miércoles, 11 de febrero de 2009

Moscú en Pastrana, San Petersburgo en la Rápita

Hasta el año 1561 la monarquía española jamás había tenido una sede permanente. Fue en ese año cuando, no sin competencia, Madrid se alzó con el cetro del Imperio, pese a que tardaría mucho en alcanzar el esplendor de la verdadera “capital”, cuanto menos cultural y económica, de la España de aquellos momentos, Sevilla. Felipe II fue quien concediera tal privilegio a la antigua fortaleza islámica de “Magrit”, desdeñando otras candidaturas. Si bien existirán motivos, que desconozco, por los que poder justificar que Sevilla (ya en aquel momento con una población próxima al millón de habitantes) no fuere la capital oficial del Reino, cierto es que, antes del nombramiento de Madrid como capital, existieron urbes, cuanto menos más históricas, que intentaron alcanzar tamaña característica, política e histórica. Obviamente, las dimensiones de este post no pueden tratar al tema con todo el rigor, y extensión, que requeriría, no obstante, sobra decir que Toledo fue otra gran perjudicada en el “proceso de selección capitalino”. No sin cierto condicionamiento, genético y “chico-patrio”, en este artículo se va a hablar de las candidaturas, con total seguridad, menos conocidas.
Dicen los expertos en la materia (al respecto consultar el prólogo del Dr. Burillo Mozota a mi libro: "Una historia de Anguita: el pueblo y su entorno"), que la zona de Celtiberia es la menos densamente poblada de Europa, tras Laponia. La provincia de Guadalajara (núcleo fuerte de esta "hipotética" región) consta de una historia mucho mayor de lo que este dato podría indicarnos. Quién sabe si por cambios climatológicos, la desertización, el auge de otras regiones, o por meras contingencias históricas, algunas de las ciudades más relevantes durante la época del Imperio Hispánico, han quedado en el olvido. Tal es el caso de la ciudad de Sigüenza, de Molina de Aragón, de Cifuentes o Anguita, y cómo no, de una de las dos villas de las que aquí hablaremos, Pastrana.
La historia de esta insigne villa de la Alcarria está ligada a uno de los personajes más singulares del siglo XVI español. La princesa de Éboli (Ana de Mendoza y de la Cerda) fue una de las mujeres más importantes de su época. Casada con Ruy Gómez de Silva (uno de los hombres más próximos a Felipe II, y por ende, más influyente), supo utilizar su honroso linaje con las virtudes del matrimonio. La prematura muerte de su amado le hizo mover ficha. De una posición, por naturaleza poco discreta, supo sacar un foco de poder, hablándose de ella, aún hoy en día, como de una mujer bella (aunque bajita), inteligente, y según algunos, ninfómana.
Pastrana y la Éboli deben de verse bajo el prisma de las intrigas palaciegas de aquel entonces. Las luchas de poder entre las dos grandes casas de la monarquía hispana, los de Alba y los Medinaceli (familia de la Éboli), hicieron que, si bien Pastrana llegó a ser vista como un buen enclave en el que situar la nueva capital del Reino, posteriormente, al igual que el bando que la defendía, cayera en desgracia. Tras la muerte de su marido, la Éboli se vería envuelta en conspiraciones y crímenes varios, razón por la cual fue encarcelada, en última instancia, en su palacio de la localidad alcarreña. La Éboli fue una gran benefactora para los moriscos, llegándose a instalar muchos de ellos en sus dominios. Su poder fue tal, que la propia Santa Teresa de Jesús se vio “forzada” a crear un convento de su orden por iniciativa de la princesa, quien pretendió ingresar en él junto a algunas de sus doncellas; como no es de extrañar, chocó con la Santa (“la princesa monja, la casa doy por deshecha!", se dice que dijo la abadesa). El ocaso de esta "Moscú" alcarreña sólo puede guardar parangón con su equivalente catalán: San Carlos de la Rápita.
Al sur de la provincia de Tarragona, en la región conocida como las "Tierras del Ebro" (con capital en Tortosa), se halla el enclave del delta del Ebro (parque natural de especial interés ornitológico y ecosistema de gran valor, no sólo paisajístico, sino que a la vez, económico). Frente a la minúscula península del delta, conocida como "la Banya", se encuentra la Rápita. Al municipio oficialmente se le conoce como Sant Carles de la Rápita, debido a una historia que a nadie podrá dejar indiferente.
Si siguiendo nuestro título, Pastrana pudiera haber sido Moscú, San Carlos pudo haber sido San Petersburgo. Durante el reinado del ilustrado Borbón, se mandó construir una ciudad "ex novo" allá donde se encontraba la aldea de la Rápita. El puerto de los Alfaques, de importancia aún hoy en día, se proyectó que fuera en un futuro uno de los principales del Mediterráneo, configurándose a su alrededor una nueva residencia real, con canales al estilo de Venecia.
Muestra de las intenciones del monarca son el que se ordenara la construcción de instalaciones como el propio puerto, el palacio del gobernador, la aduana o, lo más sorprendente, un canal que unía Amposta con la Rápita (construido en el año 1770). Los catastróficos años finales de su reinado, con una gran crisis económica asolando el país, hicieron, que no sólo éste, si no multitud de otros proyectos para la modernización, o cuanto menos reconfiguración, de España quedaran en el olvido. Al fin el Imperio había caído, y Pastrana antes, la Rápita después, se quedaron a las puertas de la gloria...
Más información:
Primera imagen: panorámica de Madrid
Segunda imagen: la Princesa de Éboli
Tercera imagen: Punta_de_la_Banya_i_Sant_Carles_de_la_Ràpita vistos des de la serra del Montsià, autor: Pere, GNU Free Documentation License

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Estupendo post e interesantísimo...además de original...

una abrazo Fujur


MMM

Striper dijo...

como he disfrutado aprendiendpo con este post.

isobel dijo...

este tema me resulta tan cercano, que una ha pasado mas de un ratito analizando los paños de azulejos del palacio de la princesa.

Anónimo dijo...

Dos someras aportaciones:

1ª Pastrana fue una villa con importante judería. Y por el puerto de San Carlos de la Rápita se hicieron a la mar parte de los judios expulsados en virtud de los decretos de sus muy catolicas majestades (vide infra).

DECRETO DE EXPULSION DE LOS JUDIOS DE ARAGON y CASTILLA ( 1492 )

Don Fernando y Doña Isabel, por la gracia de Dios rey e reina de Castilla, de León, de Aragón, de Sicilia, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Mallorca. . . duques de Atenas y Neopatria. Al Príncipe don Juan, nuestro hijo, e a los Infantes, prelados, duques, marqueses, condes. . . a los concejos, corregidores, alcaldes. . . de todas las ciudades, villas y lugares de nuestros reinos y señor lOS, y a las aljamas de los judíos y a todos los judíos y personas singulares, de cualquier edad que sean. . . salud y gracia. Sepades e saber debedes que porque Nos fuirnos informados que hay en nuestros reinos algunos malos cristianos que judaizaban de nuestra Sancta Fe Católica, de lo cual era mucha culpa la comunicación de los jud lOS con los cristianos, en las Cortes de Toledo de 1.480 mandamos apartar los judíos en todas las ciudades, villas y lugares de nuestros reinos, dándoles juderías y lugares apartados donde vivieran juntos en su pecado, pensando que se remorderían; e otrossi ovimos procurado que se ficiese Inquisición, . . por la que se han hallado muchos culpables, según es notorio. Y consta ser tanto el daño que se sigue 'a los cristianos de la comunicación con los judíos, los cuales se jactan de subvertir la fe católica, que los llevan a su dañada creencia. . . procurando de circuncidar a sus hijos, dándoles libros para escribir y leer las historias de su ley. . . persuadiéndoles de que guarden la ley de Moises, faciéndoles entender que no hay otra ley nin verdad sino aquella; lo cual todo consta por confesiones de los mismos judíos y de quienes han sido pervertidos, Lo cual ha redundado en oprobio de la Fe Católica. Por ende, Nos, en concejo e parescer de algunos prelados, e grandes e caballeros, e de otras personas de ciencia e de conciencia, aviendo avido sobrello mucha deliberación, acordamos de mandar salir a todos los judíos de nuestros reinos, que jamás tornen; e sobrello mandamos dar esta carta por la cual mandamos. . . que fasta el fin del mes de julio que viene salgan todos con sus fijos, de cualquier edad que sean, e non osen tornar. . . bajo pena de muerte. E mandamos que nadie de nuestros reinos sea osado de recebir, acoger o defender pública o secretamente a judío nin judía pasado el término de julio. . . so pena de confiscación de todos sus bienes. Y porque los judíos puedan actuar como más les convenga en este plazo, les ponemos bajo nuestra protección, para que puedan vender, enagenar o trocar sus bienes. Les autorizamos a sacar sus bienes por tierra y mar, en tanto non seya oro nin plata, nin moneda nin las otras cosas vedadas.

Otrossí mandamos a nuestros alcaldes, corregidores. . . que cumplan y hagan cumplir este nuestro mandamiento. Y porque nadie pueda alegar ignorancia mandamos que esta Carta sea pregonada por plazas e mercados. /

/ Dada en Granada, a treinta y uno de marzo de 1.492.

2º La denominación Rapita como Rabida hacen referencia al vocablo árabe que identifica las edificaciones militares de frontera, que tanto en Sant Carles como en Huelva son apreciables sobre el propio terreno.

Manolo

Dinorider d'Andoandor dijo...

ya me imagino el disgusto que habrá quedado en varias ciudades candidatas

Madame X dijo...

Qué gusto volver a leerte y a ilustrarme contigo.

La Princesa de Éboli ha sido siempre un personaje que me ha fascinado y creo que merece ser resarcida de esa leyenda negra que condena su promiscuidad. Cuando un hombre es poderoso e influyente, se le reconoce su astucia y se le admira... en cambio, si es mujer, termina siendo una puta o una ninfómana, que, a efectos de chismorreos populares, es lo mismo.

Gracias por tu bienvenida.

Minerva dijo...

Hola Javier :)

Me agrada empezar la mañana con una buena lección de historia ;), no sabia de estos lugares candidatos para ser capital del reino (o imperio español) ... aqui pasó algo ligeramente parecido cuando llegaron los conquistadores españoles, jajaja, la capital en vez de ser Lima iba a ser una ciudad en la sierra llamada Jauja, pero al final como vieron que Lima está frente al mar, les pareció más conveniente instalarla aqui.

Un abrazo!

Pd.: Ahora entiendo lo del reto de la princesa de Eboli :D :D ;).

El llano Galvín dijo...

Muy buen post Javier! Imagino que la elección de Madrid como capital se debió a razones de centralismo y climáticas, según he leído. Pastrana hubiese sido otro buen enclave pero la manipulación política le jugó una mala pasada, en cualquier caso creo que salió ganando y así hoy puede conservar ese aire tan castellano.
Un abrazo!!!

Dinorider d'Andoandor dijo...

En lo de Lima, complementando a Minerva pasaron varias cosas, en realidad la sierra, los Andes eran foco de rebeliones por todos lados, sobretodo al sur donde estaba la Dinastía de los Incas de Vilcabamba que enfrentaron a los primeros colonizadores españoles y luego al Virreynato para recuperar el trono Inca, años después al oriente más rebeldes que se atribuian ser el centro de unas profecías antiguas de alguien que se levantaría contra la opresión, el Inkarrí, por otro lado estaban las rebeliones de los mestizos, en fin... y en la costa sur las rebeliones de los negros esclavos. Como que al interior el panorama les molestaba mucho.

Originalmente llegaron a Lima en verano en que es muy agradable, seguro que si lllegaban en invierno se pasaban de largo. Como tenían al mar y a la bahía cerca prefirieron esta ciudad donde el cacique nativo parece que no les daba mayor problema, aparte que por acá había un centro ceremonial, Pachacamac, muy importante y asumo eso pesaría en la decisión. Controlando deidades locales habría pensado que todo sería más fácil.

Anónimo dijo...

Gracias a artículos como este y a nuevos libros que van saliendo acerca de la Princesa de Eboli, cada día que pasa me siento más fascinado por la personalidad de esta peculiar Princesa que tanta importancia tuvo en su tiempo.