jueves, 13 de diciembre de 2007

Darwin y Cristo: la hora del choque

Define Daniel Dennett a la religión como: “sistemas sociales cuyos participantes manifiestan creencias en agentes sobrenaturales o en agentes cuya aprobación ha de buscarse”. Su libro: “Romper el hechizo” (publicado por Katz) no deja de ser un hito en la historia de la ciencia. Es uno de los escasos ejemplos en los que un científico de primera fila se atreve a considerar al fenómeno religioso desde una perspectiva biológica, llevando a cabo un examen racional-empírico de la cuestión, sin tener en cuenta tabúes o condicionamientos sociales. El prestigio, y alto estatus sapiencial, del sujeto le brindan una posición única con la que hacer frente al proyecto (a ello sin duda ayuda su edad, contingencia que le hace temer poco a las represalias). Una de las ideas que más me ha gustado encontrar durante la lectura del libro, es ver cómo al autor se le vino a la cabeza del pensador algo en lo que yo también había pensado: ¿es la teoría evolutiva (añadiría yo a ella la física cuántica y la teoría del Caos) la religión de nuestro siglo?

Este es uno de los argumentos que esgrimen los defensores de la enseñanza de la religión en las escuelas, al considerar que no se puede considerar a la religión de Cristo (o de quien sea) como algo de menor importancia, optativo, obligando a los estudiantes a aprender las tesis de Mendel, Lamarck o Darwin. Tal vez, desde cierto punto de vista, puedan alcanzar a llevar un cierto atisbo de razón. Más allá del tabú (que en no pocas ocasiones oculta segundas intenciones e intereses) quisiera ver en la religión una necesidad.

El “homo religiosus” es una constante a lo largo de la historia. No se conocen civilizaciones que no hayan creado divinidad con la legitimar su existencia, como tampoco se conocen humanos con tres ojos o tribus con más de dos piernas. Me atrevo a seguir a Dennet. El momento es propicio para la libertad de expresión, y anteriormente a ello, de reflexión.

Dentro de un mundo hostil, donde las fuerzas de la física son, por definición, tan impredecibles como soberanas, el hombre requiere un punto de apoyo sobre el que configurar su capacidad de abstracción (mayor de los rasgos que nos hacen humanos). Al igual que para los teoremas se necesitan axiomas, el hombre requiere una base sobre la que levantar su monumento cognitivo. La relatividad de la materia, la inercia y la entropía de lo caótico, no son recursos adecuados sobre los que elaborar postulados referentes a ciencias puras. Es un tipo de mecanismo de defensa. El ser racional precisa de una doble existencia: empírica y fantástica: la duplicidad de Ende y del mundo de las ideas de Platón, al menos aproximadamente.

El profesor Dennett es muy agudo al constatar cómo es precisamente el hecho religioso lo más característico de los humanos. Siguiendo los postulados de la teoría evolutiva (véase a Dawkins y su “gen egoísta”), todo ser vivo se encamina a cumplir, durante su variable existencia, el triple postulado vital: nutrirse, relacionarse (con el medio) y reproducirse. El hombre es el único animal conocido que puede sacrificar su vida por ideales diferentes a los de salvaguardar sus genes.

Y es que genética, biología, antropología y teología no son nombres plenamente diferenciados. La unidad de conocimiento por la que aboga Wilson se nos vuelve a acontecer como de indubitada importancia. El momento esperado llega a su punto culminante. Debemos analizar la religión desde la biología y a ésta desde la teología. Darwin y Jesucristo necesitan de una reconciliación que los aproxime a nuestra mayor necesidad: encontrar un nuevo faro, para unos nuevos tiempos.

Tal y como dice el autor, nada hay en contra de este análisis. Después de todo, aquéllos que defienden la existencia del diseño inteligente y de un Dios único (o diverso, según la religión), tendrán la ocasión de adoctrinarnos, e incluso, de convencernos. Quizás la mejor conferencia de paz sea la de promulgar un debate interreligioso, analizar todas nuestras creencias (incluyendo al darwinismo) con el sino de buscar una salida que nos ayude a poder meritar sabiendo hacia dónde lo hacemos.
* Imagen primera: retrato de Charles Darwin, fotografía segunda: vista de la magnífica urbe de Sigüenza (Guadalajara, España).

6 comentarios:

Núria dijo...

Interesante escrito. Invita a reflexionar sobre el tema.

Artax el Eterno Cruzado dijo...

Una reunión de ese calibre seria destapar la caja de Pandora del siglo XXI, muchos han visto el negocio de las ventajas siguiendo una determinada linea, y pocos se sentarian a dialogar pacificamente con el objetivo de sacar una conclusión, y despues de sacada... pocos seriamos los que atenderiamos al dialogo, las pruebas, el estudio y el resultado...

http://video.google.com/videoplay?docid=8971123609530146514

Es interesante.

Max dijo...

Ecelente post.
personalmente, no creo que exista nada ni nadie capaz de adoctrinarme, amigo, ni Darwin ni mil cómo él.

Gracias por el magnífico trabajo.
Salu2

Bettina Perroni dijo...

Wow... en verdad que me ha sorprendido mucho su reflexión con respecto a un tema tan controvertido que, desde mi punto de vista vá más dirigido a la creencia del hombre que a la Religión (llámese también doctrina) en sí.

Muy interesante me parece la perspectiva del estudio de Dennett. En realidad invita al análisis tanto que, me gustaría tener ese Tomo entre manos para tener una idea más clara sobre ello. En verdad que ha despertado mi curiosidad.

Yo creo que sí han surgido en estos tiempos nuevas religiones aunque, no sean exactamente el faro que indique un camino menos trillado. Creo que nunca terminará esa búsqueda constante del hombre por darle una explicación lógica a nuestra existencia. Que importa si esto es através de la ciencia o de la religión... el punto es creer, aferrarnos a esa creencia y marcharnos de este mundo con la idea que algo mejor nos espera después de la muerte. Si, aspirar a la evolución, ya sea en los cielos del señor o en la energía transformada.

Excelente blog!

Terrorista del Amor dijo...

como no dejes de publicar no voy a dar a basto
virgen santa que capacidad creativa tienes lecherín

besitos, me llevo tus letras

panterablanca dijo...

Ay, querido, no sé cómo tienes tiempo de escribir tanto y tan bien en tu blog. Tal como te dije en el mío, esta misma tarde te enlazo.
Besos cariñosos.