lunes, 6 de abril de 2009

Oda al hadrosaurio, el último dinosaurio...

"Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí".
Augusto Monterroso
En todo lo científico, y por ende, empírico, existen factores que distorsionan el cómo recibimos aquello que nuestros sentidos perciben (o en su defecto, interpretamos con nuestra habilidad de abstracción, véase imaginación). Quizá los más notorios de todos estos factores sean: el afán de originalidad y la fijación en aquellos modelos más sensacionalistas. Así, es extraño que alguna cultura a lo largo de la historia haya visto representado en su mente, sea individual o social, en el hallazgo de un fósil de dinosaurio, un ser bondadoso, o equivalente, a los que pueblan su medio ambiente. Nada más lejos de la realidad. No será ésta la primera vez que hablamos sobre cómo se ha centrado el saber “sauriano” popular en especies como el Tyrannosaurus, menospreciándose al resto.
Dentro del “grupo” de los dinosaurios, sin lugar a dudas, los hadrosaurios (o dinosaurios pico de pato) han sido, de siempre, los peor considerados. En nuestros “bestiarios” siempre los hemos representado como los “ñúes del Mesozoico”, carne fácil para los terépodos depredadores. Sin embargo, no sólo los hadrosaurios, sino todos los ornitópodos en general, están "lavando" su imagen virtud de los últimos hallazgos.
En el 2002 tuvo lugar uno de los hallazgos paleontológicos más inquietantes de todos los tiempos. En Nueva México (EEUU), yacimiento de Ojo Álamo (1), científicos americanos encontraron restos de hadrosaurios, presumiblemente pertenecientes al Paleoceno, o lo que es lo mismo, el primero de los periodos en los que se divide el Terciario. Según este hallazgo, cuestionado por no pocos científicos, los dinosaurios sobrevivieron a la "extinción masiva" de hace 65 millones de años para morir algunos, pocos, millones de años después...
Corythosaurus, Edmontosaurus, Hypacrosaurus, Kritosaurus (en la imagen) o el legendario Parasaurolophus son algunos de los miembros de este basto linaje de gigantes herbívoros. Sus orígenes se remontan, presumiblemente, a los dinosaurios afines a Iguanodon, siendo el Cretácico superior (convencionalmente, el último periodo de los dinosaurios), la época de mayor esplendor de esta variopinta dinastía. Especies como Anatotitan nos demuestran que se trataba de seres capaces de habitar los ecosistemas más diversos, desde ciénagas, selvas, pasando por sabanas o climas semiáridos. Precisamente, este último género citado se cree que fue capaz de alimentarse en pantanos y ciénagas, siendo estos lugares, a su vez, sus refugios en caso de peligro. Más allá de tener cuernos, púas o colosales porras, los hadrosaurios se caracterizarían por su versatilidad, cualidad que es la mejor defensa por la poder defender la tesis de que "sobrevivieron" a la gran extinción. Sin embargo, no sólo para este caso los hadrosaurios nos brindarían grandes incógnitas.
El equipo de Jack Horner (quizá uno de los más famosos paleontólogos de todos los tiempos, pese a su aspecto "western") descubrió en la Formación Dos Medicinas (Montana, EEUU), allá por el año 1979, unos restos excepcionales: fósiles de un hadrosaurio junto a nidos con restos de huevos, hojas fosilizadas y pequeñas crías de dinosaurio, de pocos días de vida. Por razones obvias, esta nueva especie recibiría el nombre de Maiasaura ("reptil buena madre") y demostraría a la ciencia algo, que a día de hoy, es ya evidente... los dinosaurios cuidaban de sus crías.
En biología, el coste energético, alimenticio, y ante todo, biológico que "invierten" las diferentes especies en el cuidado de su prole se conoce como "cuidado parental". La magnitud de éste siempre ha estado ligado, proporcionalmente, al nivel de complejidad de la especie. Se conocen pocos datos de reptiles que "inviertan" magnitudes considerables, a excepción de cuidados muy puntuales como los proporcionados por los cocodrilos a sus infantes, recién salidos del huevo, sin embargo, el dato que Maiasaura liga a los dinosaurios, nos sirve, una vez más, para acercar a estos seres a sus, inexcuables, descendientes las aves (por más que los ornitópodos, de los que forman parte los hadrosaurios, no fueran “antepasados” directos de éstas, como sí, parece ser, lo fueron los terépodos (dinosaurios carnívoros)).
Se mire por donde se mire, los prejuicios se ven superados por la realidad biológica. ¡No me juzguen por mi pico de pato! Podría ser el eslogan de una campaña en pro de estos “incomprendidos” seres maravillosos. El post no da para más, y su historia es larga… volveremos a ellos en otra ocasión, sin lugar a dudas, con motivos para ello.
Una última nota para la reflexión: científicos chinos acaban de publicar el hallazgo de un ornitópodo ("Tianyulong confuciusi") dotado de filamentos que bien pudieran ser “prototipos” de plumas. Teniendo en cuenta que las aves no están relacionadas con este grupo de animales (ornitisquios), y sí con los terépodos (saurisquios)… ¿deberá la ciencia de replantearse el origen de las aves? Personalmente creo que Sordes y los pterosaurios aún no han dicho la última palabra…
Y una propuesta para la comunidad científica: Maiasaura (“reptil buena madre”) debiera cambiar su nombre por el de “Dulcesauria”….
¡Felicidades por tu cumpleaños Mama!
(1) Fassett, J, R.A. Zielinski, & J.R. Budahn, 2002. Dinosaurs that did not die; evidence for Paleocene dinosaurs in the Ojo Alamo Sandstone, San Juan Basin, New Mexico. In: Catastrophic events and mass extinctions; impacts and beyond. (Eds. Koeberl, C. & K. MacLeod): Special Paper - Geological Society of America 356: 307-336. (2002).
* En contra de la teoría de que los hadrosaurios sobrevivieron hasta el Paleoceno, véase el estudio realizado por científicos mejicanos en: http://rmcg.unam.mx/22-3/(12)Benammi.pdf
- Segunda foto: Maiasauras con sus nidos del genio Fabio Pastori

jueves, 2 de abril de 2009

Pato canelo

Nadie jamás vio volar una manta a tamaña velocidad. Sueños y haces de luz quedaron atrás. Superando la barrera del suspiro, Zalakin avanzaba, buscando ansioso el tesoro que debía salvarle, no sólo a él, sino también a todo su fantástico mundo. Su ambiente caducada en lo mundano y monótono; hacía tiempo que el mangle estaba revuelto, pues ya nadie podía dormir tranquilo en el Pantano de la Melancolía. Las lianas se secaban, mientras los anfibios se reconfiguraban con veneno. Todo era triste y oscuro, hasta que, por algún motivo, al guardián del mangle le surgió una excusa por la que poder encontrar la “Luz purificadora”: materia superlativa, custodiada por extrañas estructuras.
Un día señalado para el Futuro, en los arrabales de Patatasburgo Zalakin escuchó una leyenda sobre un antiguo templo abandonado. El santuario, sito entre la espesura de la jungla, era difícilmente localizable, aconteciendo mágico premio para aquél, que de entre todos los hombres, alcanzara la dicha de ser el descubridor más afortunado. Montando su corcel cartilaginoso, volando por los aires de Fantasía, Zalakin emprendió una búsqueda por la supervivencia, y sutil mejora, de su buena cara en cuanto a esencia.
Rara vez vio algo tan misterioso. Allá donde se le dijo, algún día, por sus viejos, dónde se hallaba el edificio, éste, fue encontrado. Una veinticuatrena formación de columnas sujetaban los frisos de una venerable entrada. Al entrar en ella, todo era bello, algo así como influenciado por una extraña fuerza, un misterioso y mágico, futuro beso.
Impensable sensación, memorable descubrimiento. En torno a un pétreo altar se hallaba un dionisiaco estanque poblado por veintena (y más) patos canelos. Allá se refugiaban de las fauces del mapache del mangle, por más que, por una ocasión (esperando que no se dé jamás sinónima situación) el edificio fue profanado. ¡Ladrones en el templo! Zalakin desafió cualquier barrera y penetró entre los misteriosos muros del edificio sacro.
Amplio fue el regocijo, de quien pudo ver aquel lugar, nunca antes imaginado. Pomos de chocolate presidiendo escaleras de rachola endulzada, muros de lapislázuli custodios de un cofre dorado. Zalakin retó al miedo y utilizó el amor, que no ningún resto, de ese tan común, narcisismo casero. Cuál fetichista de la pasión, y chovinista de lo excelso, el habitante del mangle abrió el cofre. Dentro suyo había una pregunta, una adivinanza, un te quiero.
* ¿Sabrá alguien descubrir a mi referenciada? ¿Felicitarle por nombre y años cumplidos? Quizá el lector lo alcance a averiguar, pero jamás, averiguará el cuantitativo de este singular, e incorruptible, TE QUIERO.
¡FELIZ CUMPLEAÑOS CIELO
* Imagen: Tarro (pato) Canelo (Tadorna ferruginea), foto de Arpingstone.

martes, 24 de marzo de 2009

Introducida la moderación

Jamás me cansaré de repetir cuán dichosos somos todos aquéllos que podemos escribir en Blogger sin restricciones, escogiendo cualquier tema e intercambiando opiniones, conocimientos o inquietudes. Como todo lo sublime, lo dicho también aqueja sutil pedrada en el ojo, motivo por el cual invoco el triste “arte” de la censura. Me escribía mi más “variopinto” amigo que el hecho de eliminar comentarios de un blog, resulta algo incómodo (y te crea enemigos de forma gratuita)..., ello es totalmente cierto. Es por ello que suscribo cada una de las reflexiones que él hace acerca de la necesidad de “moderar” los comentarios que tan gentilmente, algunos con maldad o sin ella (consciente o robótica), hacéis a este blog. Sin ellos, valga el lirismo, Nubiru no existiría. Las reflexiones que el autor nos facilita sobre la conveniencia de habilitar “la moderación de comentarios” son éstas:
  1. El autor puede controlar instantáneamente la calidad de lo publicado, en beneficio del blog y de sus lectores.
  2. El comentarista intruso sabe que va de culo.
  3. Se descarga a blogger de plastas y gente indeseable, al fin y al cabo es un instrumento electrónico que tiene una capacidad limitada (como todo)
  4. Se anima al personal a que las contribuciones no sean anónimas; si no tienen un blog, al menos que pongan un contacto mínimo, de forma que pueda existir una respuesta, dando también opción al autor del blog a defender sus opiniones.

Pido perdón a quien le pueda ofender la desconfianza, y comprensión para todos aquellos que consideran que la libertad de expresión no puede verse desprestigiada por los caprichos de algunos. Aquí queda mi compromiso de publicar absolutamente todos los comentarios (aún, y con mayor razón, los críticos); sin embargo, de la misma forma que subo al pedestal todo lo que me comentáis, es poco justo subir también los mensajes publicitarios, bromas y comentarios a destiempo.

A lo dicho añado una desiderata: la Red hizo que nos conociéramos, que nos pudiéramos comunicar sin mirarnos a la cara; ya que no enseñamos el rastro, cuanto menos, no seamos anónimos en nuestros pensamientos y reflexiones, dando mecanismo para la réplica y la respuesta, y al fin, poder practicar, aun virtualmente, el noble arte de la conversa…

Imagen: "En skribent får ris". Satirical etching from 1772 against the newly instituted censorship.

domingo, 22 de marzo de 2009

Bestias callejeras, Maestros de valores

Dentro de nuestra red de conceptos, de nuestro lenguaje y eventuales construcciones teóricas, siempre me ha chocado cómo hacemos uso de la oposición “lo natural” v.s. “lo artificial”. Desde una perspectiva estructuralista, bien pudiéramos constatar que, lejos de ser una oposición privativa, nos encontramos ante la parte y el todo. Lo “natural” como fondo de lo existente y lo “artificial” como la, cada vez menos ínfima, parte imputada a la especie humana.
Es lógico, e incluso sano, que nos centremos en lo que son los ecosistemas en peligro, aquéllos que continuamente menguan por nuestras pretensiones (por lo general, económicas, y en su totalidad, discutibles e incluso, según el caso, injustificadas). Sin embargo, es doblemente sano saber mirar a nuestro ombligo, observar aquellos peculiares ecosistemas de los que, no sólo no somos destructores, sino, en cualquier caso, creadores.
El más memorable adagio del famoso filme “jurásico” es aquél que afirma que: “la vida siempre se abre camino”. Para poderlo constatar sólo hace falta echar un ojo a nuestras alcantarillas, graneros, callejuelas y parques urbanos. La acción que el hombre ha tenido sobre estos lugares es exclusiva (tanto en lo “creativo” como en lo “equilibrador”, e incluso, “destructivo”). Siempre dentro de unos límites, es curioso que consideremos como “plagas” o “especies intrusas” a muchos animales, y plantas, que lejos de quedarse en sus hábitats originarios, han sabido abrirse paso en otros lugares. Junto a estos animales “introducidos”, existen otros “domesticados”, e incluso, “salvatizados”. Pongamos ejemplos.
Para todo barcelonés o madrileño (al igual que en otros lugares de Andalucía, Holanda, e incluso Zaragoza), la especie “invasora foránea” por excelencia es la conocida como cotorra argentina (“Myiopsitta monachus”). La cotorra monje, pues también así se le conoce, es un claro ejemplo de las virtudes que debe poseer toda especie animal para poder sobrevivir, y progresar, en el ecosistema urbano. En su caso, además de una singular belleza que le condujera a ser una popular mascota, debe sumársele una versatilidad notabilísima.
Bien sabido es que a la familia de los loros (psitácidos) pertenecen las aves con mayor potencial intelectual. No sólo capaces de articular palabra, los loros están dotados de una serie de recursos mentales que les habilitan para poder encontrar comida donde otros, sencillamente, no lo harían. Restos de bocadillo, carroña, dátiles de palmeras, higos y un sinfín de alimentos les sirven de dieta, motivo por el que han experimentado un incremento exponencial de sus poblaciones; llegando a ser, en casos puntuales, “peligrosas” plagas.
Haber tenido un ejemplar de esta especie durante siete años, mi amado Marcelino, es un argumento más que válido por el que haber puesto a la cotorra argentina como ejemplo de animal versátil; sin embargo, es bien cierto que existen animales más conocidos que dan honra a este adjetivo, como las gaviotas, e incluso otros que lo "desprestigian" o le quitan parte de su benigna aurora, las ratas...
¿Cómo no? En lo que a “especie doméstica” se refiere, los máximos exponentes de la fauna callejera son perros y gatos. Los hay de diversos tamaños, colores y costumbres, llegándose a poder identificar razas que incorporan en su distribución interesantes datos para estudios demográficos y económicos. Precisamente, valga la paradoja, estos mismos animales son el propio ejemplo de especies “salvatizadas”, y al mismo tiempo, al igual que la cotorra, ejemplos de dos valores clave para la adaptación al ecosistema: "versatilidad" e "inteligencia". Sobre los perros "salvatizados" es muy interesante citar el caso de Estambul, por donde los perros circulan por la noche en busca de restos y basura, en bandas de canes, no violentas, que no tienen más dueño que la Luna, ni mayor misión que limpiar las calles, a su manera.
"Versatilidad" e "inteligencia", la tercera cualidad, que igualmente deseamos los propios humanos, es la "belleza". De hecho, ha sido este adjetivo el que ha permitido que especies como el ciervo del Padre David se salvaran de la extinción, al ser, en este caso, preservado en jardines y cotos privados, o que especies como los diamantes, se hayan extendido a lo largo del globo (en muchas ocasiones, llegando a establecer poblaciones salvajes). No obstante, el caso más paradigmático es el del pavo real, una de las pocas gallináceas que no se han criado por su carne o cante (por lo demás bastante irreverente), sino simplemente por su valor ornamental.
La fauna, querámoslo o no, nos enseña valores. La supervivencia de estas especies se basa en valores que igualmente buscamos en nuestras vidas, siendo ejemplo de ello tanto la rata, el cerdo, el murciélago o la comadreja. ¿¡Quién lo iba a decir!?. En definitiva, los animales demuestran, en pueblos y ciudades, que la vida “se abre camino”, siendo el hombre capaz de destruir, o crear, no siendo posible una actuación humanamente “artificial” que en última instancia no se reconduzca a la Madre Naturaleza.
* fotografías:
1) "Cotorra argentina entre almendros" de Alonso Javier Torres (This file is licensed under Creative Commons Attribution 2.0 License).
2) Museo de Calatayud - Friso del Pavo Real - Restos de pintura - Primera mitad del siglo I ddC - Bílbilis, Barrio de las termas - Insula I, Domus 3. stancia 29. (Creative Commons Attribution ShareAlike 3.0)

domingo, 15 de marzo de 2009

El porqué soy Cristiano

“Con respecto a los dioses, no puedo decir con seguridad que existen o que no existen, ni tampoco cómo es realmente su figura; porque hay muchas cosas que dificultan nuestro conocimiento seguro, la oscuridad del asunto y la brevedad de la vida humana”.
Protágoras
“Ninguna idea es innata” afirmaba John Locke; ciertamente, tampoco lo es la idea de “Dios”. Una de las grandes quimeras de los libros de historia es el olvido que hacen del ateísmo como posibilidad en la historia. Al respecto, hay quien dice ver al ateísmo como pensamiento predominante en civilizaciones como la Antigua China, o en religiones como el Budismo (donde no se reconoce a “un Dios”).
Si bien algunos lo consideran un agnóstico (Bowra), Protágoras bien pudiere haber sido uno de los más eminentes ateos de la antigüedad, junto con figuras de la talla de Confucio. Precisamente, el pensamiento religioso de este último ha sido una continúa controversia. Para algunos, Confucio es el exponente de un librepensamiento ejemplar, al margen de los dogmas religiosos. Para otros, un hombre sumamente espiritual, y por ende, creyente. Unos textos, al respecto, para la reflexión, bien pudieran ser éstos:
"Maestro, ¿cuál es la forma más idónea de servir a los Dioses?".
"Antes de servir a los Dioses, preocúpate de servir a los hombres que te rodean, de hacerlos nobles, valerosos, honrados justos y virtuosos; y una vez realizado lo anterior, dedícate a los Dioses”.
Estas posiciones se han visto enfrentadas a lo largo de los tiempos. La Iglesia católica llegó a investigar su biografía con el afán de convertir al cristianismo a los confucianos (alegando que su Maestro, fue un "ancestral cristiano". Voltaire, en su “Filosofía de la Historia (cap. XVIII)” cita a un jesuita enviado a China, sin conocer una voz en mandarín, para resolver la cuestión. El jesuita volvió afirmando que Confucio, sin lugar a dudas, era ateo. Ciertamente, la Iglesia, a lo largo de la historia, ha asimilado al ateísmo con las religiones opuestas (particularmente en lo que a las animistas se refiere). Por contra, cualquier vestigio de pensamiento “civilizado” ha sido interpretado como indicio de la creencia en un Dios, habiéndose llegado a argumentar el cristianismo, no sólo de Confucio, sino también de Platón o Marco Aurelio.
No cabe duda de que la Iglesia ha sido el mayor exponente de la pedante ignorancia europea de las épocas medieval, moderna, y en no poca medida, contemporánea. Al respecto, Voltaire, en su “Ensayo sobre las costumbres (cap. II)” afirma sobre los europeos, y ante todo, sobre el eurocentrismo, que “nosotros juzgamos sus costumbres sobre la base de las nuestras porque llevamos hasta los confines del mundo los prejuicios de nuestro espíritu litigante”.
Me gustaría destacar dos vertientes de lo religioso: las creencias y la civilización a la que va aparejado. Desde éste último punto de vista, so le pese a Dawkins o a Russell, somos cristianos aquellos que hemos nacido y nos hemos desarrollado en alguno de los países de Occidente. Sin embargo, siguiendo a Russell, en su obra: “Por qué no soy cristiano”, no me considero, al menos en cuanto a mi persona, “cristiano” en lo que se refiere a las creencias, pues no cumplo los postulados, que para serlo exige, acertadamente, el autor: creer en Dios y en la inmortalidad, y tener alguna clase de creencia, como el nombre indica, acerca de Cristo. Niego mayores méritos a Cristo que a Marco Aurelio, Platón, Aristóteles, Plinio o Protágoras, todos ellos fueron grandes sabios de la Antigüedad, y en el caso de Jesús, al igual que Mahoma, claros ejemplos, de lo que hoy llamaríamos, “activistas políticos”.
Nada más lejos de la realidad, el lado “bueno y seductor” del fenómeno religioso, cuanto menos en lo que a las grandes religiones se refiere, nos viene dado por el componente sincretista de las mismas. La religión islámica, por poner el más claro ejemplo, tuvo en sus inicios tintes de “revolución”. Que ciudades como Alejandría o Damasco se entregaran a la fe de Mahoma se explica a través de la economía, y no mediante argumentos místicos, pues en estos casos se trataba de urbes “explotadas” por el centralismo bizantino, mientras que en la Hispania goda, la “invasión”, o mejor dicho, “revolución islámica” (siguiendo a Olagüe, entre otros) se debió a una situación de crisis ligada al desgobierno y a los excesos de la clase dirigente (todas estas explicaciones, claro está, hechas desde una óptica breve y superficial, acorde con la extensión de este post).
Lo realmente bueno del Islam fue el haber unido a varios miles de personas y cientos de culturas en un mismo seno; ayudando a extender la cultura hindú en España, o la Persa en Sicilia, a la vez que parte de la Europea en Oriente. Una vez todo “se extendió”, el Islam comenzó a secarse, no tan sólo por la intolerancia correlativa a la hostilidad occidental, sino también por la falta de argumentos. Así, el Islam no es ni mejor ni peor que otras religiones, simplemente una opción cultural más y una creencia religiosa, a mi ver, tan trasnochada como el resto. Algo así hubiera ocurrido en Europa sin el Humanismo.
Las religiones son respetables, definitorias de una civilización, y en fases primarias de conocimiento científico, remedios con los que encauzar nuestra potencial ignorancia. Una vez la ciencia avanza, los postulados atribuidos a Darwin ganan peso, y las matemáticas tienen en consideración, cada vez más, la estadística y las leyes del Caos, la religión como “creencia” carece, a mi ver, de sentido, es por eso que soy “culturalmente” cristiano, sólo que no creo en la existencia de lo místico…
Un último texto para la reflexión:
"Muchos de nosotros veíamos a la religión como una tontería inofensiva. Puede que las creencias carezcan de toda evidencia pero, pensábamos, si la gente necesitaba un consuelo en el que apoyarse, ¿dónde está el daño? El 11 de septiembre lo cambió todo. La fe revelada no es una tontería inofensiva, puede ser una tontería letalmente peligrosa. Peligrosa porque le da a la gente una confianza firme en su propia rectitud. Peligrosa porque les da el falso coraje de matarse a sí mismos, lo que automáticamente elimina las barreras normales para matar a otros. Peligrosa porque les inculca enemistad a otras personas etiquetadas únicamente por una diferencia en tradiciones heredadas. Y peligrosa porque todos hemos adquirido un extraño respeto que protege con exclusividad a la religión de la crítica normal. ¡Dejemos ya de ser tan condenadamente respetuosos!"
Dawkins
* Libro recomendado: Formigari Lia, “El mono y las estrellas”, Barcelona, Ediciones El Serbal, 1984

domingo, 8 de marzo de 2009

Azerbaiyán: la perla del Cáucaso

Desde junio del pasado año, Madrid es candidata para albergar los Juegos Olímpicos del año 2016, junto a otras megalópolis como: Tokio, Río de Janeiro o Chicago. No obstante, las urbes que me llamaron más la atención, fueron las ciudades que se quedaron a las puertas de su nombramiento como candidatas. No me estoy refiriendo a Praga (ni tampoco, en esta ocasión, a la enigmática Doha), en verdad, y de ello trata este artículo, me refiero a la capital de Azerbaiyán, Bakú (Baky). Y es que no sólo los 6.000 millones de inversión prevista (que no le han servido para ser proclamada como candidata) me llaman la atención respecto a esta urbe, y por extensión, respecto a todo el país (cultura, pueblo, nación o etnia). Son múltiples, e importantísimos, los detalles que justifican que tengamos en cuenta a este Estado, observándolo con un prisma especial, quizá algo caprichoso. Azerbaiyán es un enclave estratégico, cuna de grandes ajedrecistas (Kasparov) y lugar donde generaran grandes fortunas gentes como los hermanos Nobel. A falta de ser un solo país, Azerbaiyán tiene condicionantes que lo hacen ser, él sólo, toda una región “geoestratégica”, hagamos referencia a algunos de ellos.
Sin caer en “nacionalismo” alguno, cuanto menos en su declinación “ibérica”, Azerbaiyán está compuesto por un Estado y dos territorios iraníes: Azerbaiyán Occidental y Azerbaiyán Oriental (con capital en Tabriz, histórica ciudad de 2 millones de habitantes). Al igual que en toda la zona de Asia Central, la dinámica histórica y política de esta región se ha regido por baremos muy diferentes a los vigentes en la Vieja Europa. La extinta URSS, los continuos cambios políticos en la antigua Persia, así como la conflictividad inherente a la región, han moldeado a los azerbaiyanos como una “nación sin Estado”, o mejor dicho, una etnia sin identidad política, unida, reconocida.
Religión y Nación han sido dos de las armas arrojadizas utilizadas en la región, tanto por parte de Irán como por parte rusa, turca y occidental. A principios de los años 90 surge el fenómeno del “Movimiento Despertar Nacional del Sur de Azerbaiyán”, con sede en Trabiz. Su jefe, el profesor universitario Mahmudali Chehraqanly, fue detenido, y posteriormente deportado a EEUU (quizás refugiándose en quien le había “pagado” su propaganda…). Nunca mejor dicho, dice Arif Yunusov (Jefe del Departamento de Estudios sobre Conflictos del Instituto de Paz y Democracia de Azerbaiyán), a los persas les “salió el tiro por la culata”.
Irán se acoge al islamismo radical con afán de convencer a las poblaciones (esencialmente rurales) de azerbaiyanos, intentado encontrar “aliados” entre las minorías kurdas, tayikas…. Por su parte, hordas de muyahidines, amaestrados en los riscos y quebradas de Afganistán, penetran en territorio azerbaiyano con el ánimo de “ayudar” en la lucha contra Armenia por el control del Alto Karabaj.
El Alto Karabaj se trata de una región “de iure” en territorio azerbaiyano, pero, “de facto”, administrado por las fuerzas de la República Independiente del Alto Karabaj (sólo reconocida por Armenia, siendo la mayoría étnica de la región armenios). La disputa por este territorio conllevó un conflicto armado que duraría, oficialmente, desde febrero de 1988 hasta mayo de 1994.
Intentando mediar entre Armenia y Azerbaiyán, Irán quiso consolidar su influencia en la región, con muy malos resultados. En pleno periodo de negociaciones, Armenia se hizo con el control, por sorpresa, de una de las plazas fuertes azerbaiyanas en el lugar (Shusha). El hecho de que Irán hubiere garantizado el cese, temporal, de cualquier hostilidad por parte de los armenios, hizo que Azerbaiyán culpara de los hechos a sus vecinos de Teherán. Era el principio, oficial, de unas tensas relaciones entre ambos países.
La rivalidad entre el “David” de Bakú y el “Goliat” persa debe buscarse, igualmente, en la gran disputa existente entre ambos países por hacerse con el control de los hidrocarburos del Mar Caspio (tema que será para otro artículo), eso sí, siempre ante la atenta mirada de EEUU y Rusia. La burocracia azerbaiyana supo aprovecharse de las hostilidades entre americanos e iraníes, aceptando (y a la vez rechazando) la instalación de bases estadoudinenses en su territorio. Irán ha amenazado a los de Bakú con la guerra, de aceptar éstos las bases del “enemigo yanqui”. No cabe duda de que en un hipotético conflicto EEUU-Irán, Azerbaiyán sería una de las claves… Algunas de las fuentes que se han seguido, principalmente:
- "Los conflictos del Cáucaso", Vanguardia Dossier Nº30, Enero-Marzo 2009.
Ilustraciones:
1) Baku. General view of town.
2) Situación del Alto Karabaj (Nagorno Karabaj)