sábado, 5 de marzo de 2011

Extraterrestres bien parecidos

Quizá una de las grandes carencias del premio Nobel es el que nunca le haya sido concedido uno a autores de ciencia ficción. Más allá de inventivas y cavilaciones intrascendentes, buena parte de la ciencia ficción es un experimento intelectual, un cúmulo de hipótesis que juegan a predecir el futuro. Creo, muy sinceramente, que Sir Arthur C. Clarke, Frank Herbert o Isaac Asimov bien pudiera haber ganado el premio.
Para mi sorpresa, pues llegué a pensar que tal vez ya le hubiera sido concedido, Stephen Hawking no lo ostenta. Me pregunto si no sería interesante crear un Premio Nobel de la Divulgación, pues no es “grande” sólo quien únicamente descubre, sino también quien divulga y hace llegar a la población los enigmas y descubrimientos de la Ciencia. Con Hawking y los autores de ciencia ficción podemos comenzar a plantearnos el tema de este artículo: la vida extraterrestre.
Sería un mentiroso si negara que me gusta liberar tensión jugando a video juegos de estrategia. “Starcraft” es mi favorito (sin llegar a los excesos de los surcoreanos, que poco menos que desean declararlo deporte olímpico...). En esta saga existen tres facciones: humanos (terran), unos sofisticados extraterrestres (protoss) y los “típicos” aliens depredadores (zerg). Sea por influencias recíprocas, o por no haber más “elementos” con los que construir seres extraterrestres imaginarios, los seres de esta saga se parecen a los de Starwars, Startreck, Alien... Pienso en los dibujos animados, y también nos encontramos con modelos semejantes. Lo dicho se quedaría en las fronteras de la fantasía si no ahondáramos más en lo real, haciendo referencia ahora a lo que se conoce como “evolución convergente”.
Estoy, más que seguro, de que habrán oído en alguna ocasión decir a alguien que el armadillo o el rinoceronte deben de ser parientes de los dinosaurios (pensemos en el Triceratops). Tal vez, como yo, hayan tenido la suerte de ver esqueletos expuestos que parecían “una cosa” (pienso en el esqueleto de Tchoiria expuesto en “Dinosaurios del Gobi”, la gran exposición de Cosmocaixa Barcelona, que el pasado año estuvo en Madrid) y eran otra, para nada igual, aunque sí “equivalente”. La ciencia ficción “cae” en los mismos derroteros que la propia evolución: buscan soluciones imaginativas usando unos mismos mimbres. “La Creación”, “Dios”, dirán los más devotos, leyes de la física y de la biología, diríamos los más escépticos.
Lleva razón Hawking cuando afirma, respecto a los extraterrestres: que existen (pues el Universo es cuasi infinito y el “azar” de la Vida debió de darse en otro Mundos) y que deben ser más próximos a nuestra idea, cuasi “ancestral”, de hombrecillos verdes que a la de mocos pluridimensionales. Recordemos, las leyes de la física, mientras nadie demuestre lo contrario, son “las mismas” en todo el Universo.
De la misma forma que la evolución ha creado, en tiempos “recientes”, al rinoceronte indio para un ecosistema húmedo plagado de vegetación, millones de años antes creó al Triceratops, un dinosaurio, reptil por ende, sumamente parecido. Esta norma, con cuasi total seguridad, debe de regir la “vida extraterrestre”.
La “moraleja” final es obvia: tendemos a creer siempre en lo particular de lo propio, obviando que, incluso, nuestras leyes de la naturaleza son universales. Aceptando, lo que por otra parte parece una obviedad, podemos concluir, con Hawking entre otros, que es muy probable que existan hombrecillos verdes, aun siendo imposible que hayan llegado a nuestro planeta. Como dice el gran científico, de llegar nos hubieran conquistado o esclavizado... pues las leyes fundamentales de la Naturaleza son universales...
* El famoso rinoceronte indio de Durero v.s. Triceratops (ilustración de http://www.dinosaurpicturesonline.com/1e_ceratopsians.htm).

jueves, 3 de marzo de 2011

Ya son 4 años! NUBIRU!

Origen de la imagen: http://cubsloveenglish.blogspot.com/2008/11/its-number-four.html

sábado, 19 de febrero de 2011

Los cuernos del vikingo

“La raza a la que se llama hoy en su conjunto gálica o galaica es apasionada de la guerra, pronta a la cólera y a llegar a las manos, tosca de costumbres y sin vicios. A la menor excitación corren al combate abiertamente y sin mirar a derecha o izquierda, son así fáciles de vencer por quien quiera combatirles a través de maniobra, no hace falta si no provocarles” Estrabon “Geografía” 4, 4, 2-3
“Los celtiberos cortan las cabezas de sus enemigos muertos en el combate y las cuelgan de los cuellos de sus caballos”. Diodoro de Sicilia 5, 9, 5
Ya sea por un disfraz de carnaval, por el bueno de Vicky, por el primer gran clásico de BlizzardLost Vikings”, o por ser un fanático de la historia, lo primero que le viene a la cabeza a uno al hablar de vikingos, son los cuernos. Rudos, violentos, conquistadores sin escrúpulos, bandidos y borrachos, la imagen del vikingo, como la de todo “bárbaro” en general, nos llega en términos similares. Nada importa que jamás se haya acreditado que los vikingos llevaran casco con cuernos, o que se piense que el mito venga de haberse encontrado cuernos (como vaso) en las tumbas de algunos guerreros. El vikingo “debe” llevar cuernos, pues es bárbaro, extranjero, y afín al Diablo.
No es un suceso aislado. Por todos es “aceptado”, más que sabido, que la civilización a Hispania llegó con griegos y romanos. Más allá de cutres series televisivas (muy deudoras de los estereotipos), cada vez se tiene más constancia de que existieron culturas, poco menos desarrolladas que la romana, y que en verdad, como no podía ser de otra manera, el Imperio se impuso por las armas, el comercio y la moneda. Estrabón hablaba de los celtíberos como borrachos guerrilleros, cuando, valga por ejemplo, investigaciones en las inmediaciones de Calatayud han descubierto, incluso, calendarios astronómicos celtíberos. La percepción del otro es un instrumento de poder para nada nuevo. Los últimos sucesos en el norte de África, así nos lo confirman.
No dejaré constancia de una ignorancia única si digo que hasta hace poco Hosni Mubarak se me presentaba como el más respetable líder del mundo islámico. Sus continuos “ires y venires” a EEUU, Europa o Israel, parecían situarle como una figura “mediadora” de primer orden. Podría llegar a parecer que, incluso, Egipto era uno de los países islámicos más desarrollados, aunque una simple visita bastara para probar a cualquiera lo contrario. Los últimos sucesos, y muy especialmente la retransmisión de sus discursos a la población, nos han mostrado a un Mubarak “diferente”. El viejo mediador se ha vuelto inútil, donde antes había paz ahora se ve el régimen de un tirano, parece ser, ya derrocado. No conozco a nadie que haya tenido el privilegio de hablar con el anterior líder egipcio, o que diga ser amigo suyo, por lo que no puedo tener una opinión sobre cómo es su persona. Las últimas imágenes, discursos y documentos nos muestran a una persona muy egocéntrica, prototipo de cacique de, como diría el bueno de Miguel Ángel Asturias, “república bananera”. Una vez más, el poder de los medios como instrumento de poder es más que notable.
Roma tenía una original forma de tratar a los “políticos” del momento. A los rivales (véanse Aníbal o Arminio) se les “deificaba” y consideraba cuasi como héroes, por el mero hecho de haber sido capaces de vencer a Roma, el Imperio, en varias ocasiones. Algo así sigue sucediendo, de forma un tanto diferente, con las naciones conquistadas por el actual estado hegemonón. El Iraq de Sadam (claro caudillo laico) era una amenaza “islamista” poseedor de armas de destrucción masiva (a la vez que petróleo...). Los talibanes, tan útiles para bloquear avances soviéticos, resultaron ser unos poderosos señores de la guerra, mientras que “el cutre” régimen de Corea del Norte, se ha llegado a convertir en una de las máximas amenazas mundiales. Si no te gustan mis principios, tranquilo, tengo otros. Al poder económico y al militar se le ha unido otro, el de los medios de comunicación, sólo que, para sorpresa de muchos, llevan más tiempo existiendo del que pudiéramos creer...
Para finalizar un consejo. Si quiere examinar al “bárbaro” de turno intente conocerlo, leer, estudiarlo... no se quede “con los cuernos del vikingo”. Origen imágenes: 1) http://wire.ggl.com/wp/wp-content/uploads/2007/12/lost-vikings.jpg
2) http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f7/Napolitano-Mubarak.jpg

sábado, 29 de enero de 2011

España: unidos en la diversidad.

España es un sujeto con sendos problemas de personalidad. Buscando su identidad se sumerge en un océano de prejuicios, que enfrenta a sus partes y no fomenta la razón en “el todo”. Como prototipo de inseguridad, España busca símiles con el resto de naciones. Quién sabe si por falta de autoestima o por psicópata manía, España es rica en copias baratas, piratería institucional que se manifiesta en toda una gama de “trasplantes” de difícil asimilación patria. Ora con base a la filosofía germana, ora con la idiosincrasia francesa, España es capaz de acoger una institución austriaca (como el Tribunal Constitucional) y al mismo tiempo un Código Civil de clara simetría napoleónica. El núcleo duro del funcionamiento nacional es una simbiosis de instituciones foráneas. Cual ejemplo de internacionalismo, España se obceca en soluciones consolidadas en vez de regocijarse de sus propias posibilidades como realidad diversa.
Recientemente, ha vuelto con especial fuerza el “debate territorial” que opone a “nacionalismos periféricos” y “nacionalismo centrípeto, o centralizador”. Declaraciones como las del antiguo Presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, no sirven más que como réplica a las realizadas por otros políticos, como el ex-Presidente del Gobierno, José María Aznar. Más allá de citar a Pla y considerarse heredero de los “grandes políticos” de la Cataluña de principios del s. XX y finales del s. XIX, Aznar, como el resto de españoles, debe reflexionar, con afán de objetividad, en torno a ese “todo” que es España, y esas “partes” que le sirven de sustrato. Sin esconder mi posición favorable a la integración de Portugal en un mismo Estado, sería interesante comenzar a despejar variables e incógnitas, dando a España el reflejo diverso y multicultural que le caracteriza.
Desde Madrid se tiende a hablar del “modelo francés” como un ejemplo de eficiencia. De clara herencia borbónica, la idea de construir una gran capital que eclipse al resto de ciudades hispanas es una de las grandes constantes en la historia española de los últimos siglos. El modelo radial de nuestras comunicaciones (obviando al “Corredor del Mediterráneo”, por ejemplo) es una de las herencias que ello ha comportado, con todo el daño identitario que la idea ha provocado.
Puestos a citar declaraciones de reconocidos políticos nacionales, no quisiera olvidar las recientes palabras dichas por el actual Presidente del Congreso de los Diputados (anterior Presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-la Mancha). Hablaba, con su habitual socarronería, del “problema” que en su momento tuvieron con la necesaria elección de una capital para Castilla-la Mancha. Al no haber un “configuración histórica”, ni una consolidación económica como unidad, debió de esgrimirse un criterio, tan débil en la práctica, como es el de haber sido anterior capital del Reino Visigodo y capital del Imperio Español con Carlos V, para elegir a Toledo como lugar en el que situar el Parlamento autonómico de Castilla-la Mancha.
Si a alguna reflexión generalizada se está llegando, es a la de que la época del “café para todos” se está acabando. Indicadores sociales, económicos, culturales... e incluso sentimentales, nos muestran que existan más bien pocas regiones con autonomía e identidad histórica suficientes para justificar su autogobierno y descentralización. En verdad, estas regiones, para algunos “naciones”, son dos: País Vasco - Navarra y Cataluña.
La hegemonía de París dentro de un Estado con capital clara y hegemónica no se da en España. Hasta hace bien poco la industria española se “centralizaba” en la periferia, fuere en Barcelona, en Sabadell, en Mataró, Eibar, Sestao o Portugalete. La existencia de industrias periféricas, obviamente, condujo al nacimiento de grandes capitales periféricos, o lo que es lo mismo, poderosas burguesías periféricas. Centrándome en el caso que mejor conozco, por ser catalán, podría decirse que la historia del “catalanismo” es la historia de la burguesía catalana.
Es defendible, y a la vez legítimo, que la existencia de poderes centrípetos hagan que el poder centralizador entre en conflicto con parcelas de resistencia. Que se quiera imponer una decisión desde Madrid, o considerar que el Decano de un Colegio Profesional o el Director de un organismo deba ser, por naturaleza, aquél que ocupe el sillón del Manzanares, no sólo no es legítimo sino contraproducente. La España de los últimos tiempos ha realizado estas prácticas, y no es de extrañar que en contrapartida existan movimientos soberanistas, que se aprovechan del agravio de habitantes de ciertas regiones, sirviendo a los intereses reivindicatorios de las burguesías periféricas.
La diferencia no puede seguir mostránsose como lacra. Que en Euskadi sean “muy del Bilbao y de la Real Sociedad”, y en Cataluña “muy del Barça”, no deja de ser un síntoma muy gráfico de lo que en verdad sucede. Desde el momento en que se quiere imponer una visión egoísta y anómala de la realidad histórica española, como se viene haciendo en los últimos tiempos, se está justificando que surjan anomalías nacionalistas que hagan dudar a la población de conceptos tan importantes como son los de: “soberanía”, “Estado”, “libertad” o “Nación” (en un sentido liberal del término). Debemos acabar de construir “un Estado” y dejar el disfraz del “centralismo disimulado”. Debemos disfrutar de lo genuínamente propio, lo diverso, no copiando modelos que nos son ajenos.
Mucho daño fue el que produjo el Franquismo y toda la mitología a él aparejada. La época del “Imperio Español” no se caracterizó precisamente por el centralismo (impuesto por los monarcas borbones tras la Guerra de Sucesión). España nació como una unión de reinos, no como producto de conquistas ibéricas. El prisma capitalino, que busca sus símiles con París, se está demostrando que no es sentimentalmente válido. Debemos comenzar a pensar que la Reconquista no empezó sólo en Covadonga y que algo tuvieron que ver, también, los francos de Carlomagno en Cataluña. Debemos darnos cuenta de que el Castellano es nuestra lengua común, pero que existen otras lenguas de necesaria preservación, como el catalán o el gallego. Muy gráficamente... ¿Nadie ha pensado que "la Valencia" del Cid fue una entidad autónoma? ¿o que si Nápoles fue española en algún momento fue "por culpa" de la Corona de Aragón, que no por Castilla?
Precisamente la cuestión lingüística es una de las más espinosas. No sólo desde el centro, sino también, y mucho, desde la periferia, se ha esgrimido como arma arrojadiza. Dejando al margen fueros, decretos, guerras y revoluciones, que el catalán sea una lengua “con poder” y fuerte protección, eficaz, se debe más a la existencia de una burguesía con capital que a batallas heroicas. Lo que diferencia a la lengua catalana, o uno de los factores que más lo hacen, del bable o el aragonés, es la existencia de una clase social poderosa que la ha preservado. La literatura catalana oficial es la que ha seguido el camino que va de La Renaixença a Pompeu Fabra, pasando por el Noucentisme (todos, movimientos burgueses).
Con Fabra como máximo exponente, la creación de una lengua “científicamente separada” se ha utilizado en política. Importando poco que el castellano y el catalán (sobre todo el de ciertas regiones limítrofes, véanse Valencia o Lérida) se parezca tanto. Es algo, precisamente no poco similar, a lo ocurrido con el italiano, tan parecido al castellano en su versión napolitana, pero diferente del oficial, impuesto desde el norte.
Los cantos de “viva España” en el Bernabéu cada vez que juega el Barcelona o algún equipo vasco, la negación de los vínculos del Real Madrid con la burguesía de Mataró que lo creó o las expresiones de “polacos”, “catalufos” y demás, poco ayudan. Reinventemos un país próspero antes de repartirnos la carnaza. Consigamos una España unida en la diversidad y no una crispación que beneficie a los cabecillas de entre las hienas.
Imágenes: Fíjense en el simbolismo que he querido expresar colocando dos cuadros de Tiziano (gran pintor "del Imperio") con sus obras: "Alegoría del Tiempo gobernado por la Prudencia" y su célebre retrato de Carlos V y un cuadro de Goya, "Duelo a garrotazos", tan idóneo para los tiempos actuales...

miércoles, 15 de diciembre de 2010

DENUNCIO

La televisión es caja tonta, contenedor de boniatos. ILUSOS. Creemos tener conocimiento del Mundo sin saber nada de lo que pasa. Vemos escándalos en filtraciones ficticias y cazas de brujas en artimañas de dominación. TONTOS. Creemos beber vino con agua sucia, ser informados cuando nos manipulan los medios. IMPACTADO. Veo que los peores rumores sobre Kosovo se confirman. NECIOS. Algunos parecen darse cuenta de lo criminal de la disolución de Yugoslavia, lo dicen con acento germano frente a cerveza negra. Antes promovieron, ahora son cómplices. HIPÓCRITAS. Quienes toleraron y callan, ahora desean que entren en una Unión, cada vez más, de Estados títeres.
MIERDA. Un tal Hashim Thaci ("Primer Ministro" kosovar) traficó con órganos de serbios asesinados. QUE SE JODAN. Desde Berlín y París callaban, mientras los gringos aplaudían. Serbia era aniquilada y Yugoslavia sepultada. OS LO BUSCATEIS. Los serbios son mala gente, o al menos eso me explicaron siempre. Algo harían ellos, para que los ejecutaran y comerciaran con sus órganos (todo ello dicho con ironía, cosa que se aprende sólo). CONTAMINADO. Me declaro insumiso en mi mente, libre en convicciones. LIBERTAD. Los informes son analizables, las noticias televisivas, cada vez más abortivas.
VIVA LA INDEPENDENCIA. Doy gracias a cualquier Deidad por haberme hecho nacer en España: cuna de la tolerancia con el nacionalismo (sea periférico, y con no menos intensidad, también centrípeto). EJEMPLO. España sin ser potencia muestra el camino en democracia. Yugoslavia fue hueso roído por los canes dirigentes. TRAFICANTES. Kosovo como puerto franco para la droga (para el opio), lo decía un tal Estulin y ahora también un relator suizo de Naciones Unidas. INCREÍBLE. Cambian las ideas según quienes nos las cuenten.
REPULSA. Kosovo no es un país, sino un puerto franco para la droga. ORGULLOSO. Quisiera pensar que España no lo reconoce por ello, pues mostraría valentía e inteligencia al no comparar temas de manipulación geopolítica con ideas minoritarias vernáculas.
En la prensa: http://www.elpais.com/articulo/internacional/UE/investigara/acusaciones/trafico/organos/primer/ministro/Kosovo/elpepuint/20101215elpepuint_2/Tes http://www.lavanguardia.es/internacional/20101215/54090259989/el-primer-ministro-de-kosovo-acusado-de-trafico-de-organos-humanos.html http://www.rtve.es/noticias/20101214/primer-ministro-kosovo-lidera-red-trafico-organos-armas-segun-informe/387017.shtml

viernes, 10 de diciembre de 2010

El arco de Tito

“Si consideramos estos Estados universales, no como observadores ajenos a ellos, sino a través de los ojos de sus propios ciudadanos, veremos que éstos no sólo desean que tales comunidades terrenales, a las que pertenecen, vivan eternamente, sino real y verdaderamente creen que está asegurada la inmortalidad de estas instituciones humanas”.
Arnold J. Toynbee, “Estudio de la Historia”.
Es bueno soñar despierto, fomenta la motivación y el esfuerzo. Cuando tengo “tiempos muertos”, valiosos éstos por su escasez, me sumerjo en interminables viajes por Google Earth. Veo lugares a los que quisiera viajar, contemplo monumentos frente a los cuales quisiera estar algún día, y de paso, me ilustro con referencias de Wikipedia y alguna que otra búsqueda de información por Google. No acostumbro a “visitar” localizaciones en las antípodas, ni islas recónditas del Pacífico, acostumbro a fijarme en lugares, que con cierta suerte, es bien probable que algún día alcance a visitar. Uno de esos viajes, espero que “inminentes” (siempre en un sentido relativo), es el que algún dia espero hacer a la Provenza francesa.
Concorde a mis aficiones, sueño con visitar las ciudades de Arles, Nimes o Orange. Sueño con ver sus anfiteatros, teatros, templos y demás monumentos romanos. Motivos de inspiración para Van Gogh, entre otros muchos artistas, los restos romanos son uno de los máximos exponentes de cómo Francia es el ejemplo mundial a seguir en lo que a conservación del patrimonio nacional se refiere. No sé si por sufrir momentáneos “síndromes de Stendhal” contemplar este tipo de edificios me llevan a los más recónditos lugares de un mundo imaginado. Romántico en tierra de teorías económicas, disfruto mayormente con un edificio con historia que con un edificio doblemente vistoso: disfruté más viendo Santa Sofía en Estambul que subiendo a cualquier rascacielos.
Muy especialmente, en relación con el caso, recuerdo cierta sensación de majestuosidad al contemplar el arco de Tito, cerca del Coliseo de Roma. Aun siendo un ambiente ciertamente hostil (viaje de final de ESO, con no muchos compañeros prestos al conocimiento), recuerdo “disfrutar como un enano” al ver el gran monumento al genio romano. Al leer durante la pasada noche a Toynbee (fragmento que arriba cito), no pude dejar de pensar en Santa Sofía, en el Coliseo, y cómo no, en el arco de Tito.
Es inherente a la naturaleza humana ese sentimiento, falso, de superioridad que nos hace creernos, en no pocas ocasiones, inmunes e inmortales. Quizá como sumatorio de percepciones individuales, los imperios tienden a ello. Se piense en la antigua Roma, en Asiria o en los EEUU todos los ciudadanos de estos “estados universales” han creído en su momento ser inmunes al paso del tiempo. Los imperios siempre tienden a considerarse “únicos”, pueblos elegidos exonerados del paso del tiempo.
Estoy seguro de que buena parte de los habitantes de la Roma imperial lo creían al contemplar el arco de Tito. Sus sensaciones no debieron ser muy diferentes a las experimentadas por el común de los habitantes del Estado de Israel, en el año 2008, cuando George W. Bush, con ocasión del 60º aniversario del nacimiento de Israel como Estado, afirmó que: “Israel es el pueblo elegido”. Es curioso, ¿se han dado cuenta de que la desconfianza conduce, en no pocas ocasiones, a la supervivencia? Si la preponderancia del judaísmo como poder económico es tal, se debe, en no poca medida, al pragmatismo de su “clase dirigente” (muy distinta al pueblo llano ciudadano de Israel, y mayoritariamente residente en EEUU, Londres o Moscú). Aun tras el saqueo de Roma por Genserico, y anterioramente, por Alarico, los romanos pensaron que su Estado era “inmortal”, que el nombre de Roma perduraría hasta el infinito. Si algo de ello se cumplió, fíjense, fue porque la Iglesia católica, representada por el Santo Pontífice, desconfió de los tiempos, y aceptó a los nuevos jefes bárbaros como gobernantes.
El arco de Tito, Santa Sofía o el Capitolio de los EEUU nos hacen sentir la grandeza de los grandes imperios. Como diría la típica canción progre “antisistema”: “los imperios caerán”. La excesiva confianza y vanagloria lleva al fracaso, la desconfianza sabia, al éxito. El Mundo es una mezcla de contrastes y antónimos que no parece cambiar con el paso del tiempo. ¿Naturaleza Divina de las fuerzas del Tiempo? Permítanme dudarlo, pero es difícil hablar con propiedad de “Selección natural dentro de las sociedades humanas”, y por ende, también en los imperios. ¿O no?
Ilustraciones:
2) Detalle de la Capilla Sixtina