sábado, 26 de septiembre de 2009

Sector 9

Seguramente se hayan preguntado alguna vez por qué siempre los alienígenas llegan a Nueva York, Los Ángeles o Chicago, ¿y si alguna vez, quién sabe si interesados por el próximo Mundial de fútbol, a los extraterrestres (que no marcianos, dado que seguramente jamás vengan de Marte…) les diere por aterrizar sobre Johannesburgo?. Districto 9 es la mejor respuesta a esta pregunta. Sector 9 es una aventura genial. Las reminiscencias a videojuegos como Oddworld o Starcraft son claras, y efectivas, dado que permiten a las nuevas generaciones inmiscuirse en una trama que difícilmente hoy en día podría ser tratada con novela artúrica o amadíes de Gaula…. En términos post-modernos, con medios y moralejas contemporáneas, Neill Blomkamp (genial director de cine sudafricano) nos muestra una historia ficticia que no deja de manar jugos de realidad. Víctimas de una enfermedad, o accidente, un gran grupo de extraterrestres se quedan atrapados en su nave nodriza. Las autoridades del MNU (autoridad encargada de las investigaciones secretas llevadas a cabo), irrumpen en la nave llevándose a las víctimas del accidente hacia la superficie terrestre. Los accidentados son llevados a un “campo de refugiados” cerca de la urbe de Johannesburgo, y allí son “concentrados” como otrora lo fuera la población negra. Pasado el tiempo (20 años aproximadamente), en el campo de refugiados prolifera la población, produciéndose una superpoblación de la zona que preocupa a las autoridades. Obviamente, los "bichos", pues así les llama la población blanca (y también la negra), tienen totalmente prohibido salir de su “reserva”, siendo perseguidos todos aquéllos que se internan en la ciudad. En la miseria, muertos de hambre y con problemas de salud graves, los “bichos” comercian con mafias (nigerianas, en la película), cambiando armas de su planeta… por comida de gato (único producto alimenticio que llega a su zona (junto a la carne de cabra y de vaca, siendo, en todo caso, deshechos de casquería). La trama argumental es ciertamente impactante. Curiosamente, los alienígenas reciben nombres ingleses, llamándose el protagonista “extraterrestre” del film… Christopher Johnson. Junto a su hijo, Christopher pretende conseguir volver a su planeta, recogiendo materiales oriundos de su planeta de los que extrae un principio activo único que, supuestamente, les servirá como combustible con el que poder subir a su nave nodriza. El MNU decide un buen día que los “bichos” deben trasladarse a otro lugar más lejano de la ciudad, a un “campo de concentración” mucho menos “acogedor” que sus paupérrimas barracas. Los pobladores se rebelan, los agentes del poder político les obligan a firmar órdenes de desahucio, y muchos de los “bichos” son asesinados como escarmiento para el resto. Wikus van der Merwe, el director de la operación (y yerno del “jefazo” delegado, ahí va nada) resulta salpicado, por accidente, por este compuesto que va recolectando nuestro alienígena protagonista. A causa de esto, Wikus experimenta un proceso de metamorfosis que poco a poco le va convirtiendo en alien, experimentando cómo se pasa, paulatinamente, de perseguidor a víctima…. La moraleja última del film es comparar esta fantasiosa situación con el, no tan remoto, Apartheid sudafricano (en especial con el conocido Distrito 6 de Ciudad del Cabo). Las ideas y reflexiones que surgen de la cinta son de lo más profundas: ver cómo la población negra discrimina a los “bichos” (demostrando que el hombre no tiene “memoria histórica”), los sentimientos de humanidad que inspiran los “bichos”, los alimentos que se ven obligados a comer las víctimas…. Sin lugar a dudas, el mayor éxito de la película es conseguir hacer una crítica, brutal, de la industria farmacéutica mundial, y las prácticas que llevan a cabo en países pobres. Los símiles con la población negra de este país y el sida, frente a los bichos y sus “enfermedades” son constantes. Wikus, el protagonista humano, es acusado por los medios de comunicación (manipulados) de haber tenido sexo con los bichos, de ahí su metamorfosis (¿a alguien no le recuerda el "cuento" del negro que tuvo sexo con un mono?). Los extraterrestres son asesinados, diseccionados y tratados como conejillos de indias, haciendo subir los ingresos de la industria biotecnológica. Debido a la “riqueza” genético-biológica del espécimen, Wikus tendrá que huir (y esconderse en el “campo de concentración” de los bichos) con el fin de no ser diseccionado vivo, como pretende la MNU, con el afán de comerciar con la industria farmacéutica con sus órganos….
En definitiva, el filme de Blomkamp nos plantea todas estas cuestiones. “District 9”, producida por Peter Jackson (artífice de la versión cinematográfica de “El Señor de los Anillos”, y el remake de “King Kong”), es una de las mejores películas que jamás haya visto. Háganme caso, ¡que vayan escuelas, facultades, familias y amigos a verla!, el contenido pedagógico, filosófico y la forma en que está expuesto es digno de alabanza.

1ª imagen: http://www.impawards.com/2009/district_nine_ver2.html

2ª Imagen: District Six Memory Plaque at the Moravian Church in District Six, Cape Town, South Africa. It commemorates the victims of apartheid-era forced removals through the racially divisive Group Areas Act. Picture by Henry Trotter, 2000. Henry M. Trotter grants anyone the right to use this work for any purpose, without any conditions, unless such conditions are required by law.

WEB DEL FILM: http://www.d-9.com/

6 comentarios:

Gouki dijo...

La pelicula me gusto mucho.
Mucha gente no ira a verla porque es una peli de alienigenas, pero caeran en un error, tiene mucho mensaje.
Saludos

Dinorider d'Andoandor dijo...

Aún no la veo pero desde que vi el trailer me dio ganas

Isabel Romana dijo...

Como dice Gouky, yo no iria al cine a verla porque el tema de los alienigenas no es el que mas me gusta. Pero, leyendo tu reseña, me doy cuenta de que se trata de un medio para hacer critica social y eso ya me interesa mas. Y supongo que es aplicable no solo al aparheid sudafricano, sino aqui mismo, al operario que va en el autobus al lado tuyo y echa pestes de que el gobierno de subvenciones a los parados que han agotado el subsidio... como si el jamas hubiera estado parado o no hubiera tenido necesidad de proteccion. Vamos, que entiendo que es una "leccion" universal.

(Disculpa una escritura tan poco elegante, es que me fallan los acentos en el teclado).

Gracias por tus felicitaciones en mi blog. Espero que si podamos hacer ese intercambio de libros dedicados que me propones. Un abrazo muy fuerte.

Wilfredo Rosas dijo...

Yo me preguntaba a quién podría gustarle la película...
A mi gusto, los diálogos son imbéciles. Ninguno despunta nada de genialidad, de trasfondo, de buena escritura.
La premisa es interesante. Ahora, la premisa no es todo. Como dijo Márquez: lo importante no es vivirla, sino contarla. Romeo y Julieta es una historia de dos familias que no se soportan y un pibe de una y una mina de la otra se enamoran. Nada más. Ahora, contada por Shakespeare es otra cosa. Tiene siglos y siglos y sigue en el imaginario colectivo.
En el cine vi a gente descostillándose de risa cuando la gente explota debido a las armas alienígenas. Lo cual está quizá bien en una película escapista-pochoclo. Aunque reírse sólo por eso es medio tristón. Medio estúpido. Además, esta película se propone ser otra cosa más que una película escapista-pochoclo.
Le falta sutileza.
Y advierto que en este párrafo cago el final. Pero cuando la vemos a la mina viendo la flor de chatarra y diciendo "Mis amigas me dicen que no puede haber sido de él..." era mejor dejarnos con esa imagen, de la mina especulando, pensando, deseando. Pero no. Nos lo tienen que mostrar al tipo transformado en bicho haciendo la flor. Nos tienen que quitar la fantasía, la reconstrucción que el espectador hace ante una obra, la emoción. Porque ya sabíamos que era él. Pero así y todo nos lo tuvieron que mostrar. Así de poco vuelo tiene la película. Quizá sea necesaria su estupidez. Al lado mío en el cine uno exlamó en ese momento: "¡Claro! Ese es el tipo transformado ya en bicho.", lo cual demuestra mi poca fe en la humanidad.
Otra cosa interesante, a mi parecer, es que la película se propone contar algo distinto. Evolucionar tal vez el cine. Nuevos recursos. Nuevas historias. Da esa imagen. Ahora, para emocionarnos recurren a un instrumento musical que tiene siglos de antiguedad como el violín. Ahí, en esa estupidez, está la punta del iceberg a mi criterio.
No sé... pronto la criticaré en mi blog que no tiene nada que ver con cine pero viene al caso.
Saludos.

Mayte Llera (Dalianegra) dijo...

Pues desconocía la existencia de esta cinta, pero, por lo que expones, se trata de una película súper interesante, por cuanto dispone a la reflexión profunda sobre las situaciones vividas en el pasado reciente sudafricano y en otras partes del mundo pobre. Las concomitancias de estos seres alienígenas con el Apartheid y con el Sida, que diezma a la población africana sobre todo, y con los experimentos farmacéuticos. Parece que no tiene desperdicio, así que me la apunto, querido javier. Un besote fuerte.

M@riel dijo...

Por se runa película 'de alienígenas', quizá tampoco entre del todo en mis intereses y desde luego no creo que estuviese en mis planes ir a verla. Sin embargo, desde que tuve noticia de su estreno, hojeando la cinemanía hace unas semanas, pasó a mi lista de películas para ver este otoño. La temática y el mensaje que transmite me parece sumamente interesante... si se puede potenciar la justicia social y denunciar injusticias a través de un filme como éste, desde luego será muy bienvenido.
Un abrazo!