sábado, 18 de agosto de 2007

Mis antepasados, los elfos

Durante este verano he adquirido cierta afición por temas como la neurociencia. El funcionamiento de nuestro cerebro no deja de ser, en palabras de Wilson, el nexo que une tanto a las ciencias naturales como a las sociales. La Unidad de Conocimiento, máxima por la que aboga el genial autor anglosajón y que no deja de ser un axioma que me produce cierto bienestar en el sentido de que evita clasificarme como un individuo amante de uno u otro “tipo” de ciencia. Si hay algo que me ha enseñado la historia es el ver cómo los antiguos no distinguieron diferencia alguna entre las ciencias del hombre y las de la naturaleza.

Una investigación somera sobre las culturas que poblaron el pueblo de Anguita (Guadalajara) me repara mayúsculas sorpresas al constatar que los antiguos celtíberos practicaban ritos y costumbres intrínsecamente relacionados con el cuidado y veneración de la natura mater, ¿acaso los elfos fueron metáfora de los antiguos celtíberos?

Alguien bien pudiera haberse dado cuenta de que el modus operanti de tales gentes se asemeja al de multitud de pueblos amerindios, aborígenes de Australasia o a actuales pobladores de diversos fortines de la Naturaleza. Efectivamente, el estado “salvaje” en cuanto a respeto, y deificación del medio, más que a una práctica ecológica respondía a un comportamiento tratado por la neurociencia. En otras palabras, la “mentira” consuetudinaria que medra en el hecho religioso no deja de ser una panacea con la que combatir lo maligno del desconocimiento. Seguridad sin pólizas a base de ritos y ceremonias.

Una reflexión que se me acontece es la de si tal “mundo de hadas”, no privado de la rudeza y violencia de lo inexcusablemente salvaje, no sería una suerte de contraposición a nuestra actual vida urbana. Si algo caracterizó a los antiguos celtíberos fue su desconocimiento del hecho urbano. Sus ciudades surgirían en épocas tardías y de forma “nativa” sin el orden y disciplina de las urbes, colonias y campamentos de los romanos.

¿La Ciudad y el Mundo arcaico como contraposición?. ¿La Naturaleza frente al Desarrollo? No deseo ser el aficionado grecorromano que no vea más gloria que la urbana, mayor virtud que la de participar de esplendorosos proyectos urbanos. La disyuntiva es un misterio que alcanza al estudio de nuestro cerebro incluso, ¿será una cábala o pensamiento inútil o simplemente el encuentro con el abismo de lo, lógicamente, eternamente desconocido?

5 comentarios:

Anónimo dijo...

No vas desencaminado, aunque más que celtíbero, ardor patrio ;), sólo celta.

Las antiguas leyendas célticas que se han mantenido en Irlanda y en menor medida en la cornisa cantábrica, fueron una de las bases que uso J.R.R. Tolkien para su elfos en el Señor de los Anillos. De la misma forma que la cultura vikinga para sus rohirrin, Camelot para Gondor, etc.

Anónimo dijo...

Ah, se me olvidaba, los íberos estaban más avanzados que los celtas en cuanto a organización de urbes se refiere. Sobre todos los que entraron en contacto con griegos y fenicios-cartagineses previo a la conquista romana.

Sólo tienes que fijarte, como claro ejemplo, el pueblo íbero de Ullastret con sus murallas ciclópeas, al más puro estilo griego del cercano Emporión

Mexivenator dijo...

¡hola! hace rato que no me paseab por aqui

¿que es amaerindio? por que si es toda américa, debo decirte que una de las causas de la caida de mis antepasados, los mayas, fue el daño ecológico, causado por ser al estilo grecorromano, urbanistas y constructores de templos.

Ana R dijo...

Y yo que creo que en verdad no inventamos absolutamente nada , ni siquiera urbanísticamente...

Abrazos

Patri dijo...

Me quedo con tu pregunta de la naturaleza y el desarrollo... Da que pensar.

Besotesssssssssssss