sábado, 5 de diciembre de 2009

Sincronía y anacronía

Ya hace algunos años, tuve la suerte de recibir magisterio de un sabio clásico de nuestros días. El profesor Miquel, gran conocedor del Derecho romano (y mil y una otras ciencias) era un “maniático” de la estructura, un divulgador consumado empeñado en hacernos ver, comprender, la importancia de tener en cuenta, en todo estudio que se precie, conceptos tales como sistema y sistemática, o anacronía y sincronía. Recuerdo que nos recomendó un libro: “Cartas a la antigua China” de Herbert Rosendorfer (Acantilado, 2004). Escrito por un juez alemán, amigo suyo, nos ponía las peripecias del personaje chino como ejemplo de la importancia de tener siempre en cuenta, las relaciones “en un mismo tiempo” y “en diferentes tiempos”. Así, para el gracioso oriental de la obra es difícil comprender la utilidad de cosas como el wáter o el paraguas, mientras que, por otra parte, es muy elevada su predisposición hacia el esoterismo, ritos y leyendas. La reflexión no es baladí, y es de extrema utilidad si intentamos buscar un concepto abstracto de “justo”, “bueno” o “bello”.

Cierto es que utilizar estos parámetros nos condena al relativismo. Todo sentimiento, sensación, opinión o reflexión siempre está en relación con una variable indeterminada (el tiempo al que en cada estudio, o reflexión, nos refiramos). Este obstáculo ha hecho que siempre busquemos la solución en unos ideales superiores, la Religión, rechazando toda muestra que nos remita a algo etéreo, impreciso, mundano. Centrémonos en qué es "lo bello" (lo que gusta, lo atractivo), o al menos, qué creo yo que por ello debemos entender.

Una lectura inexcusable, para todo aquél que se inicie en la historia crítica del arte, es “La Historia del Arte” de E.H. Gombrich. Ya en sus primeras páginas, el irrepetible autor nos hace una pertinente reflexión, en voz tan alta, como adecuada. Gombrich compara la “belleza” de dos pinturas proverbiales: la liebre de Durero y el elefante de Rembrandt (ambos en pantalla). Serán legión quienes consideren más lograda la representación del alemán, ni tan si quiera fuere por el color. Sin embargo, si tenemos en consideración los medios, no sólo en el tiempo, veremos que el elefante de Rembrandt es una obra atribuible sólo a un genio (dado que, única y exclusivamente, utilizó un carboncillo, siendo capaz de transmitir la sensación de rugosidad de la piel del animal). Gombrich insiste en no centrarse sólo en el análisis temporal (medios del momento), sino que también debe mirarse el mensaje del autor. Ciertamente, lo aparentemente "simple" debe ser juzgado desde diferentes criterios, valga aquí lo dicho para el elefante de Rembrandt. Primera conclusión que me viene a la cabeza: lo "bello", o más bello, no es, necesariamente, aquello que se ve a primera vista.

Volviendo al análisis de los tiempos, miremos el parámetro de la anacronía, no en el "tiempo", sino en el tiempo de vida de una persona determinada. Me explico. Para mí, como para tantos otros, en mi infancia lo más "bello", y desde luego interesante, eran los animales, y en mi caso muy especialmente, los dinosaurios. Por contra de lo que mis familiares, profesores, foráneos... pudieran pensar, mi afición no acabó con los primeros pelos pélvicos, ni tampoco con la primera vuelta con carnet, ni al terminar la Licenciatura. Los dinosaurios han seguido siendo "bellos" e "interesantes", no tan sólo por méritos de la materia, sino por haber sabido resistir, por mi parte (medallas a un lado), los envites de la "conveniencia de la edad", aquella que afirma que los saurios son para los niños. Sin embargo, aquí caigo en una contradicción, en relación con lo que, en breve, dejará de haber no sido dicho.

Cuando uno es pequeño lo extraño es bello, lo grande soberbio, lo enigmático... sublime. Conforme uno va madurando, y dándose cuenta de la banalidad y de la naturaleza terrena de múltiples aspectos del objeto de análisis la idea comienza a cambiar. Segunda reflexión: con la edad lo "bello se transforma, cambia en función de nuestro años, salvo casos raros (véase yo y los dinosaurios)". Ello es cierto "en nuestros tiempos", en relación con "los de nuestro tiempo", pero, creo yo, también con "los tiempos pretéritos". Déjenme realizar una última reflexión personal, que nos conducirá a mi última conclusión.



Dinosaurios, Velázquez, Bach. Efectivamente, tal y como he dicho, y saben quienes me conocen, en mi vida primero fueron los animales y dinosaurios, luego, no hace tanto, me empezó a interesar la pintura, muy especialmente el Barroco (estilo al que dicen que pertenecen mis textos en alguna ocasión... ;-), por último, actualmente, poco a poco me voy inmiscuyendo en el mundo de la música clásica y la filosofía. ¿Anacronía en la vida? ¿A cada edad un gusto?

Un contundente ejemplo es el siguiente. Cuando uno empieza a desarrollar su interés sexual, es bastante normal que los niños se fijen en los incipientes pechos de sus compañeras, o los más consolidados, de sus profesoras. Conforme pasa la pubertad, cada vez nos vamos fijando más en la cintura, en las curvas, y, cosa curiosa, en los glúteos. Sí, en un principio el bebe mamó, el niño se interesó, y el maduro... ¡cada cuál sabe qué pasó!

Última conclusión: lo "bello" depende de la edad de cada uno (sincronía-anacronía vital) y del tiempo y el momento, aunque con constantes universales (véanse fragmentos del Decamerón, el romance de la dama y el doncel y múltiples poesías del Amor Cortés, frente al erotismo de las revistas para adultos y el cine, ¡tampoco hay, ciertamente, tanta diferencia en el fondo!).

Perdónenme la paranoia bloggiana pero... ¿acaso "lo bello" no se ve influenciado por lo dicho? ¿Saber ver, y conservar, "lo bello" en diferentes tiempos históricos, y en el propio camino de la vida, no nos ayuda a desarrollar nuestro intelecto, a ser más "sabios?.

Tercera imagen: http://www1.inf.tu-dresden.de/~s7548627/pics/gallery/rhabdo.jpg

9 comentarios:

variopaint dijo...

Espléndido como siempre, Fujur: te remito a una discusión qque he tenido sobre un tema parecido recientemente con una bloguera que seguro te interesará:

http://coolandchic.blogspot.com/2009/12/vanidad_02.html

Un abrazo

M.

Dinorider d'Andoandor dijo...

Cierto, muchas veces no vemos bien y nos dejamos llevar por lo primero que vemos sin ver más allá.
Mis aficiones se han mantenido bastante estables en líneas generales, aunque ya no pueda darme gustos de antes.

Striper dijo...

Nos acomodamos en lo conocido sin quetrer cononocer y ir alla de nuestras narices.

Mayte_DALIANEGRA dijo...

Hola, Javier. Profundas reflexiones filosóficas estas tuyas sobre sincronías y anacronías en función de las épocas, de las edades de los individuos o de la apariencia externa de cuanto vemos sin profundizar en su interior. Y sí, coincido contigo en que la mayoría de los seres humanos varían sus gustos, en este caso concreto, por la belleza, en función de su edad o de modas más o menos pasajeras, pero ya ves, siempre queda alguien, como tú, por ejemplo, que sabe mantenerse fiel a sus principios. Un besote y muy feliz domingo.

Isabel Romana dijo...

Muy interesantes tus reflexiones. A veces, me ha ocurrido que he apenas empezado un libro lo he dejado de lado porque no podía con él y, al cabo de los años, me ha fascinado. Cada momento tiene lo suyo, y nuestra mirada se corresponde con nuestro propio momento. Saludos cordiales.

panterablanca dijo...

Yo sólo voy a decirte una cosa: el gusto se entrena, por tanto es normal que varíe con el tiempo.
Besos felinos.

ordago13 dijo...

Los gustos son y lo que es bello o no es algo que tiene muchisimas variables.

Se puede medir lo que más le gusta a la mayoria de un lugar concreto en un momento concreto. Por ejemplo se podría afirmar lo siguiente.
Si en españa el 50% de los jovenes de entre 12 y 18 años ven la serie fisica o quimica.
Podremos afirmar que a la mayoria de jovenes españoles les gusta esa serie.

pero eso no define ni lo que es bello, ni lo que es el gusto personal de cada individuo.

Podemos sacar conclusiones respecto a variables, grupos o etiquetas que nosotros pongamos para estudiar un arte, lo que no podremos hacer es extrapolar nuestras conclusiones a todo el mundo, o hacer de ellas verdades absolutas.

Espero no haberme liado demasiado...

(si de verdad te gusta mi programa de radio no dudes en recomendarlo)

ordago13 dijo...

no te lo quite el link...

lo que pasa es que tengo puesto que solo se muestren 25 blogs en mi blogroll, los últimos 25 que han actualizado el blog, si en la blogroll le das a mostrar todo ya salen todos los blogs¡¡¡

Es que si tengo puestos los más de 50 blogs de mi blogroll del tirón la pagina me queda muy larga¡¡¡

El Señor de los Animalillos dijo...

Hum! Impresionante reflexión!!!

Tal vez te falta hablar de la influencia del entorno social sobre el término bello.

Fujur coincido cntigo en el amor dinosauriano: 26 años y aún enamorado de estos preciosos seres :D

Saludos