jueves, 24 de diciembre de 2009
domingo, 20 de diciembre de 2009
Por sus ciudades los conoceréis.
Ya hace un tiempo que me apetece escribir un artículo un tanto "sui generis". Quisiera hacer un breve estudio conforme a unos datos, quizá, un tanto escolares, y de cualquiera de las maneras, subjetivos. Me propongo reflexionar sobre "los países" en base a sus "nombres". Aquí va la muestra. Escogeré 10 nombres que a lo largo de la historia han sobresalido en alguna disciplina, característica, arte..., para después hacer algunas reflexiones.
gh (Hol), 10) Rafael (It).
Decía Marx que: "la oposición entre campo y ciudad comienza en el momento en que se pasa de la barbarie a la civilización". No es ningún secreto que las grandes civilizaciones SIEMPRE tuvieron a "la ciudad" como núcleo vertebrador, célula creadora de imperios. Se llamare Babilonia, Samarcanda, Bagdad, Memfis, Antioquía o Roma, las grandes hazañas, los grandes avances siempre tuvieron a la ciudad como centro creador.
Es una idea muy corriente aquella que afirma que "lo que no vale para la ciudad, no tiene valor alguno". La ciudad siempre significa avance, movimiento y superación. Igualmente, también acontece "selva", medio hostil en el que el "animal social" humano tiene su vida, y ante todo, se relaciona.
Un historiador romano, o griego o bizantino, siempre te preguntaría por cómo son las ciudades de tu país. Para ellos las grandes construcciones públicas daban sentido a "la cultura", y por ende, a "la civilización". Bárbaro, ante todo, no sólo era el que llevaba barba y vivía tras las fronteras, o las montañas de la "Catena Mundi". Bárbaro, ante todo, era quien no podía ir al teatro, bañarse en las termas o discutir sobre filosofía (o la Santísima Trinidad), fuere en las puertas de la iglesia o del templo. Le Goff (eminente medievalista de los tiempos modernos) afirma que en la Edad Media la contraposición era "desierto vs ciudad". La ciudad siempre dispone de un "hiterland", un campo que le alimenta, frente al desierto, carente de vida por naturaleza (en el sentido humano del concepto).
Nuestros tres países ganadores poseen grandes ciudades, y de hecho, desde que produjeron genios, las tuvieron. A diferencia del huevo y la gallina, sí que sabemos que "la ciudad" fue antes
que "el genio". Después de todo... el desarrollo, el avance ¿no es también mérito de la sociedad, y no sólo de quien inventa?.
Veremos que España está presente en estas listas, eso sí, con carácter secundario. De poco sirve que fuera núcleo del Imperio más extenso que jamás haya existido (superando al mongol, y qué decir, al inglés o al romano). España siempre careció de ciudades. Madrid, hasta finales del siglo XX, no se desligó, definitivamente, de su carácter de "villa", y en España sólo existieron dos ciudades: Sevilla y Barcelona (junto a otras como Zaragoza, Valencia o Córdoba). La elevada densidad de Holanda o Italia, no sólo fomenta las posibilidades de generar "genios" sino que constituyen una alegoría de "la ciudad".
El pueblo es calma, naturaleza, trabajo (según los romanos el más noble, el de la tierra). Sin embargo... ¿habríamos avanzado sin ciudades? ¿es posible "desarrollarse" sin el estrés de las urbes? ¿Acaso la "hostilidad" inherente al nerviosismo... no es la materia prima para la superación?
jueves, 10 de diciembre de 2009
Apolitic now


sábado, 5 de diciembre de 2009
Sincronía y anacronía
Ya hace algunos años, tuve la suerte de recibir magisterio de un sabio clásico de nuestros días. El profesor Miquel, gran conocedor del Derecho romano (y mil y una otras ciencias) era un “maniático” de la estructura, un divulgador consumado empeñado en hacernos ver, comprender, la importancia de tener en cuenta, en todo estudio que se precie, conceptos tales como sistema y sistemática, o anacronía y sincronía. Recuerdo que nos recomendó un libro: “Cartas a la antigua China” de Herbert Rosendorfer (Acantilado, 2004). Escrito por un juez alemán, amigo suyo, nos ponía las peripecias del personaje chino como ejemplo de la importancia de tener siempre en cuenta, las relaciones “en un mismo tiempo” y “en diferentes tiempos”. Así, para el gracioso oriental de la obra es difícil comprender la utilidad de cosas como el wáter o el paraguas, mientras que, por otra parte, es muy elevada su predisposición hacia el esoterismo, ritos y leyendas. La reflexión no es baladí, y es de extrema utilidad si intentamos buscar un concepto abstracto de “justo”, “bueno” o “bello”.
Cierto es que utilizar estos parámetros nos condena al relativismo. Todo sentimiento, sensación, opinión o reflexión siempre está en relación con una variable indeterminada (el tiempo al que en cada estudio, o reflexión, nos refiramos). Este obstáculo ha hecho que siempre busquemos la solución en unos ideales superiores, la Religión, rechazando toda muestra que nos remita a algo etéreo, impreciso, mundano. Centrémonos en qué es "lo bello" (lo que gusta, lo atractivo), o al menos, qué creo yo que por ello debemos entender.Una lectura inexcusable, para todo aquél que se inicie en la historia crítica del arte, es “La Historia del Arte” de E.H. Gombrich. Ya en sus primeras páginas, el irrepetible autor nos hace una pertinente reflexión, en voz tan alta, como adecuada. Gombrich compara la “belleza” de dos pinturas proverbiales: la liebre de Durero y el elefante de Rembrandt (ambos en pantalla). Serán legión quienes consideren más lograda la representación del alemán, ni tan si quiera fuere por el color. Sin embargo, si tenemos en consideración los medios, no sólo en el tiempo, veremos que el elefante de Rembrandt es una obra atribuible sólo a un genio (dado que, única y exclusivamente, utilizó un carboncillo, siendo capaz de transmitir la sensación de rugosidad de la piel del animal). Gombrich insiste en no centrarse sólo en el análisis temporal (medios del momento), sino que también debe mirarse el mensaje del autor. Ciertamente, lo aparentemente "simple" debe ser juzgado desde diferentes criterios, valga aquí lo dicho para el elefante de Rembrandt. Primera conclusión que me viene a la cabeza: lo "bello", o más bello, no es, necesariamente, aquello que se ve a primera vista.
Volviendo al análisis de los tiempos, miremos el parámetro de la anacronía, no en el "tiempo", sino en el tiempo de vida de una persona determinada. Me explico. Para mí, como para tantos otros, en mi infancia lo más "bello", y desde luego interesante, eran los animales, y en mi caso muy especialmente, los dinosaurios. Por contra de lo que mis familiares, profesores, foráneos... pudieran pensar, mi afición no acabó con los primeros pelos pélvicos, ni tampoco con la primera vuelta con carnet, ni al terminar la Licenciatura. Los dinosaurios han seguido siendo "bellos" e "interesantes", no tan sólo por méritos de la materia, sino por haber sabido resistir, por mi parte (medallas a un lado), los envites de la "conveniencia de la edad", aquella que afirma que los saurios son para los niños. Sin embargo, aquí caigo en una contradicción, en relación con lo que, en breve, dejará de haber no sido dicho.
Cuando uno es pequeño lo extraño es bello, lo grande soberbio, lo enigmático... sublime. Conforme uno va madurando, y dándose cuenta de la banalidad y de la naturaleza terrena de múltiples aspectos del objeto de análisis la idea comienza a cambiar. Segunda reflexión: con la edad lo "bello se transforma, cambia en función de nuestro años, salvo casos raros (véase yo y los dinosaurios)". Ello es cierto "en nuestros tiempos", en relación con "los de nuestro tiempo", pero, creo yo, también con "los tiempos pretéritos". Déjenme realizar una última reflexión personal, que nos conducirá a mi última conclusión.
Un contundente ejemplo es el siguiente. Cuando uno empieza a desarrollar su interés sexual, es bastante normal que los niños se fijen en los incipientes pechos de sus compañeras, o los más consolidados, de sus profesoras. Conforme pasa la pubertad, cada vez nos vamos fijando más en la cintura, en las curvas, y, cosa curiosa, en los glúteos. Sí, en un principio el bebe mamó, el niño se interesó, y el maduro... ¡cada cuál sabe qué pasó!

Última conclusión: lo "bello" depende de la edad de cada uno (sincronía-anacronía vital) y del tiempo y el momento, aunque con constantes universales (véanse fragmentos del Decamerón, el romance de la dama y el doncel y múltiples poesías del Amor Cortés, frente al erotismo de las revistas para adultos y el cine, ¡tampoco hay, ciertamente, tanta diferencia en el fondo!).
Perdónenme la paranoia bloggiana pero... ¿acaso "lo bello" no se ve influenciado por lo dicho? ¿Saber ver, y conservar, "lo bello" en diferentes tiempos históricos, y en el propio camino de la vida, no nos ayuda a desarrollar nuestro intelecto, a ser más "sabios?.
jueves, 26 de noviembre de 2009
Dos Cataluñas en una misma Comunidad Autónoma.
"La normalización es la servidumbre de los tiempos modernos"Foucault
Desde que tengo uso de razón, o pretendo tenerlo, mi región, Cataluña, me ha parecido la unión de dos partes claramente diferenciadas: Barcelona y su área Metropolitana, frente al resto de Cataluña. Poblacionalmente el peso de la metrópolis es brutal. Diferenciando dos conceptos de "metrópolis" diremos que existe, en sentido estricto, Barcelona y sus poblaciones colindantes (3.150.380 ha.) y, en un sentido amplio, el "ámbito metropolitano de Barcelona" (4.928.852 ha.) que incluye, entre otras, las urbes de Mataró, Sabadell o Terrassa. Se trata de una zona donde la población castellanoparlante es mayoritaria, siendo muy poca la población que no tiene orígenes foráneos (del resto de España), cuanto menos padres, abuelos o bisabuelos. Se trata del feudo más importante del socialismo, no sólo catalán (PSC), sino también estatal (PSOE).La "segunda Cataluña", con excepciones puntuales como (Tarragona, Reus y cercanías, comarca partícipe de la naturaleza de la metrópolis barcelonesa, Salt en Gerona o las zonas de Tortosa y Lérida), se trata de una zona mayoritariamente catalanoparlante, donde, desde el inicio de la democracia en España, tradicionalmente ha gobernado CIU, y en algunos puntos, ERC.
Obviamente existen zonas donde "ambas figuras" se diluyen, caso de las poblaciones limítrofes (Vilassar de Mar o Sant Cugat, por ejemplo), e incluso, barrios, o ciudades-dormitorio, que participan de la naturaleza contraria en terreno adverso. Se verá que son dos los elementos más característicos en cuanto a lo que a la diferenciación de ambas entidades se refiere: la lengua mayoritaria y el partido más representativo, o lo que es lo mismo, castellano frente a catalán, PSC frente a CIU.
En lo que a la normativa electoral se refiere, la supremacía del "resto" sobre Barcelona es absoluta. Con el argumento de la representatividad territorial, en Cataluña existe una minoría (residente en el resto) que tiene un peso bastamente superior al de los habitantes, mayoritariamente obreros, del área metropolitana. La perversión del sistema, y sus consecuencias, es evidente.
Hasta no hace tanto, ambos núcleos estaban claramente identificados, y en la medida de lo posible, cohabitaban. Ahora, sin llegar a la violencia, al menos física, el conflicto se acentúa, pues la desnaturalización de la "esencia última" de estos dos grupos de población es un hecho, no para bien, sino por manipulación política. El PSC ha querido acercarse al resto de Cataluña, so pena de pactar con ERC (partido independentista, y por lo tanto, contrario, en extremo, al pensamiento mayoritario en la metrópolis). Por su parte, CIU subvenciona la Feria de Abril y se viste de partido estatalista y "amb seny", cuando, en verdad, sus políticas, poco han tenido de social, y mucho, de sectarismo. El hecho de que ambos partidos mayoritarios se hayan alejado de sus caladeros típico-tópicos hace que surjan nuevas opciones: Ciutadans y Reagrupament son la consecuencia.
Pese a la evidente rivalidad entre PSC y CIU, es obvio que su cohabitación es un hecho (muchos de sus dirigentes han compartido, durante años, pupitre y/o zona de recreo). Sin embargo, Ciutadans y Reagrupament son grupos opuestos, con ideas acérrimamente contrarias, lo cual, para algunos, significa el germen para el conflicto, para la balcanización. Yo, personalmente, creo que estos partidos son síntomas, "culpa" de la incompetencia de las grandes formaciones, síntoma de una ruptura, cada día más peligrosa, entre ambas entidades.

En un escenario donde el pasar los Monegros cada vez parece menos una frontera o donde Mataró ya no es el pistón de la economía española, Cataluña debe redefinirse. De poco o nada sirve que se esgrima el "victimismo" como herramienta vertebradora. Quizá alguien se sienta ofendido, incluso sorprendido, pero... ¿acaso nadie se da cuenta de que Madrid, Valencia, Zaragoza o Sevilla se nos están acercando en múltiples facetas? ¿es eso un motivo para "demostrar el robo, el expolio", o un motivo de orgullo, de haber sido capaces de colaborar en la creación de un proyecto común e ilusionante?. España, efectivamente, tiene muchas carencias, Cataluña sigue siendo superior al resto en mil y un aspectos. Pero, algunos, en tiempos difíciles, desean conservar el poder con servidumbres.
Decía un conocido dirigente nacionalista que una eventual reforma de la ley electoral catalana no podía pasar por dar un mayor peso al "Baix Llobregat", núcleo duro de la Metrópolis (Cornellá, Sant Boi, Molins de Rei...), tal vez, creo yo, se estaría refiriendo a que sería mejor ser sinceros, y establecer, con palabras claras, lo que tácitamente parece, cada día más, una dictadura de intereses, no sólo de ricos sobre pobres, sino de maleantes partícipes de una consolidada burrocracia sobre el común de los mortales. ¿Será acaso este el hallazgo del verdadero hecho diferencial?.
Segunda y tercera imagen: This file is licensed under the Creative Commons Attribution 3.0 Unported License. Fuente: Wikimedia Commons.
Genial artículo de Francesc de Carreras en: http://www.lavanguardia.es/lv24h/20091128/53832915810.html
sábado, 21 de noviembre de 2009
Tiempo de babuinos
Me siento y la mirada se nubla. No por culpa de estupefaciente alguno, ni tampoco por la bebida, sino por un rancio cartel publicitario de plástico (con las manos dels "petits gestos" de la GenCat), que dificulta la visión, aún siendo translúcido. Es curioso, pero después de tanto ruido, y menos nueces, ¡es en lo único de que me doy cuenta que Cercanías está gestionado ya por mi Comunidad Autónoma!
No es extraño que a alguien le pueda llegar a gustar, por encima de
cualquier otro, Bach o Velázquez, la situación actual es de lo más barroca, y aún más que eso, yo diría... "opaca". En "El Danubio", Claudio Magris nos habla sobre cómo los Imperios siempre tienen fecha de caducidad, siendo los pueblos limítrofes, por definición, inferiores respecto a éste (bárbaros), pese a acabar sustituyéndolo siempre. Se pregunta Magris si China hará lo mismo con Occidente, yo, creo que como muchos, más que preguntándomelo, lo estoy constatando....Más allá de raíles y trenes, de rascacielos y chabolas, el fin de una Era se contempla a todas luces. De 8ª economía a penurias presupuestarias, mi país es un víctima singular, ¡espero que no el nuevo limes por el que pase el próximo Atila!. Competencia entre trenes, entre países, entre civilizaciones... me pregunto si algo es inmune a este veneno, a esta dinamo que jamás nos hace estar satisfechos, que nos hace chocar, y odiarnos unos a otros en según qué, y por qué, motivos.
Uno coge el periódico en el tren (cualquiera de los que compiten por desinformarnos) y lee atrocidades varias, e incluso, gilipolleces disimuladas, escondidas entre tanta letra. "Los familiares de los tripulantes vascos del Alacrana se niegan a volar en avión español". Genial, por si en esta arista del difícil polígono hispano no hay suficientes problemas a otros les sube la fiebre: política frente a la posibilidad de ver a sus propios familiares... Competencia, política, decadencia, son tres términos que resumen lo caótico de este escrito, su intento de moraleja. Juguemos con los términos y escribamos algo más sobre lo restante, propongo tres términos: Millet, Pretoria y Kosovo. Sobre los dos primeros hay demasiado escrito, y pocos linchados, que se rían de nosotros en cualquier otra parte, hablemos del tercer tema.
Abro hoy el correo y me encuentro con una invitación a visitar la weblog "Kosovo no se vende". Ciertamente, no hay mejor cosa que conocer amigos por blogger, wordpress, aunque sea por incitación vía "emilio". Primero conoces las ideas de una persona, o personas, y luego sus nombres, e incluso, después, sus caras, minimizando las posibilidades de fraudes y sorpresas de última hora. Grandes personas las que he podido descubrir con este enlace, gentes que denuncian los malostratos que están sufriendo vecinos europeos (sí, europeos, pues con éstos no hay las que con Turquía). "Kosovo no se vende", ¿a quién se le ocurre defender esta idea cuando aquí se venden hasta los escrúpulos? ¿Qué vale más que el honor o la verdad, acaso una región, un puerto de droga? Lo dudo.
Pongo el telediario y las chicazas del norte, aún con sus maridos liberados, no se calman. Más violencia doméstica por Telecinco y culebrones por la Primera, la televisión está para desinformar, los blogs, menos mal, para tocar los huevos. Pensemos que hay noticias, como el presente y futuro de Kosovo, sobre las que no se habla. Sólo que en este caso no somos víctimas de nuestros gobernantes, sino el culo de un babuino. De una sociedad competitiva sin ideales ni educación, con cada vez menos sueños, y más obtusa que el propio Barroco. ¡Que nadie busque a un Bach o a un Velázquez, ahora estamos en el tiempo de los Barceló y demás manchadores oficiales! ¿Les suena Tàpies?.Imágenes:
1) Papio anubis (olive or anubis baboon), foto de Stolz, Gary M. (United States Fish and Wildlife Service: Digital Library System (WO-5697-031))
2) "Ticio" de José de Ribera
3) "San Jerónimo" de Antonio de Pereda y Salgado














