a la tierra. Inspeccionan el extraño monolito que contiene el vacío. No cabe duda, está hecho por el hombre.

El monolito consta de tres tipos de piedra; los alienígenas no saben que proceden de tres lugares diferentes: Alcarria, Señorío de Molina y Serranía. Uno de los sensores que llevan les indica que en el interior del monumento, sellado, se encuentran tres “cápsulas del tiempo”. Abren el corazón pétreo del monolito y de él extraen varios documentos que hablan de unos hechos acaecidos hace muchísimo tiempo.



El lugar donde se hallan, Anguita, fue el sitio escogido para fundar una de las primeras Diputaciones provinciales de España siguiendo la Constitución de Cádiz (no está claro si, por cuestión de días, fue anterior la de Valladolid y previamente a ambas, tal vez la de Cuenca). El lugar escogido no fue baladí. España se hallaba en guerra contra Napoleón, y las tropas de El Empecinado (principal héroe de la resistencia española) se hallaban por el lugar, teniendo por cuartel general y archivo el Buendesvío (en Santa María del Espino). Pisándole los talones iba el General Hugo (padre del autor de “Los Miserables”), quien saquearía la zona, según se narra en sus Memorias, prestando batalla a los españoles en el paraje anguiteño de Peña el Águila. Como centro económico del antiguo Común de Villa y Tierra de Medinaceli (y lugar donde se reunían sus Cortes), y dada su proximidad al Buendesvío, la resistencia española de aquella época escogió el lugar para dar cumplimiento de “la Pepa”, pues Guadalajara capital y Madrid aún estaban ocupadas por el enemigo francés.

La Anguita de aquella época aún estaba en su época de esplendor. El lugar contaba con una industria lanera puntera (sus lanas llegaron a ser célebres en Flandes) dotada de múltiples telares, tintes y batanes. De entre todas las bellas casas serranas que pueblan el centro histórico del lugar, para la realización de los hechos, ahora conmemorados, se escogió el edificio del actual ayuntamiento. Este pequeño palacete consta de una fachada de arco adovelado, alfiz y patio acorralado con columnas y artesonado. Antiguo pósito y dotado de cárcel, el lugar fue digno marco en el que poder acometer un hecho histórico de tanto calibre.

La Diputación, como el monolito que nos sirve para la narración (recién inaugurado en la Plaza Mayor del pueblo), para muchos es “pétrea”, inmune al paso del tiempo. La necesidad de pueblos como Anguita de tener un ente que se encargue de ellos con la proximidad de una Diputación es evidente. ¿Posibles duplicidades?, eso sería un largo debate. Se mire por donde se mire, la importancia de los personajes implicados en esta historia nos hace llegar a una conclusión: ¡cuánta importancia han tenido enclaves hoy tan desconocidos!

Imágenes:
- Fotografía de Jesús Serrano de Nicolás

miércoles, 27 de marzo de 2013

Anguita en INMEDIATIKA


http://www.inmediatika.es/anguita-corazon-de-celtiberia-un-hallazgo-digno-de-ser-descubierto/

miércoles, 6 de marzo de 2013

lunes, 4 de marzo de 2013

Conferencia: Anguita hace 200 años.

El próximo día 30 de Marzo (Sábado Santo), a las 13 h., tendrá lugar, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Anguita, la conferencia: 

Anguita hace 200 años: nace la primera Diputación Provincial. 


por Javier Serrano Copete (autor de "Una historia de Anguita: el pueblo y su entorno").




Más información en:


http://www.tuenti.com/#m=Event&func=view_event&event_key=66424598_1361435666

lunes, 24 de septiembre de 2012

lunes, 3 de mayo de 2010

Anguita en LA VOZ LIBRE

Hay un error común en todos los nacionalismos: hacer preponderar a los territorios sobre las personas. Patrias ‘grandes’, y en este caso, ‘pequeñas’, las tienen prácticamente todo el mundo por el mero hecho de ser persona y, ante todo, tener vivencias y memoria. Son sentimientos individuales que hacen tener mayor cariño por unas calles que por otras, por la espadaña de una iglesia en especial o por las poesías ambientadas en una tierra. Vivir en un lugar no incluye tener unas creencias, la verdadera libertad consiste en ser ciudadano y poder pensar, a su vez, lo que uno realmente quiera. Lo dicho es totalmente comprensible para aquellos que, como yo, tenemos pueblo, ‘patria pequeña’ a la que siempre volvemos a emigrar en cuanto tenemos periodos de descanso, de forma análoga, pero inversa, a como lo hicieron nuestros progenitores, abuelos o, en general, antepasados.

Saben mucho de esto los que tienen nexo con Anguita. Esta hermosa aldea, sita en el núcleo de la ‘región histórica’ de Celtiberia, pertenece a la provincia de Guadalajara, si bien, el siguiente pueblo -Layna o Benamira, según el camino- ya es de Soria, sin estar tampoco lejos de las provincias de Teruel y Zaragoza. Anguita es un municipio que apenas supera el centenar de almas en invierno, multiplicándose su población hasta por diez durante el verano. Su historia y patrimonio son proporcionales a su belleza, superlativo recuerdo de todos los tiempos que nos precedieron.

En Anguita, aspecto poco conocido en el común de nuestra geografía, se firmó, en el edificio que hoy es su casa consistorial el acta de Constitución de la primera Diputación Provincial de España, secundando la Constitución de Cádiz, en abril de 1813. Anguita fue el centro neurálgico del antiguo Común de Villa y Tierra de Medinaceli, posterior Condado-Ducado. Allí se reunían las juntas que representaban al Común, en el que el actual edificio del ayuntamiento hacía las veces de pósito, cárcel y sede del recaudador de impuestos. Por este pueblo pasó Felipe II, el General Hugo -padre del escritor de ‘Los Miserables’, una obra en la que aparecen algunos de los pueblos cercanos al lugar-, quien saqueó la zona con sus tropas, el Cid Campeador -las ‘cuevas de Anguita’ y el Campo Taranz, paraje también del lugar, aparecen en el Cantar, este último en dos ocasiones- y Ramón y Cajal, quien veraneó en el pueblo, dada la pureza de los aires para su mujer, que estaba enferma, y por recomendación de su ama de llaves, a la sazón originaria de esta localidad.

Anguita es un lugar clave en lo que al estudio de la cultura celtíbera se refiere. En su término municipal se encuentra la necrópolis más extensa de esta civilización –‘el Altillo’, en la pedanía de Aguilar de Anguita- y varios castros –cabe destacar el del Hocincavero, ‘Castillejos’-. Sin embargo, la mayor joya arqueológica del lugar es el campamento romano de La Cerca, un yacimiento que fue, más que probablemente, una ciudad celtíbera. De época posterior son las dos torres defensivas árabes -‘hisn’- que se conservan: la ‘Torre de la Cigüeña’ (símbolo del lugar) y la ‘Torremocha’, de la cual sólo se conserva su base.

El pueblo consta de tres templos y un antiguo hospital de beneficencia, del cual se conserva su bella entrada. La iglesia de San Pedro -románica de transición al gótico- destaca por su hermosa bóveda de crucería, siendo ésta una de las razones, se cuenta, por las que estuvo a punto de hacer las Américas, cuyas piedras habína sido incluso numeradas para el traslado. La ermita de Nuestra Señora de la Lastra, pese a su rango, es de mayor tamaño y hace las veces de parroquia del pueblo. Sus dimensiones no hacen más que recordar el peso del lugar en tiempos pretéritos, cuando Anguita era lugar obligado en lo que al comercio de la lana se refería -los célebres mercaderes Ruíz la hicieron conocida y distinguida en la propia Francia. El último templo, la ermita-humilladero de La Soledad, es quizá la menos chocante en cuanto a tamaño, pero destaca por su bella entrada -doble, al igual que la de Medinaceli-, así como por custodiar un Cristo de bella factura que desfila en procesión cada año, dentro de su sepulcro.

Aun sumida en la despoblación de lo rural, que en lo que a ambas Mesetas y respectivos sistemas -Ibérico y Central- se refiere, Anguita es un lugar clave para todo aquél que desee saber algo más de la Castilla del Medievo, la Hispania romana y prerromana, o la España del Imperio. Bañada por el río Tajuña, en un valle fértil, rodeado de bosques de carrascas, robles, melojos y alguna sabina, Anguita es un pequeño vergel en lo rudo del paisaje celtíbero, siempre frío y despoblado. En tiempos de crisis y de auge del turismo rural, este lugar es de sumo interés para poder reponer fuerzas y, a la vez, hacer senderismo o, simplemente, escribir, pintar... o reflexionar.

> En las imágenes superiores, vistas del pueblo Anguita. Más información en 'Una historia de Anguita: el pueblo y su entorno' (Guadalajara, Aache, 2008), de Javier Serrano Copete.

lunes, 5 de abril de 2010

Aves migratorias

Ver correr el agua por los hocines, escuchar el intimista rugido de los arroyos del Prado y la Madre o contemplar cómo rezuma la tierra, tras algunos días de frágil lluvia, no son sucesos que se puedan contemplar cada día. Esta Semana Santa Anguita estaba húmeda, fértil doncella propensa a la reproducción; verdeaban los trigos y las aliagas amagaban con deslumbrar al paseante (pronto cambiarán pinchos por flores amarillentas), Anguita tiene algo de humedal, y en vacaciones, mismamente goza de aves migratorias.

Las alas de la grulla se transmutan en neumáticos y volantes, sus plumas en cabellos y faces. Cuales avefrías, ánsares o golondrinas, los que antaño habitaron, vivieron, o simplemente, gozaron con, o en, el pueblo vuelven a sus tierras inundando de vida a un rincón, algo desierto en invierno. La magia del lugar cidiano hace que cada año vuelvan padres y polluelos, vínculos que en un momento fueron de sangre, cada vez se van difuminando más en lo genético, sin que por ello dejen de venir, cada año, más y más gente.

Ese patriotismo que a la grulla le hace ir de Norte a Sur, de Escandinavia a Gallocanta, se repite entre los anguiteños que abandonan Barcelona, Zaragoza, Valencia o Madrid en busca de su pequeña tierra celtíbera. La regularidad de ambos cauces vivos es proverbial, sorprendiendo a propios y foráneos que, pudiendo quedarse quietos, estas aves y gentes recorran kilómetros por el premio de poder reposar, gozar, en las alturas de la serranía. ¿Serán los cantos del abejaruco, o los vuelos, ahora imaginarios, de la cigüeña?

En un tiempo de tecnología y servicios públicos, a Anguita ya no llegan parturientas apuradas. Los nacimientos brillan por su ausencia, en contraposición a las idas y venidas de los niños, desde muy temprana edad, por las calles del pueblo. Por la Ramón y Cajal, la Umbría o el Desengaño, siguen yendo pequeñas bicicletas de dos o cuatro ruedas. Los padres no tienen motivo para la preocupación, siendo los chiquillos capaces de acercarsea un río que, en sus respectivos lugares habituales, les estaría vedado. El contacto con la “realidad natural”, con las raíces y el pasado de cada cual es mucho más intenso que en cualquier granja-escuela.

Cierto es que los símiles entre aves y demás animales de dos patas no se reducen al moverse por motivos no siempre explicables. Si la mentira de la “aviar” pudo haberse propagado por acción de los flujos migratorios de los pájaros, no menos cierto es que los urbanitas automovilizados también traemos pestes, en este caso, bien reales: residuos y demás guarradas tras largas noches de orgía musical, ruidos similares a tractores (sólo que en este caso para el ocio y no la labranza), trampas y demás mecanismos contra “alimañas”, químicas y residuos que pervierten lo bucólico, latas mal tiradas durante paseos y excursiones, e incluso alguna ceniza de fuegos temerariamente invocados.

Pese a todo, la migración sigue siendo una necesidad, una fuente de vida, para el pueblo, y aún más, para quienes la practican. Es una lástima que grullas y caravanas no coincidan en el tiempo. Unos y otros quizá pudiéramos gritarnos y compartir vivencias nómadas, hablar sobre esa fuerza dinámica, e inexpugnable, que es el “beneficio de ser anguiteño”.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Cuando el año comenzó en enero

Las convenciones no son mera palabrería instaurada, existen ocasiones en que “los cambios”, aun siendo producto del acuerdo (actual o pretérito), tienen una dimensión superior, manifestándose en los más variopintos actos y efectos. Todo este cúmulo de potencial modificador hace que, en múltiples ocasiones, los cambios parezcan “producto de la naturaleza”, existiendo dudas acerca de lo artificial de su concepción, humana parentela. Algo así ocurre con el “año nuevo”.

Siempre centrándonos en la tradición cristiana-occidental, el año “empieza” el 1 de enero, tras la fiesta de Nochevieja. Curiosamente, al menos yo mismamente me lo pregunto, el propio 24 de diciembre es también una fecha de “inicio”, en este caso fecha del solsticio de invierno (tan en boga de los laicistas radicales). Dicho esto, ¿cuál es la razón de ser de que existan dos grandes festividades separadas por una semana: Nochebuena y Nochevieja?

Cuenta la tradición, concretamente el Nuevo Testamento (Lucas 2,21), que Jesús fue circunscrito 8 días después de su Nacimiento, es decir, el 1 de enero, razón por la cual se celebra esta festividad. Sin embargo, tan cierto como ello es que la versión cristiana no ha carecido de factores sincréticos que le ha llevado a asimilar tradiciones anteriores como propias. El propio día de Nochebuena, tal y como ya se ha escrito en alguna ocasión, no es otra cosa más que el solsticio de invierno, y además, en época romana, ese mismo día se rendía culto a la deidad solar por antonomasia: Mitra.

Se mire por donde se mire, existen muchas teorías, ideales, motivos por los que celebrar el día de año nuevo en un momento determinado. Incluso, podríamos, al igual que hacen todas las religiones, cuestionarnos la oportunidad de que el año “nazca” en diciembre. Así, buena parte de Europa ha celebrado a lo largo de los siglos el 1 de mayo como el inicio de la primavera, día de la fertilidad, y de alguna manera, “inicio del curso labriego”. Los Mayos, pues así se conoce a esta festividad, se siguen celebrando en múltiples lugares, también de España: véanse las rondas realizadas en pueblos como Anguita (Guadalajara) o los ritos seguidos en lugares como Vinuesa (Soria), donde se alza una conífera recién talada en mitad de la plaza del pueblo.

El “año académico” no hace falta decir que empieza en octubre, para las universidades, y en septiembre, para las escuelas. En cuanto al hábito, que no en referencia al “oficial”, es este el "año" por el que se rige nuestro actuar, calculándose nuestras actividades desde el inicio del otoño hasta la llegada de las vacaciones de julio o agosto. Esta concepción, divergencia, entre “año religioso” y “año oficioso” no es exclusiva de nuestra época. De hecho, existe un momento de la historia, ciertamente curioso, en que el “inicio del año” se cambió por circunstancias totalmente terrenas.

Según leemos en un interesantísimo estudio del profesor Pastor Eixarch, la olvidada región de Celtiberia tuvo un papel fundamental en lo que a la historia del calendario se refiere, siendo “culpable” de que el año, aún hoy en día, se inicie el 1 de enero. Según expone el arqueólogo, ante la actitud de la ciudad celtíbera de Segeda (Mara-Belmonte de Gracián, cerca de Calatayud, Zaragoza) de construir unas poderosas murallas a su alrededor, los romanos tomaron la decisión de realizar una campaña “sui generis” contra un enemigo, que como el tiempo se encargaría de demostrar, era de lo más temible.

Dos grandes decisiones tomó el Senado romano para la preparación de esta campaña. En primer lugar, el ejército estaría encabezado por el cónsul Nobílior (cargo político-militar de mayor rango), en vez de por un pretor. En segundo lugar, se acordó que éste tomara posesión de sus funciones en las calendas de enero del año 153 a.C., ello significaba que los comicios se celebrasen el 1 de enero, y que en virtud de ello, el año se iniciara en ese día. Ante las informaciones que llegaron a la ciudad, los habitantes de Segeda huyeron a la ciudad arévaca de Numancia, lugar donde daría comienzo una de las campañas militares más importantes de la historia, y que más ríos de tinta ha hecho correr (desde Apiano hasta los historiadores modernos de referencia, pasando por el propio Cervantes).

Cuando Nobílior llegó a Segeda se encontró la ciudad abandonada y las murallas en obras. Engañado por la actitud “cobarde” de los segedenses, partió hacia Numancia sin esperar a los refuerzos que estaban en camino. Nobílior fue derrotado ante las murallas de la actual Garray (Soria).

Una vez llegaron los refuerzos Nobílior realizó un segundo asalto, esta vez con caballería numida y... elefantes. Los romanos pensaron que numantinos y aliados se estremecerían ante la visión de los paquidermos, sin embargo, una roca fue arrojada por los defensores sobre la cabeza de uno de los elefantes. Éste barruntó de dolor, haciendo que el resto de los elefantes huyeran en estampida, acabando con las formaciones romanas.

Verdad o leyenda, lo cierto es que Celtiberia tuvo aquí, tal vez, su mayor contribución para la historia venidera. En lo sucesivo un consejo, una vez coman las uvas, deseen feliz año nuevo y...

¡AUPA NUMANCIA!
Fuente: Pastor Eixarch, José Manuel, "Cambió el calendario de la historia: Segeda, la ciudad celtibérica". Pinturas: 1) Detalle de la "Circuncisión de Jesús" de Andrea Mantegna. 2) "Numancia" de Alejo Vera y Estaca (Viñuelas, Guadalajara, 14 de julio de 1834 - Madrid, 4 de febrero de 1923).

jueves, 22 de octubre de 2009

Guadalajara, donde la tierra se hace monumento.

Link del vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=dJCmDpyyik0

Votad para que "Guadalajara, donde la tierra se hace monumento" sea el eslogan publicitario de la provincia. Campaña organizada por la Diputación de Guadalajara, a través de LAURADOM.

¿Dónde votar?:

http://www.tantrankilitos.com/DesktopDefault.aspx?tabid=12072

Poned en la casilla "alias": fujur.

Sólo se puede votar una vez al día.

Gracias a todos! ;-)

lunes, 19 de octubre de 2009

Anguita en el Afilador!!

El número 70 del periódico "El Afilador" publica un artículo sobre Anguita y su historia titulado: "Anguita: un reducto de paz". Artículo de mi autoría. Espero que os guste.

domingo, 13 de septiembre de 2009

La última cabra

Nota previa para Nubiru: este artículo es una sátira sobre un suceso, hoy en día, no demasiado extraño en los pueblos de la Meseta castellana y demás partes de la Celtiberia. La falta de expectativas futuras, la bajísima densidad de población que asocia Celtiberia a Laponia, tienen como una de sus más claras consecuencias, la pérdida de trabajos ancestrales. Anguita, mi pueblo, en la provincia de Guadalajara, se ha quedado recientemente sin cabras... éste es un tributo a tan triste suceso.
Artículo para la revista: "El Cantón de Anguita", ¡visita su versión digital!: http://www.canton-anguita.blogspot.com/.
Año 2009, quién sabe si desde su introducción (presumiblemente desde Oriente Medio), Anguita se halla falta de ganado ovinocaprino alguno. Desde tiempos de la Celtiberia, hasta hace a penas un año, el principal recurso de este pueblo ha sido la lana y demás productos derivados de este tipo de ganado, por lo general, atributo inexcusable para toda caracterización de la zona que se precie. Haciendo uso de los recursos de los que la prestigiosa tecnología fantástica nos dota, pasamos a entrevistar a un testimonio de excepción: la última cabra que ha pastado por Anguita.
Estimada señora, muchas gracias por acudir a esta cita con “El Cantón” de Anguita, es para nosotros todo un honor. Baaaaah!
La cabra y la oveja han sido, desde tiempo inmemorial, el principal recurso de este enclave de la Celtiberia. Sin lugar a dudas, es muy indicativo que nuestro campo se haya visto privado de la presencia de las de su especie. Una “tragedia”, cuanto menos, simbólica, teniéndose en cuenta las más de 10.000 cabezas que, no hace tanto, contara nuestro, antiguo Juez de Paz[i].
Beeeeee!
El cambio dentro del “mundo animal doméstico” es espectacular. A muchos anguiteños les llama la atención que los gatos ya no anden por los tejados, los perros vigilen al orinar por las esquinas y un largo etcétera de comportamientos que, no hace tanto, se asociaban a estas especies. ¿Le comentan algo estas especies?
Baaaaaah!
Mmmm… la firmeza de sus afirmaciones es notable. Muchas gracias por su gentileza. Prosigamos.
Beeee!
Se dice que en Anguita ya hay más perros que ovejas y cabras. Que por las noches se escuchan ruidos y aullidos, no de lobo, y que las parideras, o bien se hunden, o llegan a servir de crueles perreras. ¿Cree que los perros están ocupando el nicho de la cabra o la oveja? ¿Cuánto menos en el imaginario y estadísticas de este pueblo?
Beeeeeeeeee!
Me mantendré al tanto, pues, de que el queso que coma no sea de perra.
Beeeeee!
La sociedad actual, dicen algunos expertos, se caracteriza por haber perdido buena parte de sus perspectivas de futuro y valores. Los niños juegan a la Play Station o la Nintendo DS y dejan en paz las “tetas” de su marido. Las ovejas ya no “llaman la atención” y se considera que nos pueden pegan pulgas y moscas perreras. Los cabritos y corderitos no pueden verse por el ojo del humano actual, pues no volverán a comer sus carnes, al poder constatar la dulzura, un tanto infantil, de estos animalejos. ¿Este pasotismo moderno ha fomentado que desaparezcan cabras y ovejas del mapa, sin que se haya impuesto mayor medida que el silencio?.
"Ruidos"
(Nota de prensa: antes de finalizar la entrevista, suena, de lejos, una radio emitiendo canciones de Camarón. Nuestra invitada, sin motivo aparente alguno, se sube a la silla, defeca abundantemente, y sale por patas. ¡Qué escena tan propia y tradicional de la zona! ¡Cuán sabia es nuestra cabra!).
[i] D. Vicente Serrano Pascual (uno de los anguiteños más sabios que jamás alguien pueda llegar a conocer).
Ilustraciones:
2) "The Scapegoat" de William Holman Hunt (1854).

martes, 18 de agosto de 2009

El Señor de la Celtiberia

Aquel hombre siempre tenía ideas inteligentes de las que hablar. Fuere ante una carrasca, en su casa, en tiempos de guerra, o de paz, el sumo sacerdote siempre tenía alguna explicación convincente para todo aquél que supiera hacerle las preguntas pertinentes. Hace tiempo, cuando aún era un infante imberbe, recuerdo haberme sentado sobre el tocón de sabina sito en la puerta del sabio. Recuerdo que me encontró dibujando en el suelo la efigie de un buitre que sobrevolaba nuestro humilde castro del Hocincavero. Al viejo le llamó la atención el que estuviere dibujando tal y no otro animal; por ello, me invitó a entrar a su casa, diciendo que iba a contarme una historia sobre los orígenes de aquel ave, y de su sagrada función, en tanto que servidor de los dioses de la Celtiberia.
"Se dice que el dios de la luz, Lug, andaba un día preocupado. El hombre medraba por la tierra sin tener que rendir cuentas ante él, y eso le ponía en peor posición respecto al resto de los dioses. Lug, de ninguna de las maneras quería renunciar a ser la deidad principal, eligió al ave más poderosa de cuantas existieran y le abrió el estómago, de forma que siempre estuviera hambrienta. El buitre, pues ella era el ave elegida, se vio con la necesidad de comer cualquier cosa que se hallara en su camino. Se dice que un día, durante una de las muchas batallas que sacudían a la Celtiberia, un guerrero cayó muerto en mitad del campo de batalla. Su causa perdió, quedándose su cadáver a voluntad de los elementos. Un buitre que sobrevolaba el lugar, bajó a tierra. Lug aprovechó la ocasión para condicionar a los de su especie de por vida. En lo sucesivo, el buitre siempre estaría hambriento, y comería carroña siempre que se la encontrara.
Sin embargo, Lug no consiguió sus propósitos a la perfección. Cierto es que, al limpiar los cadáveres, el buitre subía el alma del difunto al Reino de los Cielos, ante Lug, pero también lo es que, al ser un ave condenada al hambre eterna, el buitre siempre comía, como si del último de sus días se tratara. Si, en un principio, con el ave, Lug había conseguido librar a la difunta carne mortal de la acción de los espíritus demoniácos (de las enfermedades y las pestes), cierto es que una parte del difunto quedaba siempre en tierra, pues el buitre debía vomitar parte de su alimento, con el afán de poder alzar el vuelo".
Al acabar este relato, el viejo sacerdote me miró fijamente. Me preguntó si había comprendido cuál era el papel del buitre en nuestro mundo. Lástima que, virtud de la fantasía, yo sea de tiempos antiguos, de tiempos de Celtiberia, cuando ante los indicios de realidad, la verdadera ciencia, siempre se acudía a la falsa, pero bonita, leyenda...
* Nota aclaratoria: la leyenda es un recurso lírico del autor, pese a que bien pudiera haber sido contada en tiempos de los celtíberos, cuando la "ciencia" era leyenda y mitología. Los comportamientos del buitre leonado, aquí mencionados, son ciertos. Lug era la deidad principal de los celtíberos, y a ella se brindaban los buitres, siendo comidos y "llevados" hacia la deida por estas aves. Testimonios de ello se tienen en la ciudad celtíbera de Tiermes.
En lo que a Anguita se refiere, los cadáveres de mulas, ovejas y demás bestias se dejaban en el "muladar" (en el Salidero, camino de los Altos). Se dice que el higado debía ponerse cara al sol, pues los buitres así lo olían y bajaban antes. Esta creencia es falsa, pues el buitre ve los cadáveres, dada su privilegiada vista.
Imagen: " Imagen de un Gyps fulvus (Gyps fulvus), un residente del Zoológico de Morelia, en el estado de Michoacán, México", obra de El Ágora, imagen sujeta a GNU Free Documentation License