miércoles, 18 de julio de 2007

El tesoro de la cultura

Durante la Edad Media la pirámide estamental estaba netamente representada en toda la manifestación social. Oratores, bellatores y laboratores, todo estaba atado, el determinismo era regla y la progresión pecado. Los monasterios amagarían con salvaguardar la cultura en tan oscuros tiempos. No deja de ser indicativo cómo documentos como el Código de Justiniano, a priori, parecieron abandonar los archivos de los reinos del medievo hasta un posterior redescubrimiento. Posiblemente nunca se perdieron, pero la exclusividad de su conocimiento se hallaba tan limitada que se dieron por perdidos. De entonces en adelante, la cultura, dice la norma, ha ido extendiéndose por los estratos sociales, liberalizándose, estando cada día más al alcance de todos.

Soy un obseso de los libros. Me gustan grandes y pequeños, de ciencias y de letras. La falta de disciplina incita a mi curiosidad, analizando no sólo el contenido, sino también el precio. 30, 20… los euros medran por el etiquetaje en manifestación, mostrándose como denunciantes de un común crimen. Hoy tengo suerte, al saco van a parar sendas joyas, no muy caras en exceso, allá quedan más presas eventuales salvadas monentáneamente gracias a lo finito del dinero. Será muy difícil que encuentre las obras no adquiridas en la Biblioteca Pública o por Internet, si de veras me interesan, quizás deba comprarlas…

Resisto a la tentación. Salgo a la calle y noto que mi cartera no va tan llena, quizás se ha producido un hipotético traslado de ella a mi conocimiento personal, saberes en forma de libros, no sé aún si en buena hora adquiridos. Me doy cuenta de que soy un privilegiado. Seguramente sea mínimamente culto porque tenga mecenas; me atrevo a decir que quizás sea obvio, dado que los precios de la materia sapiencial no se caracterizan por su accesibilidad para todos.

Lógico. El estudioso o investigador de turno de algo debe vivir. Las inversiones en investigación son cuasi nulas, de no tratarse de nuevas técnicas militares o de inservibles dictámenes para el gobernante de turno. Del Cielo para abajo todo el Mundo vive de su Trabajo diría aquél, porque de la Cultura, o mejor dicho, de la Incultura, ya vive el establishment frente al resto.

El monje cambia el habito por la gabardina, la oración por la hipocresía, el codex por la edición última del libro. Todo el monopolio sigue en posesión del gobernante, del poderoso: el saber sigue siendo más preciado que el petróleo, y por lo tanto más inabordable. El liberalismo no se aplica a los libros, porque quizás le quitaran sentido. La depredación malamente pudiera perfeccionarse en tales terrenos, si la presa es sabia en vez de conejo.

Surgen proyectos como GNU, Wikipedia o ebooks gratuitos, señas altruistas de las que nadie vive, cayendo, con posterioridad, por no ser rentables. La Cultura es un negocio, manipulado como el que más, una paradoja del soberano mercado. En ella no vale libertad alguna, el contenido se vigila, la distribución se limita. La censura económica se convierte en un enemigo peor que la política, sólo habrá libros para el que pague, nada es gratis en este Mundo, y mucho menos la Cultura.

Quizás deba ser uno señorito para estudiar las preguntas que se le vienen a la cabeza, ser un peculiar pensador en la habitación que cambia por Academia, un presuntuoso frustrado que contempló cómo el conocimiento es un negocio, no por contenido, sino por distribución y monopolio. !Cuando llegará el día en que la Cultura sea de todos¡, dando de comer a algunos, a aquellos que escriben con el asentimiento del consciente lector, aquel que pinte las letras a los cuatros vientos, contribuyendo con sus labores a la sociedad general y no a la económica mercantilizada del Tesoro de la Cultura...

7 comentarios:

merche dijo...

Las bibliotecas tendrán que pagar por cada libro que dejen en préstamo, y esto está aprobado por el parlamento europeo, es una vergüenza, ahora sí luego se da dinero a gente como Woody Allen (casi dos millones de euros) o se subvencionan series de televisión o cine, o... o quizá no interesa que la cultura, la cultura de verdad llegue a todos.

J.Rumí dijo...

Creo que esta reflexión tuya es compartida por todos los blogueros anónimos y sin ánimo de lucro (al menos la mayoría). No sé hacia dónde vamos, si llegaremos a un punto donde la cultura se liberalice, sinceramente no lo creo. Este mundo deriva cada vez más hacia la propiedad privada, la concentración del poder que diría Marx. La cultura debería trascender a todo eso, pero la cultura, siendo algo inmaterial, está sujeta al mundo material. Una lástima. Mientrastanto, sigamos escribiendo, para indirectamente manifestar nuestra disconformidad ante el precio de la cultura. Un abrazo.

Ophir Alviárez dijo...

Si todos o al menos la mayoría nos hicierámos las mismas preguntas, quizás en pos de las respuestas las cosas cambiarían, pero...

Te leo, sí.

Abrazos,

OA

Ana R dijo...

Muchas gracias primeramente por tus palabras en mi espacio.
He leido atentamente tu artículo y, desde luego , comparto totalmente tu opinión.Es más yo diria que en nombre de la cultura se prostituye la palabra y se manipula.Cuando no era tan rentable para unos pocos habia mucha más diversidad e ideas propias.Que su difusión , quizá debiera adecuarse a los medios modernos, sí, cierto.Pero desde el valor al buen hacer y sin confundír .Porque todo obedece a intereses determinados que luego se etiquetan y venden.Así estamos , ahora, frente a denominaciones como ''literatura femenina, masculina, gay ...etc,etc'' Y no, un escritor es buen escritor o malo o regular al margen de su sexo o sexualidad ...No mezclemos y comerciemos para crear circulos viciosos donde a la hora de comprar un libro ya se identifica al autor con algo que nada tiene que ver...

Un abrazo

BELMAR dijo...


Es sólo algo de dedicación y gusto por hacerlo...

"El ser deja de saberse extranjero
dentro de aquel cuerpo flagelado
y se repliega para alcanzar su fin."

( Desde "Palimpsesto" )


BELMAR

Persio dijo...

"Oratores, bellatores y laboratores."

¡Me encanta la clasificación!

Saludos

Patri dijo...

La cultura es muy bonita, y como tú adoro los libros. ^_^

Besotesssssssssssssss