martes, 18 de agosto de 2009

El Señor de la Celtiberia

Aquel hombre siempre tenía ideas inteligentes de las que hablar. Fuere ante una carrasca, en su casa, en tiempos de guerra, o de paz, el sumo sacerdote siempre tenía alguna explicación convincente para todo aquél que supiera hacerle las preguntas pertinentes. Hace tiempo, cuando aún era un infante imberbe, recuerdo haberme sentado sobre el tocón de sabina sito en la puerta del sabio. Recuerdo que me encontró dibujando en el suelo la efigie de un buitre que sobrevolaba nuestro humilde castro del Hocincavero. Al viejo le llamó la atención el que estuviere dibujando tal y no otro animal; por ello, me invitó a entrar a su casa, diciendo que iba a contarme una historia sobre los orígenes de aquel ave, y de su sagrada función, en tanto que servidor de los dioses de la Celtiberia.
"Se dice que el dios de la luz, Lug, andaba un día preocupado. El hombre medraba por la tierra sin tener que rendir cuentas ante él, y eso le ponía en peor posición respecto al resto de los dioses. Lug, de ninguna de las maneras quería renunciar a ser la deidad principal, eligió al ave más poderosa de cuantas existieran y le abrió el estómago, de forma que siempre estuviera hambrienta. El buitre, pues ella era el ave elegida, se vio con la necesidad de comer cualquier cosa que se hallara en su camino. Se dice que un día, durante una de las muchas batallas que sacudían a la Celtiberia, un guerrero cayó muerto en mitad del campo de batalla. Su causa perdió, quedándose su cadáver a voluntad de los elementos. Un buitre que sobrevolaba el lugar, bajó a tierra. Lug aprovechó la ocasión para condicionar a los de su especie de por vida. En lo sucesivo, el buitre siempre estaría hambriento, y comería carroña siempre que se la encontrara.
Sin embargo, Lug no consiguió sus propósitos a la perfección. Cierto es que, al limpiar los cadáveres, el buitre subía el alma del difunto al Reino de los Cielos, ante Lug, pero también lo es que, al ser un ave condenada al hambre eterna, el buitre siempre comía, como si del último de sus días se tratara. Si, en un principio, con el ave, Lug había conseguido librar a la difunta carne mortal de la acción de los espíritus demoniácos (de las enfermedades y las pestes), cierto es que una parte del difunto quedaba siempre en tierra, pues el buitre debía vomitar parte de su alimento, con el afán de poder alzar el vuelo".
Al acabar este relato, el viejo sacerdote me miró fijamente. Me preguntó si había comprendido cuál era el papel del buitre en nuestro mundo. Lástima que, virtud de la fantasía, yo sea de tiempos antiguos, de tiempos de Celtiberia, cuando ante los indicios de realidad, la verdadera ciencia, siempre se acudía a la falsa, pero bonita, leyenda...
* Nota aclaratoria: la leyenda es un recurso lírico del autor, pese a que bien pudiera haber sido contada en tiempos de los celtíberos, cuando la "ciencia" era leyenda y mitología. Los comportamientos del buitre leonado, aquí mencionados, son ciertos. Lug era la deidad principal de los celtíberos, y a ella se brindaban los buitres, siendo comidos y "llevados" hacia la deida por estas aves. Testimonios de ello se tienen en la ciudad celtíbera de Tiermes.
En lo que a Anguita se refiere, los cadáveres de mulas, ovejas y demás bestias se dejaban en el "muladar" (en el Salidero, camino de los Altos). Se dice que el higado debía ponerse cara al sol, pues los buitres así lo olían y bajaban antes. Esta creencia es falsa, pues el buitre ve los cadáveres, dada su privilegiada vista.
Imagen: " Imagen de un Gyps fulvus (Gyps fulvus), un residente del Zoológico de Morelia, en el estado de Michoacán, México", obra de El Ágora, imagen sujeta a GNU Free Documentation License

jueves, 13 de agosto de 2009

Sobre Sigüenza y el Renacimiento

Jamás fuera de persona viviente observé una uña más humana. No hay en ninguna estatua terrestre detalles tan divinamente mortales. Sus ojos parecen estar llorando que el guerrero quedara petrificado en fino alabastro; Martín Vázquez de Arce, más conocido como “el Doncel”, es una contradicción para el ojo humano, parece estar vivo, aun siendo la figura su sepultura; fue inmortalizado como “Doncel” no siendo “virgen”, pues tuvo hija (enterrada, mismamente, en la Capilla de San Juan y Santa Catalina). En relación a Sigüenza, no sería digno acabar de escribir sobre la ciudad sin hacer mención a otra gran joya, a mí ver, de igual o mayor esplendor que tan ilustre tumba renacentista, la Sacristía de las Cabezas. Realizada allá por el año 1550 (por Martín de Vandoma, y diseño de Alonso de Covarrubias), es difícil resistirse a invocar el genio, e ingenio, que se desprende de todos aquellos artistas que medraron, y en ocasiones triunfaron, durante el Renacimiento.... Durante mi última visita al lugar, hace apenas unos días, nuestro guía (sabio y cordial como pocos) no dejaba por un momento de alabar este periodo de la Historia. Repetía, una y otra vez, las virtudes del haberse “redescubierto” la filosofía griega de Platón y Aristóteles, ese clímax entre espiritualidad y pragmatismo que dieron pie al Renacimiento. Sinceramente, es evidente que nos encontramos ante uno de los períodos más gloriosos en lo que al cultivo de la ciencia se refiere. Sin embargo, es más que dudoso que podamos hablar de esta etapa como una de las mejores para el humano residente en Europa. Hace un tiempo, un muy buen amigo ruso me comentó una de sus sabias reflexiones: el hombre sabio, en numerosísimas ocasiones, surge en tiempos de crisis y conflictos. Ciertamente, el ocaso del Imperio español coincidió con personajes de la talla de Góngora o Quevedo, la Guerra Civil española con los hermanos Machado o Alberti, la caída del Imperio Romano de Occidente coincidió con San Agustín y el Renacimiento… con Miguel Ángel, Leonardo da Vinci… y un incalculable número de genios. Este afortunadísimo pensamiento de mi “leoncio” amigo me ha vuelto a venir a la memoria al leer el interesantísimo libro de Stephen Toulmin: “Cosmópolis: El trasfondo de la modernidad” (Barcelona, Ediciones Península, 2001). El autor, discípulo de Ludwig Wittgenstein, duda de que el Renacimiento (y demás signos primordiales de modernidad) tuvieran lugar en un momento de especial “pacifismo” (véanse la Guerra de los Treinta Años, la Reforma y Contrareforma, la Santa Inquisición y un largo etcétera). Todo esto hace que me pregunte si lo adverso del contexto, del “paradigma” en el que a uno le toca vivir (en terminología de Kuhn), ayuda a “agudizar” la inteligencia, incrementando la frecuencia con que surgen genios. La Segunda Guerra Mundial coincidió con Einstein, Larenz, Bohr, Kelsen, Picasso, Le Corbussier… y otros. A nadie se le escapa que en este periodo “de Paz” (cuasi-exclusivamente para Occidente) son pocos, o ninguno, los genios que han ido surgiendo. ¿Por qué? ¿En verdad… “el hambre acerva la inteligencia”?. Es bien cierto que las oportunidades surgen de las crisis, es en estos momentos donde se fraguan los futuros motivos de éxito. La propia Historia Natural tiene también ejemplos de ello, las especies exitosas surgen en tiempos de “extinciones masivas”, llámense: dinosaurios, mamíferos, humanos, gorriones o gaviotas. En un mundo imperfecto, el juego entre el fracaso y el éxito da forma a nuestro Mundo. Si bien es cierto que aprendemos más de nuestros éxitos que de nuestros errores (así lo demuestra la neurociencia y los estudios realizados con nuestras neuronas) es bien cierto que sin el “error”, todo carecería de significado, al no haber “significante”.
Ilustraciones: 1) El Doncel de Sigüenza; 2) "El hombre de Vitruvio", obra de Leonardo da Vinci
Artículo publicado en Nubiru: www.nubiru.blogspot.com

miércoles, 22 de julio de 2009

Una educación "a mi manera...".

Año X, a un servidor le nombran “Ministro de Educación”, teniendo que promover ideas y reformas por las que mejorar el sistema educativo español, y en particular, el catalán. Siguiendo esta ficción, del todo totalmente improbable, a uno se le ocurre proponer toda una serie de ideas que le han ido viniendo durante su corto intervalo de vida. Empezando por lo más mundano, uno piensa en algo fundamental, qué asignaturas, qué lecturas debieran leer los jóvenes escolares (pongamos que en edad de cursar la actual ESO, “educación soberanamente ominosa”).
Suprimiría las lecturas obligatorias en cuanto a títulos, exigiendo sólo un número determinado de lecturas, libremente elegibles, que sólo tuvieran que pasar por el “refrendo” del maestro. Así, por ejemplo, durante los primeros años de educación, estaría bien que se leyera “El Señor de los Anillos” o “La Historia Interminable”, siempre y cuando no fueran obligatorios, sino meras recomendaciones. De tal forma que se impregnara el hábito de leer y, no tanto, la exigencia de contenidos concretos. De las asignaturas de lengua suprimiría historia de la literatura y, sobretodo fonética. Esta última me parece, en casos como el catalán, una herramienta por la que cribar “quiénes los hablan como lengua materna” y “quiénes no”. La historia de la literatura debería ir a una asignatura de nueva cuño, fundamental, que recibiera el nombre de “cultura universal”. Esta asignatura cubriría las horas lectivas que actualmente ocupan la música, parte de las horas de lengua, historia, tutoría, educación para la ciudadanía y filosofía. Siguiendo el orden de la “propia historia”, en los sucesivos los cursos se empezaría por enseñar: Prehistoria, Historia Antigua, Edad Media, Edad Moderna, Edad Contemporánea, y Actualidad. En Prehistoria podrían incorporarse “algunos” temas de ciencias naturales, como la evolución humana o la propia teoría evolutiva, deriva continental, etc. En las siguientes etapas, se estudiarían las civilizaciones-culturas más importantes (Roma, Mesopotamia, India, China, Mayas...), no centrándose tanto en si Vic forma parte de la Citerior o la Ulterior como en quién fue, muy someramente, Atila o Gengish Khan. Dentro de los diferentes períodos se podrían proponer lecturas optativas por las que subir nota. Por ejemplo, la literatura griega se explicaría durante el curso en que se estudiara la Grecia Clásica, proponiéndose, a su vez, la lectura de las obras más características de cada periodo (sin penalización en caso de negativa del estudiante). La historia regional-local se intentaría dar de forma, lo más objetiva posible, y en cursos posteriores. No se puede hablar de los factores que llevaron a la Guerra Civil Española si el estudiante antes no ha oído hablar de Montesquieu o Marx (mejor aún si se ha leído antes, "Han matado a un hombre, han roto un paisaje" de Francisco ("Paco") Candel). Esta macro-asignatura se complementaría con otras como: “redacción” (no tanto enseñar sintagmas y complementos del nombre como ENSEÑAR a redactar, con toda la carga de corrección que ello conlleva para el profesor), “oratoria-retórica”, pequeña “asignatura” de pocas horas lectivas en las que se enseñara a debatir, exponer, defender y educación plástica (más que nada centrada en fundamentos de dibujo técnico, creatividad y dominio de la geometría, “expulsándose” su enseñanza dentro de las matemáticas). Más horas lectivas que a todo lo explicado se aplicarían al segundo bloque de materias. La materia reina serían las matemáticas (con estadística, álgebra y demás), que se darían cada día, siendo, con diferencia, la asignatura con más horas lectivas. Una asignatura que se daría de la mano de ésta serían las “ciencias de la naturaleza”, que se referirían a la Química, Geología, Biología y Física, centrando ésta última en casos prácticos que ejemplificaran la utilidad de las matemáticas para comprender la realidad que nos envuelve (incorporaría fundamentos de tecnología-mecánica). Eliminaría esas actividades “prevacacionales” conocidas como “créditos de síntesi”, “proyectos finales” y demás. Temas como el “Tercer Mundo”, “la Guerra de los Balcanes”, “Palestina” o “Oriente Próximo”, serían temas a debatir en “retórica-oratoria”, así como materia de obligatoria explicación en “cultura general”. Gimnasia seguiría con su configuración actual, primándose siempre las actividades “gimnásticas” sobre otros deportes como el “bádminton” o coreografías…. En referencia a la figura del maestro, se reduciría plantilla. Existirían dos tipos de maestros: de ciencias o de cultura general, es decir, los alumnos tendrían familiarizada la cara del profesor con el ámbito de conocimiento que enseñara. El profesor de mates daría física, y el de redacción, también historia y literatura, dentro de “cultura general”. El de gimnasia, obviamente, sería profesor diferente. Todos los maestros serían miembros de prestigio en sus respectivas promociones universitarias, no los últimos de las mismas, como sucede, hoy, con frecuencia. Recibirían, en coherencia con lo dicho, un generoso sueldo, que fuera, cuanto menos, equivalente a la suma de todos los sueldos que quedarían vacantes al reducir, a más de la mitad, la plantilla. Otras medidas a tener en consideración, vitales, serían, por ejemplo, que el segundo bloque (matemáticas-ciencias) se diera íntegramente en inglés (existiendo, desde primaria, una fuerte enseñanza del mismo, de tal forma que sólo fuera necesario una asignatura de redacción en lengua inglesa, llegados a la adolescencia). Igualmente, las prácticas de matemáticas y ciencias se harían utilizando, lo máximo posible, aplicaciones multimedias (siendo la informática núcleo duro de la asignatura de ciencia, especialmente en las edades más precoces). Sin ánimo de meterme demasiado en otro tema, de controversia aún mayor, en cuanto a las licenciaturas universitarias se suprimiría el gran haz actual de opciones posibles. Humanidades y demás desaparecerían, dejando paso a carreras como Historia o Biología, que sólo fueran accesibles para aquellos alumnos más brillantes, con muy pocas plazas, y que aseguraran un porvenir profesional seguro y muy bien remunerado. Las ingenieras se transmutarían en una poderosa Formación Profesional, que se asemejara a la actualmente existente en Alemania. Por último, se me ocurre que los profesores universitarios, al menos en un alto porcentaje, bien pudieran ser profesionales retirados (pre-jubilados) de gran rodaje, con buenos sueldos, y a los que sólo se les exigiera doctorado y acreditado currículum académico (publicaciones etc.). Y con todo esto... acabaría mi ficticio "mandato"... ¿qué nota le pondríais?. Ilustraciones: 1) Aristotle; wall picture in Rome. Painter: ? (dead for more than 100 years, so original is public domain). This is part of image:Aristotelesrp.jpg Photographer: Anton (rp) 2005 Licensed under GNU-FDL 2) Deutsches Bundesarchiv (German Federal Archive), B 145 Bild-F001941-0003. (15 June 1954, Brodde) Commons:Bundesarchiv. 3) Shigeyoshi_Inoue_as_English_teacher.jpg‎ (349 × 312 pixels, file size: 105 KB, MIME type: image/jpeg)

sábado, 18 de julio de 2009

Anguita y la agricultura.

"Esa vida rural que tú llamas agreste es muestra de moderación, diligencia y justicia". Cicerón
Hubo un tiempo en que, frente al hermoso peñasco de "fuente de la Cazuela", grajas y grajillas robaban al pobre labrador sus preciados garbanzos. Un tiempo en que llegaron a sembrarse lentejas (cerca de "la Central", por ejemplo), en que los manzanos no eran vistos como una forma de ocupar el huerto con algo productivo, y en el que éstos mismos, eran trabajados hasta su ínfima extensión. La agricultura era el medio de subsistencia, de un pueblo, de una región y de un país.
“Ganemos con el arado el pan que baste a nuestras mesas” Juvenal
De la práctica de la agricultura en tierras de Celtiberia hay testimonios antiquísimos. En la cercana Ambrona, provincia de Soria, se han encontrado algunos de los restos de cerveza más antiguos del mundo. Los cereales fueron el primer cultivo, y hasta nuestro días, el más importante y extendido. Por razones obvias, las vegas, por antonomasia, fueron el lugar elegido para la siembra. Indicios, algo más que evidentes, parecen indicar que Anguita y toda la Celtiberia ha sufrido un severo proceso de desertización en los últimos tiempos. El propio río Tajuña, así como los arroyos del Prado de Aguilar y la Madre antaño bajaron con más agua, llegándose a poner redes para la pesca en éste último.
“... para los oficios que suponen más de prudencia o atienden a un servicio importante, como la medicina, la arquitectura, la enseñanza de nobles conocimientos, estos oficios son bellos oficios. Pero de todas las empresas en las que se obtiene algún beneficio, nada es mejor que la agricultura, nada más productivo, nada más agradable”… Cicerón
Los primeros anguiteños se instalaron primero en la Hoz, estando más resguardados del inclemente tiempo y, a su vez, mayormente protegidos de lo hostil de aquellos años pretéritos. Con el "ensanche" que experimentaría el pueblo durante la Edad Moderna, y últimos tiempos del Medievo, la estabilidad política de la región ayudaría a que el pueblo creciera y se uniera a la lastra, de la cual el mismo, adoptó Virgen. Con el pueblo en la lastra se ganaba terreno en la vega, y con ello, tierras para el cultivo. Durante todos esos siglos Anguita fue el campo, y el campo el modelo de vida, no sólo para Anguita.
“Más, entre los agricultores se hallan los hombres más fuertes y los soldados más valientes. Y dedicándose a la agricultura es como se consigue la ganancia más digna de respeto, la más estable, la que menos envidias promueve, y, quienes están dedicados a ella, son los que menos traman el mal”. Catón
Los romanos exaltaron a la agricultura como la actividad más pura y noble que practicarse pudiera. En verdad, no sin razón, Cicerón incidió en constatar cómo era la agricultura el único trabajo por el que todo beneficio se obtenía por acción del trabajo de la propia mano, del sudor de la frente. Libanio, filósofo de tiempos del Bajo Imperio Romano (mentor de Juliano "el Apóstata"), defendía al pobre agricultor frente al ávaro intermediario, "Mientras que los negociantes pueden indemnizarse con los especuladores, aquellos a quienes el trabajo apenas da para vivir son aplastados por la carga... Es el tiempo en que la servidumbre se extiende (...)". Henry Buckley, el célebre periodista-cronista inglés, refiriéndose a la España de tiempos de la Guerra Civil constataba cuán poco había progresado nuestro país, pues aún se utilizaba, hasta aquel entonces, el arado de los romanos. Yo añadiría que también se conservaron entre los "celtíberos del siglo XX" los valores que a este actividad aparejaban los siervos del Imperio Romano.
“Si yo cultivo tu campo, yo te habré hecho bien”. Séneca
El cambio del arado por el tractor arruinó a Anguita, tanto, o más, que el paso del batán y los tintes a la industria textil. Las gentes de este pueblo emigraron, buscaron recursos y mejor fortuna, modernizándose, dejando al pueblo como algo sanguíneo, pero anticuado. Sólo la concentración de muchas tierras, o el labrantío de varias parcelas ajenas, a renta, podía sustentar una economía, eminentemente familiar. Por último, llegados a este punto, un texto de John Steinbeck extraído de su obra maestra, “Las uvas de la ira”: “Los tractores vinieron por las carreteras hasta llegar a los campos, igual que orugas, como insectos, con la fuerza increíble de los insectos. Reptaron sobre la tierra, abriendo camino, avanzando por sus huellas, volviendo a pasar sobre ellas. Tractores Diesel que parecían no servir para nada mientras estaban en reposo y tronaban al moverse, para estabilizarse después en un ronroneo. Monstruos de nariz chata que levantaban el polvo revolviéndolo con el hocico, recorriendo en línea recta el campo, atravesándolo, a través de las cercas y de los portones, cayendo y saliendo de los barrancos sin modificar su dirección. No corrían sobre el suelo, sino sobre sus propias huellas, sin hacer caso de las colinas, los barrancos, los arroyos, las cercas, ni las casas (...). No sentía más cariño por la tierra que el que pudiera sentir el banco. (...) Tras el tractor rodaban los discos brillantes que cortaban la tierra con las cuchillas; aquello no era arar, sino una especie de cirugía: la tierra extraída era empujada hacia la derecha, donde la segunda fila de discos la deshacía y la volvía a empujar a la izquierda; cuchillas cortantes que brillaban pulidas por la tierra lacerada. Y, arrastrados tras los discos, llegaban las gradas con sus peines de hierro, deshaciendo los terrones hasta que la tierra quedaba nivelada. Después de las gradas entraban en escena las grandes sembradoras, doce penes curvos de hierro, erectos en la fundición cuyos orgasmos los producían los engranajes, que iban violando la tierra metódicamente, sin pasión. El conductor sentado en su silla de hierro se enorgullecía de la rectitud de las líneas que no se hacían por disposición suya, del tractor que ni poseía ni amaba, de ese poder que no estaba bajo su control. (...). Después de un rato, el arrendatario que no había podido marcharse, salía y se acuclillaba a la sombra, junto al tractor. -Pues ¿no eres tú el hijo de Joe Davis? -Sí que lo soy -respondió el conductor. -Y ¿cómo te dedicas a este trabajo, yendo contra tu propia gente? -Porque son tres dólares al día. Me harté de suplicar para comer y de no conseguir nada. Tengo mujer y niños. Tenemos que comer. Son tres dólares al día y es algo seguro. -Eso es verdad -replicó el arrendatario-. Pero para que tú ganes tres dólares por día, quince o veinte familias se quedan sin comer. Casi cien personas tienen que salir y vagabundear por las carreteras por tus tres dólares diarios. ¿O no?”.

¿A cuántos pobres explotaremos, a cuántos países arruinaremos? ¿Cómo frenar a los intermediarios, profesionales y burócratas, que arruinan al campesino de aquí y allí?. ¿¡Cuál será el futuro si el campo perdió a sus hombres y su filosofía!? ¿¡ Qué futuro tiene un pueblo de inhumanas perreras y melancólicos "amantes" del campo!? Anguita como urbanización ojalá (raro será que el tiempo me ayude para lo contrario) no sea la última solución.

Imágenes:

1) "Imagen de limpia tradicional del cereal con limpiadora mecánica", foto de Pedro Varela (1955), nota para anguiteños (la foto no es del pueblo...).

2) Vista de Anguita desde la casa abandonada, camino de la Fuensanta.

3) Oleoducto a su paso por Torremocha.

4) Mi tío caminando entre los trigos de Ratilla (Anguita).

* Artículo escrito para la revista "El Cantón (2009)".

domingo, 12 de julio de 2009

El misterio de los murciélagos

¡Cuánto añoro aquellas tertulias nocturnas en la playa! Los juegos de juventud, no necesariamente con alcohol, en los que se jugaban besos, secretos, e incluso, se contaban historias en ambiente (leyendas urbanas y otras imaginaciones previstas para asustar a jóvenes incrédulos). El verano se presta para ello, para el ocio, el divertimiento y las reuniones de amigos… ello si no tienes que estar estudiando…. No recuerdo que en mi caso fuera tema de una de estas charlas, sin embargo, con total seguridad sí que lo ha sido en otras muchas el tema de los vampiros.

Más allá del mito, el vampiro (Desmodus rotundus) es un murciélago hematófago (es decir, se alimenta de sangre) que habita desde Chile hasta el sur de los EEUU, pasando por toda Centroamérica y la Amazonía. Aunque alguna vez son humanos (curioso testimonio es el mostrado por el colonizador Gonzalo Fernández de Oviedo, quien tuvo que usar de métodos indígenas para superar la picadura), lo normal es que sus presas sean ganado u otros grandes mamíferos (se estima que en los países de América Latina, la mortalidad anual es de 50 mil cabezas de ganado, y que anualmente por lo menos tres mil cabezas han muerto por la rabia en Bolivia[i]). No provocando la muerte, salvo en muy raras ocasiones, y por mera reincidencia. Muy diferentes al vampiro Drácula, la peligrosidad de estos seres reside en el largo haz de enfermedades que son capaces de transmitir con su mordedura, a destacar, la rabia….

Fuera de personajes históricos a los que presuntamente se les atribuyó una dieta hematófaga, como la Condesa Elizabeth Bathory o Vlad Draculea (Vlad III o Vlad Tepes), héroe nacional rumano que luchara contra los otomanos, los vampiros, a día de hoy, parecen tener una "explicación clínica". De hecho, no es casualidad que en la Transilvania (actualmente parte de Rumanía) de los siglos XVI y XVII hubiera una epidemia de rabia. Como es bien sabido, esta enfermedad se contagia por la mordedura de algunas animales que la aquejan, fundamentalmente los perros (quizá por ello "malditos" para el mundo islámico). Es posible que las víctimas de esta enfermedad (que sufren crisis nerviosas, insomnio, espasmos o hipersexualidad) fueran parte fundamental en la creación de esta leyenda. Paradojas de la historia, un animal como el vampiro, que no habita en Europa, es el principal transmisor de la enfermedad en América latina, sólo que, a diferencia del perro o el ser humano, sólo es portador, y no sufre ningún síntoma con la misma....

Un "misterio científico" de mayor trascendencia hace referencia a la evolución de estos animales. Se crea o no, los científicos más prestigiosos en la materia discuten cuál es la relación entre los murciélagos y los primates. Obviamente serán muchos quienes se escandalicen con esta idea, y opinen que: ¡el Creacionismo está en lo cierto, no pudiendo tolerarse que existan gentes que defiendan tal "parentesco"!. Antes de continuar, observemos estas dos ilustraciones:

Los "murciélagos" se dividen en dos grupos: megamurciélagos y micromurciélagos. La primera ilustración corresponde a una de las especies más características del primer grupo de "mordeguises" (como se les conoce en la "región" española de Celtiberia), el zorro volador, mientras que la segunda ilustración (a la derecha) representa a una de las múltiples especies de lemures que habitan la isla de Madagascar. El parecido es obvio.

John Pettigrew, de la Universidad de Queensland (Australia) sugirió en 1986 que ambos grupos de murciélagos pertenecen a grupos totalmente diferenciados. Así, los megamurciélagos vendrían a estar íntimamente relacionados con los primates y el colugo (extraño animal planeador, con aspecto de "lemur", que habita en Indonesia). Esta tesis se basa en los cerebros de estos murciélagos, mucho más complejos y desarrollados que en el caso de los micromurciélagos (o "murciélagos" a secas). Esta teoría ha sido muy criticada. Investigaciones posteriores, destacar las llevadas a cabo por Simmons y Geisler (Museo de Historia Natural de Nueva York), defienden que todos los murciélagos participan de un mismo grupo taxonómico, no teniendo relación, al menos cercana, con los primates.

Si contemplamos el problema teniendo en cuenta el fenómeno de la "evolución convergente", nos daremos cuenta de que existen animales que pueden llegar a ser muy parecidos sin estar necesariamente emparentados, simplemente por efecto de la adaptación del medio y la selección natural (véase el caso del delfín y el ictiosaurio, por ejemplo). Por esta razón, es bien posible que megamurciélagos y micromurciélagos se parezcan por "convergencia", lo mismo que lemures y zorros voladores, desde el otro punto de vista.

Los partidarios de la segunda tesis afirman que el mayor desarrollo del cerebro de los zorros voladores se basa en los grandes ojos que poseen, razón por la cual requieren de un nervio óptico, y cerebro, de mayores proporciones (algo similar a lo que sucedió con Troodon, el dinosaurio con mayor masa encefálica). Sin embargo, ninguna postura parece clara. Los prejuicios son muchos, y entre quienes defienden la primera posición figuran científicos de la talla de Colin Tudge.

Se mire por donde se mire... los murciélagos son criaturas desconcertantes....

[i] Fuente: http://www.cetabol.cotasnet.com.bo/rzsp/9/sp/naka.pdf

Ilustraciones:

1) Vampiro (http://zmmu.msu.ru/bats/science/fauna/exfauna/desmod.html)

2 y 3) "Kalong, Pteropus celaeno Herm. 1/5 natürlicher Größe." de Gustav Mützel y Lemurs or Madagascar:Malagasy Primates, http://www.tsidy.com/lemurs/index.asp.

martes, 7 de julio de 2009

¡Nubiru "Blog del Día"!

Un nuevo premio para Nubiru! Gracias a todos los que lo hacéis posible. Consultad la entrevista en: http://www.blogdeldia.org/?p=1630
Imagen:

Alcedo atthis

Description: Alcedo atthis
Author: Marek Szczepanek
License: GFDL