viernes, 30 de diciembre de 2011

FELIZ AÑO NUEVO!

Coincidiendo con la entrada y salida de año, tengo el honor, además del de felicitar el año a todo el mundo, de decir que... INAUGURO SECCIÓN EN INMEDIATIKA: "LA PAJARERA DE LAS PLUMAS INVITADAS"!!!! CON UN DODO Y TODO!!! ;-)

os paso el link!!!!



http://www.inmediatika.es/products/arte-ciervo/#.Tv0Mr5yZhcI.facebook

Imagen: Genial composición de Jaime Roig de Diego!! (http://es.wikipedia.org/wiki/Jaime_Roig_de_Diego)

viernes, 23 de diciembre de 2011

¡¡¡FELICES FIESTAS!!!



¡Que paséis unas muy buenas fiestas, en paz, armonía... y buena compañía!


Imagen: "La Natividad" de Camillo Boccaccino

sábado, 17 de diciembre de 2011

El pseudo-borracho


- ¡No conoceréis el miedo! ¡El miedo mata la mente! ¡El miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total!

- ¡Sabias palabras para un borracho, amigo mío!

El pseudo-ebrio barbudo se giró repentinamente y vio la efigie del bellotín genio. Zalakín le miraba con cara de entusiasmo, con la típica expresión de aquellos niños que ven a un adulto hacer cosas poco al uso. Con todo, Zalakin era joven sin ser infante. El local no era digno para menores. La taberna “Uno, dos y tres” (de nombre correlativo al número de consumiciones obligatorias) era frecuentada por múltiples víctimas del vicio. Fumadores de especia, querubinas de tres pechos, chupópteros de mil rones... por la taberna merodeaban seres de todos los rincones de Imagina. Las vigas del local tenían rastros de sangres secas multicolor, restos que daban testimonio de violentas peleas. El local era todo en sí una caverna y Zalakín desconocía si iba a encontrar allí al “sabio”.

El hombre barbudo echó de su lado a las dos querubinas dándoles un cachete de camionero en sus esponjosos traseros, y metiendo una moneda en cada uno de sus canalillos. Ambas mercenarias del amor fueron a contentar a otro borracho y el falso ebrio se quedó a solas con Zalakin (todo lo solo que puede quedarse uno en la barra de una taberna).

- Tú cara me dice que no has venido a escuchar las sentencias de un borracho.

- No señor- contestó Zalakín. -vengo en busca del Poeta Solitario, me manda mi abuelo, el Viejo Carrasco.

- ¡Shhhhh! Se dice que los borrachos dicen la verdad... ¡pero nadie se cree que puedan seguir una conversación seria! ¡Disimulemos!

A Zalakin no le dejó de sorprender el proverbial mimetismo que había estado practicando aquel peculiar habitante de tabernas. Lejos del tópico, el sabio simulaba estar borracho. Dejaba caerse su vergüenza so pena de parecer incontrolado, para así no llamar la atención ¡y ser uno más entre borrachos!

- Los vicios son una condición para la supervivencia social. El éxtasis sólo se alcanza sin raciocinio serio, ¡y a ello ayuda el alcohol y todo vicio! No te fíes de quien diga que los borrachos dicen la verdad, pues querrá disimular que a él siempre le ha gustado la religión de Santa Cogorza. El alcohol no es un maná, es un veneno para el intelecto. Un asesino masivo de neuronas, cuya imitación brinda disfraz.

El pseudo-borracho, pues en verdad era sabio, simulaba ser el más vicioso entre iguales. De no haber ese autocontrol entre la sociedad las revoluciones se sucederían como pies en una escolopendra.

- Hazme caso, Zalakin, y no creas que el saber algo es mayoritario. Jamás interesará que la gente sea consciente, pues el inconsciente es manipulable. Condicionar una mente es tener un siervo, enseñarle no es más que fomentar el nacimiento de un eventual rival. ¿Comprendes el por qué es más útil ser falso borracho disimulado que diana justiciera en un mundo de inteligentes interesados?

Zalakín aprendió que todo vicio es una red de dominación, una útil herramienta por la que mantener contento al populacho. Los mitos acerca de lo bueno de estar ebrio claro que le siguieron llegando, pero jamás volvió a creerse que un borracho dijera la verdad, ni que los bares son templos más allá de sus eventuales manjares...


* Imagen: "El borracho", cuadro de Vladimir Makovsky.
* palabras iniciales inspiradas en Dune, de Frank Herbert. 

sábado, 26 de noviembre de 2011

La mejor literatura


Leer es sano. A falta de confirmación oficial-sanitaria se me ocurre decir que es la más eficaz práctica de prevención del Alzheimer, la mejor forma de fortalecer la aptitud para el aprendizaje, y cómo no, una placentera forma de sentirse bien, aprender y, por ende, hacer subir la autoestima. Comenzar un sábado leyendo tranquilamente bajo el edredón de un moribundo (y algo cálido) noviembre, es un placer exquisito.

No es una práctica que siempre me pueda permitir, o que siempre se me ocurra practicar (no así por las noches, cuando acontece “conditio sine qua non” para el sueño), pero este sábado he podido gozar de este pequeño placer, gratuito, leyendo “El lector” de Bernhard Schlink. Es muy gratificante gozar de un libro inesperado. Esta pequeña joya de la literatura alemana contemporánea ha hecho como los grandes aprendices: pasarse las colas (de lectura en este caso) y subir muchos grados y jerarquías de una sola vez.

Leer a Schlink me hace reflexionar en torno a lo excelsas que son ciertas literaturas por encima de otras. Obviando eventuales superioridades de unas culturas sobre otras, no podemos dejar de ver que existen ciertas lenguas más proclives a darnos grandes ejemplos de "alta literatura". Quién sabe si por los fonemas y lexemas, o por el rancio abolengo histórico que arrastran algunas lenguas, existen idiomas que son capaces de emitir un sinfín de grandes novelas, sin apenas acabar con sus recursos. En tiempos de Crisis, de dudas económicas, y también intelectuales, no podemos dejar de preguntarnos sobre lo justo, o erróneo, de los pensamientos que en ocasiones damos por indubitados.

El inglés no es, ni mucho menos, la mejor lengua para la literatura. Estamos cansados de escuchar que es la lengua talismán para la música moderna, y que es una lengua idónea para su aprendizaje rápido y efectivo, sin embargo, ¿acaso es una lengua literaria?. Lo dudo. No por capricho, sino por necesidad, me atrevo a cuestionar lo que el mundo anglosajón nos impone como incuestionable. Tras Shakespeare y Dickens “no todo el monte es orégano”. No deja de ser inquietante ver cómo existen literaturas que, con un menor grado de alfabetización, han brindado a la Humanidad mayor número de grandes obras que la lengua inglesa.

No caeré en el chovinismo excesivo, al menos en esta ocasión, aunque no me prive de decir que Quevedo no tiene nada que envidiar al autor, ¿anónimo?, de “Romeo y Julieta”, pero debo recordar que la literatura española del Siglo de Oro (con Cervantes, Alemán, Quevedo, Góngora...) es uno de los momentos álgidos del genio humano, y eso que la España Imperial no era excesivamente culta y sí, en cambio, profundamente analfabeta (como la mayoría de su época). Algo similar ocurre con la que, a mi juicio, es la mejor de cuantas literaturas haya creado el hombre, la rusa.

Ni el inglés, ni el chino, el ruso es una de las grandes lenguas literarias, o quizá la mayor. Posiblemente ello explique lo difícil de su aprendizaje y lo rico de su fonética. No creo decir nada nuevo, ni rompedor, si afirmo que los mayores prosistas de la Historia son Dostoievsky y Tolstói. Curiosamente, el grado de analfabetismo de la Rusia zarista y de la España Imperial no distan en exceso, al igual que la excelsitud de sus obras, por lo que, no sin cierta curiosidad poco disimulada, me planteo cuál es el carácter que favorece mayormente un alto grado de excelsitud en lo que a literatura se refiere.

Obviamente, el idioma es un factor clave. Tanto el ruso como el español son idiomas que se prestan mucho más a la literatura que el inglés. El “inglés culto” debe recurrir en cuantiosas ocasiones a latinismos, no así el ruso, valga el ejemplo. El español tiene un sustrato único en el Mundo, atesorando en su seno elementos latinos, prerromanos, árabes, germánicos, precolombinos... Pero la cuestión idiomática no parece ser ni la única ni la definitiva.

No hace tanto recuerdo tener una conversación con un buen amigo en la que discutíamos sino eran las calamidades vividas por una sociedad lo que hace que, en muchas ocasiones, se generen grandes obras literarias. Bien mirado, ello podría explicar la gran producción literaria durante los ocasos español y zarista, y muy especialmente, también podría corroborar lo interesante, y elevada, que es la literatura yugoslava (si bien, aquí también intervenga el componente idiomático, al ser lengua eslava).

Se mire por donde se mire, la verdad no es lo que se dice ni lo que parece, sino un calificativo que muchas veces nos transciende, es cuestión de fe, y que pocos podemos conocer. No crean que su literatura es inferior a la del “Imperio”, pues pueden llevarse sorpresas, ¿verdad?

jueves, 27 de octubre de 2011

La muerte de Gadafi: ¿tiranicidio o barbarie?


El pasado jueves veinte de octubre de dos mil once pasará a la hemeroteca como fecha histórica. Gadafi, o lo que es lo mismo, el tirano más singular y déspota en tiempos recientes, cayó asesinado en su ciudad natal de Sirte. La muerte del tirano, como cualquier acontecimiento de importancia, no se le escapa al omnisciente prisma del Derecho, y plantea algunas cuestiones, que lejos de ser solucionadas en este breve artículo, no podemos dejar de plantear.

Un tirano es aquél que «sustrae la propiedad de los particulares y la saquea, impelido por vicios tan impropios de un rey como la lujuria, la avaricia, la crueldad y el fraude... los tiranos intentan perjudicar y arruinar a todo el mundo, pero dirigen sus ataques en especial contra los hombres ricos y justos que viven en su reino, consideran el bien más sospechoso que el mal, y temen como a nada precisamente esas mismas virtudes de las que carecen... los tiranos expulsan del reino a los mejores con la excusa de que ha de rebajarse a quienquiera que destaque sobre el resto... dejan exhausto al pueblo para que no pueda reunirse, exigiendo casi a diario nuevos tributos, promoviendo disputas entre los ciudadanos y empalmando el fin de una guerra con el comienzo de otra. De situaciones así surgieron las pirámides de Egipto... el tirano no puede menos de temer que aquellos a quienes esclaviza puedan intentar derrocarlo... por eso prohíbe que los ciudadanos se reúnan o formen asambleas o discutan en común los asuntos del reino, arrebatándoles con métodos propios de policía secreta la ocasión misma de hablar o escuchar con libertad, impidiendo incluso que puedan expresar sus quejas libremente...».

Obviamente, bien se habrá percatado el lector, estas palabras no son propias sino de un ilustre clásico español, Juan de Mariana. Las palabras del inmortal jesuita nos confirman, por si acaso alguien pudiera tener duda alguna, que Gadafi era un tirano. Virtud de las tesis del autor, creador de la doctrina del “tiranicidio”, Gadafi bien pudo acabar sus días de la forma más conforme al Derecho Natural. Sin embargo, y no sólo por haber pasados largos siglos desde esta afirmación, la opinión aquí defendida no puede sostener a ultranza la consecuencia “lógica” de una interpretación “mariánica” de estos hechos.

Más allá del prisma de quien analiza los hechos, debemos observar quiénes realizaron estos hechos. Los verdugos del dictador no le hicieron saber que iba a pagar sus crímenes con una ejecución sumaria. Los asesinos del sátrapa invocaban a Alá, mostrando cómo el islamismo, lejos de haber sido motivo por el que Occidente ha ayudado al derribo del general, es una de las opciones, que en puros términos democráticos, parece estar abriéndose puertas.

La doctrina de Mariana, tan presente en el subconsciente de la psique occidental común, no es aplicable al caso. Los presupuestos que impregnaron al jesuita, más allá de Aristóteles o los Evangelios, no han sido invocados mentalmente por los verdugos de Gadafi, no pensando en ningún momento en términos de justicia, sino de venganza. La “cruzada por una democracia global” que tanto mencionó el Presidente Bush vuelve a caer en el ridículo, tal y como ya lo hiciera con Sadam o Bin Laden. Los crímenes de la Alemania Nazi, si bien no en plenitud, bien pueden servirnos de ejemplo de cómo hasta el más villano debe ser objeto de juicio (véanse los “Procesos de Nurémberg”). La norma justificadora es premisa inexcusable para todo sistema organizado en torno a unas leyes y un Estado de Derecho.

Para un mundo globalizado, nominalmente construido en torno a unos derechos y libertades irrenunciables, hubiera sido necesario el juicio de los tres villanos. Más allá del morbo, en buena parte periodístico, de oír a Gadafi dando la lista de todos los beneficiarios de sus interesadas dádivas, hubiera sido todo un ejemplo para la ciudadanía, una muestra de cómo los jueces son siempre pieza clave en el engranaje, no prescindible. La lucha nominalmente a favor de los derechos humanos y de la justicia se está convirtiendo en una gran parodia respecto a los objetivos inicialmente perseguidos.

El asesinato inmisericorde del sanguinario líder derrocado es una flecha afilada que ataca frontalmente a una eventual, y necesaria, pedagogía del Estado de Derecho. No deja de ser una muestra de cómo los países ocupantes de Libia no están interesados por crear un Estado fuerte, socio privilegiado y próspero que sepa aprovechar justamente sus recursos. La pedagogía indispensable para ejercer la democracia falta, y tampoco va a ser fomentada. Es mucho más fácil negociar con cuatro jefes tribales analfabetos que con un loco tirano, aunque débil y manejable.

Tremendamente gráfico es enterarse de cuánto se parecieron los ejecutores de Gadafi a los bonobos (o chimpancés pigmeos)... sodomizaron al líder derrocado antes de ser ejecutado. ¿Furia incontrolada o “derecho al tiranicidio”? Soluciones así, aun con Hitler o con el Diablo, no dejan lugar a dudas del porcentaje de material genético que compartimos con nuestros primos primates... aunque, tampoco esto, sea visto así por el islamismo.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Teoria/practica/tiranicidio/elpepisoc/20111028elpepisoc_1/Tes horas después de publicar mi post... sacan esto en ElPais, muy concorde con las tesis de este artículo.

Imagen: "El Día del Juicio Final", Musées royaux des Beaux-Arts de Belgique
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lunes, 26 de septiembre de 2011

Poesía paras las Fiestas de Anguita 2011

Os paso el texto que he compuesto para las fiestas de mi pueblo. La foto de las "Peñas de Ratilla" tuneada por mi buen amigo Vicen, es de lo mejor del texto. ;-)


El resto del programa lo podéis consultar en:  http://canton-anguita.blogspot.com/2011/09/programa-de-las-fiestas-de-anguita-2011.html

sábado, 3 de septiembre de 2011

Popurrí de actualidad


Guerras evitadas y nuevas potencias haciendo ostentación.

En el mundo occidental, cuanto menos en la región mediterránea, un gran indicio de independencia soberana y geopolítica es el grado de descontento que un país, oficialmente, puede tener frente a las acciones del gobierno de Israel en Palestina. Es un tema delicado y espinoso, una auténtica patata caliente que ningún político racional puede atreverse a tocar sin riesgo a ser quemado.

Desde tiempos del esplendor otomano, Turquía jamás había mostrado un potencial tan evidente. Su “conflicto diplomático” con Israel así lo demuestra. Se trata de uno de los Estados con mayor potencial militar, e incluso, se plantea iniciar una carrera espacial en solitario. Más allá de los problemas “religiosos”, cada vez es más evidente que Turquía (ese país soberano que se atreve a contradecir a Israel) no entró en la Unión Europea, ni lo hará, porque de hacerlo Francia y Alemania deberían compartir la dirección del superente. Si a todo ello le sumamos los “millones” de turcos que habitan el gigante germano... la razón resulta algo evidente. Pese a no estar en la UE, es de esperar que el elevadísimo grado de integración de los turcos en la estructura político-económica occidental evite que existan problemas serios de conflicto de intereses, ¡qué decir con armas!.

El “neo-imperialismo” franco-alemán no sólo se manifiesta en su capacidad de cerrar las puertas a Turquía. El invento del euro, por lo demás beneficioso para España (todo sea dicho) es una muestra más, lo mismo que la capacidad para manipular cifras de déficit y paro, o de imponer medidas a los países sureños, tan mal vistos por la opinión pública de esos países.

En cuanto a Francia, y Reino Unido, la UE ha evitado un conflicto actualmente, entre muchos posibles, materializando su función de límite a los conflictos entre países europeos. El interés interesado, y nada comunicado, de Sarkozy y Cameron por los pozos petroleros de Líbia choca frontalmente con las prerrogativas que tuviera Italia sobre el territorio, como antigua metrópolis. La consideración de la UE como “enano político” permite que existan intereses contrapuestos dentro de la propia Unión, pudiendo decirse que la misma, tiene como gran éxito en su palmarés ser capaz de fagotizar eventuales conflictos entre Estados europeos.

La perversión de los medios: los goles de Raúl y el español en la escuela pública catalana.

La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira”. Así comienza la célebre obra de Jean-François Revel: “El conocimiento inútil”. La cantidad de información que tenemos a nuestra disposición es algo más que exorbitante y excesiva. Más allá de saturarnos de conocimientos, fomentando la creación de opiniones propias, los medios de información se han convertido en instrumentos de poder y sujeción más efectivos que las propias armas. La mentira, dice bien Revel, es la gran fuerza que mueve la opinión pública, y por ende, la conciencia ciudadana global. Les pondré un ejemplo.

Ayer mismo, mientras cenaba, tuve ocasión de leer el siguiente titular en las noticias de TV3 (canal autonómico catalán), algo así como: “el Tribunal Superior de Justicia impone el castellano en las escuelas”. Este titular nos remite al franquismo, al gran ogro interiorizado que siempre es efectivo entre la población. El titular, del todo incierto y manipulador, poco tiene que ver con el titular que pone el mismo canal en su web, mucho más conforme con la realidad de los hechos: “El TSJC da dos meses para que el castellano también sea lengua vehicular en las escuelas”. Que un ente de comunicación público utilice discursos tan diferentes (en uno habla de “imponer”, en otro de “compartir” la consideración de lengua vehicular, todo ello conforme con una sociedad bilingüe) nos da un buen ejemplo de la afirmación, por lo demás exacta, del gran Revel.

Los medios de comunicación tienen una gran potencialidad para dañar la convivencia y manipular la opinión pública, tanto activa como pasivamente. Desconozco si fue esa la finalidad de quienes lo propusieron, pero no deja de ser impertinente que Raúl (el célebre exjugador del Real Madrid) haya sido finalista del premio Príncipe de Asturias de los Deportes (uno de los premios más relevantes mundialmente, tras el Nobel, y a mucha distancia). En un paradigma donde impera el fútbol de la factoría blaugrana, donde los jugadores insignia, tanto del Barcelona como de la Selección Española, son Xavi e Iniesta, no deja de ser una provocación honrar al jugador que, precisamente, dejó la Selección Española (por no ser llamado, no por voluntad propia) justo antes de que ésta, con Luis Aragonés como Seleccionador, empezara a ganar títulos.

Lo digo y lo reitero, las contingencias partidistas en el mundo del fútbol son mucho más efectivas, para mal, entre la población, que los mitines de partidos secesionistas. Un partido Barcelona-Real Madrid con medidas arbitrales claramente a favor de los blancos en vísperas de una elecciones catalanas bien puede incrementar, más que notoriamente, el porcentaje de votos independentistas. Me pregunto si mi psique animal, su parte tribal e incontrolada, no hubiera sido capaz incluso de plantearse la independencia si le hubiera sido concedido el Premio Príncipe de Asturias a Raúl... Confio en que mi parte racional me hubiese frenado en un pensamiento tan calamitoso.

Un lugar cercano tras Laponia: la España despoblada.

Una pequeña vuelta por Francia rápidamente nos muestra cuál es una de las mayores diferencias entre los países galo y español. Desde Perpiñán, Francia es un país en “tela de araña”, la población se halla dispersa por todo el territorio, habiendo sólo una gran metrópolis, París, 2-3 ciudades grandes (Lyon-Marsella-Lille) y un gran tejido rural con una densidad de población aceptable. En Francia la agricultura “da de comer”. No es extraño ver a franceses que viven rodeados de vacas y hortalizas, conectados a intenet con la mayor velocidad y con un gran supermercado a una distancia más que razonable. La vertebración, que no integración, del territorio en Francia creo que es un éxito.
España, por contra, es un país de ciudades y páramos. Tenemos una gran metrópolis cada vez más cercana a París y Londres, Madrid, una gran urbe metropolitana con cuasi la misma población y mayor potencial industrial y turístico, como es Barcelona, y “muchas” ciudades-áreas metropolitanas que superan con creces el medio millón de habitantes: Sevilla, Zaragoza, Valencia, Bilbao, Gijón-Avilés-Oviedo, Elche-Alicante-Murcia, Málaga... Junto a estas grandes urbes no tenemos más que campos despoblados donde la gente apenas puede medrar con la agricultura y la ganadería y donde las comunicaciones, sea por internet o carretera, son precarias. España, país “potencia” en cuanto a extensión de territorio, sin embargo, es capaz de tener una región, la Celtiberia histórica, que se aproxima a Laponia en cuanto a densidad de población...

La zona que engloba, Soria, la mayor parte de Guadalajara y Zaragoza, Teruel, sur de Burgos y de la Rioja y Cuenca es una de las zonas menos densamente pobladas de Occidente. No hay ninguna gran urbe y las carreteras son precarias. La producción agrícola, además de ser difícil por lo extremo del clima (con oscilaciones térmicas propias de Siberia) es poco fomentada por la UE, que parece estar más pendiente de los agricultores franceses. Vivir en Molina de Aragón, Anguita, Ateca, Cervera del río Alhama, Coruña del Conde o Tarazona es, cuanto menos, arriesgado socialmente. Uno tiene que resignarse a tener a la “civilización urbana” a una cierta distancia, sin supermercados próximos, sin grandes centros de comercio, industrias, cines, parques de ocio o, por así decirlo, fuentes de progreso. España no puede entrar en una carrera espacial o de lucha por el Ártico o el Antártico... ¡bastante tiene con “repoblar” la Celtibera!

Imágenes:
1) Bandera turca gigante fotografiada desde el Bósforo (foto del autor).
2) Sculpture: Kommunikation (1986) by Heinrich Brockmeier in Herten/Germany (Commons).
3) Molina de Aragón (foto del autor).

lunes, 1 de agosto de 2011

"El olor de los pedos" (reflexiones evolutivas)

No hace mucho tuve la suerte de leer algunos fragmentos de la obra: “Soy un gato”, de Natsume Soseki. Sin lugar a dudas, lo que más que me atrajo de ese libro fue el hecho de que antaño soñara con escribir un cuento “ecologista” donde el narrador fuera un lince ibérico que reflexionara sobre la idiotez humana, en persona y comportamiento. ¡Mira por dónde, alguien mucho más reconocido escribió algo parecido, también con un felino, adelantándoseme!
Algunas de las reflexiones gatunas que tuve ocasión de leer son de lo más sugerentes. En general, la tónica es la de criticar la renuncia humana a las características que la Naturaleza nos ha brindado como especie. La excusa me sirvió para reflexionar y recordar algunos pensamientos que en muchas ocasiones me vienen a la cabeza, no pensando como un gato, pero sí con cierto sigilo mental felino y vergüenza, que la ocasión hace que quiera plasmar por escrito. Sin ánimo de reducirme a lo coloquial, pero con ansias de incentivar una reflexión sobre algo plenamente mundano, me atrevo a hacer la siguiente afirmación: ¿se han fijado que no todos los pedos huelen iguales? Sin risa, y con intento de usar un “bisturí” científico, que no penetre en la materia física sino en lo que connota, me gustaría sugerir que prueben de “oler” un lavabo propio (de ser hombres) antes y después de haber pasado otro hombre por él. Pruébenlo después con su mujer, ¿son las mismas sensaciones? ¿los mismos “olores”?.
Generalmente, los animales carnívoros, u omnívoros, producen unas heces más olorosas. No es de extrañar que muchas especies las utilicen con “otros propósitos” que los meramente evacuatorios, particularmente, para delimitar su territorio. Dejando a un margen la polisemia del término “mojón”, no puedo dejar de pensar en que nuestros olores más íntimos quizá tengan algo de “identificativo”. Con todo, no puede desconocerse que nos encontramos ante uno de los ejemplos más claros, y olorosos, valga la broma, de cómo el ser humano “ha renunciado” a características dadas por la evolución, en pro de una “evolución cultural”, que en no pocas ocasiones ha inhibido buena parte de nuestras particulares adaptaciones físicas. Ello, incluso, ocurre muy especialmente con las funciones de uno nuestros sentidos.
No será nada innovador decir que la nariz es nuestro sentido más abandonado. En comparación con el resto de mamíferos, la nariz no pasa de ser una protuberancia en la faz que guarda, ínfimamente, alguna utilidad en casos extremos. La higiene, por otro lado recomendable, ha acabado con nuestro “hedor” personal, haciendo que perdamos la “adaptación biológica” de ser capaces de identificarnos por el olor. Quizá queden vestigios de ello en nuestro “poco agradable” ejemplo anterior, quién sabe.
El eminente biólogo inglés, Desmond Morris (autor de “El mono desnudo”) es el autor de algunas de las observaciones evolucionistas más llamativas (entre las que se encuentran buena parte de las vertidas en este artículo). Morris defiende que la función de nuestra nariz es, en cierto modo, eminentemente sexual. Dado que hemos conseguido prescindir, cuasi totalmente, de nuestro sentido del olfato, no deja de ser paradójico que la evolución nos haya dotado de preeminentes narices (algunas superlativas, como dijera Quevedo). Poniendo el ejemplo de una especie africana de babuino, los gelada (que tienen “señales sexuales”, en forma de colores, tanto en sus genitales como en sus pechos), el insigne científico opina que tal vez nuestra nariz sea una “señal sexual”, guardando correlato con nuestro pene.
Sea a través del desuso de partes de nuestro cuerpo, sea a través del abandono de la percepción de señales naturales antaño usadas (campo magnético por poner otro ejemplo), el cambio de “animal común” a “animal cultural” es más que evidente, evolutivamente hablando. Si bien, nuestra cultura no queda jamás totalmente al margen de nuestra naturaleza congénita, nutriéndose de ella en no pocas ocasiones.
Quizá coincidiendo con algunos psicoanalistas (pero sin reconocerles la consideración de “científicos” infalibles), cabe decir que muchas manifestaciones sociales del humano de hoy en día tienen un trasfondo fálico que obviamos. Sea a través del típico corte de mangas, con la apertura de la botella de cava en una celebración (similar a una eyaculación), con la forma de las guitarras (sean españolas o eléctricas), o con el diseño de los coches deportivos, el trasfondo “sexual-natural” parece presente. ¿Nos desvinculamos de lo naturalmente predeterminado o, simplemente, evolucionamos, como todo ser en este Mundo, sin apenas darnos cuenta, dejando en vigor, camuflándolo, aquello que la Naturaleza nos regala en tanto que predeterminado?
* Sobre la segunda imagen: sujeta a GNU Free Documentation License.

sábado, 2 de julio de 2011

El Ártico "entre visillos".

Tendemos a ver en la inmensidad del Espacio, aquello que quizá tengamos más cerca. La Ciencia Ficción, siempre tan interesante en lo que a previsión geopolítica y científica se refiere, se centra en viajes a la Luna, Marte u otros planetas, como si nuestro planeta Tierra fuera ya un territorio sin nada que poder colonizar. Hizo falta la gran labor divulgativa del “viejo” Cousteau para que el gran pública abriera sus ojos hacia el Mar, ese gran desconocido que impera en el espacio físico terrestre. ¿Hará falta que llegue la “realidad política” para que el gran público mire hacia el Ártico y la Antártida? Centrémonos en el primero.
La desaparición de los polos es motivo productor de “lágrimas de cocodrilo” entre la élite dominante. Como si de los pastos del lejano Oeste americano se tratara, la apertura de un nuevo continente (Antártida) y de un vasto espacio marino (Ártico), anuncian negocio y enriquecimiento para las potencias hegemónicas.
El Ártico contiene preciados recursos. No importando ni osos polares, ni belugas o focas de casco, el oceáno Ártico es por todos sabido que tiene petróleo, gas, oro y otros minerales de gran interés. Las discusiones en torno a la propiedad de los terrenos árticos están presentes en el debate geopolítico global, sólo que no transcienden al gran público. Da la sensación, una vez más, de que existen temas de sumo interés que no son analizados por la comunidad internacional. Temas que interesa que queden, como dijera la Gaite, “entre visillos”.
El 2 de agosto de 2007, una expedición rusa reclamó haber colocado, exitosamente, una bandera rusa en el fondo del Ártico (plantando una cápsula de titanio). Cabe decir que nadie vio en ello un parecido con la declaración que hiciera Cristóbal Colón reclamando la propiedad de las Indias para la Corona castellana. Nada más lejos de la realidad, lo que entonces fue un hecho debatido, hoy totalmente admitido, hoy ha sido (pese a seguir los “tratados” en la materia) un hecho interesadamente ninguneado. Siberia y su entorno han pertenecido a Rusia mientras fueron hielo y renos, ahora, el Círculo Polar Ártico interesa.
La propiedad del fondo ártico es un conflicto latente, de muy difícil solución. A nivel pequeño pueden verse ciertos paralelismos con los conflictos derivados de la discusión en torno a la propiedad del mar Caspio (problema que enfrenta a Azerbaiyán, Irán, Rusia...). Los criterios seguidos por las partes implicadas, una vez más, difieren, y no es de esperar que se llegue a una solución paccionada equitativa, si es queda algún atisbo para la apropiación.
En lo que al “conflicto ártico” se refiere, las partes colindantes implicadas son: Canadá, EEUU (vía Alaska), Noruega, Rusia y Dinamarca (mediante Groenlandia). Todos estos países tienen reconocida un área económica exclusiva de 200 millas al norte de su costa ártica, establecida bajo leyes internacionales. Sin embargo, Rusia ha efectuado un movimiento “de apropiación” (o de “reconocimiento”, según la postura que uno adopte) reclamando los derechos sobre un área mucho mayor. Para Rusia el Polo Norte les pertenece dado que se trata de una extensión de su propia plataforma continental (Dorsal de Lomonosov). Rusia ha planteado el tema a la ONU, si bien, y este es un dato capital, EEUU no ha reconocido la Convención sobre el Derecho del Mar. Una vez más, dejando el “espejismo chino” (que sólo es una potencia en lo económico, y por ende, político en parte) a un lado, el conflicto entre los dos grandes bloques hegemónicos, cuanto menos en lo armamentístico, es evidente. Rusia y el Imperio de EEUU (Occidente) se rifan un terreno virgen.
Los movimientos de unos y otros están produciéndose, sólo que al margen de la luz y los taquígrafos. No sabemos cuándo estallará la chispa, o si lo hará en algún momento, pero es evidente que el tema es preocupante, demostrándose, una vez más, la irrelevancia total de un supuesto “poder equitativo global” encarnado por la ONU. En relación con todo ello, y como cuestión para el análisis, sospecho que el “caso islandés” no es ajeno a la controversia.
Los “indignados” de Puerta del Sol (Madrid) y de Plaza Cataluña (Barcelona) citan continuamente el ejemplo de los “vikingos” de Reykjavík como modelo a seguir. “¡Islandia se opone a pagar las deudas que han contraído sus políticos! ¡El pueblo islandés se ha revelado contra los poderes económicos!” se dice. Sin embargo, las sumas elementales, y algún que otro razonamiento deductivo, me hacen dudar de este “buenismogeneralizado en torno a Islandia.
Les facilito unos datos y una opinión personal. Los datos son que Islandia se halla justo en el margen del Océano Ártico (cerca del Polo). Se trata de un país de tamaño considerable pero muy escasa población (poco más de trescientos mil habitantes). Rusia ha concedido “desinteresadamente” un millonario préstamo a Islandia. Rusia es la principal interesada en el “tesoro ártico”. Gozando del favor, y privilegios sobre Islandia, los rusos tienen una punta de lanza a su favor. Con dar una porción minúscula de sus beneficios a Islandia se conseguiría que los “pobres” vikingos fueran millonarios con el acuerdo. ¿Soy muy mal pensado si creo que los movimientos en Islandia forman parte de una táctica rusa para hacerse con el “control” del país y su zona?
La verdad no sale en los telediarios, ni la puede saber nadie con certeza, pero las especulaciones, en un país libre, deben poderse hacerse, y en mi opinión, es muy saludable que SIEMPRE se hagan. Lleguen ustedes a sus propias conclusiones, pues son cabezas pensantes.

sábado, 4 de junio de 2011

Asclepio

Zalakín entró en aquella suerte de tétrico edificio clavado entre las rocas. Riscos y quebradas hacían que su destino se encontrara en absoluta armonía con todo aquello que le rodeaba. Sin lugar a dudas, era el lugar que le había indicado su abuelo. Cogió, una vez más, aquel trozo de corteza donde estaba escrito el enigmático nombre sagrado. No sabía bien bien qué sería aquello que le aguardaría en aquel templo de rocosos sillares. Las hiedras salvajes sacaban pequeñas hojas negras entre grandes troncos decadentes. La sala por la que el pequeño duende bellotín transitaba carecía de mayor limpieza que la brindada por las ventiscas que, hasta allí incluso, soplaban con frecuencia.
Pese a ese punto tétrico, que hace distinguir a lo real de lo propio de Imagina, el lugar gozaba de aires de santidad. Las estalactitas y estalagmitas de diamante apuntaban todas hacia un mismo centro equidistante. Zalakin se adentró por el pasillo que las luces fluorescentes de éstas iluminaban. Para su sorpresa, allá no encontró trono, altar o grimonio alguno. Destrozada, partida por los años y las ventiscas, yacía una estatua humanoide de pálida tez blanca.
Zalakín extrajo el trozo de corteza de su zurrón, y con alta voz, cual tenor o Cicerón, pronunció las mágicas palabras que su abuelo le había entregado. ¡Asclepio! Los trozos de blanco mármol comenzaron a rodar mágicamente. Uno a uno, la estatua comenzó a rehacerse tras largos siglos de letargo. Todo el cuerpo fue tomando forma hasta que una cara, imponente, de mirada soberana, surgió de entre lo que, hasta aquél entonces, sólo habían sido restos de una antigua estatua.
No cabía duda de que aquélla era la divinidad que estaba buscando. Sabiendo de sus dudas, el dios Esculapio comenzó a escudriñar las neuronas del duende. Una a una hizo terapia de sus dudas, y sin magia ni hechizo alguno, consiguió conjurar realidad en un duende, Zalakín, que habita en un mundo donde todo es imaginado. No quísole dar riquezas, pues aunque no soñara con ellas, de dárselas le haría avaricioso. No le concedió un mejor porte, pues la esencia de su persona se distorsionaría con la de imponentes bárbaros musculados y seductores elfos rondanoches. Tan si quiera le concedió un amuleto, un pergamino o un mero escudo protector.
Zalakin salió del templo sin magia, pues ya tenía, pero sí con lo más valioso en aquel mundo, tan improbable de encontrar en su universo paralelo. El dios Asclepio le reconoció una educación, el mayor poder que jamás pudiera tener un ser humano. Le afirmó al duende que era lo único que compartía valor en su mundo y en el de la Realidad. Le aseveró que nadie podría darle aquel don, y que al tenerlo, sólo podía reconocerle su dicha. Zalakín salió del templo con dos armas para su eterno viaje: conocimiento y autoestima. Ni la serpiente que rodeaba al dios, ni el liso mármol que le constituía se quedaron recompuestos. La marcha de Zalakín no les daba motivos para sobrevivir, su labor estaba hecha, después de miles de siglos, alguien había recordado los escritos clásicos... siendo listo y honrado, aprovechando lo que las deidades de Imagina sellaron en letras de bismuto.
Foto: célebre estatua de Asclepio (Esculapio romano), en Ampurias. Foto del autor (y gracias al conductor).

domingo, 29 de mayo de 2011

Si me dejaran a mí...

Es todo un tópico escuchar en bares, reuniones familiares o cafés entre universitarios inquietos, la expresión “si me dejaran a mí”. Jugando con lo improbable de que ello suceda conmigo, aunque bien pudiera ofrecer estas ideas, siempre con rigor propio, y ninguna jocosa indirecta, me gustaría establecer el croquis de lo que sería, a mi ojos, un nuevo y próspero Estado. Sin buscar polémicas nacionalistas, lo primero que haría sería suprimir la actual división autonómica, paliando el centralismo exacerbado de Madrid.
- Estructura territorial y economía: creo en la autonomía financiera, si bien, no en los términos que se proponen desde el gobierno de CiU, por ejemplo. Mi idea sería la de un “Estado ibérico” en el que se ofreciera la entrada a Portugal. Un Estado donde todos los ciudadanos fueran iguales en derechos y obligaciones, y sobre todo, en oportunidades. Me imagino un gran Estado (mayor que Francia y próximo a Alemania en población) donde las administraciones fueran eficientes. ¡Adiós a Autonomías, adiós a provincias y diputaciones! La nueva “Ítaca” con la que yo sueño, es hasta cierto punto “independentista”.
Me imagino un Estado con “tres capitales” (de forma semejante a Holanda). Veo en mi sueño una gran Madrid, junto a una gran Barcelona (y Lisboa). Madrid continuaría siendo la capital oficial, cediendo organismos importantes a ambos ciudades (Ministerios de Economía y Industria, CNMV... por ejemplo, para Barcelona, Ministerios de Exteriores y Defensa para Lisboa). Una España (aunque quizá fuera mejor cambiarle el nombre por Iberia, de entrar Portugal), donde no hubieran transgresiones de la realidad, ni manipulaciones políticas territoriales interesadas (véase la actual Marina y museo anexo en Madrid...).
Me imagino un país donde las estructuras territoriales fueran:
- un Estado fuerte: con competencias exclusivas en la cuasi totalidad de temas generales.
- grandes, y hasta cierto punto independientes, corporaciones metropolitanas.
- programas de incentivo fiscal y fomento serio de las grandes extensiones rurales (que son más de las tres cuartas partes del territorio).
Un uso de la máxima que “el poder más cercano haga lo que hasta ahora hace el más lejano”, impondría un sistema de poderosas corporaciones metropolitanas, próximas al ciudadano. El sistema del concierto económico quedaría absoleto, pues estas ciudades tendrían autonomía financiera plena, vigilada, y siempre con la obligación de hacer cesiones para el fondo común estatal. ¿Por qué tienen que haber Autonomías y Diputaciones que entorpezcan u ocupen compentencias que mejor gestionarían los ayuntamientos? Fíjense en los casos alemanes de Bremen o Hamburgo.
Esas administraciones de nueva planta serían, las corporaciones metropolitanas de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Málaga, Tridente asturiano (Gijón-Oviedo-Avilés), Tridente de Levante (Murcia-Alicante-Elche), Bahía de Cádiz (Cádiz-Jérez-San Fernando-Puerto de Santa María) Valladolid, Palma de Mallorca, Tarragona-Reus y Vigo-Coruña (por ejemplo). Por poner el ejemplo más cercano, las necesidades de Barcelona, Hospitalet, Mataró o Sabadell, poco o nada tienen qué ver con las de Solsona o Balaguer. Estas grandes urbes podrían tener competencias normativas en exclusiva sobre los problemas cotidianos de la ciudadanía, el establecimiento de comunicaciones, urbanismo... etc.
Dentro de esta gran dispersión, quizá algo caótica, de soluciones que os propongo, estaría establecer un concierto económico, incluso una política de supresión de algunos impuestos, no para zonas prósperas como el País Vasco o Navarra, sino para zonas deprimidas por el tiempo y los cambios económicos. Me estoy refiriendo, por ejemplo, a la “Celtiberia histórica”: Guadalajara, Soria, Teruel, zonas de Calatayud, Tarazona y Daroca, Cuenca y Burgos. De fomentar una política fiscal sumamente atractiva, como se hace en el País Vasco, podría fomentarse la repoblación y el establecimiento de algunas empresas.
Por otra parte, España debiera acabar de dejarse de prejuicios y fomentar los tres grandes pilares en los que puede llegar a ser “potencia mundial”: sistema de salud e investigación en el campo, turismo y energía (explotación en masa, no tanto de los feos molinos de viento, como de las placas solares).
- Cultura: obviamente, un Estado que cambiaría a los “chorizos” por sabios velaría por los derechos culturales de las minorías catalana, vasca, gallega, valenciana o balear, incentivando el estudio de las diferentes culturas, mismamente españolas, en todo el Estado (aunque nunca obligatoriamente fuera de los lugares propios). La lengua debe ser alzada al lugar que le corresponde, el instrumento más importante jamás inventado por la humanidad, donde lo que importa es “el contenido” y no los signos vocales con los que se exprese. El catalán es una de las lenguas europeas, con varios millones de hablantes-conocedores, peor tratadas.... y todo por manipulación política.
- Derecho: abogaría por acabar con los vetustos y decimonónicos códigos legislativos actuales (también los forales) y abogaría por nuevos códigos, modernos y con mínimos, que trataran los temas genéricos, dejando las especialidades y aplicaciones más directas a los nuevos “entes” territoriales que yo propongo. Obviamente, las regiones históricas podrían tener comisiones que velaran por sus particularidades jurídicas, sin necesidad de haber “las mil y una leyes” para decir cosas semejantes (con diferente expresión).
- Reformas más importantes: el establecimiento de una Ley Electoral que velara por el derecho de que cada ciudadano contara como un voto. La racionalidad de las personas (a veces ausente) y la de los políticos (pocas veces presente) debieran ser suficientes como para garantizar los derechos de los territorios menos poblados. Ningún ciudadano de una gran capital va a negarle un ambulatorio o una mejor carretera a un pueblo...
Algunos cargos públicos debieran exigir requisitos, incluso una oposición. El Ministro de Economía, por ejemplo, debiera ser un empresario de éxito o un Catedrático de prestigio internacional.
Reflexión final: ante lo “heterogéneo” de estas propuestas, quisiera que pudiéramos debatir si algunas de ellas no tendrían sentido. Todo lo inventado antes fue soñado, todo lo mejorado, propuesto.

sábado, 14 de mayo de 2011

Koalas asesinos

Miquel Barceló, auténtico “gurú” de la ciencia ficción en España, (no confundir con el pintor contemporáneo) afirma que es bien curioso cómo la mayoría de novelas del género tienden siempre hacia un futuro caótico sacudido de guerras y decadencia. Ciertamente, no abundan las novelas donde el Futuro sea puesto "en color de rosa", con facilidades por todos lados y una mejora exponencial de la calidad de vida humana. Aplicado a la zoología, no cabe duda de que “todas” las predicciones se encaminan hacia una “Sexta Extinción” (como escribiera Richard Leakey), donde muchas de las especies animales y vegetales desaparecerán de nuestro Planeta, algunas sin haber llegado a ser descubiertas... Permítanme escribir en estas líneas una cábala al respecto.
Más allá de una óptica de destrucción, quisiera “girar la tortilla” y hacer que nos fijemos en las posibles, aunque siempre imprevisibles, novedades que pueden acaecer en los tiempos futuros. Estoy prácticamente seguro de que pasados unos años no habrá ningún territorio virgen. Toda la Tierra habrá sido, de una u otra forma, colonizada. Es bien probable que el déficit natural sea suplido con soluciones ingeniosas. Veo grandes rascacielos culminados por bosques urbanos. Árboles robóticos capaces de intercambiar dióxido de carbono por oxígeno a gran ritmo. Veo una capa de ozono “reparada”. Los grandes jardines (cuasi genuinamente tropicales) no serán difíciles de encontrar, y NINGUNA de nuestras especies animales “más queridas” habrá desaparecido. Quédense con lo de “queridas”.
Dentro de las diferentes líneas evolutivas adoptables por la Naturaleza, tal vez se generalice aquella que conduce hacia bestias más amigables. El “atractivo”, lo apreciable, lo cariñoso y amigable seguro que serán factores evolutivos muy positivos para todas aquellas especies que los adopten. El panda gigante, el oso hormiguero, el titi leonado... o el koala, seguro que estarán presentes en los próximos tiempos, aunque su supervivencia sea plenamente artificial, producto de programas de laboratorio y cría en lugares especializados.
Aunque pueda parecernos mentira, los servicios medioambientales australianos se han visto forzados en varias ocasiones a esterelizar o reducir las poblaciones de koala. En ciertos lugares su número amenaza a los propios eucaliptos, siendo todo un problema el hecho de que se haya potenciado la superviviencia de esta amigable especie, y no de sus depredadores. Seguramente, en los próximos tiempos los grandes depredadores desaparezcan, o bien se conviertan en seres alimentados con carne de granja. La tendencia es obvia: cualquier animal peligroso para el ser humano acabará siendo expulsado de su hábitat. Animales como el koala o el oso panda estarán entre algodones cuasi eternamente. El propio “merchandising” que generan los transformará, de hecho ya ha sucedido, en valiosos activos.
Parece mentira que el koala haya tenido alguna vez “primos” feos y de gran tamaño, excavadores de surcos o, incluso, feroces depredadores. La evolución, junto a la acción humana (que no deja de ser un factor de ésta, cada vez más imprescindible) ha ido potenciado la aparición de seres tiernos e inofensivos, y no parece que vaya a cambiar la tendencia de seguir los humanos por muchos millones de años.
De todos sus primos, el koala ha tenido, sin lugar a dudas, uno especialmente pavoroso: el león marsupial (Thylacoleo carnifex). Cojan lápiz y papel y dibujen un koala “en forma”, sin gorduras y con un cuerpo felino. Añadan una dentadura de wombat (sus primos) con dientes más desarrollados y tendremos a un espécimen muy parecido al terrible Thylacoleo. A diferencia de otros depredadores australianos existentes o extintos (véanse el lobo marsupial o tilacino o el célebre diablo de Tasmania), el león marsupial no dejaba de ser un primo “malo” de wombats, koalas y canguros. Fue el miembro malvado del orden de los dripodontos.
Su existencia tenía una justificación evolutiva en un Mundo sin humanos. Con hábitos similares al león o el leopardo (con quienes experimentó una cierta evolución convergente, pero siempre desde la ausencia de parentesco), fue un controlador clave de canguros y demás marsupiales. La llegada del hombre, junto a un gravísimo Cambio Climático que desertizó cuasi la totalidad de la isla-continente australiana, hizo que el león marsupial fuera desapareciendo hasta su total extinción. Además de por no presentar peligro alguno para el hombre, su “primo”, el koala, sobrevivió entre las ramas de eucalipto, experimentando en la actualidad una suerte de “renacimiento como especie”. ¿Podemos comenzar a decir que el ser “bonito”, “amigable”, “tierno”... es un factor evolutivo positivo? ¿Es la garantía de que especies como el koala, el oso panda o el kiwi vayan a sobrevivir, aunque sea en jardines zoológicos? Creo que sí.
Fotografías:
1) Koala (http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Australia_Cairns_Koala.jpg) sujeto a CC-BY-SA licence.
2)Esqueleto del Thylacoleo carnifex en la Cueva de Naracoorte, en Australia Meridional.
*Al poco de escribir esta reflexión descubrí este vídeo:

viernes, 6 de mayo de 2011

Por la radio te escuché

Ha sido una mañana cálida y luminosa, como ya es menester que lo sea habiéndose entrado en el mes de mayo. Conductores irreverentes ante los pasos de peatones (salvo que éstos estén sobre “jode-amortiguadores”), inmundicias caninas, vecinos “cívicos” que lanzan su bolsa de la basura a la papelera... todo ha sido cotidiano, maleducadamente normal, hasta que, como cualquier otra mañana, encendí la radio.
Haciendo uso de esa libertad de escucha, que nos permite seguir cualquier programa radiofónico (por tendencia o ideología que tenga), he puesto ONA FM. No me ha importado intentar alegrarme estas primeras horas del día con un programa de “humor”, y dejé puesta esta emisora (por lo demás, totalmente ausente de entre mis favoritas). Nada excepcional, salvo las típicas bromas chabacanas de costumbre, hasta que pude escuchar, eso sí, “en tono de broma”, hablar del barrio de “La Mina” de Sant Adrià del Besós como de un barrio de putas, gitanos y yonquis jeringueros. Para mi sorpresa en aquel instante (que no en lo general) he podido escuchar como ello, con extrañas bromas y gracias impertinentes, se iba ligando hasta conducir el discurso, más ofensivo que satírico, hasta la Feria de Abril de Cataluña (sita en el parque del Fórum de Barcelona).
Aún siendo de sangre en mitad andaluza, nunca he seguido con devoción las laicas Semanas Santas y “Madrugás”, ni tampoco esos actos de “devoción” rociera, que alcanzan la consideración, en no pocas ocasiones, de bacanales mediáticas. Todo ello me parece tenedor de un toque “algo rancio”, como todo lo folclórico, pero sin embargo, lo respeto, aunque pueda criticarlo en ejercicio de la libertad de expresión. Lo que no me podía haber figurado es que en ese programa, cuyo nombre no publicitaré, se iba a reír uno a costa de “lo mismo”: señores y señoras con acento andaluz en pleno ejercicio de su libertad de expresión cultural.
No sé si será porque los genes hablen, o porque procuro tener un sentido, en intención noble, de la existencia humana, me ha parecido de dudoso gusto acusar a un barrio de “jeringueros” o a una feria folclórica con todos los calificativos usados en tal emisión (por más que fuera en tono de sátira). La alta densidad de insultos y groserías empleados en el programa me confirmó que me hallaba ante un claro ejemplo de cómo la radio “es más libre” que la televisión, también en un sentido peryorativo. Quizá desde una óptica de “ciudadano cabreado”, comienzo a ver que este fenómeno se está convirtiendo en algo común en buena parte de los programas “de humor” realizados por ciertos medios. Mal el programa de ONA FM, mal las continuas gracias de “APM” (de TV3) en relación con el programa (ciertamente trasnochado) de “Juan y medio” en CanalSur.
Ciertamente en España tenemos problemas serios de modernidad. Es cierto que no podemos poner mayores tenderetes en actos folclóricos como la Feria de Abril que en actos plenamente culturales como Sant Jordi (hasta el momento menos pervertido que la Diada “nacional”). Pero también lo es que no podemos crear una sociedad, la catalana, donde las gracias sean siempre “con lo mismo”. En mi opinión, una sociedad claramente diferenciada del resto del Estado, como es la catalana (ni que sea por la tenencia de una lengua endémica), no puede centrar sus bromas en anticuallas folclóricas, ni mucho menos en el insulto a barrios con fuerte inmigración nacional e internacional. Centrarse en la risa respecto a lo ajeno muestra las carencias de lo propio.
La infame, y ofensiva, emisión radiofónica ha venido a coincidir con unas semanas de alta tensión interterritorial. Dejando temas realmente importantes, como la legalidad o no de BILDU, por ejemplo, la actualidad nacional se ha centrado en los cuatro choques entre Barcelona y Madrid. En este caso, no sólo radio, sino también televisión, internet y diarios, se han apuntado a la “moda” de mezclar churras con merinas, fútbol con conspiraciones y políticas. Y es que las acusaciones e insultos públicos desde parte de la población de un territorio a la de otro se están, no sé si generalizando o consolidando.
Comienzo a creerme lo de que la Crisis en España es de valores y educación, más aún que económica. Curiosamente, son los nacionalistas de uno y otro lado quienes más participan de ello. Sea con motivo del fútbol (“triki-atrakas” y conspiraciones de Unicef) o con insultos hacia manifestaciones folclóricas, festivas, que de no gustar siempre pueden no ser visitas.

sábado, 2 de abril de 2011

El amor

Al amor no se le busca, se le encuentra. Es un síntoma de la reciprocidad, con algo de química, y mucho de necesidad humana. El amor es una llama que prende y debe ser conservada. No conoce de fogones, y sí de combustible. Escribió Erich Fromm, en su obra: “El arte de amar” que “al comienzo (los enamorados) no saben todo esto: en realidad, consideran la intensidad del apasionamiento, ese estar «locos» el uno por el otro, como una prueba de la intensidad de su amor, cuando sólo muestra el grado de su soledad anterior”. Efectivamente, “amar” no es sólo química, sino también arte.
La “perfección alcanzable”, aquella que es real, y siempre cuasi-divina que no sagrada, siempre se descubre con esfuerzo, con mutua comprensión y grandes dosis de paciencia. El amor es el resultado positivo de aguantar los signos negativos recíprocos, cuales cargas electroestáticas. Enamorarse es un componente de la razón humana, y no un instinto animal. Uno tiene “instinto sexual” por una actriz pornográfica, no amor. Uno siente atracción sexual por una modelo en ropa íntima, no amor. El amor es un cúmulo de razones por las que considerar a una persona como indispensable.
El hombre, a diferencia del orangután, no es plenamente solitario. Es un ser individualista que precisa de apoyos. Sin llegar al gregarismo del babuino, el ser humano necesita a otros de su especia con los que poder relacionarse. Más allá de la vital necesidad de la reproducción, el amor es la consecuencia sentimental del raciocinio humano. Es tan indispensable como el corazón que hace irrigar de sangre nuestro cuerpo, sin embargo, está totalmente creado por el cerebro.
El amor es producto del tiempo. No es una golondrina que siempre volverá, sino un búho sabio que jamás debe salir de su nido. El amor es gloria y apego, lloros y algún que otro cabreo. La sumisión tiene con el amor el parentesco del antagonismo. Querer no es poder, sino que querer es haber podido. El aguante y la capacidad de sacrificio fueron atados por la institución del matrimonio. Desde tiempos romanos hasta nuestros días. Valen las uniones estables de pareja, y los matrimonios sin rito religioso, pero siempre tendrá que haber un compromiso. El amor es lazo, no por carga, sino por esencia.
El propio temblor de la piel al levantarse junto al ser querido, la propia humedad del contacto carnal, o la comodidad del roce, son generados por un cariño, antes pensado. El amor es antagónico del instinto sexual: hacer el amor, no es follar. Tener sexo queriéndose es hacer el amor, el amor es contacto querido, previo razonamiento de amar.
Toda una reflexión amorosa motivada por una razón, con forma de chica. Una imagen que recuerda a los cánones de la belleza medieval, sólo que con más brillo, y mucha mejor ciencia. Un pensamiento que se confunde con el deseo, y que es producto de constantes esfuerzos por ser uno. La pareja es el motivo del regocijo, y ella mi combustible vital, mi sustancia. Palabras entremezcladas, caóticas, que lejos de querer confundir, prefieren celebrar, quieren mostrar los mayores respetos a alguien especial, alguien que forma parte de mi propia realidad, como mi nariz, codo o brazo. Dos en una unidad amatoria, dos en un sueño racional. La pasión que siempre nos une, es la misma que nos unirá. El amor que siento por quien hoy cumple años, lo sentiré por N, cuando cumpla un infinito más. Cual luna que gira en torno a este planeta con nombre y apellidos. Te deseo un feliz cumpleaños, vida, y que los dioses siempre nos tengan en estima, cuanto menos en infinitésima fracción de lo que te quiero, te querré y espero, hasta estos principios, haberte querido.
Feliz cumpleaños
* Ilustración: "Primavera", cuadro del pintor Pierre Auguste Cot.

sábado, 5 de marzo de 2011

Extraterrestres bien parecidos

Quizá una de las grandes carencias del premio Nobel es el que nunca le haya sido concedido uno a autores de ciencia ficción. Más allá de inventivas y cavilaciones intrascendentes, buena parte de la ciencia ficción es un experimento intelectual, un cúmulo de hipótesis que juegan a predecir el futuro. Creo, muy sinceramente, que Sir Arthur C. Clarke, Frank Herbert o Isaac Asimov bien pudiera haber ganado el premio.
Para mi sorpresa, pues llegué a pensar que tal vez ya le hubiera sido concedido, Stephen Hawking no lo ostenta. Me pregunto si no sería interesante crear un Premio Nobel de la Divulgación, pues no es “grande” sólo quien únicamente descubre, sino también quien divulga y hace llegar a la población los enigmas y descubrimientos de la Ciencia. Con Hawking y los autores de ciencia ficción podemos comenzar a plantearnos el tema de este artículo: la vida extraterrestre.
Sería un mentiroso si negara que me gusta liberar tensión jugando a video juegos de estrategia. “Starcraft” es mi favorito (sin llegar a los excesos de los surcoreanos, que poco menos que desean declararlo deporte olímpico...). En esta saga existen tres facciones: humanos (terran), unos sofisticados extraterrestres (protoss) y los “típicos” aliens depredadores (zerg). Sea por influencias recíprocas, o por no haber más “elementos” con los que construir seres extraterrestres imaginarios, los seres de esta saga se parecen a los de Starwars, Startreck, Alien... Pienso en los dibujos animados, y también nos encontramos con modelos semejantes. Lo dicho se quedaría en las fronteras de la fantasía si no ahondáramos más en lo real, haciendo referencia ahora a lo que se conoce como “evolución convergente”.
Estoy, más que seguro, de que habrán oído en alguna ocasión decir a alguien que el armadillo o el rinoceronte deben de ser parientes de los dinosaurios (pensemos en el Triceratops). Tal vez, como yo, hayan tenido la suerte de ver esqueletos expuestos que parecían “una cosa” (pienso en el esqueleto de Tchoiria expuesto en “Dinosaurios del Gobi”, la gran exposición de Cosmocaixa Barcelona, que el pasado año estuvo en Madrid) y eran otra, para nada igual, aunque sí “equivalente”. La ciencia ficción “cae” en los mismos derroteros que la propia evolución: buscan soluciones imaginativas usando unos mismos mimbres. “La Creación”, “Dios”, dirán los más devotos, leyes de la física y de la biología, diríamos los más escépticos.
Lleva razón Hawking cuando afirma, respecto a los extraterrestres: que existen (pues el Universo es cuasi infinito y el “azar” de la Vida debió de darse en otro Mundos) y que deben ser más próximos a nuestra idea, cuasi “ancestral”, de hombrecillos verdes que a la de mocos pluridimensionales. Recordemos, las leyes de la física, mientras nadie demuestre lo contrario, son “las mismas” en todo el Universo.
De la misma forma que la evolución ha creado, en tiempos “recientes”, al rinoceronte indio para un ecosistema húmedo plagado de vegetación, millones de años antes creó al Triceratops, un dinosaurio, reptil por ende, sumamente parecido. Esta norma, con cuasi total seguridad, debe de regir la “vida extraterrestre”.
La “moraleja” final es obvia: tendemos a creer siempre en lo particular de lo propio, obviando que, incluso, nuestras leyes de la naturaleza son universales. Aceptando, lo que por otra parte parece una obviedad, podemos concluir, con Hawking entre otros, que es muy probable que existan hombrecillos verdes, aun siendo imposible que hayan llegado a nuestro planeta. Como dice el gran científico, de llegar nos hubieran conquistado o esclavizado... pues las leyes fundamentales de la Naturaleza son universales...
* El famoso rinoceronte indio de Durero v.s. Triceratops (ilustración de http://www.dinosaurpicturesonline.com/1e_ceratopsians.htm).

jueves, 3 de marzo de 2011

Ya son 4 años! NUBIRU!

Origen de la imagen: http://cubsloveenglish.blogspot.com/2008/11/its-number-four.html

sábado, 19 de febrero de 2011

Los cuernos del vikingo

“La raza a la que se llama hoy en su conjunto gálica o galaica es apasionada de la guerra, pronta a la cólera y a llegar a las manos, tosca de costumbres y sin vicios. A la menor excitación corren al combate abiertamente y sin mirar a derecha o izquierda, son así fáciles de vencer por quien quiera combatirles a través de maniobra, no hace falta si no provocarles” Estrabon “Geografía” 4, 4, 2-3
“Los celtiberos cortan las cabezas de sus enemigos muertos en el combate y las cuelgan de los cuellos de sus caballos”. Diodoro de Sicilia 5, 9, 5
Ya sea por un disfraz de carnaval, por el bueno de Vicky, por el primer gran clásico de BlizzardLost Vikings”, o por ser un fanático de la historia, lo primero que le viene a la cabeza a uno al hablar de vikingos, son los cuernos. Rudos, violentos, conquistadores sin escrúpulos, bandidos y borrachos, la imagen del vikingo, como la de todo “bárbaro” en general, nos llega en términos similares. Nada importa que jamás se haya acreditado que los vikingos llevaran casco con cuernos, o que se piense que el mito venga de haberse encontrado cuernos (como vaso) en las tumbas de algunos guerreros. El vikingo “debe” llevar cuernos, pues es bárbaro, extranjero, y afín al Diablo.
No es un suceso aislado. Por todos es “aceptado”, más que sabido, que la civilización a Hispania llegó con griegos y romanos. Más allá de cutres series televisivas (muy deudoras de los estereotipos), cada vez se tiene más constancia de que existieron culturas, poco menos desarrolladas que la romana, y que en verdad, como no podía ser de otra manera, el Imperio se impuso por las armas, el comercio y la moneda. Estrabón hablaba de los celtíberos como borrachos guerrilleros, cuando, valga por ejemplo, investigaciones en las inmediaciones de Calatayud han descubierto, incluso, calendarios astronómicos celtíberos. La percepción del otro es un instrumento de poder para nada nuevo. Los últimos sucesos en el norte de África, así nos lo confirman.
No dejaré constancia de una ignorancia única si digo que hasta hace poco Hosni Mubarak se me presentaba como el más respetable líder del mundo islámico. Sus continuos “ires y venires” a EEUU, Europa o Israel, parecían situarle como una figura “mediadora” de primer orden. Podría llegar a parecer que, incluso, Egipto era uno de los países islámicos más desarrollados, aunque una simple visita bastara para probar a cualquiera lo contrario. Los últimos sucesos, y muy especialmente la retransmisión de sus discursos a la población, nos han mostrado a un Mubarak “diferente”. El viejo mediador se ha vuelto inútil, donde antes había paz ahora se ve el régimen de un tirano, parece ser, ya derrocado. No conozco a nadie que haya tenido el privilegio de hablar con el anterior líder egipcio, o que diga ser amigo suyo, por lo que no puedo tener una opinión sobre cómo es su persona. Las últimas imágenes, discursos y documentos nos muestran a una persona muy egocéntrica, prototipo de cacique de, como diría el bueno de Miguel Ángel Asturias, “república bananera”. Una vez más, el poder de los medios como instrumento de poder es más que notable.
Roma tenía una original forma de tratar a los “políticos” del momento. A los rivales (véanse Aníbal o Arminio) se les “deificaba” y consideraba cuasi como héroes, por el mero hecho de haber sido capaces de vencer a Roma, el Imperio, en varias ocasiones. Algo así sigue sucediendo, de forma un tanto diferente, con las naciones conquistadas por el actual estado hegemonón. El Iraq de Sadam (claro caudillo laico) era una amenaza “islamista” poseedor de armas de destrucción masiva (a la vez que petróleo...). Los talibanes, tan útiles para bloquear avances soviéticos, resultaron ser unos poderosos señores de la guerra, mientras que “el cutre” régimen de Corea del Norte, se ha llegado a convertir en una de las máximas amenazas mundiales. Si no te gustan mis principios, tranquilo, tengo otros. Al poder económico y al militar se le ha unido otro, el de los medios de comunicación, sólo que, para sorpresa de muchos, llevan más tiempo existiendo del que pudiéramos creer...
Para finalizar un consejo. Si quiere examinar al “bárbaro” de turno intente conocerlo, leer, estudiarlo... no se quede “con los cuernos del vikingo”. Origen imágenes: 1) http://wire.ggl.com/wp/wp-content/uploads/2007/12/lost-vikings.jpg
2) http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f7/Napolitano-Mubarak.jpg

sábado, 29 de enero de 2011

España: unidos en la diversidad.

España es un sujeto con sendos problemas de personalidad. Buscando su identidad se sumerge en un océano de prejuicios, que enfrenta a sus partes y no fomenta la razón en “el todo”. Como prototipo de inseguridad, España busca símiles con el resto de naciones. Quién sabe si por falta de autoestima o por psicópata manía, España es rica en copias baratas, piratería institucional que se manifiesta en toda una gama de “trasplantes” de difícil asimilación patria. Ora con base a la filosofía germana, ora con la idiosincrasia francesa, España es capaz de acoger una institución austriaca (como el Tribunal Constitucional) y al mismo tiempo un Código Civil de clara simetría napoleónica. El núcleo duro del funcionamiento nacional es una simbiosis de instituciones foráneas. Cual ejemplo de internacionalismo, España se obceca en soluciones consolidadas en vez de regocijarse de sus propias posibilidades como realidad diversa.
Recientemente, ha vuelto con especial fuerza el “debate territorial” que opone a “nacionalismos periféricos” y “nacionalismo centrípeto, o centralizador”. Declaraciones como las del antiguo Presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, no sirven más que como réplica a las realizadas por otros políticos, como el ex-Presidente del Gobierno, José María Aznar. Más allá de citar a Pla y considerarse heredero de los “grandes políticos” de la Cataluña de principios del s. XX y finales del s. XIX, Aznar, como el resto de españoles, debe reflexionar, con afán de objetividad, en torno a ese “todo” que es España, y esas “partes” que le sirven de sustrato. Sin esconder mi posición favorable a la integración de Portugal en un mismo Estado, sería interesante comenzar a despejar variables e incógnitas, dando a España el reflejo diverso y multicultural que le caracteriza.
Desde Madrid se tiende a hablar del “modelo francés” como un ejemplo de eficiencia. De clara herencia borbónica, la idea de construir una gran capital que eclipse al resto de ciudades hispanas es una de las grandes constantes en la historia española de los últimos siglos. El modelo radial de nuestras comunicaciones (obviando al “Corredor del Mediterráneo”, por ejemplo) es una de las herencias que ello ha comportado, con todo el daño identitario que la idea ha provocado.
Puestos a citar declaraciones de reconocidos políticos nacionales, no quisiera olvidar las recientes palabras dichas por el actual Presidente del Congreso de los Diputados (anterior Presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-la Mancha). Hablaba, con su habitual socarronería, del “problema” que en su momento tuvieron con la necesaria elección de una capital para Castilla-la Mancha. Al no haber un “configuración histórica”, ni una consolidación económica como unidad, debió de esgrimirse un criterio, tan débil en la práctica, como es el de haber sido anterior capital del Reino Visigodo y capital del Imperio Español con Carlos V, para elegir a Toledo como lugar en el que situar el Parlamento autonómico de Castilla-la Mancha.
Si a alguna reflexión generalizada se está llegando, es a la de que la época del “café para todos” se está acabando. Indicadores sociales, económicos, culturales... e incluso sentimentales, nos muestran que existan más bien pocas regiones con autonomía e identidad histórica suficientes para justificar su autogobierno y descentralización. En verdad, estas regiones, para algunos “naciones”, son dos: País Vasco - Navarra y Cataluña.
La hegemonía de París dentro de un Estado con capital clara y hegemónica no se da en España. Hasta hace bien poco la industria española se “centralizaba” en la periferia, fuere en Barcelona, en Sabadell, en Mataró, Eibar, Sestao o Portugalete. La existencia de industrias periféricas, obviamente, condujo al nacimiento de grandes capitales periféricos, o lo que es lo mismo, poderosas burguesías periféricas. Centrándome en el caso que mejor conozco, por ser catalán, podría decirse que la historia del “catalanismo” es la historia de la burguesía catalana.
Es defendible, y a la vez legítimo, que la existencia de poderes centrípetos hagan que el poder centralizador entre en conflicto con parcelas de resistencia. Que se quiera imponer una decisión desde Madrid, o considerar que el Decano de un Colegio Profesional o el Director de un organismo deba ser, por naturaleza, aquél que ocupe el sillón del Manzanares, no sólo no es legítimo sino contraproducente. La España de los últimos tiempos ha realizado estas prácticas, y no es de extrañar que en contrapartida existan movimientos soberanistas, que se aprovechan del agravio de habitantes de ciertas regiones, sirviendo a los intereses reivindicatorios de las burguesías periféricas.
La diferencia no puede seguir mostránsose como lacra. Que en Euskadi sean “muy del Bilbao y de la Real Sociedad”, y en Cataluña “muy del Barça”, no deja de ser un síntoma muy gráfico de lo que en verdad sucede. Desde el momento en que se quiere imponer una visión egoísta y anómala de la realidad histórica española, como se viene haciendo en los últimos tiempos, se está justificando que surjan anomalías nacionalistas que hagan dudar a la población de conceptos tan importantes como son los de: “soberanía”, “Estado”, “libertad” o “Nación” (en un sentido liberal del término). Debemos acabar de construir “un Estado” y dejar el disfraz del “centralismo disimulado”. Debemos disfrutar de lo genuínamente propio, lo diverso, no copiando modelos que nos son ajenos.
Mucho daño fue el que produjo el Franquismo y toda la mitología a él aparejada. La época del “Imperio Español” no se caracterizó precisamente por el centralismo (impuesto por los monarcas borbones tras la Guerra de Sucesión). España nació como una unión de reinos, no como producto de conquistas ibéricas. El prisma capitalino, que busca sus símiles con París, se está demostrando que no es sentimentalmente válido. Debemos comenzar a pensar que la Reconquista no empezó sólo en Covadonga y que algo tuvieron que ver, también, los francos de Carlomagno en Cataluña. Debemos darnos cuenta de que el Castellano es nuestra lengua común, pero que existen otras lenguas de necesaria preservación, como el catalán o el gallego. Muy gráficamente... ¿Nadie ha pensado que "la Valencia" del Cid fue una entidad autónoma? ¿o que si Nápoles fue española en algún momento fue "por culpa" de la Corona de Aragón, que no por Castilla?
Precisamente la cuestión lingüística es una de las más espinosas. No sólo desde el centro, sino también, y mucho, desde la periferia, se ha esgrimido como arma arrojadiza. Dejando al margen fueros, decretos, guerras y revoluciones, que el catalán sea una lengua “con poder” y fuerte protección, eficaz, se debe más a la existencia de una burguesía con capital que a batallas heroicas. Lo que diferencia a la lengua catalana, o uno de los factores que más lo hacen, del bable o el aragonés, es la existencia de una clase social poderosa que la ha preservado. La literatura catalana oficial es la que ha seguido el camino que va de La Renaixença a Pompeu Fabra, pasando por el Noucentisme (todos, movimientos burgueses).
Con Fabra como máximo exponente, la creación de una lengua “científicamente separada” se ha utilizado en política. Importando poco que el castellano y el catalán (sobre todo el de ciertas regiones limítrofes, véanse Valencia o Lérida) se parezca tanto. Es algo, precisamente no poco similar, a lo ocurrido con el italiano, tan parecido al castellano en su versión napolitana, pero diferente del oficial, impuesto desde el norte.
Los cantos de “viva España” en el Bernabéu cada vez que juega el Barcelona o algún equipo vasco, la negación de los vínculos del Real Madrid con la burguesía de Mataró que lo creó o las expresiones de “polacos”, “catalufos” y demás, poco ayudan. Reinventemos un país próspero antes de repartirnos la carnaza. Consigamos una España unida en la diversidad y no una crispación que beneficie a los cabecillas de entre las hienas.
Imágenes: Fíjense en el simbolismo que he querido expresar colocando dos cuadros de Tiziano (gran pintor "del Imperio") con sus obras: "Alegoría del Tiempo gobernado por la Prudencia" y su célebre retrato de Carlos V y un cuadro de Goya, "Duelo a garrotazos", tan idóneo para los tiempos actuales...