Es cuasi un tópico sospechar de la lealtad de los barceloneses (y del resto de los catalanes) a la candidatura de Madrid 2016. Pocas cosas se me ocurren más generalistas, y en no poca parte, ofensivas, que este triste pensamiento. Sin

embargo, ahora que "el toro ha pasado" y es tiempo de reflexión, cabe poder expresar algunas críticas, errores y demás factores, que a mi humilde entender, han perjudicado, y mucho, a la candidatura española. Todo es más fácil a "toro pasado", cierto, y tampoco voy a caer en el oportunismo.
Crítica número 1: Madrid debía haber esperado a 2020. Samaranch, uno de los cinco españoles más importantes, e influyentes, del pasado siglo XX,
recomendó a Madrid no presentarse para esta candidatura. Según la normativa tácita, y hasta cierto punto justa, que rige en este tipo de elecciones, las diferentes celebraciones deben ir cambiando de continente, y en un mundo cada día más globalizado, por ello no cabe entender ya la alternancia "EEUU y sus corrales" v.s. Europa con Rusia.
Me pregunto si la elección de Río de Janeiro será un pistoletazo de salida para que los Juegos se hagan en lugares, ciertamente, que se lo han ganado a pulso. Me pregunto si se acabaron las elecciones "tipo Atlanta", y si, en lo sucesivo, cabrán esperar juegos globales (de eso no hay duda) que se celebren por "todo" el globo.
A mi entender, con la elección de Río se ha conseguido que América Latina (y muy especialmente Brasil, predestinada a ser una de las grandes potencias del Mundo) tenga "sus" Olimpiadas. Sin embargo, no dejan de existir "civilizaciones", en terminología de Huntington (autor de la teoría, y libro, "
El choque de civilizaciones") que aún, tristemente, no han gozado de "sus" Olimpiadas. Fundamentalmente me estoy refiriendo al África negra, a Asia Central, y cómo no, al mundo islámico. Una buena excusa para
la paz sería la celebración de unos Juegos en El Cairo o Teherán, y por qué no, llegado el momento, en la propia Bagdad (con compromiso internacional de reconstrucción de la esplendorosa capital histórica del Islam).
Crítica número 2: Madrid no es España, si no que "sólo" es su capital. Existe cierto movimiento, igualmente tácito y oculto en el pensamiento de muchos, que pretende equiparar la parte al todo, la capital al Reino. Barcelona 92 fueron las primeras olimpiadas para España, para la región de Cataluña, y muy especialmente, para la ciudad, y entonces también Área Metropolitana, de Barcelona. Una de las mayores críticas a la candidatura madrileña es la elección de sus "subsedes", ¿se pretendía, así, "vertebrar" España?. Obviamente, hubiera sido un honor que Barcelona formara parte de unas segundas Olimpiadas (esta vez como subsede), sin embargo, por parte de Madrid me parece un despropósito.
Cualquier catalán, "amb seny", apoya, apoyará y apoyó el sueño de Madrid (obviamente, con ínfimo entusiasmo en comparación con el apoyo dispensado para con la candidatura propia; ello es cuasi biológico). Por ello, precisamente, no es necesario que el Estadio Olímpico de Barcelona (aquél que recibió una perversión en su nombre) participe, puesto que la lealtad de la ciudad de Barcelona se supone (pues apoyamos las cosas buenas para España, y cualquier cosa que beneficie a Madrid desde fuera, genera externalidades positivas, que dirían los economistas, en Barcelona, y viceversa). Si esa "cursilada" de las "ciudades hermanadas" tiene sentido, no hace falta decir que Barcelona y Madrid son hermanas, y por ello existen "celos", por más que ambas sirvan a una igualdad, cuasi plena, de intereses.
Si fuera Alcalde de Alcalá de Henares, de Guadalajara, de Getafe, de Valladolid, Segovia o Toledo estaría muy enfadado. ¿Por qué se cuenta con Barcelona, Málaga o Córdoba, cuando lo "lógico" hubiera sido que participaran las ciudades que, para lo bueno y lo malo, configuran el ámbito de influencia, directo, de la capital?. Habiendo campo, Coliseo mejor dicho, en

Getafe, ¡qué pinta el Olímpico de Barcelona!. ¿Acaso Getafe o Valladolid podrán participar en otras Olimpiadas que no sean las de Madrid (con el permiso, hasta el momento improbable, quién sabe si en el futuro, de Zaragoza)?.
Tercera, y fundamental, crítica: las Olimpiadas de Barcelona regeneraron, y modernizaron, la ciudad de "cabo a rabo". Con cuasi total seguridad, de una forma equivalente a como lo harían unas Olimpiadas en Sevilla, Valencia o Zaragoza. Creo que Madrid no iba a cambiar en exceso con el acontecimiento. Como diría un amigo mío, Madrid no iba a mejorar demasiado con el asunto: las instalaciones estaban ya hechas y... ¿acaso se atreverían a construir más cinturones?.
Crítica, causa final y contundente: Madrid se haya inmersa en un nebulosa de fantasía fomentada por la incompetencia política. ¿Qué es eso de que Madrid se presente a unas elecciones que se sabe que no las puede ganar por la alternancia? ¿Por qué se ha cometido la cobardía de no presentarse cuando París y Roma tenían previsto hacerlo (2020)?.
Madrid, o mejor dicho, sus dirigentes, han jugado a que son los mejores "contra viento y marea". De nada sirvió el consejo de Samaranch, ni las impresiones de todo el pueblo. Ahora nos encontramos con una Madrid, que ha fracasado en su tercer intento, con instalaciones hechas, y que "ganada" una eventual candidatura para 2020, cuasi las tendría ya anticuadas. ¿Alguien no podrá sospechar que todo ha sido un "como mínimo tendremos excusa para construir todo esto"?.
Madrid 2016 ha sido un fracaso y un despropósito, mal organizado y peor explicado. Esperemos que haya más suerte en otra ocasión, aunque no debiera ser en 2020, pues no estaría bien visto, al menos por mí. La "Madrid olímpica" no puede, ni debe, ser un "acoso y derribo" (ello sin tener en cuenta, que Sevilla... o Valencia puedan reclamar que se les deje a ellas intentarlo...).
2ª imagen: The famous monument Christ the Redeemer on the Corcovado hill, in Rio de Janeiro, Brazil. de Jorge Morales Piderit (
public domain).
3ª imagen: Logo de Madrid 2016.