sábado, 9 de febrero de 2008

El sueño de la ballena

Uno de los lemas más “freak-eco-progres” de los que han sonado en los últimos tiempos es aquel que afirma: “¡salvemos las ballenas!”. Muchos se lo han tomado motivo de chiste, otros han realizado ingeniosas comparaciones con señoras entradas en kilos, mientras que algunos países, modernos en el manga y la tecnología, han seguido “a lo suyo”, pescando sin límites, matando a aquello que, pareciendo pez, no deja de ser un mamífero. A decir verdad, en la Historia Natural de nuestro Planeta ha surgido una competición zoológica. A los descubrimientos paleontológicos le responde la realidad faunística de estos, no menos geológicos, tiempos. Los dinosaurios se empeñan en aparecer con sus fémures, cráneos y vértebras, queriendo desbancar del trono de los gigantes a nuestros colosales cetáceos. En mayo de 2003 un grupo de científicos españoles (partícipes del proyecto Dinópolis) encontraron en Riodeva (Teruel) un saurópodo (dinosaurio de cuello largo) de 35 metros de largo por 45 toneladas de peso, aproximadamente. Turiasaurus riodevensis, “lagarto del Turia de Riodeva”, rivaliza con Argentinosaurus y el célebre Brachiosaurus por ocupar el puesto de reptil más grande de la historia. Lejos del mesozoico, cercanas a nuestras ciudades, las ballenas se ríen de estos avances. Los humanos nos empecinamos en ignorarles, masacrarles, comérnoslas (en el caso nipón) o, simplemente, sorprendernos del tamaño de lagartos extintos cuando ellas son de piel y carne, de aleta y corazón mamífero. Se sabe que fueron pocos los dinosaurios con un mínimo coeficiente. Muchos han intentado imaginar un mundo donde éstos no se hubieran extinguidos, escenarios donde Troodon, por poner un paradigmático ejemplo, hubiera podido evolucionar hasta ser una suerte de ser antropomorfo con escamas da lagarto. Nada más lejos de la realidad, la presunta inteligencia de estos seres jamás llegó a ser semejante a la de un primate, qué decir de la de un cetáceo. Las ballenas, con sus 30 metros de longitud en el caso de la azul, son capaces de guiarse en lo monótono de las aguas, allá donde el hombre sólo puede hacerlo fijándose en las estrellas, o con brújulas y mapas. La ballena se autoproclama reina de los mares, sierva del elemento primordial, agraviada por quienes reniegan de descender del mono. Los cetáceos se configuran como un taxón derivado de los ungulados, más cercanos al elefante o al manatí de lo que podamos estarlo nosotros. Seismosaurus fue una pésima noticia para los cetáceos. Su descubrimiento mostraba a un dinosaurio, estadoudinense-méxicano, capaz de superar en longitud a la ballena azul. No sería nada más que el primer fuego en prender la mecha. Corrigiendo a quines pensaban que los saurópodos sólo reinaron en el Jurásico, los yacimientos cretácicos de Argentina, sobretodo, y de partes tan ninguneadas, en lo paleontológico, como Australia o Europa (muy especialmente España, y dentro de ella, Teruel), darían un golpe sobre la mesa a base de impactantes descubrimientos de seres superiores, sí en magia no en inteligencia, a las ballenas. Diplodocus, y con casi total seguridad, Brachiosaurus dejaron el podium. Brontosaurus (Apatosaurus mejor dicho) y los célebres dinosaurios norteamericanos dejaron la puerta abierta al gigante lagarto maño, a uno de los más poderosos motivos para seguir confiando en la ciencia, anacrónicamente, llamada patria. Mal presagio le auguro a los cetáceos. Tener a merced de nuestra tecnología y designios no les ha hecho ningún favor. Seguramente cuando se extingan se querrá resucitarlos, un “Parque Cetáceo” con ballenas asesinas y delfines conspiradores. Quién sabe. El caso es que la ballena peligra en el mar, sin saber de fósiles o de periodos geológicos, esperando su propio meteorito antropomorfo, soñando con extinguirse y ser, por una vez, objeto del sueño y el respeto humano...
Imágenes de la autoría de mis queridos colegas: Fabio Pastori: http://www.fabiopastori.it (primera) y http://www.dinosaursinart.com, la segunda.

10 comentarios:

Juanjo dijo...

Y como la ballena otras tantísimas especies. No es de extrañar, viendo lo que las personas somos capaces de hacer con nosotras mismas, ¿qué no haremos contra seres inofensivos? Una lástima. Un saludo

Madame X dijo...

Me encantan los cetáceos... Los delfines particularmente, supongo por ser más accesibles. Pero las ballenas también me fascinan. Creo que nos queda aún todo por descubrir. Que acertado tu artículo. Está muy bien lo de investigar los vestigios de seres extintos, pero deberíamos hacer más hincapié y destinar más recursos en salvar lo que nos queda.

Saberse humano no es precisamente un orgullo.

Da gusto leerte.

X

Striper dijo...

Es una pena que un animal tan entrañable corra el peligro de desaperecer,por culpa del homo sapiens.

paleotecnocrata martinez dijo...

muy buen articulo,pero has cometido un grave error.dices que las ballenas son parientes de los carnivoros,pero en realidad son parientes de los elefantes y las vacas marinas.

en lo que respecta a porque las ballenas estan tan desplazadas por culpa de los dinosaurios es porque estas criaturas quizas evocan a un grandioso mmundo en el que nosotros nunca estuvimos y eso los hace mas fascinantes con respecto a las ballenas.de todas formas creo que habria que prestarles atencion a ellas porque siendo nuestros gigantes los estamos exterminando.

David dijo...

Siempre me han llamado especialmente la atención los dinosaurios, y en concreto, el por qué de su tamaño. ¿Por qué hoy en día no hay tan tan grandes?

Fujur dijo...

Gracias a todos por vuestras felicitaciones!

Como siempre Paleotecnocrata tu visita es tan constructiva como afortunada! efectivamente, tuve un "lapsus calami" con algo que leí hace poco con el origen de los pinnípedos... ahora mismo lo cambio... confundir focas con ballenas... bueno... en las playas yanquees hay de las dos cosas juntas verdad? ;-)

panterablanca dijo...

Muy interesante tu artículo y muy lamentable la actitud humana.
Besos felinos.

panterablanca dijo...

Ah!, difiero en una cosa. A mí me parecen mucho más mágicas las ballenas que los dinosaurios. Los dinosaurios tienen la magia de aquello que es casi leyenda, pero estoy segura que eran incapaces de moverse como lo hacen las ballenas en el mar. Y nadie negará (supongo) la magia y el misterio de los cantos de las ballenas.
Ah!, difiero en otra cosa. Bueno, en realidad no difiero de que en las playas yankees se puedan encontrar ballenas y focas juntas, pero creo que si exigimos RESPETO para las ballenas marítimas, también deberíamos tenerlo para las "ballenas" terrestres (y para las "focas" y para las "vacas"). Quizá estas "ballenas" terrestres también sean ballenas en cuanto a bondad y buen carácter (me refiero a que tengan gran bondad y buen carácter). Quizá no sean bonitas de ver, pero puede que sean muy hermosas por dentro.
Besos selváticos.

Dinorider d'Andoandor dijo...

creo que el destino de las ballenas ya está decidido, sólo es cuestión de tiempo, una pena, considerando que tienen tantos millones de años en el planeta y habiendo vencido tantos cambios y extinciones.

Chico Troodon dijo...

Oh, que golpe, Troodon efectivamente no era más inteligente que el emú u_u. Sin embargo hasta eso era suficiente para estar en condiciones de igualdad cognitiva con los primeros mamíferos.

Pero algo es cierto: el delfín, entre los cetáceos se ha constituido como un hito en el cociente intelectual animal. Siempre he esuchado, "tan inteligente como el delfín" ;)

Pues es cierto, por los dinosaurios ya nada podemos hacer, pero sí por los cetáceos.