domingo, 11 de marzo de 2007

Pon que hablo de Madrid

Quizás aunque a mi pesar no tenga el don de la nigromancia, no sería austero, ni ruin pero sí dotado de gran cariño y aprecio, hablar hoy de esa villa que en la lejanía no sólo no le tengo rencor sino amor verdadero. Me acontece que se trata de un cariño pasajero como el de dos amantes que les separa el mar y cada uno va en un gran naviero. Quizás tenga grandes dosis de desconocimiento, y no menos de envidia y de desconfianza, pues no hay duda hoy de que la urbe madrileña es capital y reina en España. Bien, me sincero y muestro pleitesía pues de hacer los dientes largos poco sacaremos en las costas de esta, nuestra catalana tierra. Madrid es Madrid y nosotros Barcelona que, precisamente no es poca cosa.

Somos capital de la moda, de las nuevas tendencias, del turismo de calidad, del diseño... y una larga lista. No nos engañemos carecemos del potencial económico madrileño en lo referente a grandes sedes empresariales y inversiones de capital extranjero. Madrid se está convirtiendo en una capital inserta en la locomotora de la globalización, pero nosotros no nos quedamos atrás sino que vamos en un tren diferente. El tren del salto cualitativo, de ese verdadero toque diferencial. Lo dijo Ramoneda en un artículo anteriormente citado, y yo opino, desde mi humilde entender algo parecido.
Nosotros fuimos olímpicos, que lo sean otros, y quién mejor que nuestra ciudad hermana, pues solo quien tiene lazos se discute pues quien no los tiene simplemente se desconocen. Lo bueno para el uno no es necesariamente malo para el otro. En estos días de melancolía y de recuerdo, quizás sea bueno no caer en las resbaladizas pendientes de lo político, del estereotipo, del mote y del abucheo. Madrid es de derechas, de izquierdas y de centro, pasando por todos los tonos de grises. Me duele la generalización a la que a veces tendemos en cuasi biológicos, todo sea dicho, ataques de cainístas celos. Ello no implica que no debamos ser exigentes con el "papá" Estado y no dejarnos discriminar de buen grado.

1 comentario:

Nacho de Castro dijo...

Por supuesto...y qué mejor ciudad olímpica que Madrid, sede de un equipo que tantos y tantos títulos ha visto llegar...jajaja, en serio, ánimo con este blog, a er para cuand un artículo sobre nuestra tan "amada" carrera...un abrazo,javi!

Nacho de Castro
"El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona"