sábado, 15 de diciembre de 2007

El misterio del clítoris

Hay pequeñas cosas que quedan grabadas en tu mente. No me refiero sólo a tu primera comunión, la muerte de un ser querido o a tu primer amor; existen hechos a los que uno alza al pedestal de la suprema importancia: un regalo especial para Reyes, o el estreno de una película, impactante, que antaño fuera (siendo niño) un universo de sueños, e incluso, motivo de alguna que otra pesadilla... La película que en su momento más me impacto fue Jurassic Park. Para alguien que ama la prehistoria y los seres que la habitaron (aún habiendo acabado ya la carrera de Derecho...) no es de extrañar que al poder contemplar, por primera vez, esta joya (de la ciencia ficción y los efectos especiales) le cambiara quién sabe si la vida. Una de las cosas que, al recordar los detalles del film, más me altera mi curiosidad es aquello de que todos los dinosaurios del parque fueran hembras. Curioso. Realmente, no hubiera dado más importancia al asunto sino fuera por algo que leí hace tiempo en uno de mis libros de zoología.

Parece ser que las condiciones ambientales, del marco en el que se desarrolla la reproducción son determinantes para la determinación del sexo de la descendencia. Podría llegarse a decir que los científicos de Jurassic Park realizaban en la trama de la película algo posible para la ciencia. A estas circunstancias se le deberían sumar causas genéricas, pues no creo ser el único que conoce familias numerosas donde todos los hijos, o la gran mayoría, son de un mismo sexo; sin embargo, en este caso la investigación científica no ha alcanzado resultados con frutos tan empíricamente contrastables.

Sabemos que el cocodrilo puede “controlar” el sexo de su estirpe. De hecho, dependiendo de dónde coloque su nido, mejor dicho, del calor que llegue a sus huevos, los embriones saldrán generalmente de uno u otro sexo. Se piensa que cuanto más calor más machos y cuanto menos más hembras. Bromas a parte, la verdad es que para la supervivencia del material genético del individuo, a “mamá cocodrilo" le interesa tener machos, grandes y fuertes, capaces de enfrentarse, no sólo a los peligros de su hostil medio, sino también a los demás cocodrilos machos en su lucha por su territorio, y hembras. Se cree que con la tortuga pasa lo inverso. La violencia en estos seres brilla por su ausencia, por lo que es más “rentable” en términos evolutivos tener hembras grandes capaces de poder poner una cantidad más elevada de huevos. Tal vez se deba a la idea de facilitar las maniobras del macho en la difícil cópula de las tortugas, quién sabe, pero la verdad es que la determinación del sexo en los reptiles, en todas sus facetas, es sumamente curiosa.

El ser humano, quién sabe si por estar remotamente emparentado con los reptiles, tampoco es extraño al suceso. Durante la fase más primordial del embarazo, los embriones se hallan sexualmente indiferenciados. En lugar de genitales, disponen de un tejido eréctil de dudoso futuro: en algunos ejemplares se transforma en pene (“Plan de Adán”), mientras que en otros se queda en clítoris (“Plan de Eva”). ¡Dato curioso! ¡Clítoris y pene gozan de un mismo origen! Ciertamente, estamos hartos de oír que el clítoris es el punto G de la sexualidad femenina, lo dicho quizás nos lo explique.

Algo muy interesante ocurre con las hienas. Las hembras disponen de un sistema urinario de gran tamaño, sumamente semejante al pene de los machos. De hecho, las hienas se excitan sin necesidad de actividad "sexual-reproductora", siendo una prueba viviente del origen común de ambos órganos. El caso es que, se mire por donde se mire, es difícil saber si fue antes el macho o la hembra, el huevo o la gallina. Toda nuestra diferenciación sexual depende de factores que no han sido, aún, suficiente estudiados. Por más que se analice el supuesto las controversias afloran con mayor voracidad y descontrol. Si es verdad (como por razones anatómicas, a día de hoy, es notorio) que para la reproducción se requiere de un hombre y de una mujer, a nadie se le ocurre que sea posible que surgieran dos individuos de la nada aleatoriamente. Quizás los cocodrilos nos puedan decir algo al respecto...

Segunda imagen sujeta a GNU Free Documentation License, Taken by benjamint444

7 comentarios:

Francisco Pereira dijo...

Interesante tu post!!!
¿Será por eso que me caen tan mal las hienas?...jejeje.

panterablanca dijo...

Como siempre muy interesante lo que nos cuentas. No me extraña que te guste mi jungla, con todos sus animalitos, jajajajajaja!!!
Ah!, y Cataluña es más que Barcelona ;)
Besos de pantera.

Garfio dijo...

Interesantísimo su bló. Apenas he tenido tiempo de leer los dos últimos artículos, pero pienso ponerme al día. Si le gusta la prehistoria y no le importa mezclarla con la ciencia ficción, le recomiendo, si aún no lo ha leído, "El Hijo del Tiempo" de Isaac Asimov. Saludos y gracias por su visita a mi barco.

Dinorider d'Andoandor dijo...

aún recuerdo esas épocas ya lejanas en que Jurassic Park me parecía lo máximo! recuerdo aún cuando vi por primera vez la escena de los gallimimus corriendo y me quedé waw!
Ahora el tiempo pasa y aunque hay cosas más reales nunca podría olvidar esa sensación

sí, todos en esencia tenemos en algún momento potencial de ser machos o hembras. cosas intersantes no?

Striper dijo...

Interesante, ahora dudo de mi sexo un momento que lo miro, hay si ahora lo veo claro.

Juanjo dijo...

Muy curioso todo lo que comentas. A mí tb me encantó Jurasic Park, fue un antes y un después xDD Un saludo!

Madame X dijo...

Interesantísimo tu artículo, te felicito. Pero, si me permites, me gustaría hacer una pequeña anotación. El feto inicialmente es femenino. No es que no se sepa, biológicamente es femenino. En la especie humana, hasta la séptima u octava semana lo es. A partir de ahí, los embriones con carga “Y” empiezan a experimentar la influencia de la testosterona y se desarrollan los órganos reproductores. O sea, se masculiniza. Hablando en plata... el pene es un clítoris “deformado”. Así que sí se sabe perfectamente si fue antes el macho o la hembra. De hecho, el cromosoma "Y" es una mutación del cromosoma "X". XX=hembra, XY=macho.(Y es una X sin rabito...
jejeje).:-)

... X