sábado, 7 de marzo de 2015

Poesías por Mesopotamia

Después de un largo invierno nuclear sin producción, dejad que continúe en él, por motivos de mayor prosperidad, seguridad y realización personal. Ante los acontecimientos actuales, sin embargo, quisiera compartir con todos vosotros unas poesías, ya algo antiguas, de mis tiempos de escolar en el Instituto Vilatzara (ganadoras del concurso de poesía del mismo en el año 2003).

Que hayan pasado estos años y TODO siga igual, o incluso peor... Requiem por las civilizaciones más antiguas de Occidente. Ojalá los dioses del antiguo vergel mesopotámico puedan resucitar clamando venganza!! 


¡RUGE ANCIANA TIERRA!

Asiria

Ruge el gélido viento por las laderas montañosas,
ruge el colosal sonido de las nobles hordas luchadoras.

Eres tu verde y rica tierra de Asiria,
eres tu testiga de cómo el noble mundo sería.

Dime grande y poderosa madre,
de asirios palacios y ciudades.
¿Dónde está el orgullo que tú tanto vales?
¿Dónde está tu ejército de hombres inmortales?

Assur, Jorsabad, Nínive la grandiosa,
son las finas y sabrosas semillas
de tus enormes ramas portentosas.

Frutos honrados de una tierra antaño combatiente,
frutos amados de la tierra que tanto los quiere.

Funestos líquidos apetrolados de ti brotan,
cancerígeno Mosul. ¿Por qué la explotas?

Medos y nabupolasares a ti te destruyeron,
véngate ahora sobre los tanques guerrilleros,
que a profanarte vienen, Asiria hermosa,
que a tu gente matan, Asiria piadosa.

Nínive, Calach, vuestra tierra os llama,
no es fiéis de viejos medas,
ni de bálticos sajones,
que vos sois libre, ama de legiones.

¡Ruge león que ya es hora!
¡Lucha león que la guerra aflora!
¡Ruge con honor que es tu hora!
¡Lucha con valor que no estás sola!




Babilonia

¡Quien pudiera oh Babilonia,
con sus humildes ojos contemplar,
tus antaño gloriosas puertas,
al naciente sol brillar!

Dime oh excelentísima,
reina de ciudades.
¿Por qué tu inmaculada belleza,
medra ahora por los arenales?

Díme bíblica Babel, donde están tus templos y tu zikkurrat.
¡Que sin ellos sois poco, anciana aunque legendaria ciudad!

¿Dónde está el orgullo, que al mundo hizo envidiar?
¿Dónde están las gentes que antaño vivían y morían por su ciudad?

¡Reclamad ciudad hermosa vuestras glorias al mundo mundial!
¡Reclamad a Occidente vuestra excelsa ayuda maternal!

Acaso hemos olvidado, nosotros,
gentes del viejo Imperio Romano,
de donde venimos y a donde vamos.

Acaso nuestras gentes no reconocen de antemano,
que de afamada y opípara vida carecerían ,
sin la ciudad del collar ajardinado.

Jardín que por gran maravilla que fuera,
grande y noble vergel mesopotamico,
por el infame e implacable tiempo, cayó fulminado.

¡No contestéis maestra de la humildad!
Jaca de infames toneladas,
de odio y de impiedad.

¡Qué hablen vuestros logros:
Pitágoras, logaritmos o zikkurrats!
¡Qué vuestra madre os reclama,
y también la de toda la Humanidad!


Bestia negra

¡¿Quién sois vos negro tartárico,
mala sombra de vientos funestos,
para provocar cien guerras,
decapitando a bellas vidas,
transmutándolas en infames muertos?!

De colora vida vuestros adobes vienen,
pues acordarse de ellos, ahora debe,
vuestra poco sutil conciencia.
¡Ingrato compuesto, asesino de seres!

Mataste a más de tres mil millones,
de almas y nobles seres,
más colosales montañas de dignas especies.
¡Asesino de legiones de careis¡
¿No veis vos aquello que hacéis?

Horrenda sustancia azabache,
madre impura de viles males.
¿Por qué no dejáis al Mundo absuelto de calamidades?

Mas ahora vuestra ensangrentada existencia,
a más muertos reclama,
utilizando la más inmunda de las amenazas.

Pues son los hombres tu sustento,
y quienes te extraen de terrenales adentros,
mas no sois nada sin dinero en mano,
funesto y podrido, petróleo inhumano.

Horrenda sustancia azabache,
madre impura de viles males.
¡Dejad al Mundo libre de calamidades!


Hermanas de sangre

Dime vieja hermana,
donde está nuestra madre,
donde esta Sumeria,
la de logros colosales.

Grita Uruk que eres bien portentosa,
aunque yo no sea ingrata en belleza hermosa.

Grita vieja hermana que Sumer se acuesta,
en las yermas llanuras que el tiempo deja.

Cura el infiel adobe que a tus templos seca,
báñate con el sudor de aquellos que por ti rezan.

Saluda Uruk, a Ur tu hermana,
pues las dos somos grandes,
en la Humanidad mañana.

Saluda arcaica urbe a tus tierras hermanas,
que Sumer resurge en el grito que la llama.

No son los cuernos de las asírias mesnadas,
no son los cantos de los caldeos por la mañana.

Pues son aquellos que desean tu tierra,
y que por ello hacen profana guerra,
que son aquellos que de anglosajonia vienen,
bárbaras hordas de gentes sin bienes.

¡Resucita Sumeria que al Mundo debes,
mostrar todo aquello que al caos prefieres!


La mil y una grande

Fluye el Tigris por la estepa barbarie,
fluye el viejo río dando vida como nadie.

Da vida a aldeas y pastizales,
no da menos a Bagdad,
la mil y una grande.

Ciudad hermosa, reina de leyendas.
¿No eres tu antagónica a la tierra yerma?

Evitas al innato tiempo, al sol despierto,
con tu bella ciudad, vergel en el desconcierto.

Eres bella, eres grande, urbe mezquitosa,
de hermosos y bastos jardines,
se nutren tus entregadas gentes,
tú, la mil y una grande entre todas las ciudades.

No mires abajo a Babilonia,
ni a Nínive, suprema entre las grandes,
que tú bien lozana y bella eres.
¡No envidies aquello que vieres!

Se oye al iman, gritar a los cuatro vientos,
apelando a los creientes oración en verso,
aperfumado y loable es tu aliento,
por tu vieja vida, Oriento Medio, rezo.

Ahora funesto tiempo,
a ella dejes dar sustento.

No dejéis morir a semejante portento,
no dejéis fallecer a la reina del desierto.

Ahora resistir debes pues estás en guerra,
ahora sobrevivir mereces.
¡Pues esta es tu tierra!


Nínive

Dime veloz e incorrupto viento,
de donde vienen tus lamentos,
que la tierra ya es infame,
a no ser que la reina la llame.

Llama anciana ciudad,
grita desde el zikkurrat,
a aquellos nobles hombres,
que irguieron en el mundo tu nombre.

Llama longeva urbe,
al rencor que por ti surge,
véngate del corrupto tiempo.
¡Ruge leona a los cuatro vientos!

Nínive, capital de la marcial Asíria,
resurge de tus legendarios restos de arcilla,
lidera a un pueblo herido por la barbarie,
muestra al mundo, que eres grande como nadie.

Por Assurbanipal y Assarhadón
resucita agraciado y grande león,
ruge al tigresco río,
el Éufrates te devuelve su sitio.

Hazme el favor anciana,
de no morir como la infiel pagana,
que los ensangrentados clérigos proclamaban,
pues eres grande y sumamente honrada.

Vuelve a la vida ciudad de ciudades.
Salva a tu pueblo de la peor de las calamidades.


Sangre de Occidente

Es tu hora Mesopotamia guerrera,
es tu afamada hora de defender tu tierra.

Resurge del Tártaro, que la guerra aflora,
resurge del Hades, que la muerte asoma.

Asiria, Babilonia y Sumer, se requiere comunión
demostrad al ingenuo mundo como sois fuertes en unión.

No discrepéis por viejas decisiones,
pues asoman las sajonas legiones.
no discutáis ahora por vuestra tierra.
que los infames bárbaros gritan la guerra.

Unidas en una bandera sois una con tierra,
unidas en una bandera sois la vieja señora de la guerra.

El sol nace en Oriente, levantad las mesnadas a calentar sus sienes,
que conozcan la historia que Mesopotamia tiene,
que para nada es menos que la de esos bárbaros crueles.

Que Bagdad resista, urbe de ciudades,
que Nínive resurja, madre de leyendas colosales.

Que Basora acabe con las huestes infernales,
que Babilonia reviva de sus arenales.

Gritad Mesopotamia que esta es vuestra tierra,
caminad con orgullo y ganareis esta guerra.