martes, 7 de octubre de 2008

Quo Vadis Europa

"Los hombres sólo aceptan el cambio resignados por la necesidad y sólo ven la necesidad durante las crisis".
Jean Monnet
Existen pocos conceptos tan controvertidos como el término Europa. Geológicamente hablando, no nos encontramos ante un continente independiente como pudieran serlo América o la Antártida. Nada más lejos de la realidad, nos hallamos ante la parte, no más grande, sí más occidental, de la gran masa terrestre conocida como Eurasia. Si bien algunos como Karl Ernst Haushofer - principalmente, por más que su concepto de "espacio vital" (Lebensraum) antes de que el término fuera pervertido por la Alemania nazi – han hablado de la necesidad de integrar Eurasia con el afán de crear una potencia mundial que pudiera competir con Estados Unidos y Gran Bretaña, generalmente se ha contrapuesto Europa a Asia, Occidente frente a Oriente. De lo que no hay lugar a dudas es que el concepto de Europa transciende en todo a lo geográfico. De acuerdo con los elementos que lo integran, debiera hablarse más adecuadamente de unacivilización europea, concepto que, como el de su propia historia, no queda estancado en el tiempo, sino que se dilata y contrae con el paso de los siglos variando a la vez, y con especial frecuencia, sus fronteras como entidad física. Conforme a los elementos que lo integran, debiera hablarse propiamente de “civilización europea”, concepto que, como el de “historia” propiamente, no queda estancado en el tiempo, sino que se dilata y contrae con el paso de los siglos variándose, con especial frecuencia, sus fronteras. Haciendo un brevísimo apunte histórico con el que apoyar lo hasta aquí defendido, debe decirse que el célebre historiador belga, Henri Pirenne (1862-1935), defendía que el concepto de Europa en la Antigüedad, no varió con la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476 d.C. sino que lo hizo, y de modo irreversible, con la irrupción del Islam. Debe recordarse que la región norteafricana del Magreb fue antaño tan europea como en la actualidad pudiera serlo Dinamarca o Luxemburgo, de la misma forma que Constantinopla y Moscú dejaron de formar parte de la realidad europea - tal y como constatara Coudenhove-Kalergi, diplomático austríaco inspirador de las primeras organizaciones unitarias en Europa – la primera, a partir del cisma de Occidente y la segunda, a partir de la revolución rusa y la irrupción del régimen comunista en 1917.
Una idea consistente de la civilización europea bien pudiera surgir de la mezcla de tres puros ingredientes: la cultura griega, el derecho romano y la influencia judeo-cristiana. Sin embargo, lo que a primera vista parece obvio, no lo es tanto si se tiene en cuenta la contribución a la idea europea de la matemática indo-islámica, el aparato de poder persa y su influencia en Asia Menor, o las secuelas del sistema esclavista cartaginés, por poner algunos ejemplos que afectan a nuestra cultura occidental. En un mundo que está sujeto al imperio del relativismo – mal que a algunos les pese -, el propio concepto de Europa cede ante cualquier intento de definición. No se alcanza a comprender un motivo – aparte del geográfico - por el cual dejar fuera del cesto de la civilización europea a países como Argentina o Canadá. Tampoco resulta posible excluir a Turquía del concepto, a pesar de su población mayoritariamente islámica, si se consideran a Bosnia o a Albania países europeos. Sobrepasando lo eminentemente teórico, lo práctico se manifiesta en el actual estado del continente; y el hecho es que la Unión Europea no se ha mantenido inmune a la tan caprichosa y contradictoria anomalía.
Desde el primer momento, la UE ha carecido de un núcleo conceptual con el que fomentar el sentimiento de pertenencia a un ente europeo. La población europea no siente demasiado sueuropeidad, más allá del euro y de los resultados de un mercado interior único europeo. Pese a todo, la más mortal y trapera puñalada de cuantas ha recibido, hasta el momento, la UE (organismo tendente a identificarse con el concepto de "Europa", cuanto menos en el ámbito político, jurídico y económico), llega ahora de Alemania con sus medidas unilaterales con las que afrontar la crisis. Si hasta el momento los peores golpes a la organización procedían de las islas y demás Estados satélite (véase Irlanda y Dinamarca), mayor daño causa al movimiento europeo el comportamiento de países como Alemania, que hasta el momento ha sido, junto con Francia, el gran pulmón de la Unión. Riñendo con su compañera natural, la UE topa ahora con la señora Merkel como antes topó con la Thatcher. Decididamente, ambas no beben coñac o, cuanto menos, no siguen las ideas del inmortal Monnet: "'No habrá paz en Europa, si los Estados se reconstruyen sobre una base de soberanía nacional (...) Los países de Europa son demasiado pequeños para asegurar a sus pueblos la prosperidad y los avances sociales indispensables. Esto supone que los Estados de Europa se agrupen en una Federación o 'entidad europea' que los convierta en una unidad económica común". Como también dijera su compatriota y colaborador, el ex Ministro francés de Exteriores, Robert Schuman, en su celebérrima declaración de 9 de mayo de 1950: «Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho. La agrupación de las naciones europeas exige que la oposición secular entre Francia y Alemania quede superada, por lo que la acción emprendida debe afectar en primer lugar a Francia y Alemania».
Quizá ambos tuvieran el instinto profético de Nostradamus pero lo que no guarda lugar a dudas es que acertaron con sus postulados. Sin embargo, el proceso de integración, lejos de prolongarse a través de pequeños pasos, recibe con frecuencia envenenadas mordeduras de políticos viperinos políticos de uno y otro sexo. Si según Schuman, cada intento hacia la integración constituiría un paso firme hacia la paz, cabe esperar que la crisis no cause más rozaduras, y que estos pequeños retrocesos no lleven a Europa a su culminación como en los viejos tiempos en forma de guerras y conflictos.
Fotografías:
1) en primer lugar, vista de Frankfurt (Main), capital económica de la Eurozona. image taken by Suburbia
2) en segundo lugar, dramática fotografía de © 1942 Dmitri Baltermans, "Lamenting the dead. Searching for friends and relatives murdered by the Germans at Kerch, the Crimea"
* Lectura recomendada: "El dragón Mercado fuera de control" de Fabber (click aquí)
* Curioso videoclip de Manu Chao "Rainin' in paradise", hallado gracias a: http://mundodegarabato.blogspot.com/

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Vaya, al parecer soy primero amigo, y bueno de antemano agradezco que hayas puesto el enlace... la canción salió hace ya un año y es la primera producción que hizo Manu Chao luego de más de un lustro de inactividad.

Ahora más que nunca todos tenemos el reto de definir nuestro propio destino. Ustedes lo están haciendo muy bien con la Unión, y ese parece ser el camino a seguir por los estados del presente... ahora bien, a mí también me parece que hay partes que parecen la encrucijada del mundo; lo digo por casos como las pretensiones de Rusia o Turquía de anexarse al bloque continental. Inevitablemente se ve que Europa tal cual la conocemos, es una barrera por demás artificial. De hecho decía un historiador compatriota: "Europa parece un apéndice de Asia" y bueno lo cito sin agraviar lo presente.

Una vez más, muchas gracias.

Dinorider d'Andoandor dijo...

Yo lo que veo es que todavía Europa no se acaba de reconciliar consigo misma y debiera reconocer entre sus herencias la importancia del mundo árabe. Y no lo digo sólo por España sino en general, es innegable el aporte que dejó en occidente pero siento generalmente que es visto con el rabillo del ojo.

El llano Galvín dijo...

Creo que estamos lejísimos de tener un sentimiento de Europa como unidad ya sea geográfica o política. Aún estamos muy anclados en el nacionalismo, da igual su bandera, y no creo que de momento haya ninguna posibilidad de crear una federación de estados, independientemente del influjo islámico, persa o cartaginés.
Un saludo!!!

Ricardo Tribin dijo...

Javier,

Que tremendo blog has sacado.

En el 2008 estuve en el museo Etrusco de Roma (5000 AC) y me impresiono muchisimo.

Europa es bella y de lo que conozco Italia y Espana me parecen sensacionales..

Un abrazo

Striper dijo...

Yo creo que todo llegara y que habra sentimiento europeo.